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La crisis del presupuesto en California
Escrito por VOZ DE LOS TRABAJADORES   
Miércoles 23 de Septiembre de 2009 00:00

El Producto Interno Bruto  (PIB - riqueza nacional) de los Estados Unidos es de $13,164 billones de dólares anuales. California aporta $ 1,711 billones a la economía del país (13%). Hace 10 años, la economía de California por sí sola se consideraba entre las cinco más poderosas del mundo. Hoy ocupa un moderado décimo puesto.

 

Sus ingresos dependen en gran medida del turismo, la industria aeroespacial, la alta tecnología, los computadores, el petróleo y la agricultura. El boom económico de la postguerra (Segunda Guerra Mundial) en Estados Unidos hizo de California la región más próspera de EEUU, con un desarrollo económico incomparable gracias a sus recursos naturales, su mano de obra barata (inmigrantes) y su ubicación geográfica de cara a los mercados asiáticos.

 

Los resultados de heroicas luchas obreras y populares por derechos laborales y civiles se tradujo, entre otras conquistas, en un régimen tributario que beneficiara a la población más necesitada. Un progresivo esquema de impuestos a la propiedad privada permitió al estado captar recursos  necesarios para desarrollar carreteras, ferrocarriles, servicios de salud y educación que la llevaron a ganar el mote de "Estado de Oro".

 

Sin embargo, 30 años después, la historia es otra. Al igual que la economía nacional e internacional, la economía de California está sumida en una profunda recesión y una crisis fiscal desde hace mas de 10 años por causa de la implementación de la Proposición #13 (6 de junio del 1978).

 

Proposición #13: el desmantelamiento del "Estado de Bienestar"

 

La proposición #13 redujo los impuestos a la propiedad  permitiendo que los propietarios de casas y grandes propietarios de terrenos y edificaciones  (incluidas grandes corporaciones) solo paguen el 1% de impuestos sobre propiedad, desde 1978. La Proposición #13 tenía como objetivo real beneficiar a los grandes propietarios y capitalistas, aunque sus reales consecuencias fueron inicialmente ocultadas por el alivio temporal que significó para millones de familias trabajadoras poseedoras de una o dos casas, y que apoyaron la medida.

 

La medida intercambiaba una enorme rebaja del el impuesto sobre la propiedad por un aumento del impuesto de su compra y venta. Por lo que  la tasación de  todas las transacciones, a partir de 1978, aumentó, a veces, hasta el 57%. Esto afectó sobretodo a los trabajadores quienes se ven obligados a vender y comprar su propiedad (su casa) y no a las empresas cuyas propiedades casi no cambian de poseedor. El mayor peso de los impuestos recayó sobre los trabajadores. Corporaciones como Disney, y otras de su tamaño, han sido las más beneficiadas al no cambiar de propietarios o evitar aparecer cambiando de propietarios.

 

La proposición #13 inauguró una nueva etapa en el régimen tributario no sólo de California sino a nivel nacional, en donde la carga de los impuestos fue arrojada sobre las espaldas de los trabajadores y los pobres. Muchos dicen que la era Reagan se inició con la aprobación de la Proposición #13 en California.

 

De esta manera, no sólo aumentaron los niveles de pobreza sino que se inició una tendencia irreversible a la reducción de fondos estatales que abrió una crisis crónica del presupuesto público que cada año se agudiza. El efecto de esta crisis ha sido la profundización de las desigualdades sociales y un creciente clima de enfrentamientos sociales entre ricos y pobres.

 

Una Bomba de Tiempo

 

En 1998 -1999 el presupuesto del estado estaba balanceado y se proyectó que así continuaría. Un año más tarde los ingresos incrementaron en 23% gracias a un dinámico mercado de stocks y al boom "Dot.com"  (internet). Pero en 2002, la crisis económica nacional golpeó la economía del estado, reduciendo los ingresos al presupuesto hasta su agotamiento, obligando a los legisladores a recurrir a préstamos bancarios y a la reducción de los gastos.

