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Un nuevo y brutal ataque a los trabajadores y el pueblo
Escrito por Gabriel Massa   
Lunes 08 de Agosto de 2011 01:29
Mientras la crisis mundial continúa y se profundiza, hasta hace pocas semanas la atención del mundo estaba centrada en la situación europea, que pareció alcanzar un respiro momentáneo con el rescate de 158.000 millones de dólares a Grecia.

Luego las miradas se concentraron en las dificultades de Obama para llegar a un acuerdo político con los republicanos que permitiera elevar el techo de la deuda pública y cubrir los gastos del gobierno federal antes de la fecha límite del 2 de agosto en que se quedaría sin fondos. Este acuerdo era necesario porque en Estados Unidos todo aumento del endeudamiento del estado federal debe ser aprobado por una ley votada en ambas cámaras del Congreso Nacional.

Los republicanos tienen la capacidad de bloquear cualquier legislación, gracias a su control de la cámara baja o de Representantes. Finalmente, el 31 de julio demócratas y republicanos llegaron a un acuerdo para subir el techo de la deuda y permitir a Obama conseguir nueva financiación inmediata –vendiendo bonos del Tesoro por 400.000 millones de dólares ahora y otros 500.000 millones a partir de septiembre- para no caer en la cesación de pagos.

El acuerdo se basa en los términos económicos propuestos por los republicanos: se producirán recortes a los servicios de salud, pensiones y otras conquistas sociales por valor de US$ 917.000 millones en una primera fase y otros US$ 1,5 billones en una fase posterior, a lo largo de diez años; no se aumentarán los impuestos a las empresas y los ricos; todo aumento inmediato del endeudamiento deberá ir acompañado de un recorte presupuestario a largo plazo que vaya reduciendo el monto total de la deuda. Por su parte Obama consiguió que se le dé al gobierno federal autorización para vender bonos del Tesoro en dos etapas, en suficiente cantidad como para cubrir las necesidades de financiación de aquí hasta las elecciones presidenciales de octubre de 2012.

Así los demócratas se garantizarían no tener que volver al desgastante debate sobre la deuda en medio de la campaña electoral presidencial del año que viene. Lo que queda, en síntesis, es que demócratas y republicanos se han puesto de acuerdo en un nuevo ataque brutal contra el nivel de vida y las conquistas de las masas estadounidenses. Está claro, aunque el acuerdo no lo precisa explícitamente, que el recorte no se va a dar sobre el casi billón de dólares asignados anualmente en el presupuesto a los gastos de defensa, en particular para sostener la presencia militar en Irak y Afganistán.

Otro resultado fundamental ha sido un enorme aumento del desprestigio de todos los políticos yanquis. Obama quedó profundamente debilitado y defraudó no sólo a los trabajadores que creyeron en sus promesas, sino a los propios militantes de su partido., lo que complica aún más su pelea por la reelección en 2012.

Crecimiento anémico
 
Esto se da con el trasfondo de un crecimiento anémico en EE.UU., del 1,9% en el primer trimestre y del 1,3% en el segundo. Desde el punto de vista de los trabajadores y el pueblo norteamericanos representa una situación sin salida para los millones de desocupados (más del 9% de la fuerza laboral según las cifras oficiales) y las más 40 millones de personas que viven de subsidios del estado. Al mismo tiempo que las empresas aumentan al extremo la explotación de los que sí tienen trabajo.

Las grandes multinacionales y bancos de inversión han visto subir sus ganancias, en parte por este aumento de la explotación de los trabajadores yanquis y en otra medida muy importante, por el saqueo del resto del mundo. Esas mayores ganancias, lejos de volcarse a impulsar la producción dentro de Estados Unidos, siguen volcándose a la especulación en los distintos mercados financieros y también a apropiarse de cada vez más “negocios” en China, India, Brasil y otros países del tercer mundo.

Con este telón de fondo, la crisis en las alturas entre el gobierno de Obama y los republicanos produjo una profunda conmoción en Estados Unidos y el mundo. Aunque no se dé la temida cesación de pagos, ya se ha producido un gran desgaste de la confianza en el gobierno yanqui como conducción de la política y la economía imperialista mundial. 

