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El Gobierno aumenta superávit y recorta más de R$ 10.000 millones
Escrito por Redación   
Viernes 07 de Octubre de 2011 01:29
La medida apunta a “preparar” el país para la recesión internacional que se avecina. El total de recortes ya llega a 60.000 millones de reales.

Al mismo tiempo que hay un récord de recaudación y lanza un paquete billonario de ayuda a la industria, el gobierno de Dilma acaba de anunciar el aumento del superávit primario, los recursos economizados el pago de los intereses de la deuda. Eso implica un aumento de la presión fiscal y, en los términos del ministro de Hacienda Guido Mantega, mayor “control de gastos”. En pocas palabras, más recortes presupuestarios.

El gobierno anticipó el anunció en la reunión con los representantes de las centrales sindicales, como la CUT y Fuerza Sindical durante el Consejo Político del 29 de agosto en Brasilia. La reunión fue convocada por el gobierno para pedir “comprensión de los movimientos sociales” para los recortes necesarios frente a la coyuntura de una probable recesión internacional.

Pocas horas después, el ministro de Mantega realizó el anuncio oficial del aumento del superávit. Según el ministro, el gobierno enviará el proyecto de Ley al Congreso alterando la Ley de Directrices Presupuestarias de 2011, que establece el valor del superávit primario. “Estamos proponiendo el aumento de la meta de los actuales R$ 117 mil millones a R$ 127 mil millones”, informó Mantega. Eso significa sólo para el Gobierno Federal un aumento de R$ 81 a R$ 91 mil millones de superávit. Un aumento de 10 mil millones de reales que el gobierno va a retirar del presupuesto, que se suman a los 50 mil millones de reales de los recortes anunciados por el gobierno a comienzo del año.

Preparando parea la crisis

A pesar de las insistentes declaraciones de que el Brasil está hoy más preparado para enfrentar una crisis económica internacional, el gobierno no hace otra cosa en 2011 que preparar al país para una recesión. Y tomando medidas para salvaguardar a los empresarios e inversores mientras ataca a los trabajadores y al pueblo.

Primero fue el recorte de R$ 50 mil millones del Presupuesto. Después el reajuste cero del salario mínimo mientras la economía registraba un crecimiento acelerado y los lucros de las empresas sólo aumentaban. Pero recientemente el gobierno vetó la garantía presupuestaria para el reajuste real de las jubilaciones superiores a un salario mínimo. Con eso, más de ocho millones de jubilados deben quedarse sin aumento real en 2012.

Sin embargo, al mismo tiempo que habla de la necesidad de ajuste de las cuentas públicas, la recaudación del gobierno en impuestos, sólo aumenta. En los primeros siete meses del año creció 14 por ciento en relación al periodo anterior. En julio pasado quedó en R$ 90 mil millones, valor récord para el mes. O sea, los recortes récords ocurren al mismo tiempo en que se tiene una recaudación récord. La verdadera cuestión es que mientras para algunos falta dinero, para otros, sobra.

El gobierno entrega subsidios y exenciones a los empresarios e industriales. El programa Brasil Mayor de “estímulos” a la industria, que cuenta con exención de la parte proporcional que la patronal aporta a la Seguridad Social para algunos sectores, debe garantizar un total de R$ 25 mil millones a los empresarios en dos años, a través de renuncia fiscal.

Junto con el recorte adicional de R$ 10 mil millones, el gobierno envió el mensaje de que no aceptará aumentos en los gastos. Eso significa no conceder reajustes a los funcionarios públicos, como ya dejó en claro Guido Mantega. Impedir el PEC 300 (Proyecto de Enmienda Constitucional que establece que la remuneración de los Policías Militares de los Estados no podrá ser inferior a los de la Policía Federal, aplicándose también a los integrantes del Cuerpo de Bomberos Militares y a los inactivos), la Enmienda 29, que garantizaría más recursos a la salud y el fin del factor previdenciario. Y ni pensar en el aumento del 10% para la educación.

Considerando los recortes anunciados al inicio del año y los 10 mil millones de reales de ahora, tenemos una cifra total de R$ 60 mil millones, más de cuatro veces y medio el presupuesto de la Bolsa Familia para el año. Antes que llegue la recesión al país, el gobierno ya eligió a las víctimas.

El presupuesto del 2012 profundiza la crisis

El último día de agosto el gobierno envió al Congreso la propuesta de Presupuesto para el año que viene. Como era de esperar, el gobierno prepara un recorte aún mayor para el 2012. Además de no reservar un centavo para el reajuste salarial del funcionariado público o de los jubilados, el gobierno aún quiere reducir el valor de programas como el “Mi Casa, Mi vida”, uno de los proyectos claves del gobierno de Dilma. El programa habitacional debe ser reducido en más de mil millones de reales, pasando este año de 12,7 mil millones a 11 mil millones de reales.  

Pero una vez más, el sector financiero y los empresarios serán los privilegiados. La meta del año que viene para el superávit primario es de 139 mil millones de reales. En amortizaciones y pago de intereses de la deuda pública, el gobierno debe gastar la impresionante cifra de 1,06 billones de reales o 48 por ciento de todo el presupuesto de 2,1 billones de reales quie el gobierno espera tener en 2012, según la Auditoría Ciudadana de la Deuda.

Sólo para tener una idea, todo el gasto con los funcionarios públicos será de 203 mil millones de reales. El total de inversiones, a su vez, será de R$ 165 mil millones y con el Instituto Nacional del Seguro Social (INNS), 308 mil millones de reales. O sea, el gobierno gastará mucho más en la deuda pública que con los funcionarios, las inversiones y el seguro social, juntos. Eso, en una estimación optimista, que prevé un crecimiento económico del 5% en el año que viene, en una coyuntura en que cada vez es más probable una recesión mundial.

El gran triunfo del gobierno para evitar un descontento mayor, es el reajuste del salario mínimo que debe quedar en 13%, pasando de 545 reales a 619 reales. Tal valor se refiere al acuerdo firmado por el gobierno de Lula con las centrales sindicales, como la CUT y Fuerza Sindical, que establece la siguiente regla para el reajuste del mínimo: Reposición de la inflación más el crecimiento del PIB de dos años anteriores. Ese acuerdo fue la justificación del gobierno para no conceder un aumento real este año.

El problema es que, aunque el reajuste sea aparentemente generoso, es extremadamente bajo si se considera la inflación de esos dos años. Como informa la Auditoría Ciudadana de la Deuda, en caso de que ese reajuste sea haga efectivo, el mínimo tendrá “un crecimiento real  medio, en el periodo de enero de 2010 aq enero de 2012, de apenas 3,6% año, media inferior a la del periodo de Fernando Henrique Cardoso, cuando el mínimo aumentó, en media, 4,7% al año, en términos reales.

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