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Ni Santos, ni Mockus: Vote en blanco
Escrito por PST - Colombia   
Jueves 10 de Junio de 2010 00:03

El próximo 20 de junio, ante la realización de una segunda vuelta para presidencia entre Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, los trabajadores y todos los sectores explotados y oprimidos del país tenemos la oportunidad de expresarnos políticamente en forma independiente.

Por esa vía, tenemos la posibilidad de avanzar en el nivel de conciencia, organización y capacidad de lucha para enfrentar los nefastos planes que intentará aplicar el próximo gobierno, sea de Santos o de Mockus.
 
El 20 de junio podemos convertir nuestro voto en una manifestación de protesta y rechazo a las condiciones de miseria y desempleo a las que el capitalismo ha conducido al pueblo colombiano. Podemos expresar nuestro rechazo al despojo masivo de tierras a millones de campesinos pobres, a través del accionar paramilitar apadrinado desde el Estado. Podemos repudiar el reaccionario régimen encabezado ahora por Uribe Vélez, que continuará encabezado seguramente por Santos, a sus “falsos positivos”, a las chuzadas, a la corrupción y a la persecución y asesinato sistemático de luchadores sindicales y populares. Nuestra propuesta para hacerlo es votar en blanco.

Santos será más miseria, desempleo y represión
 
Juan Manuel Santos, rodeado y apoyado en esta segunda vuelta por la absoluta mayoría de las fuerzas políticas tradicionales (liberales, conservadores y de Cambio Radical) representa la continuidad completa del modelo uribista que se traducirá en más desempleo, más bajos salarios, mayor desalojo del campesinado para entregar las tierras a los grandes proyectos agro-exportadores y de minería.

El llamado de Santos a la conformación de una Unidad Nacional significa que el conjunto de la burguesía está tratando de zanjar sus diferencias para obtener una férrea unidad que le permita descargar nuevos y más grandes golpes contra los trabajadores y sectores populares. La gigantesca crisis económica del capitalismo a nivel mundial, crisis que tratan por todos los medios de descargar sobre los hombros de los trabajadores, los presiona para ello.

El gobierno encabezado por Álvaro Uribe Vélez generó importantes fisuras en la unidad de los explotadores. La fracción dominante, de la cual Santos fue y es parte, intentó perpetuarse en el poder a través del mecanismo de la reelección del propio Uribe. La resistencia de otros sectores burgueses, expresada a través del fallo de la Corte, los obligó a lanzar a Santos como plan B. Las expresiones políticas de Pardo, Noemí y Vargas Lleras reflejaron en la primera vuelta dichas diferencias respecto a la forma de repartir y compartir el poder. Ahora, impuesto Santos como candidato ganador en la primera vuelta, el conjunto de los explotadores cerrarán filas en torno a él; garantía de estabilidad del régimen que les proteja lo fundamental: enormes ganancias gracias a la sobrexplotación, hambre y miseria de millones de colombianos.

Expresarse políticamente contra Santos y su casi seguro próximo gobierno, es condición ineludible para lograr avanzar en la unidad de las fuerzas obreras, populares y democráticas que será la única que nos permita desarrollar las tareas de lucha y movilización imprescindibles para defendernos de los ataques que vendrán contra los derechos de salud, de educación, de vivienda y contra las más elementales libertades democráticas.

En el futuro inmediato es necesario luchar porque se produzca una absoluta y completa división en el país. Por un lado, como ya se está configurando en torno a Santos, todos los explotadores y opresores. Por otro lado, en un solo frente de lucha y movilización, todos los que estamos contra sus medidas y planes y exigimos solución a las necesidades de salud, educación, tierra para el campesinado, justicia y reparación a las víctimas, castigo a los responsables del paramilitarismo. No hay otra alternativa. A la propuesta de Unidad Nacional de Santos el movimiento obrero, democrático y popular debe responder con la unidad para defendernos de sus ataques.

Mockus, el espejismo mortal
 
El candidato Mockus se montó en la campaña de primera vuelta sobre el amplio repudio y rechazo a las medidas antidemocráticas de Uribe, a su manejo autoritario del Estado, a la persecución política a los opositores, a las “chuzadas” del DAS, a los falsos positivos de las Fuerzas Armadas, dirigidas por Santos como Ministro de Defensa. Eso le generó una amplia franja de simpatía. Su respaldo a la Seguridad Democrática de Uribe lo encubrió con la propuesta de “Legalidad democrática”, expresando que de ser elegido presidente garantizaría a los burgueses todas las condiciones para la explotación y opresión pero aplicando la ley, sin violarla. Es decir, el mismo perro con una guasca más “decente”.

Sin embargo, tras el fingido infantilismo filosófico-político de Mockus, con su discurso de ciudadanos iguales que deben respetarse como iguales, se esconde un gran peligro. Su propuesta lo condujo y lo conduce inexorablemente a desconocer que todas las actuaciones del reaccionario régimen político colombiano están al servicio de garantizar las condiciones de explotación del capitalismo y su burguesía imperialista y nacional. Y que no hay discurso filosófico por más ilustrado que aparezca que permita saldar en la vida real la contradicción entre explotados y explotadores. Que esa contradicción solo se resuelve en medio de la lucha y movilización de unos contra otros, exigiendo y defendiendo sus derechos e intentando derrocarlos del poder político y económico; es decir, con una revolución.