Por otra parte, la política de ajuste permanente –cosa que vienen aplicando de común acuerdo demócratas y republicanos para descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo- amenaza con provocar cada vez más reacciones y estallidos obreros y populares como el que se vio en el mes de mayo en el estado de Wisconsin.

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Reflejando como viven esta situación los trabajadores, publicamos aquí un extracto de un extenso reportaje a Florence Oppen, del grupo simpatizante de la LIT-CI en Estados Unidos que se nuclea en torno del periódico La Voz de los Trabajadores. El reportaje completo se puede leer en el sitio de PSTU en internet: www.pstu.com.ar.

Recortes de conquistas
 
Avanzada Socialista: ¿Cómo ven los trabajadores y los sectores populares a los que ustedes están ligados la discusión por la deuda pública entre el gobierno demócrata de Obama y los republicanos?
 
Florence: La gente sabe que lo que va a ocurrir con la crisis de la deuda pública es que van a imponer más recortes de conquistas de los trabajadores y en el sector público. Y la gente ya está comenzando a cuestionar que se rescató a los bancos y no se rescata al sector público ni a los servicios sociales. Entonces hay una consigna muy popular que es “Rescatemos a las escuelas, no a los bancos”, “Rescatemos a los servicios sociales, no a los bancos”.

Hay una conciencia que empieza a generarse de que hay una contradicción muy grande en el gobierno, que dice defender a los derechos de los trabajadores pero está protegiendo los de los grandes banqueros. Y luego el problema es que toda la política está ordenada hoy en torno de una victimización de Obama. Que Obama no puede aprobar el presupuesto porque no lo dejan los republicanos. Lo último es que no le dejan hacerlo los del Tea Party, que es un sector de ultraderecha de los republicanos. Y esto es como la burguesía ha justificado tradicionalmente no implementar ninguno de los planes que prometieron, como el de inmigración, el de salud, la reforma sindical, terminar la guerra. La gran contradicción es que la gente se está empezando a dar cuenta que todo esto es una farsa, que los demócratas y republicanos aplican la misma política. La gente perdió la confianza en el gobierno pero no ve una alternativa política.

Avanzada Socialista: ¿Qué otros tipos de ataques hay a los trabajadores, junto con la rebaja salarial?
 
F.: Por sobre todo son los ataques a lo que se llama los beneficios, los seguros médicos y las jubilaciones. No hay en Estados Unidos un plan nacional o federal de seguridad social pública a nivel de salud o jubilaciones. Entonces todos los trabajadores que tienen un seguro médico es por el convenio laboral. Pero solo un 12% de los trabajadores está sindicalizado y tiene convenio y contrato. La gran mayoría de los trabajadores está bajo el sistema que se llama “a voluntad”, lo que en los hechos significa que está a voluntad de la empresa. Si tenéis contrato, la empresa tiene que negociar lo que se hace con el seguro médico con el sindicato y si no tenéis contrato, la empresa te puede quitar el seguro médico en cualquier momento.

Lo que estamos viendo en el sector de los trabajadores públicos es una privatización del sistema de jubilación. El trabajador tiene que aportar una parte de su salario cada mes para tener una jubilación. Eso significa un recorte salarial. En la universidad estadual, donde yo trabajo, ahora el aporte es del 5% del salario. Pero eso es sólo el inicio. También hay un encarecimiento muy rápido del plan de salud. Ahora, si el trabajador quiere que el plan les cubra al cónyuge y a los hijos, tiene que pagar 300, 400 o 600 dólares más, al mes, de prima. Entonces se convierte en una cosa imposible. Pero toda la salud de la familia depende de ese trabajador. Si esto es así, el trabajador tiene que callarse y aceptar ese recorte salarial en los hechos. Y eso es lo que enfurece más a los trabajadores porque sienten que atacan más a su familia. Se preguntan: ¿si mañana se enferma mi hijo qué voy a hacer? Pero tienen que aceptar, porque hay mucho desempleo y no hay condiciones para cambiar de trabajo. Este es el ataque más fuerte. Estos recortes a la salud son el principal motivo para entrar en una lucha.

En cuanto a los salarios hay un estancamiento desde los ochenta. Los salarios aumentan igual o por debajo de la inflación. Y ahora vemos algunos recortes salariales fuertes, no en todos los sectores.

