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Brasil: Debate sobre la reorganización sindical
Escrito por CONLUTAS   
Miércoles 02 de Septiembre de 2009 00:00

Como parte de proceso de reorganización sindical en Brasil, la Conlutas,la Intersindical y otras organizaciones ha conformado una Comisión para la Reorganización con el objetivo de explorar las posibilidades de unificación y construcción de  una organización común. Como parte de ese proceso, se realizó, en abril pasado, un seminario y se realizará otro en noviembre próximo. Junto a las importantes coincidencias que ya se precisaron entre las diferentes corrientes, también surgieron diferencias, cuyo debate  se quiere profundizar. Presentamos aquí un material de aporte al mismo, preparado por los camaradas Zé María, Saulo y Cacau (miembros de la Secretaría Ejecutiva Nacional de la Conlutas).    

  

Nos comprometimos a presentar un nuevo texto, cuyo objetivo es ayudar en la clarificación de las diferencias y dilucidar algunos elementos de nuestra defensa del carácter sindical y popular de la nueva central, con la participación del movimiento estudiantil y de los  sectores oprimidos.

[.]

Es con el espíritu de pavimentar el camino rumbo al Seminario de noviembre y avanzar en la realización del Congreso, en el primer semestre de 2010, en condiciones de nos unifiquemos en una misma central, clasista y de lucha, que presentamos esa contribución.

La polémica sobre el carácter que debe adoptar la central

La polémica principal puesta en debate en la "Comisión para la Reorganización" se refiere al carácter/naturaleza de la entidad que nos proponemos construir. Los acuerdos de principios, estrategia y programa identificados en el Seminario de abril, abrieron, de forma concreta, la posibilidad de avanzar rumbo a la unificación.

Es patrimonio de este primer seminario los acuerdos sobre la estrategia socialista y la necesidad de superación del capitalismo, del combate al corporativismo y al economicismo en la acción sindical, el papel de la clase trabajadora en el proceso de transformación social, la defensa de la acción directa como instrumento prioritario de lucha, la independencia política y organizativa frente al Estado y a la burguesía, y la defensa del internacionalismo.

No es poca cosa, en un momento en que la mayoría de las organizaciones de la clase trabajadora, por política de sus direcciones, se encuentra atraillada a los intereses del patronato y del gobierno. También, como parte de esa concepción común, identificamos en los sindicatos la principal forma de organización de la clase trabajadora en nuestro país.

La Conlutas, en su I Congreso, consiguió dar pasos importantes en este debate de concepción, definiendo no sólo la centralidad de la clase trabajadora en su proyecto, sino, superior a eso, definió a la clase obrera industrial como el sector más importante en la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad.  Creemos que esa visión no es solamente de los militantes de la Conlutas, sino de todos los que componen la Comisión para la Reorganización.  Consideramos, sin embargo, que esa base, fundamental en los debates que realizamos hasta ahora, es insuficiente para la definición del carácter/naturaleza de la Central.

Los desafíos puestos para la clase trabajadora en la lucha por sus reivindicaciones inmediatas y por la transformación socialista de la sociedad no nos permiten mirar, de manera parcial, la realidad de nuestra clase. Parte de esa realidad incluye, como resultado de brutales ataques sufridos en las últimas décadas, el desempleo estructural, la fragmentación, la precarización, el vaciamiento y burocratización de los sindicatos.

Es imposible pensar en un proyecto de transformación socialista en nuestro país abdicando de la disputa, contra los patronos y los gobiernos, de la consciencia y dirección de un segmento tan amplio de trabajadores que, en los momentos agudos de la lucha de clases, debe ser parte del ejército del proletariado. Esas son las razones de fondo de nuestra defensa del carácter sindical y popular, con la participación de los movimientos contra la opresión y organizaciones clasistas de la juventud, de la Central.

¿Esa forma de organización amenaza el carácter clasista de la Central?

Esa pregunta nos remite al debate sobre estrategia, una vez más. Es a partir de ese debate que debemos abrazar la construcción de la nueva central, que debe ponerse a servicio de la organización del conjunto de los sectores explotados y oprimidos, para luchar en defensa de sus reivindicaciones inmediatas, articulando un programa de reivindicaciones económicas inmediatas con la lucha por la transformación socialista en nuestro país.