Mockus expresa en forma químicamente pura la ilusión reformista de que es posible una sociedad que garantice condiciones de vida digna para toda la población bajo el régimen capitalista. Para Mockus no sólo la vida y los dineros públicos son sagrados. Tanto o más sagrada es para él la propiedad privada y estará dispuesto a dar la vida en su defensa.

Con su discurso, Mockus intenta ocultar que sólo es posible conquistar amplias libertades democráticas (no sólo en el papel sino traducidas en derechos económicos y sociales efectivamente disfrutados) derribando tanto al régimen político que garantiza la explotación como iniciando radicales transformaciones económicas y sociales para echar abajo esa explotación. Adicionalmente alimenta la falsa concepción pacifista-reformista de que a través de una masiva votación será posible echar del poder político a quienes lo han ejercido durante décadas a costa de miles de asesinatos, desapariciones, fosas comunes y exterminio física de cualquier oposición, así sea sólo en el terreno democrático.

Como expresión concreta del carácter claramente burgués-imperialista de su programa en el terreno económico y social, Mockus no vaciló en alabar una y mil veces al saliente gobierno de Uribe; a sus medidas de entrega de los recursos naturales a las multinacionales a través de la llamada “confianza inversionista”; a sus medidas de recorte a derechos de salud y educación. Mockus ya antes, en su “parcial” como alcalde de Bogotá y rector de la Universidad Nacional demostró a los poderosos del país que podía administrar en beneficio de ellos; aumentando matrículas o privatizando empresas de servicios públicos.

Depositar la más mínima confianza en Mockus o en su carácter “democrático”, diferente en apariencia del modelo uribista conduce a caminar atados de pies y manos al matadero. Un fenomenal daño político se produce a la conciencia de independencia, que debemos intentar formar entre los trabajadores, llamando a respaldarlo o a apoyarlo o generando ilusiones de un acuerdo político que permita un avance favorable a millones de explotados y oprimidos.

Unidad obrera y popular para la lucha y la movilización
Voto en blanco como protesta y posición independiente
 
En la primera vuelta presidencial se demostró distorsionadamente, a través de la votación a Mockus y al Polo Democrático Alternativo con su candidato Petro, que existen millones de colombianos que buscan una salida distinta a la continuidad del modelo uribista.

La masiva votación obtenida por el Polo hace 4 años en cabeza de Carlos Gaviria, votación casi similar a la actual de Antanas, se ha ido dilapidando durante estos años. La dirección del Polo dedicó toda su influencia política en las organizaciones de trabajadores y su representación parlamentaria a “hacer buena letra”; buscando demostrarle a la burguesía y al imperialismo que era de “fiar”, que no significaba un peligro mortal para sus intereses. El Polo se convirtió así en un administrador directo o en un ayudante en la administración de los negocios capitalistas, como se demuestra con la administración del Samuel Moreno en Bogotá.

Los miles de trabajadores honestos y luchadores populares que tuvieron ilusión en que el Polo era la opción de organización política para luchar por la solución a sus problemas se han ido decepcionando. Ello es lo que explica no sólo su descenso electoral. Explica también que pelechen propuestas como la de Mockus, levantando aparentemente banderas democráticas que consecuentemente sólo pueden ser levantadas y mantenidas en alto por fuerzas realmente democráticas y revolucionarias.

Es necesaria una profunda redefinición política y estratégica si intentamos oponer una fuerte resistencia a los planes del futuro gobierno. No puede ser la actividad parlamentaria, en sí y por sí, como aspecto esencial, la que determine el accionar frente al gobierno y sus planes. El centro de la actividad tiene que desplazarse totalmente al trabajo de organización y movilización de todas las franjas sociales que entren en choque con cualquiera de las medidas económicas, políticas o de cualquier índole del actual y próximo gobierno. La actividad tiene que tomar como eje la denuncia y la agitación de los atropellos que a diario se cometen contra la población, educando a partir de ellos en que sólo con la lucha y la movilización es posible impedirlos. A la vez y simultáneamente debemos intensificar las tareas de organización, a nivel sindical, barrial y por comunidades.

La profunda discusión que actualmente se desarrolla dentro del Polo entre quienes expresan su disposición a respaldar a Mockus y los sectores que levantan la bandera de la independencia y la protesta, expresada en el llamamiento a que dicho partido llame al voto en blanco, debe tomar como punto de referencia no solo los aspectos tácticos de la coyuntura electoral sino ante todo y sobre todo la estrategia necesaria para dotar a los trabajadores y sectores pobres de la ciudad y el campo de una opción de dirección política propia e independiente.

En forma inmediata, desde el movimiento obrero y sus organizaciones, desde el terreno democrático y popular, se impone discutir una plataforma de lucha y movilización unificada que, partiendo de las reivindicaciones económicas y sociales más sentidas por la población, convoque a conquistarlas a través de una infinidad de acciones, paros, manifestaciones y protestas.

Al servicio de tales tareas nuestro partido, el PST, colocará sus fuerzas en los próximos meses.

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