| Bancos: Parásitos que sofocan el país |
| Escrito por Nazareno Godeiro | |||
| Jueves 13 de Octubre de 2011 03:17 | |||
Cuando surgieron, los bancos tenían la función de prestar dinero para quien lo necesitase. Cumplían una función (dentro del capitalismo) de intermediación financiera, necesaria para la acumulación del capital. En la época imperialista, hubo una fusión de los bancos con el sector industrial, creando el capital financiero, dominante en el mundo. Con la globalización, hubo un crecimiento gigantesco del sector financiero y su dominio sobre el conjunto de las empresas y el estado. Se amplió fuertemente su carácter especulativo, transformándose en un brutal sistema parasitario, que absorbe una buena parte de la plusvalía de todo el sistema.
En Brasil, esa característica parasitaria está todavía más desarrollada que en la mayor parte de los países imperialistas y semicoloniales. Los bancos brasileños tienen la mayor tasa de ganancias del mundo y una de las mayores tasas de lucro, siendo verdaderos parásitos de la economía.
El sistema financiero brasileño está compuesto hoy por 9 bancos públicos y 148 bancos privados. De estos 60 son extranjeros, sumando un total de 157 bancos.
Todavía, cinco bancos (Banco do Brasil, Itaú, Bradesco, Caixa Econômica Federal y Santander) controlan el sistema financiero nacional, donde el sector público asume las operaciones menos rentables, pero funcionales, para la explotación de conjunto de la población trabajadora del país.
Los grandes empresarios salieron ganando con la crisis que alcanzó el país y el mundo en el 2008 y 2009, a pesar de la disminución de las ventas y lucros. Mas los grandes bancos brasileños fueron los verdaderos ganadores con la crisis. Los ingresos y las ganancias no paran de crecer desde hace 16 años.
Presentamos un estudio sobre el Sistema Financiero Brasileño de 1994 al 2010, realizado por el ILAESE, como contribución a la campaña salarial de los bancarios que se está desarrollando ahora.
Crecimiento, concentración y financierización de la economía
Las ganancias de estos bancos crecieron 1.575% en los últimos 14 años, un promedio de 112% al año. Esto significa que en cada año, los bancos duplican sus ganancias de forma continua desde hace 16 años. Durante el gobierno de Lula, los activos de los bancos sobrepasaron el valor del PIB, eso significa, que las riquezas en poder de los bancos hoy es superior a todo lo que los brasileños producen en un año.
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Fuente: PIB IBGE – Activos de los Bancos, Banco Central (BC) - elaboración ILAESE
Especulación con la deuda pública
Buena parte de esta riqueza viene del parasitismo de la deuda interna pública, donde los bancos ganaron 146 mil millones de reales en el 2010, solamente con los intereses de la deúda. Hoy, esta deuda es de 2,5 billones de reales.
Para tener una idea, la cantidad que los banqueros ganaron con intereses de la deuda es mayor que lo que todo el gobierno de Lula gastó en salud, educación, Bolsa-Familia y reforma agraria durante el 2010.
Así, el estado remunera a los especuladores, por medio de las altas tasas de interés, empujando buena parte de la riqueza de Brasil hacia los grandes bancos.
Por eso no es ventajoso invertir en la producción de mercancías, pues su retorno es menor y además es más arriesgado. Las ganancias de los bancos con la deuda ya alcanzaron una cifra de 1,3 billones de reales en 15 años. En este año las ganancias ya llegaron a más de R$ 146 mil millones, contra los R$ 130 mil millones del año pasado.
Ningún gobierno tiene coraje para enfrentar la zaranda financiera: al contrario la incentiva porque gana con ella. En la última campaña presidencial, el Bradesco “donó” R$ 18,8 millones de reales para la campaña de Dilma y R$ 8,2 millones de reales para Serra. El Itaú “dio” otros R$ 8 millones de reales para los dos candidatos.
La privatización y la desnacionalización de los bancos brasileños
En 1994, el gobierno de FHC realizó una reestructuración del Sistema Financiero Brasileño. El objetivo era privatizar los bancos estatales y el fortalecimiento del sector privado nacional y extranjero. El sistema estaba en crisis, ya que sobrevivía lucrando con la hiperinflación.
La privatización fue marcada por fraudes, como fue el caso de Banespa, vendido por precio rebajado (según el DIEESE, el precio fue de 47,5% menos de lo que valía en la época).
