| Las manos del estalinismo: Una respuesta del PSTU al CC del PCB |
| Escrito por Diego Cruz y Eduardo Almeida Neto | |||
| Martes 04 de Mayo de 2010 17:09 | |||
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Partiendo de la polémica sobre Cuba y de la declaración emitida por la Liga Internacional de los Trabajadores, "La muerte de Orlando Zapata y las libertades en Cuba", que denuncia la dictadura y la represión en el país liderado por los Castro, la dirección del PCB, a fin de compensar la ausencia argumentos, enviste contra la LIT y desata una avalancha de adjetivos poco calificativos.
En resumen, la nota de la dirección del PCB, "Defender la revolución cubana es una cuestión de principio”, intenta defender el actual régimen y Estado cubanos. La nota revive la vieja práctica del estalinismo: todos los que se oponen son "aliados del imperialismo." El argumento que sirvió para reprimir la oposición a los regímenes estalinistas de Europa del Este. El resultado lo conocemos todos.
Una revolución que sacudió al mundo La revolución de 1959 fue, sin duda, uno de los hechos más extraordinarios del continente en el siglo XX. La revolución cubana puso fin a la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista y posibilitó un salto en las condiciones de vida para la gran mayoría de su pueblo. Medidas tales como la expropiación de la propiedad privada hicieron que la isla pasase de ser el “prostíbulo de los EE.UU." a ser un país de excelencia en áreas como la salud, la educación y prácticamente sin desempleo. El primer estado obrero, con implantación de la economía planificada y el monopolio del comercio exterior, demostró a toda América Latina el poder de transformación de la revolución, incluso en una pequeña isla.
Si por un lado la revolución cubana permitió este salto en educación, salud, deportes, que llenaba de orgullo a la militancia latinoamericana, por el otro lado ella ya nació con la extrema limitación de ser dirigida por una burocracia convertida al estalinismo. Sin ninguna posibilidad de organización autónoma de los trabajadores. En fin, una dictadura.
La restauración capitalista
Cuba constituía una dictadura burocrática, así como la ex URSS desde el ascenso de Stalin, pero aún conservaba la abolición de la propiedad privada, el monopolio del comercio exterior y una economía centralizada y planificada. Medidas que, al colocarse la economía bajo control del Estado y no al servicio del lucro de la burguesía, posibilitaron la inversión en áreas sociales y empleos para todos. Constituía lo que llamamos un estado obrero, aunque burocratizado.
Al igual que la antigua URSS, Cuba pasó por un proceso de restauración capitalista que socavó, uno por uno, los pilares de un estado obrero. Este es el hecho ante el cual el PCB y otros sectores de la izquierda que apoyan a Fidel cierran los ojos ¿Existe una economía planificada en Cuba hoy? No. ¿Existe monopolio del comercio exterior? No. El gobierno cubano, golpeado por la debacle del estalinismo en Europa del Este, se entregó a Canadá y a España, principalmente, abriendo sus fronteras a la inversión de estos países.
El principal motivo para la negación de esta realidad es que, caso contrario, estos sectores se verían obligados a reconocer lo obvio: el capitalismo fue restaurado por el propio Fidel Castro. Tal como la casta burocrática que dirigía China fue la responsable por la restauración del capitalismo en ese país, manteniendo, sin embargo, la dictadura del PC chino.
En la ex URSS, cuando las masas salieron a las calles a principios de 1990, ya no enfrentaron a un estado obrero burocrático, sino a una dictadura capitalista. Delante de eso, la LIT se colocó al lado de las masas, que clamaban por libertades. Por eso, a diferencia de los estalinistas en todo el mundo, que lloraban por la caída del Muro de Berlín, la LIT consideró este hecho una victoria de las masas. Ellas derrocaron el régimen responsable por la vuelta del capitalismo y la pérdida de las conquistas sociales. Desgraciadamente, a pesar de tales movilizaciones, no fueron capaces de avanzar hacia la nueva revolución que era necesitaría para recuperar las conquistas perdidas y, así, el capitalismo siguió avanzando haciendo retroceder a la ex URSS en todos los terrenos desde entonces.
