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Periodistas denuncian: ‘Los dueños de los periódicos apoyan a Mubarak’
Escrito por Luis Gustavo Porfírio - PSTU   
Lunes 07 de Febrero de 2011 23:05
En medio a las protestas de la Plaza Tahrir, periodistas cuentan cómo es trabajar bajo una dictadura y cómo resistieron a la censura.

Desde el último miércoles, día 26, que los periodistas del Egipto y los corresponsales internacionales han sufrido ataques. Decenas fueron agredidos y amenazados por fuerzas de una dictadura que la prensa local sólo descubrió hace pocas semanas. Uno de ellos, el egipcio Ahmed Mahmud, murió alcanzado por franco-atiradores en el balcón de su edificio, próximo a la Plaza Tahrir.

Este domingo, víspera del entierro simbólico de Ahmed, cuando sus compañeros periodistas harán una marcha por el centro de El Cairo, el corresponsal del periódico Opinião Socialista y de Correo Internacional, Luiz Gustavo Porfírio, entrevistó tres periodistas egipcios, en la plaza Tahrir. En esta entrevista, cuentan al enviado del periódico del PSTU la realidad de los periodistas bajo una dictadura.

Participan los periodistas Karem Yehia, 52 años, del Al-Ahram, y Ahya Kalaish, 56, del Al-Gomuahya (El Público). Ahya es ex-secretario-general del Sindicato de Periodistas de Egipto, y está en la oposición, desde que el régimen impuso la elección de un agente suyo en el sindicato. En la mitad de la entrevista, otro periodista, Hosni Abdel Lehim, se aproxima y participa de la conversación.

Ellos cuentan cómo es la censura, denuncian la intervención en el sindicato, prisiones y la resistencia. El recuerdo de nuestra dictadura es inmediato. La conversación es tumultuosa: todos quieren hablar, añadir algo, denunciar. La revolución que sacude a Egipto está poniendo fin a los años de plomo y acabando con el silencio.
 
Luiz Gustavo: En primer lugar, me gustaría que vosotros contarais la historia del sindicato de los periodistas de Egipto.
 
Ahya Kalaish: Antes de la formación del sindicato, ya existía una tradición de luchas por democracia, que remonta a 50 años antes de la formación del sindicato, en 1941. Entonces, la historia de la fundación debe ser vista dentro de la lucha por democracia y la participación pública. La ocupación británica y la monarquía no querían permitir que se creara el sindicato, por el recelo que la sindicalización se opusiera a la política antidemocrática de los que gobernaban.

Antes de 1952, de la revolución liderada por Gamal Abdel Nasser, los sindicatos tenían prohibido actuar políticamente. El sindicato de los periodistas fue el primer sindicato que pudo actuar políticamente. El sindicato estuvo en la lucha contra todos los regímenes, antes y tras 1952. Antes, para defender su derecho de organizarse y, después, por todas las libertades. Principalmente la libertad de expresión.
 
¿Cómo ha sido la lucha de los periodistas contra Mubarak?
 
Ahya Kalaish: Las leyes bajo Mubarak fueron muy duras con la libertad, especialmente las de la crisis de 1994-1995, cuando Mubarak y el Parlamento impusieron la ley que hizo más rígida el castigo y la prisión de periodistas en las cuestiones de interés del Estado. Todos los sindicatos y uniones formaron una coalición con fuerzas políticas democráticas y con la opinión pública, para unirse más allá de los intereses específicos. No era una cosa gremial. Fue una batalla que duró 14 meses, y creamos una Asamblea General de Sindicatos. Hicimos una presión pacífica y Mubarak tuvo que retroceder. Creo que fue la primera y única lucha que hizo retroceder a Mubarak que, como tú has visto, es un cabeza dura. Pero, en este caso, acabó teniendo que ceder y la situación quedó como era antes de la ley.

El Sindicato de los Periodistas fue el único órgano de la sociedad civil que reivindicó el despido del general Habib el-Adly, ministro del Interior, que promovió la masacre en la actual revolución.

