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Elecciones: Repudio, rechazo y protesta
Escrito por PST - Colombia   
Martes 13 de Abril de 2010 23:27

Si alguna institución de la mal llamada democracia colombiana está absoluta y completamente desprestigiada es el Congreso de la República. Todas las encuestas la colocan en los últimos lugares de credibilidad por parte de toda la población. 

Millones la consideran, con justa razón, casi como una cueva de ladrones. Los hechos y escándalos continuos, las decenas de parlamentarios investigados, detenidos o condenados son suficiente prueba de ello.
 
En las pasadas elecciones parlamentarias nuestro partido, para dar una respuesta e interpretar ese sentimiento de miles respecto al parlamento, desarrolló su campaña llamando al voto en blanco. En medio de la confusión de decenas y decenas de candidatos, en medio de las más variadas e intrascendentes propuestas y consignas, la propuesta de protestar políticamente por este medio fue una opción válida y real, es decir, con profundo sentido y significado político.
 
Los resultados
 
Con cifras gruesas, sin consolidarse los resultados definitivos, tomando como referencia la votación a Senado, en blanco votaron cerca de 400.000 personas, lo cual significa un 3% del total; superior al de algunos partidos que logran elegir parlamentarios.
 
Adicional y significativamente el voto nulo (en el cual en muchos casos también se expresa rechazo, repudio y protesta) contabilizó la gigantesca suma de 1’400.000 (10.7%) y los votos no marcados (que expresan la poca credibilidad en las distintas propuestas, programas o candidatos y en la misma institución parlamentaria) totalizaron otros 470.000. En otros casos, el voto nulo expresa confusión de los votantes ante la proliferación de listas y el pésimo diseño del tarjetón, que hizo que muchos electores votaran en blanco en las tres circunscripciones, anulando su voto por error. Respecto al Parlamento Andino el 1’500.000 votos en blanco (que se convirtió en la votación mayoritaria) refleja ante todo el desconocimiento y desinterés de los votantes ante esa institución de la cual no se conocen ni funciones ni papel político efectivo.
 
La importancia de estos resultados
 
Los resultados anteriores exigen un análisis detallado. En primer lugar la votación en blanco es una votación consciente, reflexionada. Es una votación que expresa no sentirse representado en ninguna de las propuestas, iniciativas y comportamientos de ninguno de los partidos y candidatos que se presentan. Y es un votante que, sintiéndose así, hace el acto de expresarlo electoralmente. Por ello es más progresiva que la abstención (que fue de casi el 65%) pero que pasivamente expresa un desinterés en la llamada “farsa electoral”, política que fue defendida equivocadamente durante décadas por muchas organizaciones en el país. Frente a esa concepción abstencionista por principio, los socialistas hemos promovido la participación electoral, con un programa revolucionario y candidatos de los propios trabajadores y los sectores populares.
 
El voto en blanco es un voto útil
 
Adicionalmente, el voto en blanco rompe el falso argumento del voto útil. Es decir, brinda una alternativa real al votante confundido y engañado que, convencido de la podredumbre del parlamento, convencido de que ninguno de los programas que se le proponen significan una alternativa verdadera para los gigantescos problemas del país, opta por votar por “el menos malo”. El voto en blanco se convierte, en esta batalla política, en un voto muy útil. En un momento determinado una altísima votación en blanco, independientemente de que no llegase a superar el 50% de los votantes —lo cual obligaría a repetir el proceso electoral inhabilitando a quienes se hubiese presentado—significaría un hecho político de tremenda importancia, tanto o mayor que llevar a ese parlamento a unos cuantos de los “menos malos”.
 
A nuestro juicio la enorme mayoría de dicha votación, en las pasadas elecciones, es una votación progresiva, de rechazo y repudio a una institución profundamente desprestigiada. Por eso mismo nuestra campaña, en aquellos lugares en los cuales el partido logró presentarla, fue mirada con respeto y simpatía permitiéndonos establecer un diálogo político fructífero con muchos compañeros.
 
La campaña electoral presidencial, tanto en su primera vuelta como, casi seguro con mayor intensidad en la segunda vuelta, nos plantea un escenario de características similares. Por ello, tal como se explica en otros artículos de esta edición, el Partido Socialista de los Trabajadores continuará levantando la propuesta de voto en blanco.
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¡A repetir elecciones!
 
Según los datos de los últimos recuentos, escrutado casi el 100%, de acuerdo a Noticias Uno en su emisión del 28 de marzo, en la circunscripción nacional indígena para Cámara el voto en blanco fue absolutamente mayoritario. Es decir, mientras los votos válidos por todos los candidatos suman 93.869 el total de votos en blanco asciende a 111.573. Se configura así un hecho político de máxima importancia. Según las normas legales vigentes esta votación tiene que repetirse, con el mismo número de mesas de votación en todo el país y, lo que es más importante, sin que ninguno de los candidatos que se presentaron pueda volver a presentarse. A la vez, la mayoritaria votación en blanco por el Parlamento Andino abrió una discusión jurídica respecto a si ellas deben repetirse o no, dado que la ley admite también la interpretación de que bastaría que los votos en blanco fuesen mayoría simple respecto a los demás candidatos.
 
Esta votación en blanco absolutamente mayoritaria en la circunscripción indígena de cámara expresa, a nuestro juicio, el rechazo y descontento de las comunidades ante el pobre desempeño que en su trabajo parlamentario han tenido los dirigentes indígenas que han asumido tal representación o ante el hecho de que tal circunscripción se ha convertido en un comodín para listas de politiqueros no indígenas de la más variada índole, como fueron los avales concedidos por la Alianza Social Indígena a Antanas Mockus primero y a Sergio Fajardo después. Queda demostrada así, sin discusión posible de ningún tipo, la utilidad política del voto en blanco.
 
Fuente: El Socialista n° 647, Abril 2010

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