El papel de la central que nos proponemos a construir debe ser el de una organización que pueda responder al enfrentamiento global con el sistema capitalista. Y que necesita, por lo tanto, tener en su interior los trabajadores desempleados, los organizados en los movimientos y en las luchas por tierra y vivienda, contra la discriminación y la opresión, los movimientos ambientalistas, las organizaciones de la juventud que quieran juntarse a los trabajadores, etc.

Una central sindical "pura sangre", sea con el rótulo de central sindical del "mundo del trabajo" o "central sindical de trabajadores" enyesa el proceso de construcción de una unidad orgánica, posible en este momento, con los trabajadores representados en movimientos como el MTST, el MTL, el MUST, Tierra Libre, MPRA, Conlutas en el Campo, Resistencia Campesina, ANEL y otros movimientos que quieran sumarse a la nueva Central.

Los que defienden esta propuesta erran, inclusive, por la falta de una caracterización clara de cuáles movimientos, populares o de la juventud, viven del trabajo. ¿La insistencia en mantener una "central sindical" no se contrapone a lo que es propuesto por los propios camaradas?

La Conlutas, aunque sea una organización minoritaria en el movimiento de masas, desarrolla una experiencia, en este sentido pionera, avanzando más allá de la limitación de las otras centrales, de organizar sólo a los trabajadores que están en los sindicatos.

El esfuerzo por unir estos sectores en una sola organización tiene dos objetivos estratégicos: el primero es establecer los lazos para las grandes luchas futuras, por la transformación de la sociedad capitalista. El segundo es ayudar en la comprensión de nuestra clase de que la lucha económica inmediata debe elevarse a nivel de una lucha política, de clase contra clase, contra el poder de estado de la burguesía y sus agentes.

Valorar la unidad de todos los sectores explotados y oprimidos dentro de la organización que estamos construyendo no puede implicar el desconocimiento de las especificidades de cada sector, del lugar y de la importancia de cada uno de ellos en nuestra lucha contra el capitalismo.

Los sindicatos reúnen la parcela de la clase trabajadora que, por su número y ubicación económico-social, tiene más peso político en la lucha contra el capital. Sin embargo, la clase obrera industrial, o la clase trabajadora que está empleada, no basta en la lucha por la transformación de la sociedad. Por el contrario, serán necesarias alianzas de clase que atraigan para la lucha alrededor del proyecto obrero y socialista a los demás segmentos de la clase trabajadora y sectores explotados y oprimidos de la sociedad actual.


En el texto de contribución presentado por el compañero Guilherme Boulos, del MTST se cita un ejemplo interesante. De un registro realizado en una ocupación de tierras para vivienda, dirigida por el MTST, con más de 5.200 personas, 71% eran trabajadores temporales, informales o desempleados, mientras solamente 26% eran trabajadores formalizados y con empleo regular.

Por lo tanto, tiene enorme importancia estratégica la organización de ese segmento que vive en las periferias de los centros urbanos, que forma parte de nuestra clase, pero no se organiza directamente en los sindicatos.
Y no nos cabe "inventar" la forma como esos segmentos van a organizarse y sí incorporar su forma de organización, que hoy pasa por los movimientos populares. Lo mismo vale para la juventud, que siempre cumplió un importante papel en los procesos revolucionarios que vivimos hasta hoy.

Necesitamos, de manera consciente, dar un sentido común a la lucha de todos: el sentido de la lucha de la clase trabajadora contra la burguesía y lo capitalismo. En nuestra opinión esa unidad orgánica fortalece el carácter clasista de la central.

¿Pero esa forma de organización puede llevar a la dilución de la representación de la clase trabajadora?

En contraposición al modelo que sugerimos, los compañeros de la Intersindical proponen la construcción de dos entidades diferentes. La central sindical del "mundo del trabajo" y un "foro de movilizaciones" que agrupe a las otras entidades (movimiento popular, estudiantil, ambientalistas, lucha contra las opresiones, etc.) y que también tenga organicidad (reuniones regulares, finanzas y prensa propias, etc.).

En cambio, los compañeros del MAS incluso admiten, en el futuro, la organización de una central sindical y popular "el día en que exista también una combativa central sindical dispuesta a unificarse con todos los movimientos populares constituyendo una poderosa fuerza política de los oprimidos capaz de definitivamente liquidar con el enemigo de clase".
Ambas las posiciones, en el nuestro entender, son equivocadas. La Comisión para la Reorganización ya funciona como un pequeño "foro" que busca construir políticas comunes para la intervención en la lucha de clases. Se reúne regularmente, discute la intervención en los principales eventos, prorratea los gastos comunes realizados, edita materiales comunes cuando hay acuerdo, etc. Es decir, en la Comisión hacemos un esfuerzo para construir nuestra unidad en la acción, primera condición para pensar en una unidad orgánica.

