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El abismo entre la pobreza y la educación
Escrito por Gloria Trogo - PSTU   
Miércoles 08 de Septiembre de 2010 23:32
Presentamos a continuación un artículo de la revista R, una publicación de la Juventud del PSTU para las elecciones de 2010.
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Después de 8 años de gobierno de Lula, la juventud continúa sin derecho a un futuro mejor. La escolaridad media de los jóvenes brasileños no cambió. Algunos datos sobre la educación brasileña ya nos permiten sacar conclusiones:

- La tasa de analfabetismo sigue siendo altísima, incluso es comparada con países de América Latina: 10% en el 2008. En Uruguay, Argentina y Chile las tasas varían entre el 2% y el 4%. En Paraguay, la tasa es de 5,1%. La meta del Plan Nacional de Educación[i] era erradicar el analfabetismo, pero el índice sólo cayó de 3,6% en 8 años (pasó de 13,6% en el 2000 al 10% en el 2008)[ii].

- Las desigualdades regionales también saltan a la vista: de los 14,6 millones de analfabetos en todo el país, 7,9 millones están en el nordeste. En el nordeste, la tasa entre los jóvenes de 15 a 29 años es de 10,4%.[iii]

- De cada 100 estudiantes que llegan al 8º nivel, apenas 54 concluyen la enseñanza media[iv]; 19% de los jóvenes de 10 a 17 años comenzaran a trabajar antes de completar los 9 años de estudio, siendo que en el nordeste ese índice alcanza el 27,9%; 86% contribuyen con casi el 1/3 de la renta familiar.[v]

- Apenas 48% de los jóvenes de 15 a 17 años cursan la enseñanza media, que es la adecuada a su nivel social. O sea, más de la mitad de los jóvenes está atrasada en sus estudios; 18% no cursan ninguna modalidad de enseñanza. También en este terreno las disparidades regionales y raciales saltan a la vista: 66,3% de los blancos del sudeste frecuentan la enseñanza media, en tanto que apenas el 31,9% de negros del nordeste lo hacen.

- La implementación de proyectos como el REUNI, o el PROUNI y el nuevo ENEM[vi] (a) no aumentaron significativamente el porcentaje de jóvenes en la enseñanza superior, que sigue siendo muy pequeño, apenas del 13,7% en el 2008.

La comparación de estos datos considera la variable de la renta explícita de la naturaleza del problema: apenas el 5,6% de los jóvenes que tienen rendimientos mensuales per cápita promedio de 1 salario mínimo, cursan la enseñanza superior. Para los jóvenes que se encuentran en la franja de 5 salarios mínimos o más, el porcentaje es de 10 veces más: 55,6% cursan la enseñanza superior.
 
PROUNI: ¿democratización del acceso o estímulo a las instituciones privadas?
 
El Programa Universidad Para Todos –PROUNI- es muy reivindicado por la mayoría de la población, que señala que ésta sería una demonstración de la preocupación del gobierno por los pobres. ¿Será que es así?

Hoy, el 90% de las instituciones de enseñanza superior son privadas. El sector controla el 74% del total de matrículas y factura 24 millones de reales por año. Entre 1991 y el 2001, el número de instituciones privadas en Brasil creció un 267%. La escasez de vacantes en la universidad pública, la alta concurrencia y la precarización de la enseñanza media pública hace que la enseñanza pagada pase a ser la única opción para miles de estudiantes que trabajan durante el día entero, para pagar las altísimas mensualidades.

Sin embargo, ese crecimiento vertiginoso enfrenta la contradicción permanente de las crisis deinsolvencia (los índices llegan al 34.5% en Sao Paulo) y de la alta tasa de deserción escolar (cerca del 50%). En el 2003, un año antes de la implementación del PROUNI, el número de vacantes era espantoso. El crecimiento irracional del sector privado hizo que el número de vacantes ofertadas fuese superior al número de alumnos de la enseñanza media. Conforme al Censo Educacional del INEP del 2003, alrededor de 2 millones de vacantes fueron ofrecidas en el 2003 y 1.880.000 estudiantes concluirán la enseñanza media en el mismo año. En el mismo año, el porcentaje de vacantes no preestablecidas, según el INEP, era de 49,5% en el 2003.

