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Para todo el mundo, que ha seguido las noticias y a través de diferentes medios de prensa a nivel mundial, ver lo que esta pasando en Chile, es simplemente una situación dramática y espeluznante, que muchos no imaginaban, pero que hemos comenzado a vivir desde el mismo día del terremoto.
Muchos están pensando en ¿cómo ayudar a un país tan desvastado por una catástrofe natural de tal envergadura? Y ¿Cuáles serán sus graves consecuencias sociales, económicas y políticas?; y en donde según los cálculos iniciales las pérdidas corresponden ni más ni menos que a 30 mil millones de dólares (la mitad de nuestro PIB). Para muchos la solución es simple, pedir más créditos externos, y aumentar la famosa y abultada Deuda Externa. Nosotros decimos ese no es el camino.
Chile es un país mono productor, esto es, porque su único mayor ingreso es por la venta de cobre, los demás son minoritarios, como la celulosa, la harina de pescado, o la venta de vinos etc. La empresa estatal tiene bajo su control el 25% del cobre que se extrae y se vende, el resto está en manos de grandes corporaciones transnacionales las cuales cuentan con mano de obra barata, un sin fin de regalías tributarias por parte del Estado y el beneplácito de los actuales gobernantes y también futuros de tener intactas estos beneficios. De las ganancias obtenidas por el cobre el Estado debe repartir estos dineros en gasto social y el pago sagrado de la deuda externa, cuyo origen es un 80% privado; algunos políticos están llamando a colocar un impuesto a la extracción de un 25 % (Royalty), nosotros decimos esa no es la solución, la solución es la expropiación de los grandes grupos transnacionales, la renacionalización de todas nuestras riquezas mineras, empezando por nuestro cobre, y que este vuelva a ser chileno.
La deuda externa provoca al Estado, lo mismo que la mantención de la privatización de la gran minería del cobre, una proceso de pauperización y desnacionalización creciente; actualmente el Estado tiene en su poder la capacidad de usar constitucionalmente el 2% del presupuesto nacional, en caso de catástrofe, sin embargo, este monto es muy reducido por lo expuesto más arriba, es por ello que se hace necesario y urgente la nacionalización de toda la minería y el no pago de la deuda externa, de esta forma tendremos mayores recursos.
Tanto los gobiernos de la concertación y la derecha siempre se opondrán a estas medidas, ello demuestra que realmente defienden los intereses de las grandes transnacionales y no de los trabajadores y el pueblo trabajador. Analizado desde este punto de vista podemos entender la tardanza en la ayuda a los damnificados, las recuperaciones de alimentos en forma masiva y la única respuesta que los alcaldes sean UDI o PPD entregan, es la misma, represión. Un fiel reflejo de ello es Marcelo Rivera alcalde PPD (Partido supuestamente progresista!!!) de Hualpén, quien dijo: “¡Por favor que pongan mano dura, si tienen que matar que maten, pero esto es ya el caos!”, en vez de solicitar agilidad en el proceso de ayuda.
Si queremos reconstruir nuestro país debemos exigir las nacionalizaciones de toda la minería, y de todas las empresas estratégicas, así como de hospitales y clínicas privadas; todas bajo control de los trabajadores; así nos evitaremos otro tipo de robos los sobre sueldos, las coimas y todo tipo de corrupción.
• No al Pago de la Deuda Externa
• Sí a la Renacionalización del Cobre y de todos nuestros recursos naturales, como también de las empresas estratégicas.
• Con esos recursos podremos reconstruir Chile, y dar trabajo a todos los trabajadores cesantes.
Fuente: Fuerza Revolucionaria nº 19, marzo 2010
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