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Nobel de la Paz y lucha de clases en China
Escrito por Helton Ribeiro - PSTU   
Jueves 04 de Noviembre de 2010 00:02
Después del desmoralizante Nobel de la Paz concedido a Barack Obama el año pasado, el laureado de este año fue al disidente chino Liu Xiaobo, condenado a 11 años de prisión por el gobierno de su país por “incitar a la subversión”. 

Inicialmente, el anuncio del premio rindió las polémicas esperadas: de un lado, los EEUU clamaron por reformas políticas y respeto a los derechos humanos en China; Beijing, por su parte, clasificó la elección como una “obscenidad” y que podrá afectar las relaciones diplomáticas con Noruega [1].

Liu fue acusado por haber suscrito, junto con otros intelectuales, un manifiesto en el 2008, la Carta 08, defendiendo libertades democráticas. La burocracia estalinista en el poder clasifica como subversivo a alguien cuyo único crimen es abogar cambios de forma pacífica. Así como Liu, decenas de activistas son mantenidos presos por una dictadura que no admite contestaciones. A pesar de eso, la elección para el Nobel de la Paz tiene un innegable carácter político. Ocurre en medio de fuertes presiones de Estados Unidos por concesiones económicas del gobierno chino.

Washington acusa a Beijing de manipular su moneda y la Cámara de Diputados aprobó recientemente una ley autorizando al gobierno imponer tarifas a China. Además de eso, la pretendida defensa de la libertad ha justificado disputas comerciales y territoriales en la región. En conferencia reciente la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático, el secretario de Defensa de los EEUU, Robert Gates, afirmó el “interés nacional en la libertad de navegación, en el desarrollo económico y del comercio sin restricciones, en el respeto al derecho internacional".

En esa disputa, la cuestión de los derechos humanos está en último plan. ¿Estará el imperialismo dispuesto a apoyar también las reivindicaciones de los trabajadores chinos en sus recientes huelgas por aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo? Es poco probable, una vez que el capital  aprovecha de la mano de obra barata del país. El principal factor de atracción de inversiones extranjeras en China ha sido la súper explotación de los trabajadores, mantenida por medio de la represión violenta a las luchas de la clase obrera. Muchos activistas son acusados simplemente por que intenten fundar sindicatos independientes de la burocracia de la Federación de Sindicatos de China.

Por otro lado, internamente, se incrementan las contradicciones. Al igual que el Nobel de la Paz, un grupo de 23 veteranos del Partido Comunista de China divulgó una carta abierta pidiendo reformas políticas en el país. Las principales reivindicaciones del grupo son la libertad de prensa y el fin de la censura. Hasta el primer ministro Wen Jiabao tuvo un discurso censurado al destacar la necesidad de reformas políticas para preservar las “conquistas” resultantes de las reformas económicas. Pero, a pesar de toda la expectativa creada, el Comité Central del Partido concluyó su reunión anual el último día 18 limitándose a compromisos vagos en ese sentido.

Pero además de esas polémicas que quitan el sueño de la burguesía, la clase trabajadora continúa movilizándose y luchando no sólo por empleo y salarios, sino por libertades democráticas. No le interesa la “paz burguesa” y sus premios internacionales, sino la lucha revolucionaria contra una dictadura al servicio del capital.

Notas:
[1] El ganador del Nobel de la Paz es escogido por un comité designado por el Parlamento Noruego.
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Traducción: Pavel Romero

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