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Se realizó el IV Congreso del Movimiento Al Socialismo
Escrito por Marcos Luna   
Martes 17 de Agosto de 2010 23:53
Un paso adelante en la construcción de una alternativa obrera y socialista en Costa Rica
 
El viernes 31 de julio, sábado 1 y domingo 2 de agosto se realizó el IV Congreso del Movimiento Al Socialismo, sección costarricense de la Liga Internacional de los Trabajadores- Cuarta Internacional (LIT-CI). Presentamos un resumen de los principales hechos, discusiones y resoluciones.
 
Pasos firmes para construir la LIT en Centroamérica
 
Nuestro congreso contó con varios invitados, en primer término los partidos hermanos del área, la Unión Socialista de los Trabajadores de El Salvador y la Liga de Trabajadores hacia el Socialismo de Panamá, mostrando el avance de la construcción de la LIT en el área. Asimismo nos acompañó el Secretariado de la Internacional.
 
Esta presencia enriqueció el marco general de debate político: En toda Centroamérica la aprobación de los TLCs, ha dado una vuelta de tuerca neocolonial, tanto los gobiernos Frente Popular como el salvadoreño o los empresariales tipo Martinelli en Panamá tienen en sus agendas los ataques a los derechos colectivos de los trabajadores (derecho a huelga, a la libertad de organización sindical y a las convenciones colectivas) acompañando este ataque con una tendencia a la criminalización de los protesta social. Esta ofensiva patronal no detiene la resistencia del pueblo trabajador que, como en Bocas del Toro resiste esta ofensiva utilizando inclusive métodos insurrecciónales.
 
El Congreso también contó con invitados nacionales, como los compañeros de Confederación Solidaridad, con quienes estamos forjando una alianza para organizar a los trabajadores migrantes, asimismo contamos con el apoyo de otros amigos y amigas de nuestro partido que intervienen junto a nosotros en los distintos frentes sindicales en los que empieza a desenvolverse el MAS. El IV Congreso reflejó el proceso de creciente estructuración del MAS en el movimiento sindical costarricense, preservando la presencia política en el movimiento estudiantil.
 
Las discusiones se centraron en determinar las características y la política del nuevo gobierno de Laura Chinchilla y cuál es el mejor programa de acción revolucionaria para combatirlo.
 
Seis países, una nacionalidad, una revolución
 
Nuestros documentos y debates, parten de un criterio de ingreso centroamericano, sólo se puede entender Costa Rica, enmarcándola en la historia y en la actual situación política centroamericana.
 
La historia política de Centroamérica se puede agrupar en 9 grandes etapas, que tienen rasgos fundamentales:

1) 1821- 1842: La independencia centroamericana y el proceso de desmembramiento de la República Federal.

2) 1842-1921: Los intentos de sectores de los ejércitos por reunificar Centroamérica.

3) 1921-1935: A partir de la balcanización definitiva del istmo, la bandera de la unidad centroamericana es retomada por los sectores populares, este periodo tiene como pico la insurrección salvadoreña de 1932 y la lucha militar sandinista, aquí las tareas democráticas, antiimperialistas y anticapitalistas empiezan a mezclarse.

4) 1935-1944: La consolidación de las dictaduras pro imperialistas (Somoza, Hernández, Martínez, Carias).

5) 1944- 1960: Nuevo jalón revolucionario centrado en la revolución guatemalteca que es clausurado por la intervención de las fuerzas contrarrevolucionaria y la CIA.

6) 1960-1979: Frágil intento de estabilización sobre la base de políticas contrainsurgentes como la Alianza para el Progreso y la instalación del Mercado Común Centroamericano.

7) 1979-1990: Situación revolucionaria generalizada abierta por la caída de Somoza, el inicio de la guerra civil en el Salvador y Guatemala, más los ascensos populares en Honduras y Panamá, siendo Costa Rica el punto más bajo del ascenso popular.

8)1990-2000: La atapa abierta por la derrota de la revolución centroamericana a manos de la reacción democrática imperialista, es decir por una combinación de la acción militar (Contra, ejércitos nacionales, paramilitarismo), que buscaban presionar a las direcciones guerrilleras (FSLN, FMLN, URNG) para que aplicaran los planes del imperialismo ya fueran las políticas de “pacificación” y “elecciones libres” (para el caso del FMLN y la URNG) o bien la aplicación de la política fondomonetarista (FSLN). La balcanización del proceso revolucionario y la negativa de las direcciones guerrilleras a profundizar el proceso revolucionario, acabó con el agotamiento de las masas trabajadoras y con el triunfo electoral de opciones burguesas neoliberales (UNO, ARENA).

