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Impulsar la lucha por la Educación
Escrito por Voz de los Trabajadores   
Jueves 02 de Septiembre de 2010 00:10
Reflexiones, Tareas y perspectivas
 
4 de Marzo: El potencial y los desafíos de la construcción de un movimiento democrático y de masas
 
En un importante avance en la lucha contra la privatización de la educación, lo que comenzó como una lucha centrada en la Universidad de California estalló el 4 de marzo como una lucha unida del sector educativo.
 
Los estudiantes y trabajadores de todos los sectores de la educación en todo el estado de California y en otros 33 estados movilizaron en acciones unitarias masivas de protesta el 4 de marzo, incluyendo huelgas, paros laborales, salidas, reuniones, protestas, plantones, ocupaciones abiertas, y también dos tomas de autopista. Entre otros, hubo manifestaciones masivas en Oakland (~ 2000), San Francisco (~ 15.000), San Diego (~ 2.000) y Los Ángeles (~ 4.000). Las demandas incluyeron no a los despidos, furloughs (días no pagados), y recortes salariales de los trabajadores; la derogación de la alza en la cuota de los estudiantes y los recortes a las clases y departamentos; y eliminar políticas tales como la “Carrera al Topo” da la secretaria federal  Arne Duncan que favorecen la formación de las escuelas charter en el sector público. Muchos vincularon la lucha por la educación pública a la crisis económica, las guerras, y el crecimiento de la industria de las prisiones con la consigna "Dinero para trabajo y Educación! No para la guerra y las prisiones! "
 
Bajo la presión de las bases, varios sindicatos de todo el estado endosaron oficialmente el 4 de marzo. Sin embargo, estas endorsas no vinieron sin exponer las profundas divisiones entre las bases y la dirección sindical. En realidad, la dirección sindical trató de canalizar los esfuerzos de protesta fuera de la militancia, de la acción colectiva directa y hacia las visitas de los congresistas, campañas de presión sobre el legislativo, y concentraciones por la noche después del horario de trabajo, en la misma estrategia de desmovilización de "Hoy marchamos, mañana votamos”. Esfuerzos similares fueron dirigidos por algunos directores de las escuelas locales y las corrientes más burocráticas de las asociaciones estudiantiles. Ellos lucharon para controlar el contenido político de las manifestaciones y privilegiando a los oradores dirigentes sindicales y del Partido Demócrata. Sin embargo estos esfuerzos fueron rechazados por los estudiantes movilizados y activistas trabajadores.
 
El día de acción y huelga de 4 de marzo fue construido desde el principio por estudiantes y las bases de todos los sectores educativos. La decisión de construir a una huelga y un día de acción unificada surgió de una conferencia organizada en la Universidad de California campus de Berkeley (UCB) en el  mes de octubre de 2009 donde 800 estudiantes y trabajadores de todo el estado se unieron para construir un plan para luchar contra los recortes. La conferencia también expreso en la práctica tres principios políticos básicos que han dado forma a la lucha: la unidad de los trabajadores y estudiantes en todos los sectores, el carácter democrático de masas e independiente del movimiento, y la necesidad de la acción directa combativa. La conferencia también estableció los Comités Regionales de 4 de marzo creados específicamente para luchar y defender los principios de la conferencia; ofrecer espacios democráticos de toma de decisiones, y para coordinar los esfuerzos de movilización en cada una de las regiones del estado.
 
La segunda conferencia estatal: Continuar con la movilización y la unificación
 
Al salir de 4 de marzo, el principal desafío que enfrenta el movimiento de Educación fue el de la organización, la unificación y expansión de la lucha. Participantes del movimiento  iniciaron inmediatamente el trabajo de convocar una segunda Conferencia estatal para reunir a los sectores movilizados con el fin de canalizar la energía del 4 de marzo en medidas más cualitativas y seguir adelante con un plan unificado de la resistencia.
 
La conferencia, que tuvo lugar el 24 de abril en Los Ángeles, dio a los representantes de más de 30 escuelas de todo el estado la oportunidad de reunirse para evaluar el estado real de la movilización y para discutir estrategias e ideas de cómo llevar adelante la lucha. La Conferencia realizó dos tareas importantes para contribuir a la continuidad y expansión del movimiento: los participantes lograron discutir y votar en otro día de acción en el 7 de octubre, seguida de una conferencia nacional el 16 de octubre. Sin embargo, una de las principales limitaciones de la  conferencia fue la falta de llegar a un acuerdo colectivo sobre un  programa de demandas unificado.
 
