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Damnificados por el invierno ¡Exijamos soluciones reales e inmediatas!
Escrito por PST - Colombia   
Martes 21 de Diciembre de 2010 23:56
Con decenas de familiares y amigos muertos por las avalanchas de tierra, inundados, anegados, con el agua al cuello, con sus pocos enseres perdidos, sin medios de subsistencia: así termina el año para varios millones de colombianos.
 
Sobra detenerse en las cifras, datos y estadísticas de lo que se señala como la más feroz ola invernal de las últimas décadas, pronosticada con meses de anticipación. Cada día se informa de una nueva tragedia que, en medio del lodazal, cubre a otras decenas de familias humildes y deja en el pasado la anterior. De tal magnitud son los hechos que el propio gobierno ha declarado la Emergencia.

Nuestro llamado a la solidaridad
 
Antes que nada, el Partido Socialista de los Trabajadores expresa su solidaridad con los damnificados. Apreciamos toda acción de solidaridad que se adelante a favor de ellos, muy especialmente si provienen de los trabajadores y pobres de la población. La solidaridad es la primera expresión de sentirse igualmente amenazados, de saber que no se es ajeno a ese problema pues se ha sufrido en el pasado o se puede sufrir en el futuro. Expresa la disposición a actuar en común con quien soporta las condiciones más difíciles. Por eso, esta solidaridad de los sectores trabajadores, populares y humildes de la población tiene un profundo significado.

Pero nuestra solidaridad es distinta de la del potentado que lanza unos cuantos fajos de billetes a quienes se debaten en la tragedia, como una limosna. Para ese potentado esas son unas pocas monedas de bolsillo, lo que le sobra. Y luego su gesto lo aprovecha publicitariamente y para obtener descuentos de impuestos. Hasta en esto, en la solidaridad en los momentos más difíciles de la vida, tenemos que distinguir el carácter de clase de quien la otorga. Con sus campañas de solidaridad nacional e internacional lo que hacen los gobernantes y los potentados es tratar de ocultar los problemas de fondo que determinan esta clase de situaciones.

Quedarse en la solidaridad es un paño de agua tibia en la tragedia. Hay que ir a los problemas que la originan, plantearse las opciones para evitar este tipo de situaciones, precisar quiénes son los responsables, por qué son responsables, cómo afrontar la tragedia y qué acciones adelantar en medio de ella.

Nuestro partido invita a todos los trabajadores, a las organizaciones obreras y populares, a los sindicatos, a los propios damnificados a que –más allá de su tragedia actual-- hagamos estas reflexiones; pues de ellas podremos obtener el aprendizaje necesario y sabremos qué hacer para disminuir o eliminar casi completamente esta clase de situaciones que año tras año, con variada intensidad, se repiten sistemáticamente.

La causa de la tragedia
 
Ante tragedias de esta clase los grandes medios de comunicación repiten incesantemente, millones de veces, para que se fije en la conciencia de la gente, que la causa de la propia tragedia es el hecho natural, en este caso el invierno. Así aparecen las cosas en el “sentido común” y los medios lo que hacen es reforzar ese falso sentido común. Otros pregonan a voz en cuello que esos son castigos de Dios, fomentando o tratando de afianzar una fatal resignación ante poderes supremos frente a los cuales no hay forma de oponerse y resguardarse.

Lo que se busca con esta clase de interpretaciones es ocultar las verdaderas causas y orígenes de las llamadas tragedias naturales. Basta observar un poco más detenidamente para percibir que mientras se produce una inundación en un barrio de estrato 5 se producen 200 en los barrios populares. ¡Y en ambos el invierno es idéntico! Y si se produce un deslizamiento en el aristocrático barrio de El Poblado en Medellín no alcanza a arrastrar los edificios, que tienen buenos cimientos. Un deslizamiento similar en el barrio La Gabriela, de Bello, arrasa decenas de casas, débilmente construidas, y arranca la vida de casi un centenar de sus habitantes.

Los anteriores contrastes sociales, que podríamos repetir al infinito, son los que no hacen los medios de comunicación. La tragedia ante la cual estamos es social: mientras unos pocos tienen todas las condiciones para protegerse y salvaguardarse de determinados eventos naturales hay millones y millones desprotegidos, desamparados y en condiciones que los hacen víctimas inmediatas de tales eventos. ¡Si las casas de La Gabriela, en Bello, hubiesen estado construidas con iguales especificaciones y materiales que los edificios del Poblado o ubicadas en tierras más apropiadas seguro la tragedia no hubiese sucedido!

Es cierto que esta ola invernal ha sido la más fuerte en cuarenta años, pero también es cierto que el uso irracional que la sociedad capitalista da a los recursos naturales es la causa principal del calentamiento global y el desequilibrio climático que multiplica las catástrofes. Y, con el análisis que hacen los medios y los gobernantes de turno señalando que estamos ante hechos naturales imposibles de contener, se oculta la responsabilidad política y social de quienes tienen las herramientas para prevenir esta clase de situaciones; los que han gobernado y gobiernan actualmente el país.

Que el invierno venía, todo el mundo lo sabía. ¿Qué medidas adoptó el gobierno con meses de anticipación? ¿Qué planes hubo para reforzar los cauces de los ríos? ¿Cuántas familias fueron reubicadas para que no permaneciesen en zonas de riesgo, brindándoles nuevas viviendas bien construidas y en zonas seguras? ¡Nada de eso se hizo!