9) Creemos que a partir del año 2000 hay una nueva etapa que está marcada por la resistencia cada vez más generalizada de las masas a los planes de recolonización, especialmente la lucha contra el TLC y sus efectos. Sin duda el pico de esa resistencia son las movilizaciones revolucionarias contra el golpe de estado en Honduras.
 
La situación política centroamericana podríamos enmarcarla en los siguientes aspectos: 1) recolonización económica, política y militar; 2) aparición de gobiernos “típicamente oligárquicos” (Ariato, Martinelli); 3) creciente resistencia obrera y popular; 4) aparición de direcciones nacionalistas burguesas y de gobiernos de frente popular (FMLN, FSLN, Zelayismo); 5) la existencia de un espacio político importante para construir organizaciones obreras revolucionarias en el área.
 
¿Para quién gobierna Laura Chinchilla? La recolonización económica
 
La burguesía costarricense jugó un papel clave en la derrota de la revolución centroamericana, Costa Rica funcionaba como un “bunker democrático” para agredir a la Nicaragua Sandinista. Justo por estas razones desde los 80’s Costa Rica viene aplicando la política privilegiada del imperialismo que podríamos resumir en dos slogans: Libre comercio + elecciones.
 
La política de recolonización económica en Costa Rica se expresó de distintas formas: Desregulación y apertura del mercado financiero, promoción de los grandes latifundios agrocapitalistas, transformación del país en un “paraíso fiscal” que atrae todo tipo de capitales legales e ilegales, privatizaciones de distinto tipo que van desde la venta de empresas (FERTICA, CEMPASA, etc.), las “aperturas” (ICE, INS), el redireccionamiento y/o deterioro de instituciones para fomentar nichos de negocios (Educación y Salud), la reconversión mercantil para forzar las ventas de servicios y sobretodo se expresó en un ataque a las condiciones de trabajo aumentando todas las formas de trabajo flexible y aumentando las tasas de súper explotación (3 de cada 10 trabajadores del sector privado ganan menos del salario mínimo).
 
Sobre todo se atacaron los derechos colectivos, en las últimas dos décadas se inicia una ofensiva por destruir los sindicatos (persecución, división, cooptación e ilegalización de las convenciones colectivas) y apuntalar el solidarismo. Entre 1990 al 2008, los sindicatos pasaron de ser un 21% a un 8,2% del total de las organizaciones laborales, mientras que las asociaciones solidaristas pasaron de un 57,9% a un 61,6%.
 
Los índices de dependencia y semicolonización a la que nos ha sometido la oligarquía se pueden ver en los montos de la Inversión extranjera directa en el país, si para 1990 Costa Rica receptaba 162, 2 millones de dólares, hacia 2008 esta cifra representaba 2 021 millones de dólares, 70% de la misma provenía de los Estados Unidos.
 
El instrumento privilegiado del imperialismo y las distintas burguesías para lograr sus objetivos de recolonización son los Tratados de Libre Comercio, los cuales dan un nuevo marco jurídico a la súper explotación y al saqueo de nuestros países. En concreto podríamos hablar de 5 vueltas de tuerca neocolonial: Los PAE`s en los 80’s, el CAFTA en 2007, el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, los TLC con China y Singapur.
 
Estas políticas han beneficiado a 10 grandes grupos económicos: las grandes empresas transnacionales de la telecomunicación (Telefónica, América Movil, Amnet), las aseguradoras privadas (AIG, MAFRE) que viene a hacer negocios con la privatización definitiva del ICE y el INS, los biopiratas que a través del INBIO y del vicepresidente Alfio Piva garantizan su negocio de intermediación entre los saberes naturales y comunitarios y las grandes empresas farmacéuticas, cosméticas y transgénicas, el conglomerado de los ingenios de caña de azúcar (asociado a la familia Arias), los latifundistas agro capitalistas (las piñeras entre 2004 y 2009 pasaron de 15 000 a 54 0000 hectáreas plantadas), los negocios mineros (Crucitas), los grandes hoteleros (Grupo Nación, Jiménez Borbón), las empresas inmobiliarias, los grandes banqueros que tiene en el vicepresidente Libermann a “su hombre” y los grandes importadores representados por Marco Vinicio Ruiz. A estos grupos económicos habría que sumarles una capa de tecnócratas educados en el imperio (Herrero, Doryan, Garnier) que hacen parte del gobierno.
 