Esos datos revelan un grave cuadro de crisis de las empresas privadas de educación. No es nueva la idea de la excepción de impuestos. La dictadura militar exceptuó a todas las instituciones de enseñanza privada del pago de impuestos. El sector recibe. Desde entonces, miles de beneficios de los gobiernos. Las empresas de educación superior en Brasil se encontraban, en el 2003, próximas a una grave crisis. El gobierno de Lula dio una opción para salvar al sector.

El PROUNI fue una política elaborada junto con los grandes empresarios de la educación para salvarlos de las insolvencias. De abril del 2004 a enero del 2005, el PROUNI pasó por diversas modificaciones en el curso de su tramitación en el congreso nacional. Los grandes empresarios de la educación participaron efectivamente de las modificaciones al proyecto de ley: la Asociación Brasileña de Patrocinadores de la Enseñanza Superior (ABMES), la Asociación Nacional de las Universidades Particulares (ANUP), la Asociación Nacional de Centros Universitarios (ANACEU), la Asociación Nacional de Facultades e Institutos Superiores (ANAFI) y el Sindicato de Patrocinadores de la Enseñanza Superior del Estado de Sao Paulo (SEMESP). Todos esos señores manifestaron públicamente su adhesión anticipada al programa y enaltecieron la importancia del PROUNI.

Durante el auge de la crisis económica en el 2008, quedó aún más claro el lado del gobierno, que prestó, a bajísimos intereses, 1 billón de reales a las instituciones privadas de enseñanza superior, en tanto a los estudiantes que no conseguían pagar las mensualidades fueron incorporados al Catastro Nacional de Estudiantes Brasileños, el CINEB, una especie de SPC de la educación que impide la matrícula de incumplidos en cualquier institución del país.

El gobierno escuchó democráticamente y socorrió, en todo momento que fuera necesario, a los empresarios de la educación. El PROUNI confirió al sector las siguientes excepciones:

- Impuesto a la Renta de Persona Jurídica (25% sobre la ganancia),

- Contribución Social sobre la ganancia líquida (9% sobre la ganancia),

- Contribución para el financiamiento de la seguridad social, Confins (7,6 por ingreso),

- Programa de Integración Social (1,65% por ingreso),

- 105 millones de renuncia fiscal sólo en el 2005.

¿Por qué la política del gobierno de Lula, ante la crisis del sector privado en el 2003 fue otorgar al sector millones de reales de excepción de impuestos? ¿Por qué ese dinero no fue usado para aumentar las vacantes en la enseñanza pública con un programa coherente de expansión con calidad y creación de cursos nocturnos que permitiesen la entrada de los estudiantes que hoy están en el PROUNI en las universidades federales? Sólo es posible respondernos a esas preguntas si entendemos para quién gobierna Lula. El se alió a los grandes bancos, recibió dinero de las multinacionales y de las mayores empresas del país para gobernar, y selló un compromiso con los ricos y poderosos y, por eso gobierna para ellos.
 
El REUNI: más un capítulo de desmonte de la educación pública
 
En las universidades públicas, el gobierno continuó la política neoliberal iniciada por FHC y legalizó la presencia del gran capital en las Federales a través del decreto de las Fundaciones y de la Ley de Innovación Tecnológica. Pero, el proyecto del gobierno más conocido, es el REUNI. Bajo la histórica bandera de la expansión de la universidad pública, Lula institucionalizó la precarización de la universidad imponiendo las metas del decreto. El Reuni enfrentó la resistencia de la amplia mayoría de la comunidad académica y de miles de estudiantes que ocuparon rectorados en defensa de la universidad.

Pero, la gran mayoría de la juventud, tiene ilusiones en el gobierno de Lula. El PT quiero hacernos creer que la situación mejoró y que dentro de poco llegaremos a nuestros objetivos. Los números desmienten esa lógica del posibilismo. En el 2003. 10.6% de los jóvenes entraban a la enseñanza superior; en el 2008 fueron 13.7%. Al ritmo del gobierno de Lula, Brasil demorará 59 años para que el 30% de los jóvenes tenga acceso a la universidad.