Wisconsin
 
Avanzada Socialista: ¿Qué luchas se han dado?
 
F.: Entre marzo y mayo se dio una gran lucha en el estado de Wisconsin. Se dio como una lucha contra el ataque al poder negociador del sindicato de empleados públicos. Las burocracias sindicales del estado ya habían aceptado todos los recortes de sanidad y de jubilaciones. Pero lo que la burocracia no estaba dispuesta a aceptar era perder el monopolio de capacidad de negociación, que era lo que pretendía el gobernador republicano.

Al salir a luchar, la gente agregó como consigna “No a los recortes”. Eso fue una gran división, entre la burocracia que sólo decía “por los derechos sindicales” y los trabajadores que decían “por los derechos sindicales, no a los recortes, huelga general”. La huelga general no se concretó y los recortes siguen allí. Los demócratas pretendieron sacar a la gente a una movilización por un día, pero fueron desbordados. Se produjo un acampe en torno a la legislatura estadual en Madison, la capital del estado, y luego la toma de la legislatura. Lamentablemente, por la falta de dirección alternativa, esa lucha se diluyó. Pero luego quedó una discusión política entre los trabajadores y los estudiantes: ¿ahora qué hacemos? Y ahí apareció el debate de la necesidad de una organización diferente, una coordinadora de luchas o lo que en Estados Unidos se conoce como un Congreso de Sindicatos. En el sindicato de empleados públicos no apareció una oposición organizada.

Pero el CWA, el sindicato de las comunicaciones, llamó a una jornada nacional de solidaridad con los trabajadores de Wisconsin el 4 de abril. Y para todos los sectores de izquierda ese se convirtió en un día de acciones simbólicas en todo el país. Y sirvió para iniciar una reorganización en algunos sectores de base. Hay una discusión en la vanguardia, si lo de Wisconsin fue una derrota, porque no se consiguió revertir los recortes, o si fue un triunfo porque se logró un avance en la conciencia política y la movilización.

Lo cierto es que, aunque no ha habido una gran lucha nacional, lo de Wisconsin es parte de una cantidad de síntomas de que empieza a haber las condiciones para esa lucha. Por la violencia de los ataques contra los trabajadores.

Blancos nativos y latinos
 
Avanzada Socialista: ¿Observan alguna diferencia importante en cómo ven la situación los obreros nativos norteamericanos blancos, comparado con los de origen latino?
 
F.: Los obreros blancos, tradicionalmente sindicalizados, se han sentido traicionados por las direcciones de sus sindicatos y han empezado a expresar objeciones, incluso oposiciones fuertes a los planes de reducción salarial de las empresas. Por ejemplo, los trabajadores de una planta de Ford en la ciudad de Indianápolis rechazaron el contrato que había acordado la conducción de su sindicato, la UAW, con la empresa. A pesar de ese rechazo, intervino la conducción nacional del sindicato (que allí se llama “internacional” porque abarca también a trabajadores de Canadá) e impuso el contrato por encima de la voluntad de la gente.

La gente piensa que hubo una prosperidad de Estados Unidos que se ha perdido y que se debería poder recuperar. Este era todo el discurso de Obama. Cómo volver a los años cincuenta y sesenta.

Pero en cuanto a los trabajadores inmigrantes, no hay cabida para ellos en este proyecto. Nunca creyeron que con Obama se iba a volver a una sociedad norteamericana de crecimiento, porque nunca la vivieron. Para ellos el gobierno de Obama era un gobierno menos racista, menos agresivo, menos violento y que prometía una reforma inmigratoria que les daría, a la mayoría de los trabajadores sin papeles, unas condiciones de vida menos precarias. Pero no hay ningún sector de trabajadores inmigrantes que crea en la promesa de volver a la prosperidad de los años cincuenta y sesenta.

Hay cooptación de los dirigentes del movimiento de inmigrantes por el Partido Demócrata, con un discurso de integración muy fuerte. Hay propaganda en la calle que dice: yo no soy mexicano, soy americano. Pero cuando uno habla con los sectores obreros de origen latino se encuentra con que nadie quiere ser americano, nadie cree en el sueño americano. Nunca fue para ellos ese sueño y no lo va a ser. En cambio para los sectores de obreros blancos sí, están como decepcionados porque creían en ese sueño. Y su reacción automática es “voy a votar a los republicanos” o “no voy a votar”.

