| Es hora de construir un partido político clasista y socialista |
| Escrito por Mario Cruz | |||
| Martes 03 de Mayo de 2011 01:53 | |||
El Movimiento al Socialismo (MAS) es una organización de izquierda que nació en octubre del 2005 en el marco de la lucha contra el TLC; fue fundado por un pequeño grupo de estudiantes de la UCR, los cuales venían participando de la dirección de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica como parte del grupo Convergencia.
Desde su fundación decidimos ubicarnos bajo el nombre de movimiento y no de partido, porque nos pareció que éramos un pequeño grupo que, pese a tener como meta cooperar en la reconstrucción de un partido clasista y socialista, todavía estaba por verse si lográbamos sobrepasar la construcción fuera del ámbito estudiantil y dejar de ser un pequeño grupo de pocos militantes.
Este último aspecto es central para un grupo que se reivindica de izquierda socialista en nuestro país, ya que desde la década de los noventa la izquierda revolucionaria no ha dejado de ser un movimiento de pequeños grupos, pese a las importantes luchas que se han dado por parte de la clase trabajadora y el movimiento de masas en general.
Hoy creemos que el MAS debe plantearse un nuevo reto como organización de izquierda y asumir la tarea de empezar un proceso que lo lleve a la constitución de un partido político de izquierda, el cual logre convertirse en un referente para los activistas socialistas y clasistas de este país. Esto lo vislumbramos como un proceso de organizar, a través de nuestras herramientas de propaganda como el periódico, la página web, los foros y reuniones específicas, un fraternal debate con el activismo que simpatiza con nuestra organización y con los sectores que estén dispuestos a debatir sobre la necesidad de que se funde un nuevo partido político en este país, el cual retome de manera abierta la lucha por organizar a la clase trabajadora; no de manera individual o dispersa, sino como sujeto político independiente de los partidos patronales y que utilice el trabajo electoral como una herramienta para alcanzar esta organización y no como un fin en sí mismo.
Desde el MAS consideramos que, para lograr esta tarea, las elecciones deben ser vistas como un instrumento para esparcir el programa socialista y cooperar en la organización del campo popular. Por eso el principal reto durante los próximos meses es construir el programa que ese partido debe defender.
Este programa debe contemplar los sectores sociales con los que el partido debe construirse y las respuestas a las principales necesidades de nuestro pueblo en materia de empleo, educación, salud, medio ambiente y los derechos de todos sectores oprimidos; su posición frente a los temas actuales como la reforma fiscal, los recortes en el Estado y el congelamiento de plazas; el papel de la Iglesia en el Estado, la política para enfrentar la situación de los y las trabajadores del sector privado que no tienen prácticamente derechos sindicales y políticos.
Tal programa debe definir una posición ante el derecho de huelga y cómo enfrentar los ataques que hace el gobierno y el imperialismo; su posición frente a la realidad centroamericana, el legado que debemos reivindicar de la izquierda internacional y de la izquierda tica, y en qué aspectos debemos superar estos legados.
La respuesta a todos estos temas es lo que nosotros desde el trotskismo llamamos un “programa de transición” para la lucha por el socialismo; desde el MAS queremos abrir ese debate de manera muy fraternal con el fin de poder construir un nuevo partido que realmente sea una útil herramienta para la independencia política de la clase trabajadora.
Dos sectores muy importantes
En la realidad política costarricense de la última década hemos vivido una gran cantidad de luchas que han desenmascarado los intereses del imperialismo y de la oligarquía, tales como la del Combo del ICE, contra RITEVE, la ILEA, el TLC, contra la minería y las petroleras, así como las movilizaciones contra la guerra en Irak en el 2003 y las agresiones de Israel a Palestina; estas movilizaciones han creado una gran cantidad de activistas jóvenes que ven la necesidad de organizarse y que demuestran que el Fin de la Historia no era más que una absurda ideología la cual no tenía nada que ver con la realidad. Para nosotros este sector de jóvenes activistas que ha hecho experiencia en estas luchas es uno de los componentes centrales de la construcción de este partido.
