| Fecundación In Vitro: un debate con la iglesia |
| Escrito por Amanda Aguilar - MAS | |||
| Lunes 18 de Julio de 2011 01:43 | |||
El debate sobre el tema de Fecundación in Vitro (FIV) fue abierto en el país luego de que en el año 2000 la Sala Constitucional tomara la decisión de prohibir esta técnica de fertilización. Frente a las denuncias presentadas ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), esta entidad increpó al país debido a que esta resolución atenta contra los derechos fundamentales de las personas a formar una familia.
A pesar de que la CIDH estableció plazos para que el país legislara esta materia, el gobierno pidió una y otra prórroga sin lograr resultados concretos, y apenas a 47 días de vencerse el último plazo, los diputados de la Asamblea Legislativa decidieron enterrar el proyecto, colocando al país ante las puertas de ser sancionado por la violación a los derechos reproductivos más básicos.
Una decisión de las mujeres, no de la Iglesia
El derecho a la maternidad, es un tema que tiene que ver con el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, a decidir si se quiere ser madre o no. La discusión versa sobre cuáles son las posibilidades que brinda el Estado a las mujeres para ejercer libremente esta decisión.
Con el tema de la FIV, se ha demostrado técnica y científicamente que ésta puede ser una opción válida y segura para las mujeres, donde el Estado debe garantizar todas las condiciones para que esta se pueda practicar con toda la libertad, en caso de que por opción personal una mujer decida hacerlo. Sin embargo, el hecho es que en Costa Rica han pesado más los argumentos ideológicos y religiosos que los argumentos científicos para reglamentar este tema.
La iglesia católica ha sido muy clara con su oposición a la FIV, y el presidente de la Conferencia Episcopal, Hugo Barrantes, declaró el pasado octubre que “nuestro compromiso cristiano [es] con el respeto incondicional a la vida humana desde su concepción” y pidió que se mantuviera en el país la prohibición a la fecundación asistida.
La jerarquía de la Iglesia católica ha condenado una y otra vez el aborto y ahora se pronuncia en contra de la FIV alegando ser una defensora de la vida. Sin embargo, el papel histórico jugado por la iglesia demuestra no sólo que esto es absolutamente falso, sino también la hipocresía de esta institución. La evidencia abunda, desde el papel jugado por los sacerdotes en la bendición de las masacres durante la colonización de América, hasta los asesinatos cometidos durante la Santa Inquisición y la colaboración de la iglesia en una lista de dictaduras sangrientas.
Según cifras del año 2010 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el hambre y la desnutrición matan a 6 millones de niños y niñas anualmente. Ante su silencio cómplice cabe preguntarse, ¿dónde quedó la defensa de la iglesia por la vida?, ¿dónde queda la indignación de la Iglesia con los políticos que están diseminando la miseria en el mundo y que tantas muertes está causando? ¿Por qué no los nombran a ellos como los asesinos que son? Sería una posición mucho más consecuente el tener un efectivo compromiso con los pobres que el estar promulgando campañas de odio contra los intentos de las mujeres por ser madres.
Por un Estado laico
El argumento del “derecho a la vida desde la concepción”, responde más a argumentos de carácter religioso que científico, pues se estaría frente a una vida humana en potencia, pero aún no frente a un ser humano; éste no cuenta con historia de vida, no cuenta con conciencia, no cuenta con órganos formados y ni siquiera con tejidos. Si partiéramos de esto, todas las eyaculaciones que no produjeron embarazos han violentado el derecho a la vida.
Por esto nos parece inaceptable que contra todo argumento científico, en los hechos se está imponiendo una concepción religiosa y dogmática al conjunto de la sociedad a través de la Asamblea Legislativa, y no encontramos ya ninguna separación entre la Iglesia y los poderes del Estado, ya que los intereses de uno son reflejados en los del otro.
La discusión sobre la FIV ha puesto en evidencia que es necesario sumarnos a la construcción de una sociedad donde las mujeres decidan, la sociedad respete, el Estado garantice y la Iglesia no intervenga. Pero esta nueva sociedad solo podrá ser construida a partir de la organización de la clase trabajadora y explotada, ese sector de la sociedad cuyo derecho a decidir ha sido históricamente pisoteado.
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El debate sobre el tema de Fecundación in Vitro (FIV) fue abierto en el país luego de que en el año 2000 la Sala Constitucional tomara la decisión de prohibir esta técnica de fertilización. 















