| ¿Cómo derrotar a Uribe? |
| Escrito por PST (COLOMBIA) | |||
| Lunes 29 de Junio de 2009 00:00 | |||
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En los últimos años el gobierno de Uribe se ha enfrentado a períodos de fuertes crisis, alternados con otros de relativo fortalecimiento, sin que se haya puesto en cuestión en momento alguno su estabilidad. Esto se debe fundamentalmente a que la oposición ha asumido un comportamiento timorato y porque, a diferencia de lo que ha sucedido con casos similares en otros países, donde la burguesía opositora se ha apoyado en la movilización de las masas para debilitar y sacar del juego del poder a un determinado gobierno, la burguesía colombiana no juega con candela porque desconfía profundamente de la movilización de las masas. Todos le apuntan a la disputa electoral. Empantanado con el referendo Uribe ha terminado, por ahora, empantanado con el referendo y su reelección. El imperialismo, a través de sus publicaciones más importantes (The Economist, The New York Times y Washington Post), le ha notificado que no está de acuerdo en que se reelija de inmediato y que debe esperar hasta 2014. Al mismo tiempo un sector importante de la burguesía tradicional colombiana le está sugiriendo que se haga a un lado, y que espere turno para retomar el control del gobierno en el siguiente cuatrienio. Esto no significa que el imperialismo y la burguesía nacional antireeleccionista se hayan vuelto democráticos, sino que ven que si Uribe continúa, puede configurarse una crisis del régimen que se salga de control. Es verdad que en las encuestas Uribe sigue teniendo un alto nivel de aceptación, y que de lejos es el candidato que barrería con los demás, en cuanto a votos. Aunque tampoco es tan fuerte como para haber garantizado las firmas para el referendo de forma limpia. Tuvo que conseguir el patrocinio de DMG [Data Marketing Group, gran empresas internacional de servicios, NdE] -según dicen las denuncias-, organizar un grupo de politiqueros mañosos encabezados por Luis Guillermo Giraldo para recolectar las firmas, y la compra de votos de congresistas para lograr su aprobación en el Senado y cambiar el contenido del texto. Pero a pesar de todas esas maniobras no ha logrado su aprobación final, pues falta la conciliación entre Senado y Cámara, así como el pronunciamiento de la Corte Constitucional. Puede ser que se apruebe, pero finalmente quedará claro que fue producto de trampas, triquiñuelas y corrupción. Falsos positivos: todo por la plata Otro problema que se le ha presentado al gobierno es el relacionado con el escándalo de las ejecuciones de inocentes por parte de las fuerzas armadas, conocidos eufemísticamente como "falsos positivos". En respuesta a los resultados contra la guerrilla que el presidente Uribe y Santos, su ex ministro de defensa, les han exigido a los militares -y por los cuatro millones de pesos que pagan por cada muerto y los permisos que consiguen los militares como premios por dar resultados- se dedicaron a engañar y a asesinar centenares, tal vez miles, de jóvenes. A esto se suma que su proyecto de ley de víctimas no fue aprobado y tuvo que dar la orden a sus esbirros en el Congreso para que hundieran el proyecto de los liberales. Estos dos hechos han puesto al gobierno en el ojo del huracán del imperialismo europeo a través de la ONU. El Relator especial de la ONU para ejecuciones extrajudiciales, Philip Alston, después de 10 días de visitas a varias regiones, concluyó que los "Falsos Positivos" se convirtieron en práctica sistemática que incluyen a 13 departamentos, y que esa práctica "se caracteriza mejor como el asesinato a sangre fría y premeditada de civiles inocentes, con fines de beneficio". "Si me llevan la contraria, los chuzo" El otro escándalo ha sido el de las llamadas chuzadas del DAS, organismo [de seguridad] que depende directamente de Uribe. Interceptación de comunicación a contradictores de derecha y de izquierda; a magistrados, periodistas, defensores de los derechos humanos, y todos los que Uribe considera peligrosos para su gobierno porque le llevan la contraria. Como parte de lo mismo también está el espionaje económico que ha hecho la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), en cabeza de su director Mario Aranguren, contra los magistrados de las altas cortes. El caso de las chuzadas ha sido tan escandaloso que el Fiscal Mario Iguarán -no precisamente un opositor de Uribe-, ha llamado a indagatoria a 34 funcionarios y ex funcionarios del DAS, a sus últimos cinco directores, y al mismo Mario Aranguren. Producto de ello, Carlos Alberto Arzayús, ex director de Inteligencia del DAS, hizo revelaciones en indagatoria a la Fiscalía, afirmando que fue desde el alto gobierno, hace cinco años, que se determinó que el DAS debía hacer inteligencia para el Ejecutivo, que el mismo Uribe señaló a varias ONG como infiltradas por la guerrilla a las que había que vigilar; que así fue como se interceptó al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Redepaz, Justicia