Cualquier propuesta de expansión de vacantes sin expansión de la inversión, es pura demagogia. El aumento de los presupuestos para educación quedó sólo en la propaganda del gobierno. El análisis de la inversión del PBI en educación demuestra que el porcentaje de PBI invertido en educación durante el gobierno de Lula aumentó vegetativamente: no hay ninguna diferencia cualitativa con la inversión durante el gobierno de FHC. FHC terminó su mandato invirtiendo el 4,1% en educación. En 8 años Lula aumentó ese porcentaje en un exiguo 0,5%.

Nuevo ENEM: la prueba cambió de nombre, pero el paquete es el mismo
 
El Examen Nacional de la Enseñanza Media –ENEM- fue creado en 1998 y ya era utilizado por algunas universidades como primera fase del vestibular (examen que cada universidad pública hace para escoger a los mejores alumnos). En el 2009, el gobierno de Lula reformuló la prueba y anunció el Nuevo Enem, como forma de ingreso alternativo al vestibular. Junto con eso, fue creado el SISU, Sistema de Selección Unificada, que es el sistema informatizado utilizado para seleccionar a los candidatos. El gobierno argumenta que la nacionalización de la prueba es un beneficio para los estudiantes de bajos recursos y, además, aumentaría el acceso a las vacantes de las universidades más distantes de los grandes centros. Ambos no pasan de argumentos retóricos.

El Nuevo ENEM es tan elitista como el vestibular. Las vacantes de todas las universidades del país son disputadas entre todos los estudiantes. Vencen los “mejores” que, por lo tanto, pueden optar por las mejores universidades. Cerca o lejos de casa, está garantizado el costo de los estudios en otra ciudad. Para quien estudió en la escuela pública o tiene pocas condiciones de mantenerse lejos de la familia, no cambió prácticamente nada.

Las notas del último ENEM demostraron lo que ya era evidente; las desigualdades sociales y regionales definen quién tiene o no derecho de estudiar. La nota promedio general de los estudiantes que cursarán la enseñanza media particular en el sudeste es de 70,55, en tanto que la nota promedio de los estudiantes que cursarán la enseñanza media pública en el nordeste es de 44,93. ¿Es justo un sistema de selección en el cual esos estudiantes compiten por todas las vacantes disponibles en las universidades públicas brasileñas?

Una investigación del IBGE del 2007 constató que apenas el 0,04% de los estudiantes del primer año de enseñanza superior eran de otro estado. El nuevo ENEM no toca la raíz del problema del bajísimo nivel económico estudiantil brasileña. La mayoría de las familias no tienen condiciones de mantener al hijo estudiando en otra ciudad y las políticas de asistencia estudiantil no llegan ni cerca del mínimo necesario. El nuevo ENEM está muy lejos de significar cualquier democratización del acceso a la enseñanza superior.

Es necesario transformar radicalmente a la universidad burguesa
 
“Nosotros combatimos porque nos rehusamos a convertirnos:
 
- profesores al servicio de la selección en la enseñanza, de que los hijos de la clase obrera son víctimas;
- sociólogos fabricantes de slogans para las campañas electorales gubernamentales;
- psicólogos encargados de hacer “funcionar” los “equipos” de trabajadores “según los mejores intereses de los patrones”;
- científicos cuyo trabajo de investigación será utilizado según los intereses exclusivos de la economía de la ganancia.
 
Nosotros rechazamos este futuro de “perros guardianes.
 
Nosotros rechazamos los cursos que nos enseñan a convertirnos en eso.
 
Rechazamos los exámenes y los títulos que recompensan a los que aceptan entrar en el sistema. Nosotros nos negamos a mejorar la universidad burguesa. Nosotros queremos transformarla radicalmente a fin de que, de ahora en adelante ella forme intelectuales que luchen al lado de los trabajadores y no contra ellos.”
 