Sin embargo, este país también ha tenido una importante historia de luchas desde hace más de tres décadas, como el apoyo a la revolución sandinista, las grandes huelgas obreras del proletariado bananero, la lucha contra ALCOA, etc. Estas, a diferencia de los que hemos vivido en el decenio que acaba de pasar, tuvieron entre sus actores centrales a un proletariado bananero organizado y a partidos los cuales, pese a todas las diferencias programáticas que podamos tener con ellos, se reivindicaban de izquierda y tenían cientos de activistas honestos que dedicaron su vida a la lucha por el socialismo.
Hoy, a lo largo y ancho del país, nos encontramos con ex militantes de estos grupos, como el MRP, El Frente Popular, el Partido Socialista, la OST, y principalmente de Vanguardia Popular. Muchos se han ido a sus casas y se han recluido en la vida privada; también tenemos numerosos ejemplos de cuadros que cruzaron la línea de clase y han ocupado cargos en los distintos gobiernos de turno; otros están aún militando en la organizaciones de izquierda existentes en el país, y un componente muy importante ha renunciado a construir una organización política y se dedican a militar con mucho esfuerzo en el sector campesino, ambiental, comunal etc.
Buena parte de estos cuadros no se sienten atraídos a los actuales partidos políticos porque acarrean vicios del pasado, como el excesivo burocratismo y falta de democracia, o su absoluto desinterés por ir más allá del trabajo electoral.
Para nosotros, estos cuadros que hoy están en casi todos los cantones del país militando desde distintas iniciativas son el otro sector clave para construir esa herramienta política, ya que en su experiencia militante concentran un gran bagaje de lucha y fueron parte de la organización de la clase trabajadora que teníamos antes de la restauración del capitalismo en el este europeo. Estos compañeros y compañeras son claves para compartir y transmitir esa experiencia a la nueva camada de activistas que han venido surgiendo en estos años.
Desde el trotskismo hemos sido sectarios para poder dialogar con cuadros que vienen de otras experiencias y poder unificarnos bajo un programa clasista y socialista. Para el MAS es un reto romper con ese molde y poder construir una organización que recupere a muchos cuadros de la antigua izquierda junto a los y las jóvenes que hoy están en las luchas.
Desde el MAS, a partir de este número de Socialismo Hoy, queremos hacerle una franca invitación a todos nuestros lectores para que debatamos sobre la necesidad de construir ese programa y ese partido.
¿Qué tipo de partido queremos construir?
Es evidente que desde la apertura de esta discusión, nuestra meta es poder legalizar un partido a nivel nacional para las elecciones del 2014 que se convierta es un espacio de militancia y confluencia del activismo de la izquierda socialista.
Sin embargo, debemos debatir sobre qué características deberá tener ese partido, ya que luego de la crisis de la izquierda en la década de los noventas, la gran mayoría de partidos pasaron a convertirse en partidos con estructuras socialdemócratas y con una estrategia parlamentarista. Para este tipo de organizaciones la participación en las elecciones se convirtió en un fin en sí mismo y no en un medio para esparcir la propaganda socialista aprovechando la legalidad y la tribuna que estas suscitan.
Para nosotros, uno de los elementos centrales del debate que queremos abrir es que este tipo de partido contemple de manera diferenciada dos niveles de estructuras: los militantes y los simpatizantes, como lo planteó Lenin a lo interno del Partido Socialdemócrata Ruso; aquí la militancia es bienvenida para todo activista que así lo desee, pero se deben establecer reglas claras para ser parte la vida interna y la toma de decisiones.
Este partido, creemos, debe reivindicar el centralismo democrático como método para tomar las decisiones. Sobre este elemento queremos debatir muy fraternalmente la diferencia entre el centralismo democrático que ideó Lenin y el centralismo burocrático con el que funcionaban los partidos comunistas que fueron producto del estalinismo.
Este tema nos parece central, creemos que el debate sobre la herencia de la oposición de izquierda en la lucha contra el estalinismo en la URSS es un hecho poco conocido por los viejos comunistas, producto de la distorsión de la historia que hicieron los estalinistas en la primera mitad del siglo XX. Y esto no solo ha desprestigiado al trotskismo, sino que se ha acusado a Lenin de ser el responsable del estalinismo.
Creemos que debe ser un partido que intervenga en los frentes con una política para movilizar a los sectores contra los planes del gobierno y el imperialismo; esta debe ser su vida interna más profunda, donde reivindique el método de la democracia de base, la movilización y la solidaridad de clase en su intervención cotidiana. En este marco debe plantearse la reorganización y democratización del movimiento sindical, estudiantil y demás sectores en los que participe.