Por eso no dudamos en señalar que son quienes han gobernado durante décadas el país y actualmente lo gobiernan los primeros y fundamentales responsables de la tragedia. Ellos ahora tratan de ocultar esto con toda la alharaca del llamado a la solidaridad, la declaratoria de Emergencia, etc., etc. Pero cuando el agua baje de nivel, cuando pase el diluvio, volverán a lo que realmente les interesa que no son los planes para el bienestar de millones y millones de colombianos sino sus propios negocios y ganancias.

¿Cómo salir de inmediato del pantano?
 
Lograr que esta clase de tragedias no se repitan es una tarea de largo plazo. Supone, en primer lugar, contar con un gobierno que tenga como principal y fundamental tarea la búsqueda del bienestar de los millones de trabajadores, campesinos y pobladores pobres de campos y ciudades. Ningún gobierno que tenga como interés los negocios de las multinacionales, del imperialismo y las propias ganancias de burgueses y terratenientes lo va a lograr pues, por definición, sus objetivos son absolutamente diferentes.

Debido a lo anterior, siempre en estas situaciones lo que hacen los gobiernos burgueses es hacer “su propio negocio”. Consiguen préstamos internacionales a bajo interés que luego desvían hacia planes que no son la atención inmediata de la población y la solución de los problemas que la afectan. El dinero de las ayudas se lo embolsillan los funcionarios que las administran o se destina también a otros negocios y negociados. Aprueban nuevos impuestos “de emergencia” que luego volverán permanentes y lo más grave es que son impuestos que afectan a todos los trabajadores y pobres y no esencial y únicamente a los grandes propietarios, empresarios y multinacionales.

Por eso, no podemos confiar en los planes del gobierno. Con gobiernos de este tipo, como lo fueron también los anteriores en otras tragedias tenemos que afirmar que continuaremos de tragedia en tragedia… ¡Tragedias anunciadas! Hace 25 años fue Armero, luego fueron los terremotos de Popayán y el Eje Cafetero. Hoy es el invierno.

Pero, a pesar de ello, hay que afrontar el momento actual, buscando a la vez dar pasos para las soluciones definitivas. En consecuencia, los socialistas consideramos que es necesario orientarse a la búsqueda de soluciones inmediatas para quienes están, literalmente, con el agua al cuello en este momento.

Un pliego de emergencia y un plan de lucha
 
Conquistar las propuestas que enunciamos modo de ejemplo escapa a las posibilidades y capacidad de nuestro partido. A la lucha por ellas y por otras que se presenten llamamos a unir fuerzas entre todas las organizaciones sindicales, obreras y populares, encabezadas por comités de damnificados, exigiendo al gobierno la adopción inmediata de ellas. Tal unidad podría concretarse en un Encuentro Nacional de Emergencia de las Organizaciones Obreras y Populares, Damnificados y Víctimas, que definiese un pliego que como mínimo contenga:

1. Ningún despido por causa de los desastres naturales. Todo trabajador continuará ganando el salario que venía devengando –a cualquier título—hasta tanto se logre nueva ubicación laboral. Los campesinos cuyas parcelas se encuentran inundadas deben recibir un salario mientras no puedan trabajar y ser condonadas sus deudas con los bancos.

2. Alojamiento digno inmediato para todas las familias. ¡Basta de albergues y escuelas donde están igualmente desprotegidos y en condiciones deplorables! Toda la capacidad hotelera debe colocarse al servicio del alojamiento de las familias que tuvieron que abandonar sus viviendas. Se alojarán en condiciones dignas hasta tanto se les entregue una nueva vivienda en sitio seguro y bien construida.

3. ¡Basta de impuestos a la población pobre! ¡Que el desastre lo paguen los ricos que son en últimas los que lo han causado con su mal gobierno durante décadas! Impuesto inmediato a las grandes empresas y a las grandes fortunas. No más deudas a costa del presupuesto nacional y el recorte de los servicios sociales. Reducción inmediata del presupuesto de guerra destinándolo a la atención a los damnificados.

Al lado de estas medidas y exigencias inmediatas dirigidas a solucionar temporalmente la situación de los actuales damnificados tal Encuentro debería levantar entre las exigencias inmediatas varias de las siguientes:

1. Aumento del salario mínimo en por lo menos un 10%, para amortiguar las duras condiciones económicas en las cuales se debate el resto de millones de colombianos que también se ahogan en la miseria, con unos ingresos que no alcanzan para la alimentación y vivienda dignas.

2. Declaratoria de estabilidad plena y total en el empleo, con suspensión inmediata de los sistemas de Cooperativas de Trabajo Asociado y derogatoria de toda la legislación aprobada por el pasado gobierno que recortó conquistas y derechos de los trabajadores.

Las Centrales Obreras y las principales organizaciones sindicales del país en unidad con todos los partidos políticos que se reclaman defensores de los intereses de los trabajadores y sectores populares deberían dedicar a una tarea de esta clase todos sus esfuerzos presentando un pliego de estas características al actual gobierno y a la Mesa de Concertación Laboral y organizando acciones nacionales de lucha por la conquista del mismo.

Bogotá, diciembre 15 de 2010
Partido Socialista de los Trabajadores
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www.elsocialista.org

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