Editorial de Socialist Worker on line,
periódico de la International Socialist Organization (ISO)
Cualquiera que haya visto el horror en la Universidad Virginia Tech, esta semana pensó, dos preguntas: ¿quién podría haber hecho una cosa tan terrible y por qué?
Los detalles conocidos, mientras el periódico Socialist Worker era impreso, hizo que las emisoras de televisión no pararan con las innumerables especulaciones. Pero algunas preguntas obvias ya estaban a la orden del día.
¿Por qué el personal de seguridad de la universidad, que cerró el campus durante un día, en agosto, cuando un preso fugado rondó el área, decidió mantener las clases, a pesar del asesinato de una mujer y un hombre en los alojamientos?
¿Por qué los administradores tardaron dos horas en informar por e-mail al campus de estos primeros disparos (que los estudiantes recibieron recién después que el segundo ataque ya se estaba produciendo?
¿Por qué la universidad, con su propia fuerza policial, con armas y patrullas motorizadas, falló en tomar los más elementares pasos para defender el campus (especialmente después que amenazas de bomba habían hecho cerrar los edificios de la da universidad en las dos semanas anteriores?
¿Cómo esta negligencia con la seguridad de la comunidad universitaria puede ocurrir en un país que gasta muchos millones de dólares en equipamientos para inspeccionar hasta los zapatos en los aeropuertos?
¿Quién decidió (en una época en que nos piden estar en "constante alerta" por causa de supuestas amenazas terroristas) que un doble homicidio en un alojamiento estudiantil no sería suficiente para alertar a las áreas próximas?
Tal vez, a policía del campus realmente haya creído que el tirador de las dos primeras muertes hubiese huido. Pero eso sería de una increíble incompetencia, ante la historia de masacres en escuelas y campus en los EE.UU., especialmente los asesinatos de 13 personas en la Columbine High School, en el estado de Colorado, en 1999.
La explicación alternativa es aún más problemática: la policía universitaria y los administradores pesaron el impacto de informar a la comunidad sobre los dos asesinatos, pero decidieron no hacerlo porque eso causaría mucho desorden.
"Especialistas en seguridad" de varios tipos estuvieron en los noticieros proponiendo variadas soluciones. Más seguridad en los métodos de identificación, más inspecciones, más investigaciones, más policías y, claro, más armas.
Incluso las unidades fuertemente armadas de la SWAT que cercaron la universidad probaron ser inútiles. Los videos mostraron policías escondiéndose atrás de árboles y automóviles, mientras el asesino proseguía sin impedimentos con su masacre, antes de quitarse la vida. Un sofisticado aparato de seguridad no compensó la falla de las autoridades de la universidad en proteger a sus estudiantes y empleados.
Mientras escribíamos, no sabíamos nada sobre el autor de la masacre. Fue descrito como "un asiático" y algunos dijeron que era un estudiante inmigrante en EE.AA. Tal vez, como en el caso de Columbine, los análisis se enfocarán en la historia personal del asesino. O tal vez, él se tornará un pretexto para las fuerzas anti-inmigrantes que intentarán manipular la tragedia para avanzar en sus propuestas racistas.
Lo que no será discutido en los grandes medios es el contexto social y político de los asesinatos en masa en las escuelas y lugares de trabajo.
Vale la pena recordar el discurso del entonces presidente Bill Clinton, poço después de los asesinatos en Columbine, ocurridos casi ocho años antes de la masacre de Virginia Tech. "Nosotros tenemos que acabar con la cultura de la violencia y substituirla por otra de valores y significado", declaró. En la época en profirió estas palabras, Clinton estaba ordenando a los aviones de guerra de los EE.UU. y de la ONU arrojar bombas sobre Serbia durante la guerra de Kosovo.
Hoy el gobierno de Bush está orquestando la violencia a una escala aún mayor en las ocupaciones de Irak y Afganistán. Cerca de 650 mil iraquíes y más de tres mil soldados americanos murieron como resultado de esta guerra.
¿Después de la masacre de iraquíes, realizada por soldados americanos en Haditha, o de la tortura y asesinato de prisioneros iraquíes en Abu Ghraib, deberíamos realmente estar tan sorprendidos cuando el colapso mental de un individuo en una escuela o lugar de trabajo lleva a masacres, como en Columbine, o el asesinato, en octubre pasado, de cinco chicas en una escuela de Pensilvania, o la muerte de nueve estudiantes en una escuela de Minnesota, en 2005?
El que el asesino de Virginia Tech haya sido, de acuerdo con las noticias, un inmigrante no debe desviar la atención del hecho de que han habido varias masacres en escuelas y lugares de trabajo de nuestro país, y aquellos que apretaron el gatillo en los casos anteriores eran "americanos" como cualquiera.
Los patrocinadores estatales de matanzas por las tropas americanas mundo afuera siempre encontrarán respaldo en casa, independientemente de los motivos particulares de los individuos involucrados. Por eso, las declaraciones de Bush sobre las víctimas de Virginia Tech sonaron tan falsas e insignificantes.
"Las escuelas deberían ser lugares de seguridad, refugio e aprendizaje", dijo Bush. Dígale eso a las estudiantes de Irak que fueron heridas hace dos semanas cuando una bomba explotó del lado de afuera de un puesto policial próximo a la escuela, una localización que virtualmente aseguró que aquellas niñas serían afectadas o muertas en cualquier ataque.
La seguridad de los americanos (en escuelas, universidades o cualquier lugar) realmente no es prioridad del gobierno de Bush. La política de seguridad nacional, dedicada a descubrir amenazas terroristas internas con la Patriot Act y a llevar adelante una guerra sin fin en el exterior, falló completamente en encontrar las causas para buena parte de la violencia doméstica, ya sea la enfermedad de individuos insanos, o la violencia social consecuencia de la pobreza, la desigualdad, la explotación y la opresión.
La tragedia de Virginia Tech debería ser una ocasión para responder a estas profundas cuestiones. Pero si ellas fueran dejadas a cargo de los políticos y de los medios, infelizmente, no tendrán respuesta.
Fonte:www.socialistworker.org/