Por otro lado, este partido debe tomar el internacionalismo proletario como su centro en la construcción; debe ser parte de una organización internacional y poner la construcción de esta en el centro de sus actividades. Sobre este tema también nos parece importante hacer un franco debate sobre el internacionalismo que promulgó el Kremlin y sus fuertes limitaciones.
En resumen, el partido que queremos construir debe rescatar la escuela de la organización bolchevique de Lenin antes del estalinismo. En esta discusión queremos hacer una importante reivindicación de la obra de Lenin y desmentir a los sectores que sostienen que el estalinismo fue un derivado del leninismo.
Estos debates que pretendemos abrir desde este número de Socialismo Hoy tienen el objetivo de clarificar los alcances programáticos y organizativos de un partido que reviva a la izquierda socialista en este país y la convierta de nuevo en un actor político, con sus propios métodos de lucha.
¿Por qué es necesario un nuevo partido?
Muchos amigos y compañeros de lucha en los frentes nos preguntan por qué el MAS no se constituye como una fracción del Frente Amplio, o intenta llegar a un acuerdo con este partido, argumentando que es la única organización de izquierda con fuerza electoral que existe y que, al contrario de buscar divisiones, debemos fortalecer el proceso que lleva este partido.
Para nosotros el Frente Amplio es un partido independiente de los sectores patronales, lo cual es un elemento progresivo; sin embargo, su estrategia es la de buscar un acuerdo con los que ellos llaman sectores progresistas de la burguesía tica, como el PAC; esto definitivamente les quitaría por completo esa independencia. Eso lo demuestra su constante llamado a una alianza electoral con este partido.
En las pasadas elecciones del 2010 el MAS llamó a votar por el Frente Amplio argumentando lo siguiente:
“Desde el MAS llamamos a votar por el Frente Amplio, siendo conscientes de que votamos contra los partidos de la burguesía pero que esto es solo un paso en la lucha por construir una izquierda clasista, donde el método de movilización y la lucha por el socialismo deben ser el centro de esta izquierda. Este partido debemos construirlo porque aún no existe en nuestro país.”
En ese mismo decíamos que caracterizábamos al Frente Amplio de la siguiente forma:
“En su página de internet, el Frente Amplio tiene publicados sus principios doctrinales, y llama poderosamente la atención que tienen toda una serie de -istas, (como pacifistas, pluralistas, progresistas, socialistas, entre varios más), pero se les olvidó el más importante para la izquierda: clasista. Esto demuestra de manera concreta una de las dos principales limitaciones del Frente Amplio para convertirse en el partido de la izquierda y de la clase trabajadora costarricense, ya que, primero, es imposible ser socialista sin ser celosamente clasista, excepto que en el socialismo que pretendan construir los patronos sigan dirigiendo la sociedad. Pero esta gigantesca falencia de principios también desnuda en esta coyuntura electoral sus limitaciones para enfrentar a la burguesía, ya que no logran diferenciarse del PAC y la Alianza Patriótica, ya que utilizan discursos muy similares y pasaron meses pidiendo una coalición con ellos.”
Hoy en medio del ataque que vive todo el pueblo costarricense y principalmente la clase trabajadora, lo que se requiere ante todo es un partido clasista que combata a todos los partidos patronales y no solo al PLN; por ejemplo, el PAC está en contra de cobrarle impuestos a la banca privada y apoya los proyectos de concesión de obra pública. Tampoco dice una palabra sobre la falta de derechos laborales en el sector privado, porque es un partido de un sector de los patrones al igual que el PLN, el PUSC o los libertarios.
Por estos motivos es que, ante la ausencia de una alternativa política de izquierda, desde el MAS creemos que debe construirse un partido político nuevo que sea celosamente clasista.
Fuente: Socialismo Hoy nº 35, Mayo 2011
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El Movimiento al Socialismo (MAS) es una organización de izquierda que nació en octubre del 2005 en el marco de la lucha contra el TLC; fue fundado por un pequeño grupo de estudiantes de la UCR, los cuales venían participando de la dirección de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica como parte del grupo Convergencia.















