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Hace falta una Huelga General en Europa
Escrito por Enrique Ojeda y Angel Luis Parras - Corriente Roja   
Martes 26 de Octubre de 2010 23:16
Un mismo plan a escala europea

Al dictado del Fondo Monetario Inter­nacional y de la Unión Europea, los Go­biernos europeos repiten como calco las medidas de recortes sociales. De Zapatero a Sarkozy, del griego Papandreu al portu­gués Sócrates, todos echan mano de los planes de ajuste, recortes del gasto social, despidos, recortes salariales o retraso de la edad de jubilación.

Mientras desmantelan los derechos de los trabajadores/as o suben los impuestos a los menos favorecidos, siguen facilitan­do la entrada masiva de la banca privada en la Sanidad pública o las jubilaciones y tiran del talonario público para sus genero­sas donaciones a los banqueros. Ahí que­da de botón de muestra el multimillonario plan de rescate bancario aprobado hace un año y que ha costado 700.000 millones de euros al erario público.

Para los capitalistas europeos la batalla por los mercados exige “competitividad” frente a los otros bloques imperialistas (EEUU y Japón) y están empeñados en lograrla a base de una reducción sin prece­dentes de los salarios, los directos y los di­feridos (sanidad, educación, pensiones…)

Crece la resistencia
 
Pero la resistencia de los trabajadores/as europeos sigue creciendo en intensidad y en extensión desde que se desencadena­ra la crisis. Los trabajadores franceses y griegos están a la vanguardia de esa lucha. En Francia el pasado 12 de Octubre una nueva movilización masiva sacó a la calle a más de tres millones de trabajadores/as. En diversos sectores (transportes, refine­rías, energía, correos...) se han determi­nado “huelgas renovables” por sectores y por regiones, que se extenderán indefinida­mente, siempre y cuando las asambleas lo­cales de los trabajadores/as así lo decidan.

Ahora es Portugal quien se suma a la lucha con una huelga general para el 24 de noviembre.

Avanzar en un plan de lucha europeo

Mientras las huelgas se extienden en todo el continente la política de la Confedera­ción Europea de Sindicatos (CES), a la que pertenecen CCOO y UGT, está siendo un freno a la unificación de esas huelgas; primero, porque son sus organizaciones afiliadas las que mantienen el aislamiento estatal, evitando la generalización/euro­peización de las movilizaciones y, segun­do, porque cuando convocan alguna movi­lización con carácter continental, como el pasado 29 de septiembre, lo hacen de una manera simbólica, sin implicar a los traba­jadores y a las trabajadoras.

La movilización contra los planes de los distintos gobiernos exige quebrar ese aisla­miento “nacional” y avanzar en un plan de lucha que culmine en una Huelga general europea, para derrotar los planes de aus­teridad y ajuste decididos desde Bruselas.

Estamos ante un desafío histórico: derro­tar unos planes que quieren “devolvernos a los años 50”, como dicen los trabajadores griegos, e imponer otra salida a la crisis, un salida obrera y popular que enfrente las bases capitalistas de la actual Unión Eu­ropea.

Por eso desde el sindicalismo de clase alternativo estamos obligados a exigir de todas las direcciones sindicales esa unifi­cación continental y dar pasos prácticos en el agrupamiento de las fuerzas sindica­les que han comenzado a moverse desde los distintos países, como la Plataforma Hay Que Pararles los pies, el agrupamien­to del sindicalismo combativo en el Estado Español, el PAME griego, el movimiento “Solidarios” en Francia, etc.

Enrique Ojeda y Angel Luis Parras
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Por un plan obrero de salida a la crisis

Los Presupuestos Generales del Estado presentados son los más restrictivos de las últimas décadas. De nuevo la misma lógi­ca de hacer pagar la crisis a los trabajado­res/as para seguir llenando los bolsillos a los capitalistas. El Gobierno da un nuevo tijeretazo a las inversiones en infraestruc­turas, reduciéndolas un 38%, se recortan las partidas de educación, sanidad y de­pendencia. Los fondos dedicados al paro se reducen (por primer vez en 8 años) justo cuando más desempleados hay, cuando 1,5 millones de parados/as no perciben ingre­so alguno y se espera que en este año esa cifra aumente en más de 700.000.