Preguntamos: ¿cuáles  sectores, además de aquellos que ya reunimos, estarían dispuestos a construir el "Foro" propuesto por los compañeros de la Intersindical, lo que podría justificar ese esfuerzo político adicional? ¿Sólo sectores clasistas participarían orgánicamente de este Foro de Movilizaciones propuesto?  A menos que estemos muy engañados, nos parece que los sectores dispuestos a construir un "foro", en este momento, son los mismos segmentos que se proponen construir la unidad orgánica en una nueva central, común a todos.

En cambio, la argumentación de los compañeros del MAS es bastante esquemática. Afirman que, primero, necesitamos construir una poderosa central sindical y... sólo después nos juntemos a los demás sectores explotados y oprimidos de la clase trabajadora que no se organizan en los sindicatos. No nos parece una fórmula que ayude en la construcción de las alianzas entre los varios segmentos de la clase trabajadora, que los compañeros del MAS, en su propio texto, entienden como necesaria para constituir "una poderosa fuerza política de los oprimidos capaz de liquidar definitivamente al enemigo de clase".

En un sentido práctico, por el peso de los sectores sindicales involucrados, no existe la posibilidad de que las organizaciones populares sean mayoría en la central, a menos que distorsionemos por completo los criterios de representación de cada entidad.

La incorporación, en la nueva central de las organizaciones que representan los movimientos populares y de la juventud, no sólo mantendrá sino que reforzará el carácter clasista que esta organización debe tener, ya que la central buscará unir toda la clase trabajadora y sectores explotados.

Entendemos que es, sobre todo, a través de sus principios y programa que la central rescatará la herencia clasista y socialista acumulada por nuestra clase, herencia esa abandonada por la mayoría de las direcciones gubernamentales y reformistas. Las organizaciones populares y de la juventud que estén dispuestas a marchar, bajo la dirección de ese programa, deben ser parte de ese instrumento organizativo.

Eso no se contrapone a la construcción de otros espacios más amplios, para la unidad de acción en las luchas. Experiencias como estas ya fueron y siguen siendo hechas en varios momentos de la historia. Pero una central es otra cosa, es espacio orgánico, frente único permanente, lo que presupone acuerdos programáticos.
La idea, errónea, de que estamos abdicando de tener una organización sindical nacional no pasa por la prueba de la realidad. La Conlutas ha demostrado lo contrario: su carácter sindical y popular no le impidió estar presente en todas las principales batallas del movimiento sindical  (huelgas, campañas salariales, lucha contra los despidos, elecciones sindicales, comités por la reestatización de las empresas privatizadas, etc.).

Preguntamos a los compañeros: ¿en qué lucha o proceso sindical importante la Conlutas estuvo ausente desde su fundación?  ¿Su carácter y composición perjudicaron sus iniciativas como central que abarca parte del movimiento sindical organizado brasileño?  Creemos que no. Al contrario, la militancia común con los demás sectores permitió potenciar las iniciativas "sindicales" de la Conlutas.

Dejando de lado impresiones y suposiciones, vamos a los números...

Presentamos a continuación, a título de ilustración, una tabla con la participación de cada uno de los segmentos en las reuniones de la Coordinación Nacional de la Conlutas, lo que, nos parece, posibilita que los compañeros vean que, en ningún momento, la participación de los demás segmentos puso en peligro el proyecto de una central hegemonizada por los trabajadores.

Se trata de las reuniones realizadas tras el I Congreso de la Conlutas (junio 2008). El Congreso definió nuevos parámetros diferenciados  de participación de las entidades sindicales y populares (antes la representación era de un delegado con derecho a voto por entidad, independiente del peso social y numérico). La participación estudiantil fue limitada a 10%. Y todos los segmentos (sindicatos, oposiciones sindicales y minorías, movimientos populares y entidades estudiantiles) deben obligatoriamente  contribuir financieramente y estar al día con la Tesorería de la entidad para tener derecho a voto en las reuniones, que siguen abiertas a observadores.