El gobierno recaudó 6,4 mil millones de dólares estadounidenses con la venta de los bancos estatales. Para comparación, solamente en el 2010, la ganancia líquida del Itaú fue de 7,6 mil millones de dólares, superior a todo lo que se recaudó con la venta de los bancos estatales.
El programa gubernamental de FHC también compró los bancos llevados al fracaso por los “inversionistas privados”, totalmente financiados por el gobierno. Al HSBC, por ejemplo, le compró el Bamerindus por medio de una transferencia del gobierno de R$ 11 mil millones de reales. Más allá de eso, el banco fue exento de todas las deudas laborales. Ya el Excel Económico fue transferido en 1998 para el banco español Bilbao Viscaya, por el valor de R$ 1,00, siendo el restante lanzado como pérdida.
El gasto total del gobierno con el Proer (Programa de estímulo a la reestructuración y al sistema financiero nacional), fue de cerca de R$ 20 mil millones, en una operación de transferencia de cinco grandes bancos fracasados para la “iniciativa” privada.
Ya con los Proes (Programa de desestatización de los bancos públicos), el gobierno tuvo un costo estimado en R$ 60 mil millones, extinguió 10 bancos estaduales, privatizó 14 otros y “saneó” cinco bancos más.
El capital extranjero controla directamente 62 bancos (comerciales y múltiples) aquí en Brasil y tiene participación minoritaria en 30 bancos nacionales más. Esta participación llega hasta un 10% en 9 bancos, de 10% a 20% en 18 bancos, y participación en 3 bancos de 20% a 40%, según informaciones del Banco Central.
De esta forma, el capital extranjero tiene un peso determinante en el sistema financiero nacional, inclusive tiene cerca de 25% de las acciones del Banco de Brasil (BB), además de 5% en manos de inversionistas brasileños. En septiembre del 2009, el BB fue privatizado, por medio de la venta de acciones, en un 30%, por determinación del gobierno de Lula. Algunos de los mayores dueños de acciones del BB son los fondos de inversión americanos Blackrock y Emerging Markets.
Por el balance de Itaú del 2010, el capital extranjero también posee la mayor parte del 53% del capital total de Itaú-Unibanco que se vende en las bolsas.
Con el Bradesco no es diferente: el capital internacional era dueño del 22,9% de las acciones ordinarias y 20,6% de las acciones preferenciales del banco en el 2010.
El sector bancario brasileño todavía tiene mayoría de capitales nacionales, más allá del avance importante de los bancos extranjeros que ya dominan parte sustancial del mercado financiero brasileño.
Grandes bancos saldrán lucrando con la crisis
En el 2008 y 2009 el mundo pasó por una grave crisis económica internacional. Aquí en Brasil, a pesar de sufrir efectos menores, la crisis incidió en la economía, que se expresó en una recesión en el 2009.
Las 500 mayores empresas brasileñas disminuyeron sus ventas y ganancias. Sin embargo, los cinco mayores bancos brasileños no fueron afectados por la crisis y sus ganancias continuaron creciendo: el promedio del crecimiento de la ganancia fue de 24% entre el 2008 y el 2010.
Ellos salieron ganando con la crisis porque uno de los remedios utilizados para minimizar los efectos en Brasil fue el endeudamiento generalizado de la población. Crecen las deudas, ganan los banqueros, que captan dinero pagando intereses bajos y prestan a intereses exorbitantes.
Por eso, el 2010 fue un año fantástico para los grandes bancos brasileños. Sus ganancias crecieron 28,7%,
Los más rentables del mundo
Entre los 10 bancos más rentables de América, el primero, el segundo y el tercero son bancos brasileños: Banco de Brasil, con un retorno sobre el patrimonio de 26,4%, el Bradesco con 22,3% y el Itaú-Unibanco con 20,5% en el 2010.
Para tener una idea, el primer banco de los Estados Unidos en aparecer en la lista tiene una rentabilidad de 12,9%, la mitad que la brasileña. Esta alta rentabilidad coloca a los tres mayores bancos brasileños (Itaú, BB y Bradesco) entre los grandes bancos del mundo.
La explotación de los bancarios
La campaña salarial de los trabajadores bancarios está comenzando y el juego promete ser duro, porque los bancos (incluyendo los estatales) están intransigentes. Según los banqueros, “el salario de los trabajadores bancarios crece de más. Analizando la evolución salarial de los trabajadores bancarios en los últimos 16 años, esa afirmación es una broma de mal gusto. Pasados 16 años, la realidad demostró que la reestructuración bancaria, realizada por FHC en 1994, solo favoreció a los banqueros, perjudicando a la población y a los trabajadores bancarios.