Los recortes van a repercutir sobre las finanzas locales, lo que implica, como ya estamos empezando a ver, impagos a em­pleados y contratas municipales, recortes salariales en las empresas públicas y más despidos. Las grandes constructoras, pro­pietarias de las subcontratas de limpieza, basuras o jardinería, en muchas ciudades ya han anunciado que no pagarán los sa­larios si los Ayuntamientos no les pagan.

Y una vez más los grandes beneficiarios son los bancos y especuladores, el 18,3% de los Presupuestos (la segunda partida de gastos) está dedicado a pagar intereses de la deuda. También aumentan las dotacio­nes al FOGASA para que los empresarios se ahorren dinero y sean así más fáciles los despidos.

¿No hay dinero para los parados, ni para crear empleo, ni para los pensionistas o para pagar a los empleados y subcontratas municipales, pero sí para los banqueros y su deuda de rapiña? ¿Hay que subir el IVA para recaudar más impuestos pero las grandes fortunas siguen gozando de una fiscalidad de escandaloso privilegio?

Hay que desenmascarar la falsedad de que “no hay otras medidas posibles”, ¡Hay otra salida a la crisis!, no faltan dinero ni medios, lo que sobran son ladrones. Por eso desde Corriente Roja defendemos un plan de medidas de urgencia en defensa de los trabajadores y los sectores popula­res.

Contra el desempleo: Reparto del traba­jo: reducción por ley de la jornada a 35 ho­ras semanales sin reducir el salario; presta­ción por desempleo hasta la recolocación; jubilación a los 60 años con contrato de relevo; cobertura de todas las plazas de la Administración Pública; planes de obras públicas y sociales, con contratación di­recta desde los Ayuntamientos.

Contra los cierres de empresas: Dene­gación de los EREs; derogación de la Ley concursal; nacionalización y puesta bajo control de los trabajadores de todas las empresas importantes que quieran cerrar o deslocalizar.

Contra la privatización de los servicios públicos: Derogar la LOU (Plan Bolonia) y las leyes autonómicas contra la escuela pública; derogación de la ley 15/97 que permite privatizar la Sanidad; revertir a manos públicas lo que fue privatizado y asegurar servicios públicos de calidad.

Salarios y pensiones dignas: Escala móvil de salarios, actualizados por ley; equiparación con Europa del salario míni­mo; SMI de 1.200 euros; equiparación de las pensiones más bajas al SMI.

La vivienda es un derecho: Ley que prohíba los desahucios a los parados; ex­propiación de las viviendas vacías de bancos e inmobiliarias; parque público de viviendas, donde rija un alquiler social que no exceda del 20% del salario medio.

No al pago de la Deuda ¡Ni un euro más a los banqueros! Expropiación de la Ban­ca y centralización del crédito bajo control de los trabajadores/as y las organizaciones sociales; nacionalización de las grandes empresas y de los sectores estratégicos.

Reforma completa del actual sistema tributario para que paguen más los que más tienen; tributación directa, concen­trando los impuestos en las grandes for­tunas y las empresas con mayores benefi­cios; ni un euro a la Iglesia, al presupuesto militar y a la Casa Real; reducción de los salarios de los ministros, diputados, alcal­des, jueces y altos cargos: que cobren el salario medio de un trabajador cualificado.

Fuera la UE y el FMI: No al reconoci­miento de la deuda pública en manos de los bancos y demás especuladores. Rup­tura con el Euro, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Por una Europa de los trabajadores y los pueblos.

Fuente: Corriente Roja n° 10, Octubre 2010

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