Manifiesto francés distribuido por los estudiantes en Mayo de 1968

El acceso universal a la educación es un derecho democrático que el capitalismo negó a la mayoría de la humanidad. En pleno siglo XXI, todo lo que la humanidad produjo de conocimiento es un monopolio de pocos. En un país como Brasil, periferia del sistema capitalista, esa contradicción es aún más alarmante. Creando un contrate entre los millones de analfabetos y los pocos polos de alta producción tecnológica.

No compartimos la idea de que la educación podría cambiar el mundo, o de que el acceso universal a la educación, en el sistema capitalista, garantizaría oportunidades iguales para todos y, por lo tanto, convertiría a la sociedad más justa e igual. En tanto perdure el capitalismo, la educación servirá para mantener las relaciones sociales dominantes. Sin embargo, es una bandera de todos los socialistas la enseñanza pública, gratuita y de calidad para todos. El estado de decadencia del capital es tan brutal que el estado brasileño, sea bajo el gobierno del PSDB o del PT, no fue capaz de garantizar el acceso a la educación de calidad. Esta es, sin duda, una de las tareas de la revolución brasileña.

El capitalismo transformó la educación en una mercancía. La privatización del conocimiento producido colectivamente por toda la humanidad es un crimen contra la propia humanidad. Es más una triste consecuencia de una sociedad en la cual todo lo que es producido está al servicio de la ganancia de algunos pocos y no del beneficio de todos.

La irracionalidad del sector privado es prueba incontrastable de las consecuencias nefastas de la mercantilización de la educación. Los cursos son abiertos y cerrados con el único criterio de la ganancia y no de las necesidades de la sociedad. Hoy, el 37% de las matrículas en la graduación presencial son en los cursos de Administración, Derecho y Pedagogía. Eso no tiene nada que ver con la demanda de la mayoría de la población brasileña. Esa distorsión es fruto de la gran búsqueda por esos cursos y del bajo costo para mantenerlos funcionando. ¿Es esa la universidad que necesitamos? ¿Es con esos criterios que la sociedad debería escoger qué cursos necesitan ser o no abiertos?

El crecimiento de las fundaciones privadas, legalizado por el Decreto de las Fundaciones del gobierno de Lula, legalizó la presencia de las empresas en la educación superior. Las universidades funcionan con el dinero público, fueron creadas y son sostenidas por los impuestos que la mayoría de la población trabajadora paga pero, sin embargo, su producción científica está encaminada a los intereses de las grandes multinacionales del país. Ese es un retrato triste de un país que perdió el control y la soberanía hasta, incluso, sobre sus descubrimientos científicos.

Es una utopía pensar que ese sistema podría convivir con una universidad encaminada hacia la mayoría de la sociedad. Sólo el socialismo puede garantizar la libre producción del conocimiento.

Un programa socialista para la educación
 
- Invertir 10% del PBI en educación
 
Brasil es un país rico y podría invertir el 10% del PBI en educación. Eso significaría invertir más del doble de lo que se invierte hoy. Además, buena parte del dinero del pre-sal (formación geológica submarina, en aguas muy profundas en el Océano Atlántico, ubicado entre 5.000 y 7.000 metros de profundidad y por debajo de una capa de sal de hasta 2.000 metros de espesor) podría ser usado para crear millones de vacantes en las universidades federales.

- Estatizar la enseñanza paga
 
Los empresarios ya se mostraron incapaces de crear y administrar un sistema de enseñanza que beneficie a la mayoría de la sociedad. Si la educación fuese destinada para atender los intereses de los trabajadores, podríamos estatizar la enseñanza pagada, creando para millones de jóvenes la oportunidad de estudiar y dotar al país de miles de profesores, médicos e ingenieros comprometidos con la mejora de la calidad de vida de la población.

- Libre producción de conocimiento que atienda los intereses de la mayoría de la población
 
La producción de conocimiento nunca será libre en una sociedad que privatiza todo. Es necesario revocar la Ley de Innovaciones Tecnológicas y el Decreto de las Fundaciones.