 

Fue la crisis presupuestaria de 2003 la que llevó a los enfurecidos contribuyentes californianos (la inmensa mayoría trabajadores) a condenar el desempeño del anterior gobernador demócrata Gray Davis y a elegir a su contraparte republicano Arnold Schwazernegger en octubre del 2003. Es importante recordar que las burocracias sindicales dieron su apoyo y dinero a la campaña de Schwazernegger, al que hoy denigran tanto.

 

En 2005 y 2006 una leve recuperación de la economía nacional y en California permitieron una mejora en el presupuesto estatal que se utilizó básicamente para pagar obligaciones de deuda contraídas en los años anteriores pero dejando la crisis sin solución.  Ya en 2007, la crisis hipotecaría no solo arruinó a miles de familias, sino que desató un shock financiero que paralizó la industria de la construcción. La generalización de la crisis económica por todo el país ha desatado la recesión más profunda desde 1930 y puesto en jaque definitivo a las finanzas del estado.  A inicios de 2008 se perdieron en California 147.400 puestos de trabajo y la tasa de desempleo subió de de 5.9%  a  8.4%. Para el mes de julio de 2009 ya la tasa de desempleo ascendió a 11.6%.

 

Los gastos del estado se han incrementado de $56.000 a $136.000 millones en 2008. Pero sólo la deuda del estado con los bancos asciende a $5.7 mil millones, es decir a 20% del déficit. El crecimiento económico será pues negativo en el 2009. El entorno económico nacional e internacional reducirá los ingresos del estado a $87.500 millones en 2008-09, y para 2009-10 la reducción alcanzará $86.3 mil millones. Bajo estas perspectivas tan lamentables para los trabajadores,  no podemos más que decir que estamos ante una bomba de tiempo. Toda la cuestión es entonces: ¿A favor de quién se va a resolver la crisis? Y su respuesta depende de nuestra movilización, la de la clase obrera.

 

Una Salida Burguesa a la Crisis

 

A nivel nacional, las pasadas elecciones presidenciales reflejaron el estado de agotamiento en que se encuentra el régimen bipartidista en los Estados Unidos. Los fracasos con sabor a derrota en las guerras de Irak y Afganistán, el deterioro de la imagen del imperialismo alrededor del mundo y el estallido de la crisis económica están diluyendo la confianza de las masas trabajadoras americanas en el sistema capitalista agobiadas por el desempleo, la carencia de salud y un incremento en los niveles de pobreza nunca antes visto. 

 

Aunque se oyen voces que lo peor de la crisis económica ya ha pasado, los propios representantes del capital y su gobierno perciben un enrarecimento en el ambiente político que los divide y los enfrenta a veces de manera involuntaria y no acostumbrada.

 

En California las contradicciones entre demócratas y republicanos no han llegado a grados de confrontación bipartidista como ha pasado a nivel nacional en los debates acerca reforma al sistema de salud. Este fenómeno se explica a nivel local porque demócratas y republicanos se han unido para aplicar un solo plan para reactivar la economía y las finanzas del estado sobre las espaldas de los trabajadores. Y lo han conseguido gracias a la colaboración que ha prestado la dirección conciliadora de los sindicatos, lo que significa un triunfo para la burguesía.

 

Pero lo otro cierto es que los trabajadores no dejaron de luchar y no dejan de luchar en contra de las imposiciones de los patronos, los gobernantes y los burócratas sindicales de turno. California es un estado con una densidad sindical muy por encima de la nacional y el movimiento obrero organizado se levanta no como un fantasma sino como una  amenaza real contra los insaciables patronos y sus colaboradores.

 

El Plan de Ajuste Para Recomponer las Finanzas del Estado

 

El pasado 20 de Julio, la asamblea estatal de California alcanzó un acuerdo sobre el déficit al presupuesto estatal para ser enviado al escritorio del gobernador Schwarzenegger. Los términos del acuerdo hablan de recortes fiscales por $15.000 millones y transferencias de dineros entre las agencias estatales y los gobiernos locales para cubrir los $12.000 millones restantes de déficit.

