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Crisis económica y políticas gubernamentales Imprimir Correo electrónico
Escrito por MAS - Ecuador   
Martes 29 de Junio de 2010 02:13
La crisis económica internacional que detonó en septiembre del 2008, con la caída bursátil de los Estados Unidos, y se extendió por el resto del mundo, también tuvo efectos negativos en el Ecuador.

En el 2009 el PIB creció en apenas un 0,3%. Si consideramos que la población crece en cerca del 2% anual, lo que ocurrió es un decrecimiento en términos reales. La economía ecuatoriana experimentó una desaceleración en el crecimiento económico de 5,5 puntos porcentuales respecto al 2008. La tendencia recesiva se extendió durante tres trimestres: el último del 2008 y los dos primeros del 2009. El PIB petrolero disminuyó en -4,9% durante el 2009, siendo el quinto año consecutivo de contracción. Este descenso en la producción petrolera se ha dado a pesar de las inversiones realizadas en el sector para recuperar la productividad de los campos afectados por la declinación natural de los mismos y por la limitada inversión de años anteriores. En lo referente al PIB no petrolero, el Banco Central estimó un crecimiento de 1,4%, la cifra más baja de la década con un descenso de 6,5 puntos porcentuales respecto del año 2008.

Disminución de ingresos fiscales por la caída en el precio del petróleo

En el 2009 el sector público no financiero acumuló ingresos por 18.372 millones de dólares. Esto representa una contracción de los ingresos del 15,1% en relación al 2008, situación que se explica, principalmente, por la caída de -39,9% en los ingresos petroleros, a causa de la disminución del precio de barril de petróleo. También se debe a la caída de -2,2% en la recaudación del IVA, -10,35 del ICE y -6% en los impuestos arancelarios. De todas maneras, es importante señalar que pese a la caída de los precios del petróleo en el año 2009 y de algunos impuestos, la recaudación fiscal ayudó a que el deterioro de los mismos no impactara mayormente en las finanzas públicas. La recaudación por parte del SRI permitió que la presión fiscal (recaudación/PIB) mejore sustancialmente durante el 2009 y alcance 14,8% del PIB.

Caída de las exportaciones

Como era de esperarse en un año de crisis la balanza comercial fue negativa: el déficit alcanzó la suma de -1332 millones de dólares para el año 2009. Entre los principales productos que experimentaron una reducción de sus exportaciones tenemos el petróleo crudo (-43,2%), derivados del petróleo (-39,4%), elaborados de cacao (-21,3%), café elaborado (-20,8%), manufacturas de metal (-24,7%), productos no tradicionales (-20,8%), productos no tradicionales(-18,5%), flores naturales(-13,1%) y camarón (-10,1%). Esta salida de divisas es una grave amenaza en un país dolarizado, cuya liquidez monetaria depende, en gran medida, de la entrada de divisas.

Los ingresos por concepto de exportaciones totales del Ecuador durante el 2009 se redujeron en 4704 millones de dólares, es decir, un 25,4% menos con respecto al 2008. Pese a la caída de su cotización, el petróleo fue el principal producto generador de ingresos para la economía. Sin embargo, su participación relativa se redujo del 57% en el 2008, al 46% en el 2009. En cambio, los productos no tradicionales incrementaron su aporte relativo al total de ingresos por exportaciones. Pasaron del 21,4% en el 2008 al 24,7% en el 2009. No obstante, su valor absoluto se redujo en 730 millones de dólares respecto del año 2008. Un producto que ayudó decisivamente a la suma de ingresos en 2008 fue el banano, que representó el 15% del total de ingresos, con 1888 millones de dólares y tuvo un incremento respecto al 2008 de 249 millones de dólares.

Disminución de las remesas de los migrantes

Las remesas de los migrantes cayeron fuertemente cuando empezó la crisis en los países centrales,  el tercer trimestre del 2008 y el primero del 2009, pero luego se recuperaron y volvieron a subir. En términos absolutos las remesas se redujeron en 326 millones en el año 2009, un -11,57% menos que en el 2008, lo que constituye un duro golpe para muchas familias de los sectores medios y populares cuyas economías dependen de este rubro.

Políticas del gobierno frente a la crisis

El gobierno de Correa no tuvo, desde el comienzo, un plan para enfrentar la crisis internacional, ya que estaba confiado en que la misma no nos afectaría significativamente y afirmaba que el país  contaba con suficientes reservas para enfrentarla. Luego, cuando la crisis ya se nos vino encima, el gobierno fue desplegando sobre la marcha diversas medidas, como lo afirma Alberto Acosta.

En primer término, presionado por las devaluaciones de los países vecinos y por la apreciación del dólar, el gobierno optó por tomar medidas destinadas a reducir las importaciones, a fin de contrarrestar el déficit de la balanza comercial no petrolera. Entre tales medidas, se optó por incrementar los aranceles para varios productos terminados, se eliminaron preferencias a varios productos de la CAN (Comunidad Andina de Naciones) y el MERCOSUR, y se establecieron cuotas a la importación de varios productos. Las medidas adoptadas buscaban también recuperar la alicaída producción nacional, afectada por la rigidez cambiaria combinada con una apertura comercial a ultranza.