Rio de Janeiro/RJ, 13 y 14 de septiembre de 2.008
Entidades sindicales - 61 entidades; 137 representantes (lo que equivale a 84%)
Minorías/Oposiciones - 33 entidades; 14 representantes (9%)
TOTAL DEL MOVIMIENTO SINDICAL: 93%
Movimientos populares - 08 entidades; 04 representantes
Entidades estudiantiles - 13 entidades; 08 representantes
Total: 163 representantes + 134 observadores = 297 participantes
En esta reunión fue elegida la Secretaría Ejecutiva Nacional de la [Conlutas].

Brasilia/DF - 11, 12 Y 13 de noviembre de 2.008
Entidades sindicales - 43 entidades; 58 representantes (lo que equivale a 73,5%)
Minorías/Oposiciones - 14 entidades; 13 representantes (16,5%)
TOTAL DEL MOVIMIENTO SINDICAL: 90%
Movimientos populares - 06 entidades; 02 representantes
Entidades estudiantiles - 06 entidades; 06 representantes
Total: 79 representantes + 48 observadores = 127 participantes

Belém/PA - 28 de enero de 2.009 (Foro Social Mundial)
Entidades sindicales - 53 entidades; 57 representantes (lo que equivale a 77%)
Minorías/Oposiciones - 20 entidades; 10 representantes (13,5%)
TOTAL DEL MOVIMIENTO SINDICAL: 90,5%
Movimientos populares - 08 entidades; 03 representantes
Entidades estudiantiles - 05 entidades; 04 representantes
Total: 74 representantes + 161 observadores = 235 participantes

São Paulo/SP - 21 y 22 de marzo de 2.009
Entidades sindicales - 35 entidades; 52 representantes (lo que equivale a 67%)
Minorías/Oposiciones - 15 entidades; 24 representantes (lo que equivale a 31%)
TOTAL DEL MOVIMIENTO SINDICAL: 98%
Movimientos populares - 02 entidades; 01 representante
Entidades estudiantiles - 02 entidades; 01 representante
Total: 78 representantes + 93 observadores = 171 participantes

Ouro Preto/MG - 29, 30 y 31 de mayo de 2.009
Entidades sindicales - 41 entidades; 50 representantes (lo que equivale a 57%)
Minorías/Oposiciones - 25 entidades; 34 representantes (lo que equivale a 39%)
TOTAL DEL MOVIMIENTO SINDICAL: 96%
Movimientos populares - 03 entidades; 02 representantes
Entidades estudiantiles - 03 entidades; 02 representantes
Total: 88 representantes + 76 observadores = 164 participantes

Rio de Janeiro/RJ - 25 y 26 de julio de 2.009
Entidades sindicales - 48 entidades; 63 representantes (lo que equivale a 75%)
Minorías/Oposiciones - 31 entidades; 19 representantes (lo que equivale a 23%)
TOTAL DEL MOVIMIENTO SINDICAL: 98%
Movimientos populares - 04 entidades; 02 representantes
Entidades estudiantiles - 02 entidades; sin representante
Total: 84 representantes + 118 observadores = 202 participantes

Como puede verse, la representación de los trabajadores organizados en los sindicatos (incluyendo oposiciones y minorías sindicales) siempre fue ampliamente mayoritaria. E incluso considerando solamente los delegados de los sindicatos/federaciones afiliadas, esa representación siempre fue superior la de los demás segmentos.

Brasil como parte de un proceso continental

Aunque la realidad de la lucha de clases en Brasil nos ponga aparentemente, en algunos momentos, más retrasados que la realidad de otros países de América Latina, estudiar los procesos que están ocurriendo en nuestro continente puede ser muy útil para nuestro debate.

Ejemplos recientes, en los enfrentamientos contra los gobiernos nacionalistas burgueses y de frente popular en América Latina, trajeron a la superficie procesos de reorganización de nuestra clase que pasaron por fuera de los sindicatos. Surgieron de esos procesos nuevos organismos, algunos temporales y otros permanentes, a partir de la lucha en los barrios pobres, como comités de vecinos, organizaciones de desempleados, los piqueteros en Argentina, la Fejuve de  El Alto, en Bolivia, y nuevas formas de coordinación, movimientos de nacionalidades oprimidas, indígenas y campesinos... Otros procesos habían posibilitado la reconstrucción o la toma de dirección de organizaciones sindicales que se encontraban distantes de los movimientos reales de los trabajadores.

