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Lo mismo de siempre impera en debate antidemocrático
Escrito por PSTU - Brasil   
Miércoles 11 de Agosto de 2010 01:47
La palabra “socialismo” no fue dicha ni una sola vez en el debate marcado por la ausencia de confrontación.

El tono faraónico de la apertura del debate de la Band[1] ya era un prenuncio del tedio que dominaría el resto del programa. 

La emisora, previendo la ausencia de un real debate que entusiasme a los telespectadores, parecía tratar de compensar con una sobreproducción, como derecho a helicópteros aterrizando en el edificio de la Band trayendo a los candidatos, además de una orquesta en vivo, tocando la apertura del programa.

Y fue exactamente eso lo que se vio durante aquellas dos horas. Los dos principales candidatos, Dilma[2] y Serra[3], evitaron al máximo atacarse y prácticamente no hubo diferencias. Ni hubiera podido, ya que en la práctica comparten el mismo programa de gobierno.

La candidata del gobierno aún dejó ver mucho nerviosismo en lo que fue su primera aparición pública sin Lula a su lado. En los primeros minutos del debate, el PT lamentó una vez más el escándalo del “mensalão”[4], que derrumbó a los principales cuadros del partido y dejó al gobierno sin alternativas de sucesión, siendo obligado a elegir una candidata sin el menor carisma y de trayectoria burocrática.
 
Sin enfrentamientos

Lo que se vio en el enfrentamiento entre Dilma y Serra fue exactamente ausencia de cualquier confrontación. Dilma se limitó a destacar los números del gobierno Lula, mientras Sierra se esforzaba en argumentar que el gobierno del PT era una continuación del gobierno FHC. “Está aquí el principal asesor de Dilma, Antonio Palocci, que pasó años y años elogiando la política económica del gobierno FHC”, afirmó el tucano[5] en uno de los pocos momentos de mayor aspereza entre los dos candidatos.

Las dos principales candidaturas disputaban la posición del mejor continuismo del actual gobierno. En ningún momento, por ejemplo, Serra atacó cualquier aspecto más general de la política económica de Lula. Criticó apenas algunos problemas de infraestructura, como las carreteras federales, los puertos y aeropuertos. Solo cuando apareció el tema de las privatizaciones, el tucano aprovechó para atacar a la petista. “Si no les gusta la privatización, no se como es que no estatizan nada, por el contrario, Dilma elogió varias veces la privatización de las telecomunicaciones”, destacó. La candidata apenas respondió que no estaba entre aquellos “que revisan contratos”.

Los dos candidatos expusieron sus verdaderas opiniones en muy pocas ocasiones. Cuestionada por Plínio[6] sobre la reducción de la jornada y el límite de la propiedad rural, Dilma no desfiló una perla, sino un verdadero collar. “No es el papel del gobierno sustituir al movimiento social y decir cual es la jornada de trabajo que este o aquel sector debe tener”, afirmó.

Sobre la propuesta de la CNBB, de limitar el tamaño de la propiedad de la tierra, Dilma dijo no ser “prudente establecer un límite a la propiedad del Norte al Sur”. Para la candidata petista, una estructura de tierras extremamente concentrada, que genera una masa de sin tierras y una explosiva violencia en el campo es lo que debe ser “prudente”.

José Serra dio exactamente la misma respuesta a esas preguntas. “La jornada de trabajo tiene que ser definida sindicato por sindicato, región por región”, defendió. Sobre la estructura de la tierra, el tucano dijo no querer “mover” con el latifundio, ya que “el gobierno está lleno de tierras que no distribuye”. Pero no dice si, una vez electo, distribuirá las tierras en las manos de la Unión a los sin tierra.

La candidata del PV, Marina Silva, fue una de las mayores frustraciones para quien veía en ella una posibilidad de tercera vía frente al continuismo entre el PT y el PSBD.

Tratando de unir el discurso de sostenibilidad con la defensa de las ganancias de las empresas, Marina lanzó su discurso al descrédito al evitar posicionarse contra la Planta de Belo Monte y la transposición del Río San Francisco. Lejos de diferenciarse de las dos principales candidaturas, Marina prefirió unirse a ellas.

El candidato del PSOL, Plínio de Arruda Sampaio, tocó temas importantes como la reforma agraria y la reducción de la jornada de trabajo. Infelizmente el discurso de Plínio se limitó a la posición entre “igualdad y desigualdad”, atacando la mala distribución de la riqueza, pero sin denunciar el carácter intrínsecamente desigual del capitalismo. Ni siquiera el mismo gobierno Lula fue frontalmente atacado por el candidato, aún cuando Plínio se presenta como el “candidato de los movimientos sociales”.
 
La falta de una candidatura socialista

Al finalizar el debate, el mediador Ricardo Boechat trataba de atribuir un aspecto histórico al programa. “Así se escribe un capítulo más en la historia del Grupo Bandeirantes, de encuentros democráticos para que usted decida su voto, dijo en un tono portentoso. Pero la verdad lo que se vio, fue un triste capítulo más de esta campaña electoral, ya que apenas cuatro de los nueve candidatos a la presidencia pudieron asistir.

Perdió, así, la población, que no tuvo el derecho de conocer a todos los candidatos y sus propuestas, y pierde también el propio debate político, entregado al continuismo y a la falta de discusión estratégica. No por nada, por ejemplo, la palabra “socialismo” no fue pronunciada ni una sola vez durante todo el debate. No por nada cuestiones fundamentales para el país, como la dominación de las grandes multinacionales o la crisis internacional, no fueron tocadas.

Fue por eso que el PSTU, además de activistas independientes y personas que simplemente defienden la democracia en la campaña electoral, vienen impulsando una amplia campaña para que Zé María participe de los debates electorales. Infelizmente Plínio, que podía haber denunciado públicamente el carácter antidemocrático del debate, no solo que no lo hizo, sino que lo calificó de “democrático”, frustrando hasta a los mismos militantes del PSOL que participan en esta campaña.

El veto del canal impidió la participación de Zé María, aún cuando el candidato cuenta con el 3% de las intenciones de voto en la investigación abierta de la CNT/Sensus, divulgada el día 5, mismo día del debate. Además, impidió también que otras candidaturas de izquierda se expresen, como las del PCB o PCP.

No se trata solamente de una cuestión de justicia con el partido o el candidato, sino principalmente, como demostró el debate de la Band, de una necesidad de tratar cuestiones fundamentales y apuntar a una estrategia claramente socialista en estas elecciones.


[1] Band: red brasileña de telecomunicaciones
[2] Dilma: candidata a presidente apoyada por Lula
[3] José Serra: candidato a presidente por el PSDB
[4] Mensalão – escándalo de corrupción que alcanzó el PT y los principales auxiliares del presidente Lula en el 2008.
[5] Tucano: partidarios del PSDB
[6] Plínio de Arruda Sampaio: candidato a presidente por el PSOL
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Fuente: www.pstu.org.br

Traducción: Pavel Romero

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