Después de un debate importante sobre este punto, la mayoría de los participantes en la Conferencia votó a favor de combinar la movilización (a través del día de acción) y la organización (a través de la próxima conferencia) en un plan unificado de lucha. Esto marcó un gran paso adelante y una derrota de dos tendencias diferentes: (1) aquellos que buscaron limitar los resultados de la Conferencia a sólo llamar a una nueva Conferencia, rechazando la legitimidad de un plan de acción común, y (2) los que niegan la necesidad de organización de la lucha y por eso solo quieren discutir planes de acción.
 
La primera tendencia se componía de las organizaciones y los grupos con tendencias más burocráticas  que no quieren organizar el movimiento a través de acciones colectivas impulsadas en todas las escuelas, sino que quieren llamar a las conferencias apartadas de la movilización colectiva del movimiento. La segunda tendencia se concentra básicamente en impulsar la "acción por la acción" sin tener en cuenta la necesidad de dar a los estudiantes y a los trabajadores movilizados un espacio democrático para discutir los objetivos y medios de su propio movimiento y acciones, sus acuerdos y desacuerdos. Ellos creen que las acciones no requieren espacios para las discusiones políticas y organizativas, y por lo tanto no es necesario que se organicen democraticamente.
 
Mientras que estos son logros importantes, la conferencia, al mismo tiempo no pudo superar los varios cambios en el estado del movimiento pos el 4 de marzo. El primero fue la acentuación de la desigualdad del desarrollo de la lucha en todo el estado en ausencia de una coordinación estatal de lucha. La segunda fue la desmovilización en ausencia de una estrategia unificada en todo el estado para impulsar el movimiento adelante. La tercera fue la fuerte represión contra bastiones del movimiento - UC Berkeley, Davis y Santa Cruz, y la Universidad Estatal de San Francisco - que ayudaron a polarizar y fragmentar el movimiento.
 
Por otra parte, el cuarto factor, una reacción a los primero, segundo y tercero factores, fue la reluctancia de la mayor parte de la izquierda para decidir juntos sobre un plan de resistencia unificado.
 
En ausencia de una gran presión a unirse para luchar juntos (algo que una gran base movilizada y un aumento constante en la lucha habría producido), y sin la perspectiva o propuesta de cómo revivir o ampliar la lucha, gran parte de la izquierda optó por adoptar una cómoda posición de  "esperar y ver" o no se comprometer a realizar las decisiones colectivas de la conferencia.
 
Este fracaso tendrá repercusiones importantes precisamente porque esta fue una de las tareas más críticas de la Conferencia - proporcionar un espacio para la discusión colectiva y el acuerdo sobre las demandas, la orientación política y la organización del movimiento. Es esta necesidad que se siente con más fuerza por las bases, para quienes el avance de esta lucha es urgente. Estos puntos son fundamentales para extender esta lucha más allá de los confines de la educación y en dirección a otros sectores de la población obrera.
 
Sin embargo, muchos individuos y organizaciones intentaron a retrasar la discusión de estos temas en la forma de desacreditar a la validez y valor de la conferencia. Siendo realistas, sin embargo, el movimiento debe tener reivindicaciones que reflejen las necesidades reales de la gente que se dirigen a las cuestiones estructurales, en el corazón de los problemas que enfrentamos en todos los sectores públicos, pero que también resuenan en la conciencia general o estado de ánimo de la inmensa mayoría movilizada y, sin embargo a los estudiantes, trabajadores y miembros de la comunidad que se movilizarán. Tenemos que votar un programa de demandas unificado que a va a poder educar y movilizar a todos los sectores de la educación pública.
 
Nuestra propuesta para un programa unificado de demandas
 
- No a los despidos, no a los aumentos de las cuotas estudiantiles!
 
- Que se dediquen fondos federales para mejorar la educación y se abra la admisión para los nuevos estudiantes!
 
- Por el control democrático de la educación y de las escuelas por los estudiantes, profesores y trabajadores universitarios y por el sectores obreros!
 
- Trabajo para todos, re-implementar y ampliar el financiamiento de programas públicos vitales usando los fondos que se dedican a las guerras y ocupaciones en otros países. No a los rescates de Wall Street y los bancos y por el aumento de impuestos a los ricos.
 
- Dinero para abrir nuevas fuentes de trabajo y para la educación, no para las guerras y las construcción de cárceles! Por el desmontaje del complejo industrial carcelario!
 
- Plenos derechos e igualdad en el acceso a la educación para todos los inmigrantes. No a las redadas de ICE en nuestras escuelas, comunidades y lugares de trabajo!
 
- Aumentar las admisiones para comunidades sub-representadas!
 
- Fin a la represión y criminalización de nuestro movimiento: retirar los cargos contra estudiantes y trabajadores. Demandamos la suspensión inmediata de las audiencias ilegales que realiza la oficina de conducta estudiantil.

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