y Paz, Codhes, la Comisión Colombiana de Juristas y al Cinep, entre otras organizaciones, partidos políticos, periodistas y demás contradictores de Uribe; y que toda esa información se le hacía llegar al ejecutivo quien estaba al tanto de todo. Más claro no puede quedar el asunto. A todo lo anterior se suma el hecho de que la primera reelección fue aprobada con base en la compra de votos de parlamentarios en lo que se conoce como el caso de la "yidispolítica", y que ahora la burguesía opositora vuelve a destapar para denunciar que no fueron sólo los tres congresistas que están en la cárcel a quienes el gobierno les compró el voto a cambio de darles notarías, sino 30 más que ahora serán investigados. Además, el archipiélago de partidos financiados y respaldados porlos paramilitares en diversas regiones fue parte fundamental del aparato electoral que garantizó las cuantiosas votaciones por Uribe en las dos elecciones pasadas, como se ha evidenciado con el escándalo de la parapolítica. La burguesía no se atreve. La oposición burguesa destapa escándalos a cuentagotas para debilitar a Uribe, pero no se atreven a ir más allá. Tienen fresco el recuerdo del 9 de abril de 1948 [fecha de una rebelión popular conocida como "gaitanazo" o bogotazo", en reacción al asesinato del dirigente del partido liberal Jorge Eliécer Gaitán] y el Paro Cívico de 1977, donde la situación se les salió de control y, en el primer caso, tuvieron que recurrir al General Gustavo Rojas y su dictadura. Por lo tanto el pacto nacional de 1957parece que sigue funcionando implícitamente, por lo menos en lo que se refiere a no movilizar a las masas para dirimir sus diferencias e intereses. Incluso han preferido utilizar el sicariato para sacar de juego a uno que otro candidato u opositor político, antes que ir a la confrontación en las calles. Ahí están los casos de Luis Carlos Galán y Álvaro Gómez. Que la oposición burguesa sea timorata y no se arriesgue a apoyarse en las masas para echar a Uribe del poder, es comprensible. Incluso porque la gran burguesía y el imperialismo se han beneficiado de su gobierno. Se han enriquecido, y todo parece indicar que hay un acuerdo de hecho: no derribar el gobierno y llevar todo al terreno puramente electoral. Ese es el papel de César Gaviria como jefe de la oposición. .y el Polo tampoco Pero lo que es inaceptable es que la oposición de izquierda, encabezada por el Polo Democrático Alternativo, y las direcciones de las centrales obreras no se hayan jugado a tumbar el gobierno, aprovechando los distintos periodos de crisis para movilizar a las masas y darle un empujón para que se derrumbara. En los últimos años se han convocado encuentros nacionales y cumbres sociales para discutir, y semestre tras semestre se ha prometido un gran paro nacional que se aplaza una y otra vez, o se convierte en una pírrica jornada nacional. Hasta ahora no se conoce un pronunciamiento de la dirección del Polo o los partidos que lo conforman, ni de las direcciones de las centrales obreras en el sentido de impulsar una política para tumbar al gobierno. Y no se puede argumentar que no ha habido disposición de lucha de las masas. En el primer semestre de 2007 estudiantes universitarios y secundarios, impulsando a los maestros, dieron ejemplo de lucha. Pero la dirección de la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), en cambio de llamar a los demás sectores a salir a la pelea y apoyar, aplazó el paro educativo. Desde entonces todavía está aplazado. En el segundo semestre del año pasado los trabajadores de la rama judicial, los corteros de caña, los indígenas y otros sectores del movimiento obrero, salieron a la pelea, pero la dirección de las centrales obreras estuvieron más preocupados por cómo desmontar el proceso, levantando conflicto por conflicto, para evitar que se unificaran, antes que convocar a un paro nacional. Ahora, lo que supuestamente era un encuentro para votar un paro nacional, lo han convertido en una cumbre académica para parlamentar. En conclusión, la fortaleza de Uribe no radica en su supuesta capacidad para hechizar las masas, sino en la pusilanimidad de la oposición burguesa y el nefasto papel de las direcciones del Polo y las centrales obreras de encauzar todo al terreno parlamentario y renunciar a la movilización de las masas para tumbarlo. Ante esto no queda otra alternativa que impulsar, desde las bases, la unidad de la lucha, exigiéndole a las direcciones que rompan su tregua con el gobierno, que dejen de ilusionar con el "gobierno del Polo", y llamen a movilizar para echar abajo a Uribe. Al régimen autoritario y asesino lo podemos echar abajo los trabajadores tomándonos las calles y paralizando la producción en defensa de nuestros derechos; de lo contrario la burguesía y el imperialismo lo estabilizarán para asestarnos una derrota aún mayor, descargando la crisis sobre nuestros hombros. Con la dirección que tenemos no hay salida. Tendremos que construir una nueva, desde las bases.
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