Recibir nuestro boletín electrónico

¿De quién es la deuda?
Escrito por Felipe Alegria   
Martes 27 de Septiembre de 2011 03:20
Cada día nos machacan com el argumento de que “hemos gastado más de lo que podíamos” y que la deuda es responsabilidad de todos. Pero esto es una mentira descomunal.

En primer lugar, porque la deuda no la hemos decidido nosotros sino los gobiernos, sin que haya habido nunca la menor transparencia ni control popular. En segundo lugar, porque la deuda contraída no se corresponde en absoluto a las necesidades populares, sino a los intereses de los poderosos: los banqueros, los grandes empresarios y los políticos con acceso a los fondos públicos.

En tercer lugar, porque es obsceno poner al mismo nivel la deuda de los banqueros, las grandes empresas e inmobiliarias con la deuda de las familias trabajadoras hipotecadas por la compra de una vivienda, cuando durante los años de la especulación inmobiliaria se han dedicado a expoliar suelo público, cerrar el mercado de alquiler y hacer de la vivienda una inversión financiera, convirtiendo una necesidad social en un bien de lujo para los trabajadores. Mientras ellos hacían el gran negocio, los trabajadores nos endeudábamos hasta las cejas y desde que llegó la crisis son más de 400.000 las familias trabajadoras desahuciadas por los bancos.

Los gobiernos se han endeudado para salvar a bancos y cajas pringados hasta el cuello en oscuros manejos inmobiliarios. Se han endeudado para financiar negocios multimillonarios ruinosos y chanchulleros como las obras del AVE, super aeropuertos sin viajeros o gastos de decenas de miles de millones en armamento inútil. Esta deuda no es nuestra. Nunca la hemos decidido ni nos favorece para nada. ¿Por qué hemos de pagarla nosotros a costa del trabajo, la salud y la educación?

La espiral de la deuda, los planes de rescate y el saqueo
 
Tras el salvamento de los bancos, una vez ya endeudados los gobiernos hasta las cejas, comenzó el círculo vicioso de la deuda. Cada vez que vence parte de ésta y hay que devolvérsela a los bancos prestamistas, los gobiernos se endeudan más y más, con más préstamos y más caros. Los bancos prestamistas son los mismos que antes habían sido salvados por los gobiernos (convirtiendo sus deudas privadas en deuda pública) y que ahora hacen negocio financiando a alto precio la deuda pública con fondos baratos que les ha ido suministrando el BCE.

Entonces resulta que cuanto más se paga, más deuda hay. Es como una espiral imparable. Para pagar la deuda los gobiernos imponen planes de ajuste con los que robar al pueblo y pagar a los bancos acreedores. Los planes de ajuste hacen retroceder la economía y generan desempleo, haciendo que los ingresos públicos, con los que se paga la deuda, sean cada vez más pequeños y la deuda más cara y más grande. Entonces, ante las dificultades para poder pagar, los gobiernos endurecen los planes de ajuste, con recortes cada vez mayores de los servicios públicos y aumento de impuestos al pueblo (a los empresarios, en cambio, se les reduce). Pero esto lleva a más desempleo, más retroceso económico, menos ingresos públicos y más endeudamiento. Hasta que llama a la puerta la suspensión de pagos. Esto es lo que les sucedió a los países más débiles del euro, empezando por Grecia, a la que siguieron Irlanda y Portugal.

Es justo entonces, cuando los bancos acreedores se encontraron ante la inminencia de dejar de cobrar, que llegaron los “planes de rescate europeos”, donde la UE y el FMI aparecen en escena para salvar -otra vez- a los bancos. Ahora son la UE y el FMI quienes otorgan los nuevos préstamos y la Troika (la Comisión Europea, el BCE y el FMI) la que impone directamente draconianos planes de ajuste. Los planes son tan brutales, sangran tan salvajemente a los trabajadores y a las clases medias y hacen retroceder de tal manera la economía que, lejos de resolver el problema de la deuda, lo agravan mucho más. La contrapartida es que ganan tiempo y garantizan el cobro y las ganancias de los bancos, mientras estos se van desembarazando de sus títulos de deuda periférica y traspasándolos a los gobiernos, a través de las instituciones europeas y el FMI.

Grecia señala el futuro de ruina al que nos quieren condenar
 
La medicina es tan bestia que Grecia, a un año de de su primer plan de “rescate”, brutalmente golpeada, no podía asegurar los pagos del mes de julio de este año y sólo le faltaba declararse formalmente en quiebra. Todos los créditos del primer “rescate” habían ido a pagar préstamos anteriores, y cuanto más devolvía más dinero debía. Esta vez, sin embargo, a diferencia del momento del primer rescate, el “contagio” (expresado en la llamada “prima de riesgo”: la diferencia entre el tipo de interés de la deuda del país y la alemana), no sólo afectó a Portugal e Irlanda, sino que tocó de lleno al Estado español y, por primera vez, a Italia, uniendo los destinos de estos dos Estados y colocando a toda la zona euro ante una gravísima crisis. Al final, la UE llegó en julio a un frágil acuerdo para un segundo plan de “rescate” de Grecia, que el mismísimo Financial Times definía como “provocación política y vandalismo económico”.

Grecia es el lugar donde más lejos han llegado y donde podemos entrever el futuro que cocinan para otros países de la periferia. Grecia dedica más del 50% de los ingresos públicos a pagar la deuda y sus intereses. Su situación es como si hubiera sido devastada por una guerra. Y ahora, para culminar el saqueo, el punto estrella del segundo rescate es la privatización masiva, a precios de saldo, de todo lo que resta del patrimonio nacional: infraestructuras de turismo, puertos, aeropuertos, telecomunicaciones, correos, energía, ferrocarriles, compañías de aguas, bancos, loterías… en beneficio de los mismos bancos y multinacionales que han arruinado a Grecia, en especial alemanes y franceses.

rssfeed
Email Drucken Favoriten Twitter Facebook Myspace Stumbleupon Digg MR. Wong Technorati aol blogger google reddit YahooWebSzenario
 


Más artículos: ...