Régimen político y resistencia popular
 
Entre 1986 y1998 Costa Rica vivió uno de los periodos de mayor estabilidad política producto de la protección económica del imperialismo gringo, la fortaleza del bipartidismo que lograba agrupar al 97% del electorado, con tasas de abstención muy bajas (18%) y la debilidad de la izquierda que se divide (PVP) o se disuelve (PS, MRP).
 
Este modelo se empieza a desgastar en 1998 y entra en abierta crisis en el 2000, producto de las movilizaciones populares contra la privatización del ICE. El sistema de partidos estalla en 2002, siendo elegido presidente un advenedizo populista como Abel Pacheco, en este gobierno salen a luchar los docentes y los trabajadores eléctricos (2003), campesinos, trasportistas y dueños de pequeños talleres (2004) los estudiantes universitarios y de secundaria (2000-2007) y muchos sectores más, produciendo un gran ascenso de lucha contra el TLC a partir de noviembre de 2005 hasta septiembre de 2007.
 
Para recomponer el orden que se resquebrajaba, la oligarquía concentró sus fuerzas para forzar la reelección de Arias y lograr que éste aprobara estratégicamente el TLC. El mecanismo de reacción democrática activado con el Referéndum fue el que permitió la derrota temporal del ascenso abierto en el país desde el año 2000.
 
Chinchilla es la continuidad de ese régimen, su elección logró recuperar un poco la confianza de la población en las elecciones y el sistema de partidos, pero aún el régimen no cierra la crisis abierta en 1998.
 
Vemos que el gobierno de Chinchilla continúa la forma autoritaria del gobierno arista, controlando cada vez más instituciones, usando un populismo demagógico y católico para captar la simpatía de los sectores populares y aumenta la dimensión militarista de los órganos represivos del Estado (presencia de marines, profesionalización, represión de las protestas). Este andamiaje tiene el objetivo estratégico de crear las condiciones para atacar con todo a los trabajadores del Estado y de esta forma solucionar el creciente déficit fiscal.
 
La lucha por la unidad del movimiento sindical y popular
 
La oligarquía tiene una política de destrucción del sindicalismo clasista apuntalando en un primer momento al sindicalismo liberacionista, pero luego fortaleciendo el solidarismo. Pero la desorganización y fragmentación del movimiento sindical, no sólo es producto de la acción de la burguesía, ella ha contado con la inestimable ayuda de las distintas burocracias sindicales, como la ANEP y la CTRN, quienes han renunciado a organizar a los trabajadores del sector privado, han dividido al movimiento sindical y han sostenido políticas de concertación social funcionales a las políticas neoliberales de los gobiernos de turno.
 
Es más urgente que nunca destruir al solidarismo, derrotar la ofensiva del sindicalismo transnacional proyanqui ahora agrupado en la CSI, pero también superar la estrategia de sindicalismo ciudadano esbozada por la ANEP (que consiste básicamente en esconder a los sindicatos, disolviéndolos en una etérea “sociedad civil”).
 
Es así urgente: 1) Una nueva central sindical clasista y democrática, que sirva de instrumento para reorganizar al movimiento sindical y combatir la política del imperialismo hacia el movimiento obrero expresada en la creación y consolidación de la CSI. 2) La independencia política de los sindicatos frente a cualquier cooptación estatal. 3) La democracia interna en los sindicatos. 4) La construcción de una nueva dirección clasista para al movimiento sindical costarricense.
 
Nuestros ejes programáticos
 
El IV Congreso también aprobó un programa de lucha, que esperamos publicar prontamente, pero que podríamos resumir en los siguientes ejes:
 
1) La lucha contra los ataques directos a la clase trabajadora, sobre todo los que tienen que ver con el ataque a los derechos de negociación colectiva, derecho a sindicalización, derecho a huelga, derecho a la estabilidad laboral y a un salario que compense el aumento en el costo de la vida.

2) La lucha contra todas las formas de privatización y reorganización de las instituciones públicas en función de garantizar las ganancias de los grupos transnacionales y oligárquicos en el poder.

3) La lucha contra todas las medidas derivadas de la agenda de implementación del TLC: privatización de las telecomunicaciones y los seguros, leyes de propiedad intelectual, etc.

4) La lucha contra el saqueo y la mercantilización de los recursos naturales (agua, tierras, bosques, etc.).

5) La lucha contra las tendencias bonapartistas y represivas del régimen costarricense y del imperialismo gringo (profesionalización policial, presencia militar yanqui, etc.).

6) La lucha por la construcción de un partido revolucionario centroamericano que acaudille la revolución política y social en Centroamérica y siente las bases de una Federación Socialista Centroamericana.

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