| ¿La izquierda socialista debe intervenir en las elecciones? |
| Escrito por ANDRÉ FREIRE | |||
| Sábado 14 de Noviembre de 2009 00:00 | |||
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Esta pregunta sigue generando fuertes debates en la izquierda socialista. Es un hecho que la farsa de la democracia burguesa llevó a la derrota de muchos partidos que se decían socialistas o defendían la acción directa como táctica privilegiada para la lucha política.
El gran ejemplo fue la traición de los partidos socialdemócratas europeos que, ante la eclosión de la Primera Guerra Mundial, en 1914, abandonaron la independencia de clase. Para preservar sus sillas en el parlamento, se aliaron al esfuerzo bélico de las burguesías nacionales de sus países, inclusive votando a favor de la ampliación de los presupuestos de guerra.
En Brasil, tenemos un gran ejemplo, el PT. En su fundación, ese partido estaba a favor de que la acción directa fuese la prioridad y defendía que, como en la lucha de clases, los trabajadores deberían enfrentarse con los patrones también en las elecciones, lo que se traducía en el eslogan "Vote 3 (número de la lista del PT en la época) que el resto es burgués".
Con el pasar de los años, este partido abandonó la defensa de la independencia de clase, realizó coaliciones con partidos burgueses y gobernó ayuntamientos y gobiernos de estado a favor de las grandes empresas. Con la llegada de Lula a la Presidencia de la República, pasó a ser el gran gerente de los negocios capitalistas en nuestro país.
Sin duda, las presiones oportunistas venidas de la democracia burguesa siguen siendo el principal desvío político enfrentado por partidos socialistas revolucionarios en el camino de la disputa por la influencia política sobre las masas.
La lucha por el poder en Rusia, teniendo al frente al Partido Bolchevique de Lenin, siempre enfrentó un gran enemigo: las ilusiones democráticas de las masas trabajadoras. El combate a esas expectativas en las instituciones de la democracia burguesa siempre fue una condición para que la clase obrera tomase en sus manos el poder del Estado.
Para eso, los bolcheviques usaron varias tácticas para que las masas rompiesen con esas ilusiones, como el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente. Sin embargo, siempre con una estrategia permanente: llevar a la clase obrera la consciencia de la necesidad de la destrucción de las instituciones burguesas y de la construcción de un nuevo Estado a partir del fortalecimiento de los consejos de obreros, soldados y campesinos (los soviet) como organismo fundamental de poder.
Tras la toma del poder en Rusia y, ya en la Tercera Internacional, hubo una fuerte polémica sobre la participación en las elecciones y en los parlamentos. Un sector defendía que, debido al extraordinario avance que fue el Estado soviético ruso, los partidos de la Tercera Internacional deberían abandonar la política de participar en las elecciones y en los parlamentos burgueses, táctica que debería ser substituida por la lucha directa por el poder a partir de la preparación de insurrecciones.
Para Lenin, mientras una parte importante de la clase trabajadora todavía permaneciese ilusionada con los procesos electorales de la burguesía, los revolucionarios deberían actuar en ellos y en los parlamentos con dos estrategias: la agitación del programa de los revolucionarios para disputar la consciencia de la clase trabajadora contra el régimen político burgués y la construcción y el fortalecimiento del partido revolucionario en los sectores más avanzados del proletariado. Esa lucha política está bien retratada en el libro de Lenin "El izquierdismo: enfermedad infantil del comunismo".
Vamos a diferenciarnos también de la dirección mayoritaria del PSOL, que se alió en las elecciones municipales de 2008 a partidos burgueses como el PV y el PSB. Y, ahora, inicia una negociación que puede acabar con el apoyo de este partido a la candidatura presidencial de Marina Silva (PV), defendida con el mismo argumento de siempre: vamos a realizar las coaliciones con los partidos burgueses para dialogar con la consciencia "retrasada" de las masas y elegir (o reelegir) nuestros parlamentarios.
También vamos a diferenciarnos de todas las corrientes sectarias, que ignoran la importancia de las elecciones como un terreno secundario para la disputa la consciencia de las masas rumbo al socialismo y para la construcción de nuestro partido.
Llamamos todos los activistas, entidades y organizaciones políticas que concuerdan con la necesidad de participar de las elecciones, defendiendo un programa clasista y socialista, a construir con nosotros esta campaña, en 2010.
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