En los años 80 teníamos una agencia bancaria para cada 7.432 habitantes, más en el 2010 tenemos una agencia para cada 9.615 habitantes. Esa disminución del número de agencias fue acompañada con un aumento del número de personas con cuenta. Menos bancarios están atendiendo más clientes.
En el 2010, ya teníamos 151 millones de cuentas corrientes y de ahorro, para apenas 486.196 bancarios. Para cada bancario ya tenemos hoy aproximadamente, 310 mil cuentas bancarias.
A pesar de un crecimiento espectacular de los bancos, hubo una disminución del número de bancarios. En marzo de 1990 había 826.244 bancarios. En 2010 quedaban solamente 486.196 trabajadores directos de los bancos (605.580 trabajadores, contando con los tercerizados que trabajan en las agencias). Una caída de 41%. En cuanto eso, los bancarios sufren pérdidas salariales fantásticas. Si las ganancias crecieron a una media de 121% al año en los últimos 16 años, el monto de la planilla creció apenas un 19% al año.
En 1995, el Banco de Brasil (BB), por ejemplo, gastaba con un funcionario el correspondiente a 21 salarios mínimos de la época. Para el 2010 gastó el correspondiente a 7,5 salarios mínimos.
La explotación es tanta que un trabajador de Itaú paga su salario mensual en 11 horas de trabajo, ya que rindió para el banco R$ 839 mil reales en el 2010, mientras el banco gastó apenas $ 78 mil reales, entre salarios y encargos.
Lo que son los “correspondientes bancarios”
Los “correspondientes bancarios” (tiendas, comercios, supermercados, loterías) ya eran en el 2010, 151.351, según el banco central. Por lo tanto tenemos un correspondiente por cada cuatro bancarios. Si consideramos que existen apenas 486 mil trabajadores directos, tendríamos casi un correspondiente por cada tres bancarios. La medida representa una flexibilización completa de la categoría, y un salto en el grado de explotación de los bancarios. El salario de un correspondiente bancario llega solamente al 25% del salario de un bancario.
Este golpe fue orquestado por los banqueros, con el apoyo del BC que reglamentó (sin autoridad jurídica para eso) y con la connivencia de los gobiernos de Lula y Dilma. El objetivo de la diseminación de los correspondientes es la creación de un sistema financiero para “pobres”, el 39% de la población que no tiene cuenta en el banco. Para los banqueros el sistema de correspondientes es importante porque incorpora una masa de millones de nuevos clientes, mientras comprime el salario bancario hacia abajo, tornando descartable la profesión. La contrapartida de ese sistema es que el sistema actual será elitizado, para atender a quienes tienen mucho dinero.
Banderas de lucha que el movimiento de los trabajadores debe levantar:
El movimiento sindical y popular debe asumir una campaña por la nacionalización y estatización del sistema financiero, por la suspensión del pago de la deuda interna y externa y por la formación de un banco único estatal, bajo el control de los sindicatos y de la población trabajadora. No se puede dejar de asociar la estatización del sistema financiero con el control de los trabajadores, para sacar a los bancos estatales de la gestión pro-patronal que hoy existe en el BB y CEF. Una estatización sin indemnización, que garantice la estabilidad en el empleo para los bancarios, el fin de la tercerización de los correspondientes bancarios, la apertura de concurso público para duplicar el número de los bancarios, la universalización de los servicios bancarios, sin cobro de tarifas y un plan de cargos y salarios, que retome los niveles salariales de la década de los 80.
Solo con la estatización del sistema financiero sería posible acabar con este gigantesco parásito que empobrece el país, drenando capital para los bolsillos de los banqueros millonarios. Solo así sería posible invertir en proyectos realmente necesarios para Brasil. También se podría prestar dinero a los trabajadores a la misma tasa de intereses cobrada por el BNDES a las grandes empresas, o sea, 8% al año, y no 200% al año como en el cheque especial o la tarjeta de crédito.
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Cuando surgieron, los bancos tenían la función de prestar dinero para quien lo necesitase. Cumplían una función (dentro del capitalismo) de intermediación financiera, necesaria para la acumulación del capital. 
















