| La reorganización en el sector automotor de EE.UU. |
| Escrito por La Voz de los Trabajadores - EEUU | |||
| Miércoles 10 de Noviembre de 2010 00:07 | |||
Los trabajadores de la industria automovilística y su sindicato, el UAW (United Auto Workers) son históricamente símbolos del movimiento sindical americano.
Fuertemente golpeadas por la crisis económica y por la competencia de otros fabricantes de automóviles como las japonesas Toyota y Honda, las tres grandes (Big Three) GM, Ford y Chrysler recorrieron al sindicato UAW para conseguir la reducción de costos laborales y el aumento de la productividad, condiciones para concurrir en los mercados nacional e internacional.
El gobierno Obama prácticamente “nacionalizó” la GM y la Chrysler ya que pasó a poseer la mayoría accionista. Sin embargo esa “nacionalización”, junto con la participación del sindicato, no se tradujo en una mejoría para los trabajadores o para la población. Por el contrario, fue un refuerzo para que las fábricas profundicen el recorte de derechos laborales y el aumento de la productividad. El objetivo es retornar a la iniciativa privada una vez que su “recuperación” esté concluida.
Las empresas ya habían negociado el corte de derechos con el UAW. En el 2007 la doble escala salarial fue introducida en los tres grandes fabricantes de automóviles. Esa escala prevé que los nuevos empleados ganen la mitad del sueldo (US$ 14,50 por hora) y tengan derechos reducidos. Con la crisis, esa postura de rendición se profundizó y varios acuerdos colectivos vigentes habían sido empeorados con el aval del UAW. En el 2009 los jubilados de la GM y de la Chrysler tuvieron corte de derechos en el plano de la salud. El propio presidente del UAW, Bob King, reconoce que los trabajadores perdieron de 7 a 30 mil dólares por año en sueldos y beneficios entre 2007 y 2009.
Plebiscito en Ford: salto en la resistencia
En octubre de 2009, el sindicato UAW negocia con Ford una segunda rebaja de derechos en el acuerdo colectivo vigente. Bajo el argumento de equiparación de costes con la GM y la Chrysler, ella prevé congelación por seis años en el sueldo de entrada (ya reducido por la mitad), alteraciones en el plano de carrera, corte de derechos en el plano de salud de los jubilados y limitaciones en el derecho de huelga hasta 2015, incluyendo el periodo de renovación del acuerdo colectivo trianual en 2011.
Los trabajadores, hartos del corte de derechos efectuados en marzo de 2010 y sintiendo el aumento de la producción, rechazan por amplia mayoría la alteración negociada por el sindicato. Esta fue la primera vez desde la fundación del sindicato en 1935 que un acuerdo nacional negociado por la dirección sindical es rechazado por la base. El centro de la rebelión de base fue la fábrica más lucrativa de Ford, la Dearborn Truck Plant, que monta la pickup F150, la campeonísima de ventas. En su urna, que también representa trabajadores del complejo fabril de Ford Colorete, la votación fue de 3087 contra a 823 a favor.
Varios dirigentes sindicales de base contribuyeron a este resultado, entre los cuales algunos socialistas en las principales fábricas. El día siguiente al resultado del plebiscito, Ford anunció lucros de US$ 2 mil millones, exponiendo el colaboracionismo del sindicato.
Oposición en la Convención del UAW
En junio de 2010, 1400 delegados fuertemente controlados por la dirección sindical se reúnen para la 35ª convención del UAW. La situación del sindicato no podía estar peor. El número de socios se redujo de 1,5 millón hace 30 años a 355 mil (siendo un cuarto de los socios fuera del sector industrial, entre funcionarios públicos y estudiantes de graduación). Los derechos fueron drásticamente reducidos en toda la industria a través de la implantación de doble escala salarial y otros recortes. Grupos de base promovieron una protesta en la puerta de la convención bajo la consigna One million lost, it is time to change the course (un millón de empleos perdidos, es hora de cambiar el curso), denunciando el corte de derechos, la doble escala salarial, la restricción al derecho de huelga, y exigiendo democracia sindical y trasparencia en la conducción del sindicato.
