| Los incidentes de Melilla irán a más mientras se mantenga la dominación colonial |
| Escrito por Corriente Roja - España | |||
| Lunes 23 de Agosto de 2010 17:05 | |||
Los incidentes en la frontera de Melilla entre activistas marroquís y la policía española vienen ocupando en estos días las portadas de los medios de comunicación.
La visita de Aznar y en estos días la de Rubalcaba, así como la intervención del propio Monarca español dan prueba de una escalada de tensión que cíclicamente se repite.
Mientras los dirigentes del PP exigen al gobierno “firmeza” en su intervención para defender los “intereses españoles” e incluso pretenden aparecer como defensores de las “mujeres policías”, el ministro Moratinos asegura que: “no hay conflicto, ni un eventual conflicto, ni una crisis bilateral con Marruecos”, y que “las relaciones bilaterales son excelentes”. Moratinos añade que esto no ha de cuestionar el modelo económico.
Pero más allá del españolismo rancio del PP y el cinismo del Gobierno Zapatero, los incidentes de Melilla son el producto de la dominación colonial española, de su política migratoria y de una crisis económica que condena a la miseria a la población marroquí.
El “modelo económico” del que habla Moratinos es el de la economía que sustenta este enclave colonial que no es otro que el contrabando y el comercio ilegal (más del 70% de la actividad de los enclaves). El cruce diario de miles de marroquíes en busca de migajas con las que subsistir está en la base de los choques diarios en la frontera. En esa situación la represiva política migratoria del gobierno español es la fuente permanente de la tensión que se vive y que de tanto en tanto acaba explotando.
No hay en el lenguaje del PP y del Gobierno una línea para recordar el trato vejatorio a las mujeres marroquíes, esas que pasan corriendo a diario cargadas con sus fardos, carreras que a veces cuestan la vida, para mal llevar un trozo de pan a su familia. Habrá que recodarle a Moratinos y al PP que la entrada en vigor de la Ley de extranjería en 1986 se hizo en Melilla a sangre y fuego con manifestaciones masivas y brutales enfrentamientos con la población marroquí del enclave.
El ministro Moratinos habla de la excelencia en las relaciones con el Gobierno marroquí, un Gobierno dictatorial, corrupto y entregado a las grandes potencias imperialistas que utiliza Melilla y Ceuta como moneda de cambio y presión para su política infame contra el Sahara y para aliviar el creciente descontento de la población marroquí.
La “excelencia” de las relaciones con Marruecos de las que habla Moratinos deben referirse al aumento de la inversión en el Frontex (vigilancia migratoria de fronteras), o a los acuerdos firmados con Marruecos, Senegal, Gambia y Guinea Bissau, entre otros, que apuestan por la externalización de las fronteras, lo que se tradujo en 2008 en más de 352 personas muertas y desaparecidas, cuando intentaban arribar a las playas españolas. Esa “excelencia” debe referirse también a las más de 13.000 personas que siguen utilizando el cayuco para arribar a las costas españolas (el 99% restante de la inmigración utilizó otros medios), o las expulsiones de inmigrantes marroquís con la endurecida ley de extranjería.
No recuerda el ministro las decenas de inmigrantes muertos en estos años asaltando la valla de Melilla, ni del trato a los menores no acompañados, que con la aprobación de la Directiva Europea de Retorno pueden ser retenidos en Centros de Internamiento, lo que supone una clara vulneración de los derechos de la infancia.
Naturalmente el ministro no recuerda el Informe Anual 2009 de SOS Racismo, en el que se denuncia la constante vulneración de derechos humanos en la frontera con Marruecos, lejos de ello firma con el reino alauita un Estatuto de Asociación Avanzado que permitirá profundizar las relaciones comerciales y militares entre la UE y el reino alauita, a cambio de que este se ocupe de frenar la inmigración africana como sea. Todo esto, dicho sea de paso, no es una opinión compartida por la UGT en Melilla que defiende la actuación de la Policía y la Guardia Civil, y el cumplimiento estricto de estos aparatos represivos de las leyes vigentes, al tiempo que transmiten a estos cuerpos represivos “ la solidaridad del sindicato”.
Tampoco habla el ministro de como la crisis se traduce a fecha de hoy en que más del 48% de los trabajadores marroquíes en España esté parado, ni de como su gobierno alienta desde las instituciones, con la ayuda entusiasta del Partido Popular, la xenofobia y el racismo. Una política al servicio de quebrar la unidad de la clase obrera, al grito de “los españoles primero”. Un gobierno que apuesta, de la mano de la Unión Europea por el blindaje de las fronteras y el mantenimiento de una mano de obra sin derechos.
Quien sí parece tener claro todo esto es el Monarca español, primer representante y valedor de este imperialismo de segunda fila, que presto a atajar el conflicto, no ha dudado en intervenir directamente llamando al rey de Marruecos para reconducir la situación.
Más allá de la charlatanería oficial los incidentes de Melilla, ponen una vez más de manifiesto el problema de fondo: que Melilla y Ceuta son tan españolas como Gibraltar inglesa. No son más que los restos del imperio, los últimos reductos coloniales que se niegan a abandonar en tanto las propias Naciones Unidas no reconocen a estos reductos coloniales como sujeto a descolonización.
La monarquía alauita y la del borbón comparten los dictados de la UE en su pretensión de conformar la proyectada área de libre cambio con Marruecos. Para ello no dudan en implementar la represión a los trabajadores migrantes al tiempo que aseguran el control manu militari de los flujos migratorios. Por ello los dos reinos no dudarán en mantener el actual status quo de los enclaves coloniales.
Desde Corriente Roja queremos manifestar nuestra entera solidaridad con el pueblo marroquí. La resolución del conflicto de Melilla pasa por la devolución incondicional e inmediata de estos enclaves a sus legítimos propietarios: el pueblo de Marruecos.
Al mismo tiempo, contra la política xenófoba e imperialista del Gobierno, la monarquía española y la Unión Europea, reafirmamos la necesaria batalla contra la Ley de Extranjería.
20 de agosto de 2010
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Los incidentes en la frontera de Melilla entre activistas marroquís y la policía española vienen ocupando en estos días las portadas de los medios de comunicación.