La diferencia en la apreciación de estos procesos se da, pues los trotskistas no confunden las revoluciones con su dirección política. El PCB ataca a los trotskistas afirmando que "consideran que todos los movimientos o procesos de cambio viven una ‘crisis de dirección’”. Pero quién hace un verdadero fetiche de la dirección política es el propio PCB, que fusiona en una sola cosa a la revolución cubana y a Fidel Castro. Burocracia soviética y la revolución rusa. Para ellos, mientras Fidel Castro y el PC estén a la cabeza del Estado cubano, no importa lo que pase con las vidas de los trabajadores y con la economía, Cuba seguirá siendo un “bastión del socialismo”. Por eso defienden con uñas y dientes el régimen castrista, en un estado ya totalmente capitalista, bajo el pretexto de defender la revolución.
El viejo discurso estalinista
El PCB acusa a la LIT de, junto al imperialismo, atacar a la revolución cubana. En este punto, este partido no es nada creativo y retoma el tradicional manual estalinista al lidiar con los opositores. Trotsky, citado por la propia nota, así como toda la vieja guardia bolchevique de 1917 que osó rebelarse contra el estalinismo, fueron masacrados. Todo en nombre de la revolución. En nombre de la revolución, el estalinismo cometió las peores atrocidades, incluso la restauración del capitalismo. Fue dando odas al socialismo y la revolución que Gorbachev impuso la Glasnot y la Perestroika. Lo mismo ocurrió en Cuba. De la misma forma, los opositores al estalinismo son tachados de "agentes del imperialismo". El propio Trotsky fue acusado de ser un agente de las potencias imperialistas contra el Estado soviético. El régimen castrista no se queda atrás y reproduce este mismo discurso en contra de sus opositores. Para la dictadura cubana, no existen "disidentes", sino mercenarios pagados por los EE.UU. para desestabilizar el régimen. Los que condenan la represión política en el país son, según esta lógica, un brazo del imperialismo. Para el PCB, por lo tanto, Cuba es una pujante democracia y los que dicen lo contrario hacen el papel de los EE.UU. Este partido no dice nada, sin embargo, sobre las declaraciones de los cantantes Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, antiguos defensores del régimen cubano y que recientemente denunciaron la falta de libertad en la isla. "Las ideas se discuten y se combaten, no se encarcelan," llegó a declarar Milanés a un periódico español ¿Serán ellos agentes del imperialismo? Represión política El hecho es que la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo, después de 85 días de huelga de hambre, así como la reciente huelga de hambre de Guillermo Fariñas, que se aproxima a momentos decisivos, colocó nuevamente en debate, principalmente para la izquierda en todo el mundo, el carácter de la dictadura de los Castro. Una dictadura que, día tras día, se va desenmascarando.
El gobierno se defiende afirmando que los disidentes son en realidad "delincuentes comunes", negando la existencia de presos políticos en la isla. La realidad, sin embargo, es que cada vez es más difícil de sostener esta versión. Si se sabía poco sobre la historia de Zapata, que murió en febrero, lo cual daba márgenes para la campaña de descalificación movida por el gobierno cubano, lo mismo no puede decirse del disidente Fariñas. Hijo de un combatiente revolucionario, que luchó al lado del propio Che Guevara en el Congo en los años 60, Fariña también luchó con el uniforme del ejército cubano.
Con tan solo 20 años, fue condecorado por haber sido herido en 1981 durante la guerra civil en Angola, donde luchó al lado del MPLA (Movimiento para la Liberación de Angola). De regreso a Cuba, estudió y se graduó como psicólogo. Con el tiempo, sin embargo, Guillermo se desilusionó con el régimen que había defendido. En primer lugar, debido al fusilamiento de su comandante y referencia política, el general Ochoa, héroe de la guerra en Angola, súbitamente acusado por Castro de ser nada menos que traficante.
Después, con la corrupción de la dirección del hospital donde trabajaba, hecho que denunció. De héroe, Fariñas se convirtió en algo aborrecido por la dictadura cubana, lo que desencadenó el calvario de una serie de prisiones y persecuciones.
