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Hay que tomar las calles para exigir: ¡No más violencia!
Escrito por Juventud Revolucionaria del PRT   
Martes 29 de Noviembre de 2011 00:07
A propósito del 25 de noviembre Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres
 
¿Por qué se celebra el 25 de noviembre como el Día Internacional contra la violencia hacia la Mujer?
 
A esta fecha le antecede un Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe.  Es exactamente para 1981 en Bogotá Colombia, cuando en memoria de las hermanas Mirabal, asesinadas en la dictadura de Trujillo en República Dominicana, se propone dicha actividad de carácter internacional. Poco después es asumido por la Organización de Naciones Unidas, en el marco de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta fecha refleja la necesidad de plantear públicamente un alto a la violencia sistemática contra las mujeres, adoptando el ejemplo de mujeres luchadoras opuestas a regímenes dictatoriales, con la necesidad de desentrañar que la violencia está presente en cada rincón de nuestra vida cotidiana y que no la podemos ocultar.
 
¿Cuáles son algunas de las principales manifestaciones de violencia contra las mujeres?
 
Se han clasificado una serie de manifestaciones de violencia contra las mujeres, las mismas que reconocemos partiendo de explicar el papel asignado socialmente a la mujer: como objeto, propiedad privada del hombre y blanco para mantener la sociedad tal cual la conocemos patriarcal y capitalista.
 
Y aunque se registran cambios, algunos muy progresivos para enfrentar la violencia contra las mujeres y para obtener el disfrute de nuestros derechos, falta muchísimo por hacer.
 
La violencia en sus manifestaciones verbales, psicológicas, laborales, patrimoniales, físicas y sexuales, son algunas de las manifestaciones que predominan en el diario vivir femenino. Basta salir a la calle para darse cuenta de esto, o simplemente reflexionar de la misma violencia que se agrava y sucede a diario en el seno de las familias.
Esta violencia tiene graves consecuencias para las mujeres, desde la generación de temores, traumas y la lesión de su expresión humana hasta la muerte.  A lo que hay que agregar, que aparta a las mujeres del ámbito político, social y cultural, borrándonos prácticamente de la historia.
 
Esto, pese a que somos las mujeres las que estamos muchas veces en primera fila cuando de luchar se trata, claramente el esclavizarnos en las tareas domésticas sin darnos oportunidad de desarrollarnos en otros campos es fuente fundamental para borrarnos de los espacios públicos.
 
Las mujeres debemos enfrentar la censura y el control día a día, desde el control de nuestra sexualidad, hasta nuestro derecho a decidir si queremos o no ser madres, de nuestra manera de vestir, de la manera en que nos expresamos, de cómo interactuamos con los hombres y hasta entre nosotras mismas.
 
Este control se viabiliza a través de la construcción de las identidades de género, donde a la mujer se le impone, entre otras, una renuncia a sí misma y por ende, una entrega total a las otras personas; una ausencia de autonomía e independencia y una competencia entre nosotras mismas dejando a un lado la solidaridad; elemento que es fundamental para la unión de las mujeres.
 
Resulta aún más contradictorio, que pese a lo que hemos venido señalando, las mujeres, y en este caso las mujeres de la clase trabajadora, somos víctimas de esta misma violencia a lo interno de nuestra clase. Tanto en el diario vivir con nuestras familias y compañeros, como en las organizaciones sindicales y partidarias.
 
Por ello, es urgente comprender que el tema de la violencia se expresa en todos los ámbitos, y por ello cualquier organización que apueste por el socialismo deberá combatir férreamente la sociedad de clases y la opresión de la mujer en una relación indisoluble,  comprendiendo que no se alcanza lo uno sin lo otro.
 
¿Qué factores vemos hoy influyendo para mantener la violencia?
 
Hoy, para nosotros y nosotras, hay un elemento central que ejerce presión para continuar y maximizar la violencia contra la mujer: el estado confesional (gobierno e iglesia administrando el estado).
 
Claramente esta relación se vuelve cada vez más opresora, y por ello hoy planteamos la urgencia de un estado laico como reivindicación inmediata para poder enfrentar la violencia institucionalizada contra la mujer.
 
Todas fuimos testigas de la forma brutal en la que se expresó el cardenal enviado desde Roma para la celebración del 2 de agosto, día de la Virgen de los Ángeles, donde básicamente manifestó que las mujeres somos culpables de la violencia que enfrentamos a diario por nuestra forma de vestir y actuar.  La mujer que es violentada es señalada, mientras que el hombre que ataca a la mujer con todos sus actos machistas es protegido.
Pero el papel de la iglesia para la instauración y permanencia de la opresión y violencia contra la mujer va más allá, sigue sin posibilitar que en Escuelas y Colegios tengamos acceso a educación sexual de calidad y libre de prejuicios sexistas y homofóbicos.
Por ello y por muchas otras razones, para denunciar la violencia contra las mujeres, hoy todas debemos gritar fuertemente ¡¡¡Estado laico ya!!!
 
¡Hay que tomar las calles!
 
Para denunciar la violencia contra las mujeres esta fecha nos posibilita varias cosas:
  • Visibilizar la violencia que las mujeres enfrentamos cada día.

  • Denunciar al sistema en el que se conjugan tanto la propiedad privada como la apropiación de la mujer y el cuerpo femenino para generar ganancias.

  • Señalar que los golpes a la mujer son señal segura de que no se quiere que avancemos a una sociedad sin violencia.

  • Decir abiertamente que pese a que algunas veces nos da miedo caminar solas por la calles no estamos solas si nos agrupamos y exigimos una sociedad distinta.

  • Es una clara oportunidad para romper con el popular dicho: “cada quien en su casa y dios en la de todas/os” y avancemos en denunciar la violencia ¡abiertamente y con la frente en alto!

  • Exigir a los organismos en los que intervenimos: sindicatos, partidos, federaciones y asociaciones de estudiantes, entre otros que el tema de la opresión de la mujer es prioridad en la agenda política de la clase trabajadora.

En esta fecha invitamos a las mujeres trabajadoras y estudiantes que provienen de los sectores más desprotegidos a reflexionar, por qué todas las mujeres sufrimos violencia pero no todas las mujeres están dispuestas a traerse abajo el sistema que nos oprime, violenta y explota.
 
Alcemos nuestras reivindicaciones muy en alto, y sigamos construyendo una lucha contra el capitalismo patriarcal no sólo clase contra clase, sino haciendo una convulsión en el seno de la clase trabajadora para demandar nuestro espacio.
 
Organicémonos pronto y sigamos gritando:
 
¡No más muertas por abortos clandestinos!
 
¡Estado laico ya!
 
¡Igual salario por trabajo igual!
 
¡No más violencia contra las mujeres!
 
Fuente: Bandera Roja n° 83, Diciembre 2011

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