Pedimos su salida en 2005, porque en mayo de aquel año, las fuerzas de seguridad, el servicio secreto y miembros del NDP [partido de Mubarak] atacaron la sede de nuestro sindicato, golpeando a sus miembros, inclusive las mujeres. El ministro del Interior ya era el general Habib el-Adly, el mismo que ahora, el 25 de enero pasado, condujo la masacre en Tahrir, en Suez y en Alexandria. Y sólo perdió el cargo el día 31.
 
¿Cómo actúa con el sindicato el gobierno de Mubarak?
 
Karem Yehia: En la elección de 2009 del sindicato, hube mucha presión del régimen para reformular el Buró Ejecutivo para que ellos se aproximaran de Mubarak, y consiguieron traer un miembro del NDP para candidatearse, Makram Mahamed Ahmed.
 
Hosni Abdel Lehim: Él es un agente antiguo del servicio secreto. Y fue elegido por presión del régimen y corrupción. Habib el-Adly, ministro del Interior, avisó que sólo iba a pagar a los jóvenes periodistas si él fuera elegido. Y acabó elegido.
 
Karem Yehia: En la elección en el sindicato, el ministro del Interior formuló una especie de fuerza-tarea para acompañar la elección e interferir. Inclusive usando algunos periodistas. Esto formaba parte de la preparación para lograr que Gamal Mubarak, hijo de Hosni, sustituyera al padre en el gobierno. Querían garantizar que el sindicato no crearía problemas. Por eso somos la oposición. Hace más de un año, Ahya Kalaish suspendió su participación en el Buró Ejecutivo del sindicato.
 
Hosni Abdel Lehim: Los dueños de los periódicos apoyan el gobierno Mubarak. ¡Nosotros necesitamos sacar un carnet en el servicio secreto para poder trabajar como periodistas!
 
¿Y cómo está el sindicato ahora, en medio a esa crisis?
 
Karem Yehia: A causa de esa intervención, nuestro sindicato casi no está más vivo. En la situación política actual, no hace ninguna declaración política contra la opresión, ninguna solidaridad con los manifestantes, ningún apoyo a los periodistas, locales o extranjeros.
 
Ahya Kalaiash: Tras el día 25, el comienzo de la revolución, yo estaba en el edificio del sindicato. Fue cercado por un montón de agentes de seguridad, estaban controlando la entrada de los periodistas. Yo incluso intentaba entrar y los policías me lo impedían, insulté porque me negaba a aceptar una situación de esas, y por eso me detuvieron por unas horas.

Pero la reacción de los periodistas consiguió mi liberación. Fui golpeado, y mi hijo también. No fue la primera vez que eso sucedió. En 2003, cuando se produjo la invasión de Irak por los EEUU e Inglaterra, muchos periodistas fueron golpeados en la vereda el frente al sindicato.
 
¿La sede del sindicato de los periodistas tuvo un papel en esas protestas, entonces?
 
Ahya Kalaiash: El sindicato físicamente abrigó muchas actividades de las organizaciones y sindicatos independientes que surgieron. La entrada del sindicato, las escaleras, están abiertas hacia la calle y ha servido como una especie de Hyde Park (NdR. Parque del centro de Londres) para organizaciones políticas independientes, sindicatos y la sociedad civil. A causa de eso, la primera medida de este representante del gobierno en el sindicato, Makram Mahamed Ahmed, fue intentar derribar esa estructura, ese lugar, pero no consiguió.
 
Para vosotros, ¿qué explica tanta persecución a los periodistas en este momento?
 
Ahya Kalaiash: Si tú atacas periodistas y los golpeas, violas su integridad física, significa que, como régimen, quieres impedir que los hechos se hagan públicos, que no sean publicados. El régimen intenta hacer las cosas a oscuras, veladamente. Y para eso, quiere aterrorizar especialmente los periodistas.

La responsabilidad de esa persecución es de los agentes de seguridad y de los elementos criminales, que tiene filiación o conexión con el NDP, el partido del gobierno, y con las propias fuerzas de seguridad.

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