Dentro de la convención, se formó una oposición liderada por Gary Walkowicz de la Ford, que bajo fuerte restricción de expresión, defendió un cambio radical de rumbos y disputó la presidencia. El presidente elegido, Bob King, una cara nueva que simula tener una orientación para la justicia social, no perdió tiempo y afirmó, ya en su posesión, que el camino no es decir no a los patronos. Días después, en entrevista al programa Democracy Now, defendió la sociedad con las corporaciones para garantizar productividad y competitividad, para así garantizar los derechos de los trabajadores.
GM: el nuevo frente
En el mismo mes de la convención, la dirección sindical impone un corte de derechos en la fábrica de la GM en Saginaw, a contrapelo de la base, tras dos plebiscitos.
Dos meses después, en la planta de la GM en Indianapolis, el UAW hace un acuerdo con la GM para reducir los sueldos por la mitad y reducir otros derechos. El objetivo es vender la planta, y fijar un nuevo nivel de derechos para toda la industria. Pero los trabajadores, organizados por sus líderes locales, rechazan el acuerdo en plebiscito. La dirección nacional del sindicato impone un nuevo plebiscito por correo. Los trabajadores se organizan y 410 van al sindicato votar, exhibiendo el voto a una cámara para impedir el fraude en el conteo de los votos. El resultado fue 457 a 96 por el rechazo.
Sintiendo el golpe, la dirección del UAW impone, sin plebiscito, un corte de derechos en la planta de la GM en Lake Orion. Los trabajadores estaban en “lay-off” desde noviembre de 2009 aguardando la modernización de la fábrica. Cuando retornan al trabajo el 3 de octubre de 2010 son informados que 60% de los trabajadores tendrán los mismos sueldos, pero 40% tendrán sus sueldos cortados a la mitad conforme a la doble escala salarial. La revuelta fue general. 40% de los 1.150 trabajadores tendrán que transferirse a otras unidades a cientos de millas para mantener sus empleos.
El día 16 de octubre, los trabajadores de la GM de Lake Orion e Indianapolis, y los jubilados promovieron un acto de protesta en la puerta de la Solidarity House, sede del sindicato en Detroit. Entre los 200 manifestantes estaba Olem Hamm, 93 años, uno de los dos sobrevivientes del histórico sit-in (ocupación) de la planta de la GM en Flint que conquistó el derecho de sindicalización en la GM en 1937.
Perspectivas
Los fabricantes de automóviles están imponiendo un retroceso histórico a los trabajadores, con apoyo directo del gobierno Obama, de los media, y del sindicato UAW. Derechos de sueldo, beneficios como vacaciones remuneradas y horas extras, plan de salud y fondo de pensión están siendo drásticamente reducidos para trabajadores nuevos y antiguos.
Varios grupos de base se formaron en estos años: Factoryrat.com, Soldiersofsolidarity.com, Warriors of Labor, Autoworkers Caravan, grupos dentro de las fábricas como Ford Dearborn, y mismo dirigentes sindicales de base y secciones locales de jubilados, varios dirigentes en contacto y en colaboración con el Labornotes.org, corriente sindical nacional que lucha por la democratización y mudanza en los sindicatos.
Así mismo fuera de las fábricas, surgen sectores combativos como los estudiantes de graduación de la Universidad de California cuya acción por un acuerdo colectivo digno pone en jaque la actuación del sindicato UAW local, que los representa.
Estos grupos de oposición representan el hilo de continuidad de combate dentro del sindicato. Unidos pueden aliar a los antiguos y los nuevos trabajadores sin derechos (que ya son la mayoría en algunas plantas como Ford de Saint Paul-MN) para luchar por la reconquista de los derechos perdidos y para cambiar el sindicato. El desafío de esa nueva dirección, además de derrumbar los viejos dirigentes colaboracionistas, será el de superar el “nacionalismo” de la clase operaria americana para vincularse dentro de una perspectiva internacionalista en la lucha por los derechos en un embate contra los fabricantes de automóviles a escala mundial. Traducción: Jessica Barquero
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Los trabajadores de la industria automovilística y su sindicato, el UAW (United Auto Workers) son históricamente símbolos del movimiento sindical americano.