La experiencia histórica, incluso la más reciente, está demostrando la necesidad de construir las alianzas de los movimientos tradicionales de los trabajadores, como los sindicatos, con los sectores populares. Y lo mismo vale para la juventud, que desencadenó numerosos procesos recientes de cuestionamiento a los regímenes políticos, en varios países latinoamericanos, siendo los ejemplos más conocidos las huelgas de la UNAM en México, las movilizaciones contra el Tratados de Libre Comercio en Costa Rica, la rebelión de los "pingüinos" en Chile(estudiantes secundarios), entre otros.

Los movimientos de opresión y el riesgo de doble representación

También es un patrimonio común de las entidades de la Comisión la lucha contra todas las formas de opresión, desde una lógica clasista. Y la comprensión de que la opresión incide de manera diferenciada sobre los negros, las mujeres, los homosexuales y otros sectores oprimidos de la clase trabajadora, y que  la opresión es un instrumento, un refuerzo para una mayor explotación de toda la clase.

Sin embargo, es forzoso reconocer que la actuación de las entidades sindicales frente a los sectores oprimidos, salvo honrosas excepciones, no está consiguiendo incorporar esos segmentos, con sus especificidades, al día a día de la lucha sindical. De ahí, la necesidad de una política consciente de incorporación de los movimientos clasistas contra la opresión en la estructura de la nueva central.

El riesgo de un doble representación (por el sindicato y por el movimiento de opresión) invocado por los compañeros en el debate necesita ser evitado, pero con la participación plena de esos segmentos en la construcción de la nueva entidad. Para eso, podemos valernos de mecanismos estatutarios o, incluso establecer una representación fija.

La Conlutas ya aplica ese criterio para la representación de las entidades estudiantiles. En cambio, los movimientos de opresión se organizan en GTs (Grupos de Trabajo) cuyas resoluciones son sometidas a la apreciación de la Coordinación, que es quien vota, en última instancia, las propuestas construidas en los Grupos de Trabajo.

Una organización o movimiento de trabajadores de lucha contra la opresión puede afiliarse, de manera autónoma, a la Conlutas. Pero la realidad está demostrando que, más que competir con los sindicatos, lo que los militantes de ese segmento quieren es la apertura de espacio para que, en las luchas y reivindicaciones cotidianas, se expresen el corte racial, feminista, anti-homofóbico, desde el punto de vista de la alianza con los trabajadores. Esa está siendo también una experiencia muy importante, en el sentido que el combate contra la opresión es una práctica permanente en nuestra acción y no un discurso para "fechas festivas".

La relación con los partidos y organizaciones políticas

En el primer seminario realizado por la Comisión, en Fortaleza (Ceará), otro tema político ganó relevancia: la relación de esa nueva organización con las corrientes y partidos políticos. El texto más reciente presentado por los compañeros de la Intersindical presenta una salvedad en los criterios de composición de las instancias de dirección de la central, privilegiando los sectores organizados en las corrientes políticas.

Dice el texto: "La garantía de la convivencia entre las diferencias de opiniones se debe dar en una forma profundamente democrática en el encaminamiento de los debates políticos. Sin embargo, hacemos una distinción entre la expresión ideológica confusa e inconsciente que la clase manifiesta, de las opciones ideológicas conscientes que existen en su vanguardia (la izquierda o la derecha). Por lo tanto, en las instancias de dirección se debe tener en cuenta el criterio de la opción ideológica consciente".

Si interpretamos correctamente lo que los compañeros quieren decir, concluimos que están proponiendo un criterio que privilegia, en la composición de la dirección, la presencia de los sectores organizados en las corrientes políticas. Eso implica, objetivamente, concebir la entidad como un "frente de corrientes políticas" y no como un frente único de organizaciones sindicales y populares. Si es así, consideramos que es un error muy grande. Los compañeros de la Intersindical presentes en el debate en Fortaleza entendieron que hubo una interpretación equivocada de la Conlutas sobre el texto presentado. Sin embargo, no esclarecieron cuáles serían esos equívocos. Es un debate, entonces, que se abre.

Estamos acumulando, entre nosotros, la concepción de que la central debe tener autonomía frente a los partidos políticos de la clase trabajadora. La presencia de la militancia de esos partidos es muy bienvenida, ayuda en el proceso de debate y organización de la central. Pero las deliberaciones de la central deben ser tomadas por sus instancias y organismos, de manera autónoma, por los representantes de las entidades afiliadas. Y lo mismo debe valer para la composición de su dirección. No vemos que haya que diferenciar los representantes por su opción ideológica.

