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Bush legaliza la tortura contra prisioneros
Escrito por CECÍLIA TOLEDO   
Martes 31 de Octubre de 2006 00:00

Los EE.UU. están metidos en un pantano en Irak e intentan desesperadamente liquidar la resistencia cada vez mayor del pueblo iraquí. El día 29 de septiembre, un hecho de suma importancia acrecentó aún más horror de esta "guerra sucia". El Congreso norteamericano modificó la ley sobre tribunales militares y dio, por primera vez, respaldo legislativo a reglas de detención, interrogatorio, acusación y juzgamiento de sospechosos de terrorismo. Son leyes muy diferentes de las que se aplican normalmente en los Estados Unidos.

El Congreso norteamericano ha legalizado así las más absurdas violaciones de los derechos humanos, entre ellas la tortura para arrancar confesiones de prisioneros. Los horrores que vimos en prisiones como Abu Grahib y Guantánamo no sólo no desaparecerán sino que ahora son legales. A cualquier jurista, por más conservador y derechista que sea, se le erizarían los cabellos.

 

Los sospechosos no pueden preguntar por qué están presos y nadie puede pedir habeas-corpus. Las pruebas arrancadas mediante presión psicológica y tortura física tienen validez legal contra el prisionero. Los acusados no pueden rechazar los abogados "defensores" indicados por los militares norteamericanos. Los jurados formados por oficiales militares no precisan llegar a una concordancia unánime para condenar un preso. Fue creada la figura de "combatiente enemigo ilegal" y el Poder Ejecutivo puede mantener preso por tiempo indeterminado a cualquier persona que sea encuadrada en esta categoría. Los funcionarios norteamericanos tienen inmunidad a las acusaciones de tratamiento cruel, deshumano o degradante de presos capturados por los militares y por la CIA.

 

Lo más importante es que la nueva ley da al presidente estadounidense el derecho de definir, secretamente si lo quisiera, cuáles procedimientos podrán ser usados en el interrogatorio de presos acusados de terrorismo, además de poder determinar quién es un "combatiente enemigo ilegal" y ordenar apresarlo por tiempo indeterminado, sin derecho a contestación.

 

Pantano

Mientras el Senado de los EE.UU. aprobaba la ley que libera la tortura, las agencias de inteligencia preparaban un informe confidencial mostrando, justamente, como los EE.UU. están más vulnerables que nunca a nuevos "ataques terroristas". El informe, titulado "Tendencias del Terrorismo Global: implicaciones para los Estados Unidos", concluye que la guerra en Irak fomentó el "radicalismo". En otras palabras, quiere decir que la resistencia iraquí contra la ocupación imperialista creció y se expandió por todo el Medio Oriente, a pesar de que el gobierno de Bush gastó miles de millones de dólares en esta guerra genocida.

 

El informe muestra no sólo que la resistencia iraquí contra la ocupación se está fortaleciendo, sino que  crece también todo el proceso de resistencia a las tentativas imperialistas de dominar  Medio Oriente, como ocurre con la lucha palestina y con la de Hezbollah en el Líbano.

 

Por eso, Bush amplia su "guerra contra el terror" y aprueba la ley que libera la tortura. Los EE.UU. actúan como se fuesen la "policía del mundo". Secuestran personas acusadas de ser "terroristas" y las mantienen presas en bases militares como Guantánamo.

 

Se sabe que los EE.UU. también mantenían decenas de prisiones secretas con prisioneros, detenidos de manera arbitraria, en países de Europa, Asia y África. En estas cárceles se práctica de forma indiscriminada la tortura, realizada por agentes da CIA y de las Fuerzas Armadas yanquis. La ley aprobada por el Senado sirve ahora para dar una "cobertura legal" a este tipo de práctica.

 

Reacciones contrarias

 

Con esta dictadura de la legislación militar, Bush consiguió buena parte de los poderes que deseaba para continuar su cruzada contra el "eje del mal". Pero su base de apoyo dentro de los EE.UU. quedó más frágil. "La imagen del Congreso corriendo para sacar la jurisdicción de los tribunales en respuesta a una emergencia políticamente creada es realmente chocante", dice el rector de la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale, Harold Koh.

 

Para el profesor de Derecho de la Universidad de Georgetown, Neal Katyal, la creación de dos sistemas jurídicos  (comisiones militares para extranjeros y juzgamientos criminales regulares para los estadounidenses) puede ser una violación de la 14º Enmienda a la Constitución de los EE.UU. que determina protección igual a cualquier persona bajo jurisdicción del gobierno de ese país.

 

Pero la ley no es sólo para sospechosos extranjeros. Ella también autoriza al presidente a apresar ciudadanos norteamericanos que sean considerados "combatientes enemigos ilegales", incluso aunque jamás hayan salido de los Estados Unidos. Y, una vez detenidos en una prisión militar, o en prisiones militares secretas en el exterior, no tendrán un juicio civil ni cualquiera de las protecciones del Bill of Rights (los derechos civiles garantizados por la Constitución). "Este es uno de los mayores retrocesos en la legislación en la historia de los EE.UU.",  opinaron Amnistía Internacional y otras entidades de defensa de los derechos humanos.

 

Bush acumula así enormes poderes y deja a la Justicia con las manos libres para aumentar la persecución contra los millones de inmigrantes que viven en los Estados Unidos.

 

Versión Bush de la "noche y niebla" de Hitler

 

Esta legislación es muy semejante a los métodos empleados por Adolf Hitler durante la ocupación nazista de varios países europeos. En 1940, Hitler dictó una orden militar, conocida como "balance del terror", que reprimía duramente los actos de resistencia que ocasionaban muertes de soldados alemanes. Por cada militar alemán muerto habría un número determinado de ejecuciones entre los combatientes de la resistencia y la población civil,  como represalia de los ejércitos del Tercer Reich.

 

Esta orden instituía la práctica de la prisión de rehenes entre la población civil, que quedaban totalmente incomunicados y sin ningún derecho de defensa. El prisionero, de hecho, "desaparecía" en las manos de sus captores.

En 1941, Hitler dictó el decreto Nacht und Nebel (Noche y Niebla), que ordenaba que todas personas detenidas como sospechosas de colocar en peligro a Alemania o de resistir a la ocupación nazista, acusadas de ser "terroristas", fuesen sacadas de sus países ocupados baja la oscuridad de la noche. La medida tenía como objetivo intimidar a los prisioneros, que podrían desaparecer sin dejar rastros ni pistas para sus familias.  Según Hitler, la desaparición era menos impresionante que la ejecución y tenía la ventaja de que la persona no se volvía un mártir. De las iniciales de este decreto surgió la expresión NN para referirse a los desaparecidos por causas políticas.

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