 

Los principales recortes presupuestales afectarán a los trabajadores y a todos los sectores más vulnerables de la sociedad como son los la niñez, los discapacitados, los ancianos, la juventud y sobre todo la gran población inmigrante en California. He aquí un resumen:

 

?             $9.000 millones en recortes a la educación: despido de profesores e incremento en el número de estudiantes por salón de clase. Pérdida de apoyo técnico y científico en escuelas y universidades e incremento en las tarifas de ingreso por estudiante en colegios y universidades. 

?             $1.300 millones de recortes de salarios (14%) a través de 3 días al mes de licencias no remuneradas para trabajadores estatales.

?             $1.200 millones en recortes a los sistemas de prisiones: Despidos masivos en el sistema de prisiones.

?             $1.300 millones de recortes al sistema de salud Medicaid: Cerca de 1 millón 900 mil niños perderán los servicios básicos de salud al igual que programas de asistencia social para los ancianos, discapacitados y familias de escasos recursos.

?             Además $4.300 millones serán transferidos de los gobiernos locales a las finanzas estatales, deteriorando todos los programas de ayuda social en los diferentes condados con consecuencias impredecibles para el bienestar de la población más necesitada.

 

Una Salida de Lucha Para los Trabajadores y los Pobres

 

Los trabajadores y los pobres de California como en el resto del país han sido el blanco sobre el cuál republicanos y demócratas han descargado el peso de las guerras y la crisis económica. Una vez más queda demostrado que estos partidos defienden los intereses del gran capital o de las familias más ricas.

 

Pero en la conciencia de los trabajadores ese problema aún no es así de claro. El gran obstáculo para que los trabajadores puedan avanzar en la lucha es su propia dirección sindical y política. La mayoría de dirigentes sindicales siguen la política del partido demócrata.

 

En los debates legislativos de la asamblea estatal los dirigentes sindicales se opusieron de boca a los recortes del presupuesto, pero sin embargo, dejaron pasar todo el paquete contra los trabajadores y los pobres al no llamar a la movilización unificada y por la base de todos los sindicatos afectados.

 

No se puede argumentar que los trabajadores no están dispuestos a luchar puesto que la base ha estado presionando a la dirección para que tome acciones de movilización para parar los despidos y los recortes al presupuesto.

 

Hay muchos ejemplos de la disponibilidad a luchar por parte de los trabajadores, empezando por las masivas movilizaciones que han sostenido los sindicatos en las calles protestando los despidos y los recortes al presupuesto en Sacramento. Las constantes amenazas de huelga en prácticamente en todos los sectores de trabajadores afectados por la crisis. Los maestros han adelantado paros y en la lucha por alcanzar un acuerdo colectivo que preserve sus derechos están discutiendo si van a la huelga. Los trabajadores estatales organizados en SEIU Local 1000 también han votado por abrumadora mayoría la huelga. Esto en respuesta al desconocimiento del contrato colectivo y la implementación de los recortes presupuestales. Y así en adelante.

 

La realidad es que los trabajadores están dispuestos a luchar. ¿Cómo no iba a ser así ante una perspectiva en la cuál los ricos incrementarán mas sus ganancias mientras los trabajadores y los pobres seguirán hundiéndose en el desempleo, la miseria y la descomposición?

 

Por eso es necesario:

?             iniciar un proceso de unificación de las luchas,

?             impulsar la movilización construyendo organismos de base que coordinen acciones de lucha en los sitios de trabajo y brindando la solidaridad a todas las huelgas que surjan.

?             levantar la exigencia a la burocracia sindical que unifique las luchas para derrotar los ataques patronales.

?             llamar a la movilización  por una cobertura universal de salud para todos, derecho a la libre sindicalización y el libre ejercicio del derecho a la huelga, así como detener las deportaciones y otorgarle papeles a todos los inmigrantes ya!

 

Sin embargo, para que esto sera posible si los trabajadores iniciamos una ruptura con los partidos demócrata y republicano.
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