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Una política para combatir el curso privatizador de la educación superior pública
Escrito por Miguel Martinez – MAS - Costa Rica   
Viernes 02 de Abril de 2010 18:06

Con el inicio del curso lectivo en la Universidad vuelve a activarse la puja creciente entre estudiantado y trabajadores universitarios con las autoridades universitarias por ver que intereses y necesidades habrán de primar en la administración de la universidad.

El tira y encoje de siempre entre la FEUCR y las Escuelas por la apertura de más cupos en las carreras, la disputa de los trabajadores y el sindicato con la rectoría por resistir las rebajas salariales, la guerra no declarada de la Rectoría contra la reforma al reglamento de becas del Movimiento Estudiantil, incluso el hecho de que catedráticos y director de la Escuela de Estudios Generales hayan negado los permisos para realizar la Semana de Bienvenida en el pretil demuestran la existencia de una maraña de contradicciones sociales en la Universidad sobre la que intentaremos echar alguna luz en el presente artículo.

Antes de avanzar, sin embargo, es importante contar con algunas claves de análisis para interpretar la expresión concreta de la lucha de clases en la Universidad. Y sí, decimos lucha de clases, porque lejos de reafirmar el lugar común de la universidad como un claustro académico, “conciencia crítica de la sociedad”, tenemos certeza de que esta es más bien una conquista social y una institución pública en disputa continua, atrapada entre la orientación que le imprimen sectores de la oligarquía nacional y sus agentes a lo interno de la universidad y estudiantes y trabajadores que día con día padecen y resisten los efectos de las políticas de dichos sectores.
 
Partiendo desde una visión de la universidad pública como un escenario más de la lucha de clases (tal como la fábrica y el campo) es que en Socialismo Hoy emprendemos actualmente la tarea de precisar cuál es el curso de los planes de la oligarquía para la educación superior estatal costarricense y su expresión concreta en nuestra universidad, dichos esfuerzos los planteamos con miras avanzar en la construcción de una caracterización, una política y un programa que arme a estudiantes y trabajadores contra la privatización y el desmonte de la educación superior pública.
 
A continuación exploraremos la correspondencia existente entre las políticas impulsadas por los organismos internacionales como el BM y el FMI, así como foros de estatal-empresariales de coordinación para la educación (Como Costa Rica Siglo XXI en el caso costarricense) y las reformas que se han estado implementando los últimos 30 años en educación superior. Podríamos decir que el programa lanzado por el imperialismo para las universidades se basa en reorientar sus funciones hacia la formación de mano de obra barata calificada sin producción de conocimiento y en algunos casos la transferencia tecnológica entre las Universidades con sectores transnacionales de punta.
 
A pesar de que la discusión de las reformas neoliberales en educación superior haya tenido un muy bajo perfil muchas de las reformas que generan resistencia en Europa y América Latina ya se están aplicando en el país. El desfinanciamiento de la educación superior pública por ejemplo tiene ya a su haber una disminución de 27% al 18% del aporte estatal en educación dedicado al desarrollo universitario durante estos últimos 20 años. A su lado también se encuentra el hecho de que la última gran inversión estatal se concentre en la UNED, institución de educación a distancia que tiene como modus operandi el funcionamiento con bajo presupuesto.
 
El descenso progresivo del financiamiento estatal para las universidades ha servido como aliciente al desarrollo del negocio de la educación superior privada; según el Estado de la Educación 2008, este sector domina más de la mitad de la matrícula en educación superior, siendo la década de los noventa el punto de inflexión. Dicha oferta se ha desarrollado meteóricamente aprovechándose de los sectores excluidos de la educación superior pública, tomando como eje carreras de bajo costo como administración, derecho y educación que concentran el 75% de los títulos.
 
Como pudimos ver, mientras el desfinanciamiento de la educación superior pública ha estancado su desarrollo a nivel nacional, al combinarse con la crisis de la educación pública de conjunto, produce niveles escandalosos de exclusión y expulsión del la educación superior pública como lo demuestra categóricamente el hecho de que apenas un 22% de la población que cursa educación superior en el país pertenezca a los dos quintiles de menor ingreso ; y que según un estudio de la Oficina de Planificación de la Educación Superior (OPES), del total de estudiantes que lograron entrar a las universidades públicas para el año 1996, ya en 2002 el 62% había sido o expulsado hacia el sistema privado, dada su flexibilidad para conciliar con el empleo o expulsado totalmente de la educación superior. Los y las excluidos de la educación superior pública son claramente hijos e hijas de familias trabajadoras, el mismo estudio es muy claro en su perfil: mayor de 24 años, proveniente de familias de bajo nivel educativo, sostén económico de la familia, mantiene jornadas laborales cercanas al tiempo completo, proviene de colegio público y no entro a la carrera que deseaba en intentos anteriores.
 
Mientras continúa galopante el desfinanciamiento de la educación, los recursos existentes para el desarrollo de la educación superior han comenzado a orientados hacia la transferencia de tecnología para el sector privado de la economía. Para dicho fin se ha desarrollado el Fondo del Sistema, fondo que corresponde un porcentaje cercano a la mitad del crecimiento del presupuesto para la educación superior estatal, con lo que el CONARE esta financiando programas de investigación en biotecnología, mejoramiento de la agroindustria, nanotecnología y tecnología espacial.
 
Esta privatización descarada del presupuesto universitario que ejecuta el CONARE con este fondo del sistema es parte de un acuerdo entre la oligarquía y la burocracia universitaria expreso en iniciativas como Costa Rica Siglo XXI, comisiones gubernamentales mixtas de empresarios y académicos como la comisión NEXO o la Comisión Nacional de Innovación. En dicho documento Costa Rica Siglo XXI se expone toda una orientación para profundizar el modelo que viene desarrollándose en Costa Rica.
 
Para forjar una política que arme a estudiantes y trabajadores contra estas reformas, de las cuales apenas hemos considerado la dimensión del financiamiento, creemos que es necesario tener claridad sobre la corresponsabilidad, que se viene dibujando con mayor claridad en los últimos años, entre el CONARE y los gobiernos neoliberales respecto a la dirección que se le viene imprimiendo a la Educación Superior Pública. Incluso se puede avizorar una mayor cercanía como lo demuestra el asesoramiento del Liberacionista reconocido Herman Hess que está tomando la rectoría de Yamileth Gonzales en materia presupuestaria.
 
Desde Movimiento al Socialismo creemos que es crucial que estudiantes y trabajadores nos organicemos de manera independiente para enfrentar el acuerdo privatizador que ejecutan los neoliberales y el CONARE. Queremos que se discuta un programa político conjunto para la educación pública del país motorizado por los sindicatos y organizaciones estudiantiles del sector educación, un programa que revierta el curso privatizador de la educación superior pública y la crisis generaliza de la educación.
 
Fuente: Socialismo Hoy n° 21, Marzo 2010

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