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Con movilización derrotar la reelección de Uribe
Escrito por PST (COLOMBIA)   
Viernes 05 de Junio de 2009 00:00

Varios factores determinan hoy la situación política nacional. De un lado el gobierno ha tenido que reconocer que la crisis económica mundial ha perforado el blindaje de cartón de la economía colombiana. Una tras otra empiezan a paralizarse las diversas ramas de la producción y los empresarios protegen sus utilidades despidiendo masivamente trabajadores. Para prevenir el colapso, Uribe ha decidido pedir un crédito al FMI por US$ 10.500 millones, incrementando en 15 % la deuda pública, y en 22% la deuda externa.

 

Por otra parte los escándalos siguen cercando al Palacio de Nariño con el destape definitivo del DAS[1] como instrumento para perseguir a la oposición -incluida la cúpula del poder judicial-, el carrusel incesante de la parapolítica, la corrupción del Ejecutivo, empezando por los hijos del Presidente, y la pavorosa multiplicación de los "falsos positivos"[2].

 

A la crisis económica, política y moral del establecimiento, se le suma ahora la crisis del Polo Democrático Alternativo[3], en el que muchos trabajadores y demócratas han depositado sus expectativas de solución a la descomposición crónica de nuestra sociedad. La salida de Lucho Garzón y la polarización entre dos de sus caudillos, Carlos Gaviria y Gustavo Petro, por un volátil caudal de votos ha puesto en evidencia las limitaciones insalvables de su programa de colaboración de clases y defensa del Estado burgués.

 

El desgaste del Polo no sería tan grave, incluso podría ser positivo, si no tuviera como correlato el desconcierto de las bases trabajadoras, conducidas mayoritariamente por direcciones sindicales y populares maniatadas por su estrategia electoralista. Es decir, en medio de la crisis del Polo no se vislumbra un rompimiento significativo que cuestione su estrategia política y que se oriente hacia la lucha revolucionaria con el método de la movilización de masas, postulándose como una nueva dirección para los trabajadores.

 

Diversos conflictos sindicales se han sucedido, los más importantes de ellos la huelga de 17.000 trabajadores de las bananeras y la negociación del pliego de 250.000 maestros públicos, sin que se busque coordinarlos en una acción nacional de lucha que, aprovechando la crisis en las alturas del poder, bloquee definitivamente la estrategia reeleccionista del uribismo[4] y fracture el régimen autoritario de la Seguridad Democrática.

 

En los próximos meses se definirá si las luchas de resistencia se mantienen dislocadas y la inconformidad creciente es conducida al callejón electoral, o se concreta un paro nacional contra el gobierno. Los trabajadores y los pobres debemos apostar todo a la movilización, luchando por desbordar a la dirección.

 

¿Abstención activa o movilización de masas?

 

Sin prisa, pero sin pausa, se sigue abriendo paso la reelección de Uribe. Todos saben que la "encrucijada del alma" que atenaza al Presidente no va más allá de garantizar el control total del aparato del Estado para los sectores más retardatarios de la burguesía enquistados en el poder, empezando por el banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, uno de los hombres más ricos de mundo, mandamás en un país con un 60% de la población sumida en la pobreza. Ellos saben que el problema no es el nombre del presidente, sino la continuidad del régimen autoritario que encarna, denominado con el cínico mote de Seguridad Democrática.

 

A medida que la crisis en todos órdenes de la vida social se agudiza, se vuelve más necesario un aparato estatal represivo que dé garantías a los privilegiados. Por eso la "flamante" oposición, desde César Gaviria, hombre consentido del imperialismo, y padre del neoliberalismo colombiano, hasta Lucho Garzón, recién fugado de las filas del Polo, están de acuerdo en que hay que dar seguridad a la Seguridad Democrática.

 

Por eso limitan su estrategia a la pugna en las alturas y a tratar de encasillar a los trabajadores y los pobres en que basta con la salida de Uribe del gobierno y que esto se logrará absteniéndose en el referendo para reformar la Constitución.

 

Los socialistas en cambio afirmamos que hay que echar abajo al gobierno y destruir el aparato institucional autoritario en que se apoya, imponiendo con la movilización de masas un régimen democrático que dé respuesta inmediata a los problemas más urgentes de la población: empleo, salarios, tierra y libertad.

 

La derrota electoral de Uribe, sin movilización, sólo facilitará el acceso a la presidencia a Juan Manuel Santos, o a otro de los clones del uribismo, mientras la oposición se reparte las sobras y los capitalistas siguen descargando la crisis sobre los trabajadores.

 

La única posibilidad de no caer en la trampa electoral burguesa es seguir estimulando la movilización de protesta, las luchas de los trabajadores y la coordinación de los conflictos y en ese proceso fortalecer nuestras organizaciones gremiales y construir una alternativa política revolucionaria.



[1] Departamento Administrativo de Seguridad, servicio de inteligencia del gobierno

[2] "Falsos positivos": asesinatos por parte de la policía o el ejército, falsificando el carácter de guerrilleros de los asesinados.

[3] Frente opositor de centroizquierda.

[4] Corriente política del actual presidente conservador, Álvaro Uribe


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