- Construir parques tecnológicos con financiamiento 100% estatal
- Fin de las fundaciones de apoyo e incorporación de su patrimonio a la universidad pública
- Cuotas para negros y negras en las universidades

El color de la población brasileña es bien diferente del color de la universidad brasileña, es lo que revela una investigación del INEP divulgada en el 2005. Los blancos son el 52% de los brasileños (IBGE 2003) y en la universidad son el 72,9%. La exclusión del negro de la universidad es tan enorme que puede ser vista claramente: ni en la Universidad Federal de Bahía, el estado más negro del país, los negros son mayoría.

Somos defensores intransigentes del acceso universal a la universidad pública, sin filtros, sin vestibular y con calidad. Las políticas afirmativas no son contradictorias con ello; las cuotas son una medida paliativa, pero muy importante. Los negros y negras deben tener acceso a las vacantes que existen hoy en proporción al número de negros de la región. Así, si el 80% de la población bahiana es negra, nada más justo que los negros ocupen el 80% de las vacantes. Es muy difícil ser pobre en Brasil, pero lo es aún más difícil ser pobre y negro.

El sistema de cuotas que defendemos no tiene nada que ver con el que Lula aplicó. La política de cuotas del gobierno no incluye ninguna política de asistencia estudiantil y viene junto con el paquete de la reforma universitaria que prioriza el sistema privado y coloca a las universidades públicas al servicio de las grandes empresas, además de atacar brutalmente la calidad de la enseñanza. Si la reforma universitaria coloca a la universidad más lejos de los intereses de los trabajadores, está más lejos aún de los intereses de los negros, que es un sector aún más explotado de los trabajadores.

Nosotros defendemos cuotas acompañadas de políticas que lleguen a la raíz de las causas dela exclusión de los negros de la enseñanza superior. Por eso, es necesario, además de invertir puntualizando en la enseñanza fundamental y media, dar todas las condiciones de permanencia en la enseñanza superior.

- Democracia y paridad en los Consejos Universitarios: trabajadores, profesores y estudiantes deben decidir el rumbo de la Universidad.
 
Gráfico 1

En cuanto el gobierno propagandizó la expansión de vacantes en la enseñanza superior, la inversión por alumno disminuyó, dado que se relaciona directamente con la calidad de la enseñanza.























GRÁFICO 2

El gobierno quiere hacernos escoger entre la expansión y calidad, como si las únicas alternativas viables fuesen universidades elitistas o expansión precarizada. De hecho, esas son las únicas alternativas posibles para el Banco Mundial. Un gobierno comprometido solamente con los intereses de los trabajadores tendría totalidad de condiciones de expandir y aumentar la calidad de la educación.



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[i] El Plan Nacional de Educación fue aprobado en el Congreso Nacional en el 2001, fruto de una gran presión de los movimientos sociales y establecía una serie de metas a ser cumplidas hasta el 2010. Sólo 33% de las metas fueron cumplidas y, en este año, fue votado un nuevo Plan 2010–2020 en la Conferencia Nacional de Educación.
[ii] Entran en este índice las personas con más de 15 años que no saben leer o escribir un papel simple. Fuente, Revista Educación, Año 2, Número 003, pág. 36.
[iii] Libro Situación de los jóvenes brasileños, pág 92.
[iv] Revista Educación, Año 2, Número 003, pág 60.
[v] Revista Educación, Año 2, Número 003, pág 60.
[vi] Prouni: es un programa de subsidio a las universidades privadas. El gobierno "compra" vacantes de las universidades privadas que son ocupadas por estudiantes que no pueden pagar. Es como un préstamo que debe ser pagado después de terminado el curso.
Reuni: es un programa que incentiva la búsqueda de financiamiento privado para las universidades públicas a través de las llamadas "fundaciones", que son instituciones de derechos privados utilizadas para captar dinero para proyectos de investigación, etc.
ENEM, Examen Nacional de Enseñanza Media: es un examen nacional centralizado por el Ministerio de Educación que los alumnos de enseñanza media prestan al final del curso. Es utilizado en sustitución de los preuniversitarios por las universidades federales (las federales están subordinadas al ministerio, las estaduales están subordinadas a los gobiernos de cada estado).
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Gloria Trogo es de la Secretaria Nacional de la Juventud del PSTU

Traducción: Laura Sánchez

 

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