La Conlutas tiene, en sus estatutos, una previsión expresa de  proporcionalidad directa y cualificada para la composición de sus organismos dirigentes. Esto permite que todos los sectores se organicen y disputen sus posiciones, pero funciona, desde su fundación, como una "coordinación de entidades", que tiene derecho a voto en las instancias de la entidad, en base a los criterios definidos en Congreso.

Para implementar las decisiones votadas en las reuniones de la Coordinación Nacional es elegida una Secretaría Ejecutiva Nacional (SEN), compuesta por 21 miembros. La SEN es elegida en las reuniones de la Coordinación Nacional, por el criterio de la proporcionalidad directa de las listas que se presenten y establece, internamente, una división de tareas entre sus miembros. No existen las figuras de presidente, secretario general o de director de tal área. Además, la composición de la SEN puede ser discutida de nuevo y alterada en cada reunión de la Coordinación Nacional. Los miembros de la Coordinación tampoco son fijos ni tiene un mandato de tiempo determinado.

Esos mecanismos surgen de la aplicación, en el terreno concreto, de medidas que buscan el control de la base sobre las instancias y la dirección de la entidad, el combate a la burocratización y al aparato, y a todas las formas de privilegios (políticos y materiales) de los dirigentes, así como buscan elevar el nivel de las disputas por la dirección para más allá del terreno de la despolitizada lucha por cargos y/0 ocupación del aparato, por las tendencias organizadas.

Esa experiencia podrá ser o no aprovechada en la nueva central, y estamos abiertos a ese debate. Pero afirmamos, con seguridad, que está teniendo una importancia grande en la puesta en marcha de la Conlutas, al poner en el centro de las discusiones de sus congresos el debate político y no la disputa, por las corrientes organizadas, de la dirección de la entidad.

Un camino para solucionar las encrucijadas en el debate

Esperamos haber esclarecido, al menos, parte de las dudas y diferencias que surgieron en el debate. Es en base a esos parámetros que, creemos, podrá ser útil la experiencia acumulada en esos pasados años en la construcción de una pequeña, pero representativa, "central sindical y popular", con la participación de las entidades estudiantiles y de lucha contra las opresiones. Entendemos que, en la realidad actual, ese modelo es el que más se aproxima a las concepciones y a la estrategia con las cuales actuamos en el movimiento obrero brasileño.

No hacemos un fetiche de las formas organizativas, pero entendemos que existen diferencias de concepción puestas en debate y no se trata de que cada uno ceda un poco para que lleguemos en un "medio término" que contemple a todos.  Por lo tanto, el debate político y de las concepciones debe ser encarado con la importancia que tiene.

Por otro lado, entendemos que necesitamos avanzar, para intentar llegar a una fórmula que desbloquee el camino para la unidad y apunte la unificación,  en un Congreso, en el primer semestre de 2.010. En ese sentido valorizamos la presentación de los nuevos textos y la búsqueda por la construcción de acuerdos.

Con este texto, queremos hacer un gesto político ante las demás organizaciones de la Comisión, apuntado algunos elementos que, creemos, pueden ayudar en ese camino:

·         Entendemos que, en la nueva central, las organizaciones que representan a la clase trabajadora deben tener amplia mayoría. Fue en base a ese criterio que en el Congreso de la Conlutas establecimos: la limitación para la representación estudiantil, criterios diferenciados para la representación sindical y, como política, la definición de buscar una mayor inserción en el seno de la clase obrera industrial.

·         Eso significa, en concreto, de nuestra parte, que estamos a favor de estudiar fórmulas que impidan la doble representación (en el caso de los movimientos contra las opresiones) y limiten la participación de las entidades estudiantiles.

·         Sobre la participación de las organizaciones del movimiento popular, estamos aguardando la presentación de la propuesta que quedó en ser formulada por los compañeros del MTST. Pero, por la experiencia acumulada en la Conlutas, creemos que es posible establecer un criterio de participación plena, con representación desde la base, como en el caso de los sindicatos, con indicadores numéricos diferenciados.

Esperamos, una vez más, haber contribuido al debate y a que podamos avanzar en la preparación del Seminario de noviembre y del Congreso de fusión, previsto para el año que viene.


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