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No debemos caer en el juego de Chinchilla y Ortega
Escrito por MAS-Costa Rica   
Miércoles 24 de Noviembre de 2010 00:58
Comunicado del MAS ante el conflicto fronterizo

¡Que se desmilitarice la frontera de inmediato!

En las últimas semanas ha venido subiendo de tono el conflicto entre los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica por el dragado del río San Juan donde la presidenta tica viene denunciando que los sedimentos se están depositando en la ladera del lado costarricense, y que además, el ejército nicaragüense invadió la isla Calero. Ante estas acusaciones el gobierno nicaragüense primero afirmó que la isla Calero era parte de su territorio, para demostrarlo Edén Pastora usó un mapa de Google, el cual luego fue desmentido por la propia transnacional. Y en su declaración del sábado 13 de noviembre,  el presidente Ortega afirmó que la diplomacia tica está dirigida por el narcotráfico y que irá de nuevo a la corte de la Haya para exigir su derecho a navegar por el río colorado, y reiteró que lo que está detrás de las acusaciones costarricenses es favorecer al narcotráfico.
Desde las organizaciones que nos reivindicamos revolucionarias, debemos ser muy precisos a la hora de definir una política ante este tipo de conflictos y saber diferenciar cuales son los motivos reales que están detrás de los altisonantes discursos patrioteros emitidos por los gobiernos y las cadenas de televisión que están a su servicio.
En este caso el conflicto es entre dos gobiernos de países pobres que son semicolonias del imperialismo gringo, donde hace pocos años entró en vigencia el TLC con Estados Unidos.
Antes de caer en patrioterismos debemos identificar si el conflicto que se está desarrollando tiene de manera directa al imperialismo detrás de uno de los bandos o es centralmente un conflicto entre las burguesías locales. Ya que para los revolucionarios  es central tomar posición contra el imperialismo, antes que defender la falsedad de una patria que no existe para la clase trabajadora. En este caso nos parece que como lo ha demostrado el carácter vacilante de la OEA, donde los Estados Unidos no han manifestado mayor interés en presionar a ningún bando, principalmente a Nicaragua, con el que tiene claros roces debido al gobierno sandinista, es prudente afirmar que estamos ante un conflicto de roces de la burguesías locales en defensa de sus negocios y sus fronteras nacionales.
Un conflicto muy conveniente para los dos gobiernos
Independientemente de los argumentos de cada gobierno, es un hecho que los conflictos políticos que se estaban desarrollando a lo interno de cada país han pasado a segundo plano, como es el caso de la lucha contra la mina en crucitas o el problema de la corrupción que se destapó con la carretera a Caldera y el descarado ingreso de buques artillados y demás tropas gringas al territorio costarricense. Pero por el lado de Nicaragua también queda oculta la discusión sobre la reelección de Daniel Ortega y el reforzamiento bonapartista que esto le genera al régimen nicaragüense, así como la discusión sobre el proyecto hidroeléctrico Brito, donde sectores ecologistas están cuestionando el impacto ambiental que esta represa generará.
Nadie puede negar que ambos gobiernos estén usando este diferendo como una clara cortina de humo para unificar a los distintos sectores opositores detrás de una falsa identidad nacional. Esto es muy peligroso principalmente  en medio de una crisis económica mundial que tiene claras repercusiones para ambos pueblos, y donde ambos gobiernos vienen aplicando una política de recortes presupuestarios. Además, en el caso de Costa Rica ya las televisoras vienen haciendo una campaña nacionalista altamente Xenófoba que puede generar en actos de violencia contra los cientos de miles de trabajadores y trabajadoras nicaragüenses que están en el país.
El principal deber de una izquierda auténticamente revolucionaria es ubicarse en el bando de la clase trabajadora y demás sectores explotados, y en este caso es muy evidente que esta posición no se encuentra cerrando filas detrás de cada gobierno, al contrario hoy más que nunca la izquierda y las organizaciones sindicales y populares debemos mantener nuestra independencia de las  políticas de ambos gobiernos para evitar que nos engañen en nombre de la "patria".
