| Oiga, mire, vea, que por trabajo es la pelea |
| Escrito por Jorge Martínez - PST | |||
| Martes 10 de Agosto de 2010 16:22 | |||
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En la noche del pasado viernes 16 de julio, los docentes provisionales levantaron las carpas de la plazoleta de la Secretaría de Educación (SED) de Bogotá que ocuparon durante 11 días.
Esta lucha trascendental de los educadores por recuperar el empleo, presionó a que la administración distrital acelerara el trámite de las alternativas para un sector de los más de 4.200 docentes que quedaron cesantes desde el 26 de junio.
“Aquí en el Distrito nos hacen el feo, y por el concurso nos quitan empleo”
Después de casi un año de la convocatoria al concurso para proveer más de 6.000 cargos docentes en Bogotá, en julio terminó el proceso de audiencias públicas y la posesión de los nuevos docentes. Pero con este proceso, más de 4.200 profesores que se venían desempeñando como provisionales quedaron en la calle. Tras más de un año de lucha, y de varias acciones de protesta estos docentes, organizados en el Comité de Provisionales al interior de la ADE, decidieron en asamblea quedarse en un campamento frente a la SED ante la dilación de propuestas alternativas de soluciones de empleo.
El retroceso en las condiciones laborales del magisterio y el avance de la legislación autoritaria y tecnocrática del gobierno uribista, combinadas con la débil respuesta de la movilización por parte de los sindicatos del magisterio, llevaron a los provisionales a la difícil situación de luchar por alternativas parciales que desmejoran la situación ya inestable en la que venían trabajando. Es así como, obligados por las circunstancias, lograr que por lo menos 700 empleos para provisionales en listado de elegibles para cubrir novedades, y otros 700 trabajos bajo la modalidad de proyectos de apoyo a la “calidad de la educación” se convirtieron en los objetivos inmediatos de la lucha de los provisionales.
Durante todo este proceso la SED, fiel al talante de la alcaldía del Polo de Samuel Moreno, se plegó sumisa a toda la legislación antiobrera y defendió la legitimidad del concurso docente —cuestionado por su carácter antipedagógico y por las anomalías en su desarrollo— y a los docentes les mostró la cara de patrón, dilatando las soluciones ante la masacre laboral y negándose a reconocer un escenario de negociación del pliego de peticiones presentado hace meses por la ADE dentro del cual el trabajo para los provisionales es un punto prioritario.
“Si es provisional, lo invito a pelear...
Estas fueron las razones principales para que el martes 6 de julio, en horas de la mañana los provisionales llegaran a la Secretaría de Educación con el objetivo de quedarse a acampar hasta recibir respuestas concretas ante su situación.
Tras varios enfrentamientos con la policía en los cuales algunos docentes resultaron heridos, se logró instalar las carpas y lo más importante: una hoguera para la olla comunitaria que se convertiría en el símbolo del campamento y de la protesta de los provisionales. Durante el día, a pesar de los golpes de la policía y de la lluvia permanente, a punta de sombrillas no solo se mantuvo firme la protesta sino que se logró mantener viva la llama de la hoguera que despedía permanentemente una columna de humo directo hacia las oficinas de la indolente Secretaría y en medio de la agitación fueron surgiendo consignas que denunciaban la dilación por parte de la administración, al tiempo que animaban a luchar al magisterio provisional.
Al llegar la noche a pesar de las condiciones inclementes, del frío, la lluvia, la presencia amenazante de la policía y la incredulidad frente a la protesa de muchos, se logró pasar la noche y seguir al otro día con el campamento fortalecido por la presencia de más provisionales y por los apoyos materiales que empezaron a llegar.
Y así empezaron a pasar los días y las noches, entre consignas, canciones sancochos y carpas, esperando algún avance por parte de la Secretaría de Educación. Igualmente al pasar el tiempo los que esperaban pronto el desgaste de los provisionales les tocó esperar, pues la energía se mantuvo.
...pero si es nombrado debe acompañar”.
Pero también el campamento tuvo que afrontar grandes dificultades, pues desgraciadamente el grueso de los docentes provisionales no se sumaron a la actividad. Además, a pesar de contar con el apoyo material de la junta directiva de la ADE, faltó que la dirección sindical llamara al conjunto del magisterio a rodear el conflicto. Mientras algunos compañeros de planta acompañaron demostrando un gran sentido de solidaridad y de unidad del gremio, brilló por su ausencia el activismo sindical del magisterio.
Hubo momentos críticos, como el primer fin de semana, que generó discusión si existían las condiciones para mantener el campamento en días tan difíciles como el sábado y el domingo, pero ante las dudas una asamblea democrática en medio del campamento mostró que existían las condiciones para continuar, pues la disposición de lucha se tradujo en compromisos en las tareas del campamento.
Este movimiento es importante porque demuestra al magisterio en su conjunto el camino que hay que retomar, el de la lucha directa, pues puede afirmarse que luchas de estas características -aunque de mayor escala- no se daban desde el movimiento de los temporales del ‘93 quienes mediante una lucha constante de estas características lograron el nombramiento.
La lucha debe continuar
El campamento fue levantado después de que el Subsecretario de gestión y el Director de Talento Humano de la Secretaría manifestaron públicamente ante los campistas el compromiso de publicar la segunda convocatoria para provisionales no elegibles, con lo cual se daría continuación a las soluciones parciales. Por esta razón los provisionales no pueden bajar la guardia, la presión es la que ha obligado a acelerar los procesos por parte de la administración, y encontrar más alternativas para el resto de provisionales en la calle implica una lucha más unificada del magisterio, dirigida a la Alcaldía y al Ministerio de Educación.
Pero para esto es necesario lograr una fuerza mucho mayor que acciones heroicas como el campamento han demostrado. Esta fuerza solo la puede garantizar una convocatoria consecuente por parte de la dirección sindical del magisterio, poniendo al servicio de organizar la lucha a todos los activistas del sindicato y de las fuerzas políticas que actúan a su interior. El pliego de peticiones que tiene puntos que favorecen a todo el magisterio, es el eje que puede romper la división impuesta por el gobierno al interior del magisterio y que no ha sido combatida a fondo por la organización sindical. En este marco, la preparación de un paro, por lo menos en el Distrito, es urgente.
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