La política revolucionaria en Estados Unidos
 
Avanzada Socialista: ¿Cuáles son las bases para desarrollar una política revolucionaria en Estados Unidos?
 
F.: Puedo plantear sintéticamente aquí algunos elementos. La mayoría de los grupos que actúan entre los trabajadores piensan que si surge una oposición a la burocracia ya con eso basta. No se preocupan por tener una plataforma, un programa. Nosotros en cambio sabemos que tenemos que tener un programa. ¿Pero qué programa? Nosotros hemos aprendido mucho de las experiencias de compañeros en otros países, en especial los de Brasil con el PSTU y con CONLUTAS. Pero hay cuestiones en Estados Unidos que son específicas.

El hecho de que estamos en un país imperialista es crucial. Por ejemplo, la relación de los trabajadores con la guerra es un punto muy importante. El movimiento obrero no se ha posicionado en cuanto a la guerra. Ningún sindicato lo ha hecho. Ningún sindicato ha llamado a movilizar a las marchas anti-guerra. Incluso hay un rumor de que la AFL-CIO ha censurado todas las noticias sobre las guerras de Irak y Afganistán en su site y su blog hasta las elecciones del año que viene. Por ejemplo, nosotros somos una de las cinco organizaciones representadas en la coordinadora nacional anti-guerra.

Esto de la lucha contra la guerra es algo que nadie quiere discutir. El argumento es que no se puede hablar de eso en el movimiento obrero porque los trabajadores tienen una conciencia muy atrasada. Pero justamente es el papel del partido, llevar la discusión a la clase obrera para que empiece a elevar su conciencia y a dar respuesta a este problema decisivo.

La coordinadora nacional contra la guerra también planteó la cuestión de Israel y Palestina. Esto es un tabú aún más grande en el movimiento obrero. Es un tema que las burocracias sindicales han censurado completamente. No se puede decir nada sobre Israel.

Nosotros no creemos que estos sean los únicos temas. Pero si estamos en un país que está en guerra y que está invadiendo otros países, no podemos mantenernos callados sobre ese punto.

Esta dimensión internacionalista y antiimperialista nos parece muy importante. Incluso es algo que los trabajadores latinoamericanos y afro-americanos que están en Estados Unidos entienden perfectamente. Porque cotidianamente son víctimas de este estado imperialista, racista y colonial. Entonces con ellos no es una pelea tan larga y difícil como puede serlo con los trabajadores blancos. Tenemos que apoyarnos en esos sectores para desarrollar la discusión. Junto con ello, la cuestión étnica –la gente dice “racial”- es increíblemente importante, dada la opresión que sufren los latinos y todos los inmigrantes, además de los afro-americanos.

Y en ese marco está la pelea contra el ajuste permanente al que someten a los trabajadores para hacerlos pagar la crisis que provocaron los banqueros. Eso le da una importancia enorme a esa consigna que va cobrando fuerza de “salvemos las escuelas y los servicios sociales y no a los banqueros”. Porque da la perspectiva para una lucha que va contra el centro y el corazón de la política imperialista para superar su crisis a costa de los trabajadores y el pueblo.

Estrechamente unido a eso va la pelea contra la burocracia en los sindicatos por la democracia obrera y por una nueva dirección del movimiento obrero que organice de verdad la lucha contra los recortes. Hay que agregar la lucha por las libertades democráticas y por los derechos de la mujer, especialmente de las trabajadoras. Luego está la cuestión de qué perspectiva político-organizativa existe para la clase obrera en Estados Unidos. Hay una discusión sobre si se debe construir un partido de trabajadores, una discusión que se planteaba mucho en los años treinta. Hubo una dirección sindical, la de los Teamsters (camioneros) que en un momento planteó esa perspectiva hace pocos años. Pero eso se diluyó. Nosotros no estamos en condiciones de tomar posición sobre esta cuestión en este momento.

Por supuesto que esto no agota ni mucho menos todas las cuestiones fundamentales. 

Fuente: Avanzada Socialista Nº 8, Agosto 2011

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