Recordemos que ambos gobiernos y regímenes tienen elementos muy parecidos en la forma de gobernar, en Nicaragua al igual que en Costa Rica se usó al Poder Judicial para garantizar la reelección presidencial, ambos gobiernos han hecho una mayor inversión en sus gastos de seguridad en detrimento de los gastos sociales, los dos gobiernos tienen una política de ataque a los recursos naturales, ambos gobiernos utilizaron medidas anti crisis muy similares donde se le coopero a los bancos y a los empresarios para resolver sus problemas. Por eso creemos que debe estar muy claro que el enemigo de la clase trabajadora tica y nicaragüense es su propio gobierno, y no dejarse inventar a enemigos falsos basados en la Xenofobia y el patrioterismo abstracto.
Alto a la Xenofobia
Desde el gobierno, las televisoras y algunas cadenas radiales se viene levantando un llamado a exaltar el nacionalismo costarricense contra los supuestos invasores nicaragüenses. Ante esto debemos dejar muy claro que el sentimiento de patria tica es una invención ideológica de la oligarquía costarricense para negar los verdaderos lazos que nos unen con Centroamérica, basta citar algunos ejemplos de la falsa historia oficial costarricense, como por ejemplo, la expulsión de los filibusteros fue una acción de unidad centroamericana, y no una gesta exclusiva de Costa Rica para liberar Nicaragua como se enseña en los textos de la escuela y secundaria. La huelga Bananera de 1934 tuvo una importante participación del proletariado nicaragüense que trabajaba en las transnacional United Fruit Company; recordemos que esta huelga fue lo que acabó con el enclave bananero  y dio paso a la lucha por las conquistas como el código de trabajo.
Los grandes procesos de lucha social y de defensa de la soberanía están absolutamente ligados en Centroamérica y no son producto únicamente de la población tica, como nos lo hacen creer los ideólogos burgueses.
El otro elemento que debe tomarse en cuenta es la amplia participación que hoy tiene el proletariado nicaragüense en la producción local, donde es sobre explotado por las transnacionales y los patronos costarricenses. Por lo que es de principios para la izquierda hacer total unidad con este sector del proletariado que está en suelo tico para enfrentar la cortina de humo que está creando ambos gobiernos. Este hecho marcará una clara diferencia entre una verdadera izquierda revolucionaria y una izquierda reformista que solo hace cálculos electorales.
Fuera la OEA y la ONU
Como era de esperarse el gobierno tico fue a la OEA a interponer sus quejas, y ahora ante la negativa de Nicaragua a obedecer la resolución de la OEA, es casi un hecho que el gobierno de Chinchilla irá a la ONU incluso hasta su consejo de seguridad para obligar al gobierno de Ortega a dejar la isla Calero.
Esto nos debe llevar a dos reflexiones muy claras, primero el total fracaso de la OEA para resolver conflictos que no sean del interés exclusivo de los Estados Unidos, recordemos que la OEA fracasó en su intento de reinstalar a Mel Zelaya luego del golpe de Estado del que fue objeto, ahora no logra resolver un conflicto fronterizo, que no es prioridad para los intereses gringos. También debemos mencionar que el bombardeo que realizó el gobierno de Uribe en territorio ecuatoriano cuando asesinaron al guerrillero Raúl Reyes, también quedó impune ante este organismo.
Incluso Daniel Ortega afirma que está valorando retirarse de la OEA ante la resolución que dictó este organismo el pasado 12 de noviembre. Cabe preguntarse cuál es la utilidad que tiene este organismo ante su total inoperancia. El editorial de la Nación del domingo 14 de noviembre dice: "No hay duda de que la OEA ha sido deficiente en muchos rubros de su agenda, y no han faltado llamados a darle sepultura. Ese sería un error garrafal. Con todas sus fallas, la OEA sirve de marco a importantes y valiosas tareas en campos como los derechos humanos y el combate al narcotráfico y el terrorismo. Asimismo, ofrece un espacio invaluable de negociaciones tanto bilaterales como multilaterales". Esta agenda que defiende la OEA, no es más que la agenda que viene defendiendo el gobierno norteamericano en los últimos años, donde la lucha contra el terrorismo ha sido su principal pretexto para invadir países y obligar a los países a aplicar leyes antiterroristas que no son otra cosa que un claro aumento de la represión.