Adicionalmente, el gobierno tomó medidas para disminuir la presión fiscal (menos impuestos) para algunos sectores productivos, como el sector exportador, el cual se benefició mediante el no pago del anticipo del impuesto a la renta durante el 2009.

Otra política fundamental que el gobierno venía aplicando desde el 2007, fue el incremento de la inversión pública, contradiciendo así la ortodoxia neoliberal. Esta política se vio favorecida en los años anteriores por la bonanza petrolera. Pero esta situación cambió con la crisis a fines del 2008, de manera que al gobierno no le quedó otro camino que el endeudamiento externo e interno. Los requerimientos de financiamiento para el año 2009 ascendieron a 3990, un 281% más que lo requerido para el año 2008 que fue de 1418 millones de dólares. Este financiamiento, en 2009, fue cubierto con deuda externa, por 2335 millones de dólares (principalmente con organismos internacionales como el BID, la CAF, el FMI…), representando un 59% del total requerido, y la diferencia por 1665 millones, fue cubierta por deuda interna, básicamente con bonos del Estado adquiridos por el IESS. (Una situación muy similar la vivimos en el 2010, puesto que el déficit fiscal estimado en 4.100 millones se lo está cubriendo con deuda interna y externa).

Por último, otras medidas adoptadas por el gobierno en su desesperación por cubrir el déficit fiscal y mantener la inversión pública ofrecida, fue el echar mano de la RILSE (Reserva Monetaria Internacional de Libre Disponibilidad) y la exigencia de que los bancos tengan depositado en el país al menos un 40% de sus depósitos.

Es innegable que el gobierno incrementó la inversión social y en obra pública. Desde el año 2007 la inversión social en relación al PIB comienza a crecer, desde un porcentaje del 4,8% en el 2006 hasta llegar al 8,4% en el 2009.  Sin embargo este aparente logro del gobierno queda relativizado por los magros resultados en cuanto a la reducción de la pobreza y la inequidad se refiere. Hay que tomar en cuenta además que el problema central del empleo no ha mejorado sino, al contrario, se ha visto agravado con el tema de la crisis. Esta situación se explica por el carácter netamente asistencialista, paternalista y clientelar de la inversión social, así como por la falta de políticas y programas para estimular al aparato productivo, especialmente a las pequeñas y medianas empresas que son las que más empleo generan.

Conclusiones y perspectivas para el 2010

  * El Ecuador no crecerá durante al año presente al ritmo proyectado
    por el gobierno (6,8%). Las previsiones de organismos como la
    CEPAL, el FMI y el Banco Mundial, proyectan valores muy inferiores
    (3,5, 1,8 y 1,5 respectivamente). Esto se debe en parte, a que la
    crisis internacional no ha sido superada; al contrario, se ha
    abierto un nuevo capítulo con la crisis griega que se ha
    contaminado a otros países europeos y mantiene en vilo al capital
    financiero internacional.

  * La coyuntura de la crisis no ha sido aprovechada para impulsar
    cambios estructurales, como debería ocurrir con un gobierno que se
    dice de izquierda. Temas como la Reforma Agraria, políticas para
    redistribuir la riqueza, la recuperación del petróleo en manos de
    grandes empresas transnacionales, el control de la banca o del
    comercio exterior, ni siquiera se mencionan. El problema del
    desempleo y el subempleo tampoco se han enfrentado de manera
    adecuada, dada la falta de un plan del gobierno para impulsar el
    aparato productivo nacional, particularmente en beneficio de los
    micro, medianos y pequeños productores del campo y la ciudad.

  * Se mantiene el modelo primario-exportador, basado en la extracción
    de los recursos naturales. La economía ecuatoriana seguirá
    dependiendo del petróleo y de pocos productos primarios. Inclusive
    se estima que la participación del petróleo se incrementaría del
    46% en el año 2009 a 50,6% en el 2013.

  * La crisis internacional no ha afectado mayormente a los
    principales sectores de la burguesía nacional, puesto que no se
    han dado quiebras masivas de empresas, es decir interrupción del
    proceso de acumulación, ni quiebras financieras, aunque en algunos
    casos puede haber bajado el nivel de las ganancias. La burguesía
    ha descargado el peso de la crisis sobre las espaldas de los
    trabajadores valiéndose de mecanismos como despidos,
    intensificación en el ritmo del trabajo, incrementos del tiempo de
    trabajo sin remuneración adicional, aumento en los precios de los
    productos, incumplimiento de derechos, etc.

  * Una de las peores amenazas en el corto plazo es un potencial
    iliquidez, agravada por la dolarización y por una apertura
    comercial a ultranza e ingenua que configura una receta explosiva
    (Alberto Acosta). El gobierno debió haber previsto una salida
    ordenada de la dolarización ya que la misma se puede convertir en
    un dogal que asfixie la economía, sobretodo en el caso que la
    crisis se agrave. Si ocurre esta situación el país tendrá que
    abandonar el dólar, no por voluntad del gobierno sin porque las
    circunstancias así lo exijan.

Fuente: Tribuna Socialista n° 29, Junio 2010

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Última actualización el Martes 29 de Junio de 2010 02:23
 


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