Se puede, por supuesto, cuestionar las opciones políticas de Guillermo Fariñas. Uno puede cuestionar sus ligaciones políticas. Pero no su pasado y su biografía, así como su reivindicación: libertad democrática. En el caso de su huelga de hambre, algo más modesto, la liberación de 26 presos políticos enfermos.
¿Qué es exactamente lo que está en juego?
La economía de mercado es la que impera hoy en Cuba. Un país en el que el régimen castrista comanda una feroz dictadura durante 50 años y que no permite ninguna oposición. Estos son los hechos que la dirección del PCB tergiversa en su nota. La restauración del capitalismo en Cuba viene destruyendo a pasos agigantados las bases de las conquistas sociales de la revolución. La desigualdad social aumenta cada día. Regiones y playas turísticas exclusivas para los turistas extranjeros e inversiones exentas de impuestos para Europa van diseñando un país en donde médicos e ingenieros precisan manejar taxis para los gringos y así ganar unos pocos dólares para complementar los bajos salarios que reciben mediante el ejercicio de su profesión real.
Incluso si el PCB estuviese en lo correcto y Cuba aún fuese un estado obrero o "socialista", como dicen, aún así sería inaceptable un régimen dictatorial, sin el derecho al libre debate de ideas. ¿No es para eso que luchan los socialistas? ¿Para tener más libertad que en la falsa democracia burguesa? En una realidad como la de la isla, sería simplemente imposible la existencia de partidos como el PSTU o el PSOL, u organizaciones sindicales que pretendan ser independientes de la tutela del Estado, como la Conlutas o la Intersindical.
Un estado obrero debe permitir la libre organización y expresión, salvo para aquellos grupos que con las armas deseen derrocar el Estado obrero. Tal como ocurrió en los primeros años del Estado soviético, y todo lo contrario a lo que sucede hoy en Cuba. Pero el régimen castrista se esconde en el fantasma de la amenaza imperialista.
Si bien es cierto que el discurso de Obama defendiendo los derechos humanos en la isla es una hipocresía, aún más si tomamos en cuenta la existencia de la prisión de Guantánamo en la misma isla, donde los EE.UU. cometen las peores atrocidades, también es cierto que esto no puede servir como salvoconducto para el régimen cubano. La dictadura no es menos un tirana por ser blanco de las presiones de sectores del imperialismo norteamericano.
Además de esto, podemos encontrar una pista sobre el peor de los dramas de Cuba en la propia nota del PCB. Ella dice que "la única alternativa al actual sistema cubano es el imperialismo, a través de la burguesía de Miami." Es el único momento en que se encuentra una verdad en la nota de este partido. Por un lado, la dictadura de los Castro aliada al imperialismo europeo es responsable de socavar las conquistas de la revolución. Por otro lado, resta el imperialismo norteamericano. No podría ser más claro.
El drama es que bajo una dictadura como la impera hoy en Cuba, se reducen extremadamente las posibilidades de que surja una alternativa real, independiente y de los trabajadores. Sin el libre debate de ideas y la libertad de expresión y organización independiente. Lo que el PCB y los demás sectores de la izquierda castrista hacen es dejar la bandera de las libertades democráticas en manos de los EE.UU.
Por último, es preciso recordar la postura vergonzosa de Lula, que no sólo se negó a criticar la muerte de Zapata, sino que defendió la represión contra los disidentes políticos. Lula y la dictadura cubana se apoyan mutuamente. Es decir, Castro apoya a Lula y por definición a su candidata Dilma Roussef, mostrando la opción política realizada por el estalinismo.
El PCB y los sectores, de izquierda o no, que se colocan de forma incondicional al lado del castrismo refuerzan la idea de un socialismo estereotipado por el propio imperialismo. Es decir, decadente y dictatorial. Una idea del socialismo que no tiene nada que ver con los primeros años de la revolución rusa.
¿Quién está realmente del lado del imperialismo?
Traducción: Ronald León
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Circula en internet un texto firmado por el Comité Central del PCB con una serie de duros ataques a la LIT y al PSTU.