En el caso de la ONU es la misma historia, no olvidemos que este organismo había votado en contra de la invasión a Irak en el 2003, y el gobierno de Bush hizo caso omiso sin que existiera ninguna sanción contra este país. Sin embargo ante los intereses de los países imperialistas sí, surgen claras sanciones contra países como Cuba, Irán y Corea del Norte. Por eso desde el MAS nos oponemos rotundamente a que la solución a este conflicto se resuelva en la ONU o en la OEA, mediante sanciones a Nicaragua. Estos organismos internacionales no son más que instrumentos del imperialismo para tener algo de legitimidad para usar su fuerza militar y económica contra los países que se oponen en algún grado a sus políticas.
La verdadera cara del ALBA y sus burguesías
En los debates de la OEA, y en el discurso de Daniel Ortega donde le agradece a Venezuela por financiar el dragado al río San Juan ha quedado claro que los países del ALBA defienden el accionar de su aliado. Pese a que Costa Rica no es un país imperialista y no tiene conflictos con ninguno de estos países, y más bien sufre la misma explotación y saqueo que ellos por parte del imperialismo gringo. Incluso el gobierno de Chaves y el gobierno de Santos en Colombia, están llevándose muy bien y han superado sus diferencias luego de claras acusaciones mutuas. Entonces ¿Cómo podemos entender esta política de los países del ALBA?
Nos parece que esto no es más que un intento desesperado por abrir un conflicto nacionalista con el objetivo de fortalecer la posición de Daniel Ortega en Nicaragua y re posicionar al nacionalismo burgués en Centroamérica luego de la derrota que sufrieron en Honduras. Además, de la pugna por los negocios turísticos de la zona limítrofe. Sin embargo las burguesías centroamericanas siempre han sabido repartirse el pastel en acuerdo con el imperialismo, como lo hicieron con la banca privada y lo están haciendo con el turismo.
Si el Alba no fuera únicamente un bloque de sectores nacionalistas defendiendo sus intereses, no tendría ningún sentido esta burda maniobra nacionalista que hace para fortalecer a Ortega. Por eso aplican un vale todo en su intento por no perder más electorado en sus países, recordemos que Chaves viene de una derrota electoral en Venezuela.
Las denuncias que hace Ortega sobre los negocios con el narcotráfico en Costa Rica, no sería extraño que fueran ciertas recordemos que hay una larga lista de políticos ticos ligados a este negocio. Además, la entrada de las tropas gringas a Costa Rica sabemos muy bien que no tienen nada que ver con el combate al narcotráfico.
Pero todo esto no niega que el ALBA y sus representantes no son más que un sector de la burguesía latinoamericana que al igual que sus competidores usan el poder de sus estados y el nacionalismo reaccionario para sostenerse en el poder y empujar sus intereses.
Los problemas ambientales
Toda esta discusión no puede pasar por alto que en esa frontera existen varios conflictos de carácter ambiental que desnudan la verdadera política de ambos gobiernos tanto en su alianza con las transnacionales imperialistas así como con los recursos naturales de nuestra región. Como es el caso de la Mina en Crucitas, que afecta al Río San Juan, el proyecto Hidroeléctrico Brito, y el actual dragado del río que está depositando sedimentos en el bosque tropical húmedo. Para poder enfrentar toda esta problemática ambiental es necesaria la unidad de los movimientos ambientales, sindicales y populares de ambos países para derrotar a ambos gobiernos en sus políticas de destrucción de la naturaleza.
Por una salida obrera y popular centroamericana
Por todo esto, desde el MAS llamamos a las centrales sindicales, organizaciones ambientales, estudiantiles, campesinas y populares de ambos países y de toda Centroamérica a que realicemos de manera conjunta un gran encuentro para exigir la desmilitarización de la frontera por parte de los dos países, para que los ejércitos de ambos países vuelvan a sus cuarteles. Para realizar este evento debe existir la máxima unidad entre las organizaciones que tienen total independencia de ambos gobiernos en el marco de este conflicto, y las organizaciones política y sindicales que hoy están vacilantes deben romper definitivamente con sus gobiernos y priorizar la unidad de la clase trabajadora centroamericana por encima de los falsos intereses nacionales.
Por un encuentro de organizaciones sindicales y populares centroamericanas que lo exija.
Unidad con la clase trabajadora Nicaragüense.
Por la defensa del medio ambiente y los recursos naturales.

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