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Crítica al reformismo armado de las FARC Imprimir Correo electrónico
Escrito por MAS - Ecuador   
Miércoles 07 de Abril de 2010 16:45

Si algún aspecto de la Plataforma de las FARC no deja ninguna duda en relación a que no es una organización marxista, y que su política no es socialista y mucho menos revolucionaria, es la parte política o sea la que tiene que ver con su posición frente al Estado capitalista y sus instituciones centrales.

Ningún cuestionamiento al Estado capitalista

Según la plataforma de las FARC el estado capitalista no existe, pues no aparece ni siquiera nombrado de pasada, mucho menos su definición crítica y el Estado que proponen construir. Ninguna organización se­ria se puede reclamar del marxismo y del socialismo sin partir de una crítica demoledora al Estado capi­talista— o sea a ese inmenso apa­rato constituido por el ejecutivo, el parlamento, la justicia, las fuerzas armadas y los organismos secretos y de seguridad— a través del cual la burguesía y los terratenientes ejercen el poder (la violencia organizada y legalizada) sobre la inmensa mayo­ría de la población constituida por los trabajadores, el campesinado pobre, las minorías indígenas y negras y la clase media (pequeña burguesía). El marxismo parte de proponer y luchar por la destrucción del Estado capi­talista, su justicia y su ejército, para reemplazarlo transitoriamente por un Estado de la clase obrera, de los trabajadores y por un gobierno obre­ro y popular. Estado y gobierno, que partirán de respetar a las minorías nacionales y étnicas.
 
Maquillar el estado capitalista
 
Las FARC no van más allá de proponer algunas medidas que bus­can embellecer y hacer “aceptable” al mismo aparato estatal burgués. Un Estado capitalista con una sola cámara o con dos como existe hoy (Senado y Cámara) no deja de ser lo que es, la maquinaria para admi­nistrar los negocios de los capita­listas, para dominar y oprimir a los trabajadores y las masas populares. ¿Independencia de quién para elegir los organismos de control institucio­nal (Contraloría, Procuraduría, etc)? Si es la independencia del Congre­so en relación al Ejecutivo, esto no resuelve ningún problema concreto de los de abajo. Lo mismo se puede decir en relación con la indepen­dencia reclamada para elegir a los integrantes de las denominadas al­tas cortes (Corte Constitucional, Su­prema de Justicia, Consejo Estado y Consejo Superior de la Judicatura). El carácter burgués y clasista de la justicia no va a cambiar con la pre­tendida independencia del Congreso para elegir a estos funcionarios.
 
Una fuerza pública fundamen­tada en los principios bolivarianos de nunca utilizar sus armas contra el pueblo, es imposible construirla dentro del Estado capitalista y sin proponerse la creación de un estado nuevo, distinto y con un criterio claro de clase. Las FARC en ninguna cir­cunstancia podrían ser la base polí­tica para crear esas fuerzas armadas y, finalmente, la participación demo­crática en las decisiones estratégicas que afecten a cada nivel, sin espe­cificar que tipo de participación de­mocrática, no deja de ser una frase general. ¿Son partidarios de la de­mocracia directa, es decir que sean las masas trabajadoras, campesinas, populares, negras e indígenas, que a través de sus propias organizacio­nes gremiales y políticas tomen las decisiones o son los mismos meca­nismos mentirosos de la democracia burguesa? Por el contenido de toda la plataforma, es de suponer que la concepción de las FARC es esta úl­tima.
 
Respeto a las etnias y las minorías
 
Es poco probable que las FARC vayan a garantizar los derechos de las etnias y las minorías, si no se propone crear un nuevo Estado, cuyo soporte central sea la clase obrera. Si se proponen gobernar con el Estado capitalista, introduciéndo­le los cambios que proponen en su plataforma, es más de lo mismo y las etnias y las minorías nada bueno pueden esperar. Es el Estado capi­talista colombiano el que durante más de dos siglos (1810- 2009) ha dominado, oprimido discriminado y en muchas circunstancias elimina­do a los pueblos minoritarios, sobre todo a los indígenas. Una organiza­ción socialista, revolucionaria y que interprete correctamente los intere­ses de los trabajadores, las masas populares y del marxismo como doctrina, tendría que hacer suyo el programa que levantó el gobierno de la clase obrera en Rusia en 1917 y que se aplicó, por lo menos hasta la muerte de Lenin y el destierro de Trotsky: el respeto a los pequeños pueblos, convenciéndolos de que hicieran parte de la Federación de Repúblicas Socialistas Soviéticas y reconociéndoles, al mismo tiempo, el derecho a separarse y administrar libremente sus asuntos, si así lo de­cidían. Ver recuadro (*)
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Internacional Comunista a los proletarios de todo el mundo (*)
“Solo la revolución proletaria puede garantizar a los pequeños pueblos una existencia libre, pues ella liberará las fuerzas productivas de todos los países de las tenazas apretadas por los Estados nacionales, uniendo a los pueblos en una estrecha colaboración económica, confor­me a un plan económico común. Sólo ella dará a los pueblos mas débiles y menos poblados la posibilidad de administrar, con una libertad y una independencia absolutas, su cultura nacional, sin el me­nor perjuicio para la vida económica uni­ficada y centralizada de Europa y de todo el mundo” (Primer Congreso de la Inter­nacional Comunista, dirigida por Lenin y Trotsky, 1919).
 
Fuente: Tribuna Socialista n° 27

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Última actualización el Miércoles 07 de Abril de 2010 17:09
 


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