| Crece la resistencia de los trabajadores en Europa |
| Escrito por GSI - Francia | |||
| Jueves 25 de Marzo de 2010 17:30 | |||
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En la situación actual, los capitalistas buscan apoyarse en la crisis para hacer que los trabajadores paguen las consecuencias. Patrones y burgueses de todo tipo quieren acelerar el movimiento de liquidación de todas las conquistas sociales.
Para los capitalistas el mensaje es claro: aprovechar la crisis para colocar en cuestión los salarios, el sistema de jubilación, el código del trabajo, los estatutos, los servicios públicos, todo para mantener las tasas de lucro y llenar los bolsillos de los banqueros y de los accionistas.
Con la ayuda de las direcciones sindicales, que, como la propia prensa burguesa confesa, administran la crisis con los gobiernos, la burguesía busca imponer una amplia derrota a la clase obrera. Pero en este contexto, los trabajadores están haciendo más que resistir. Buscan las vías de la ofensiva contra los planes de la burguesía, contra el obstáculo constituido por las burocracias sindicales y contra la dificultad política construida por los partidos institucionales. Durante las últimas semanas, esta situación se verificó en Europa, donde se asiste a una importante agudización de la lucha de las clases. En varios países, los trabajadores se movilizaron masivamente contra los planes de austeridad impuestos por los gobiernos nacionales bajo la orden de la Unión Europea.
En Europa
Actualmente, Grecia se encuentra en la primera línea de esos ataques contra los trabajadores. La situación económica del país se agravó brutalmente bajo la acción de los especuladores y de los banqueros. Bajo el pretexto de luchar contra el déficit presupuestario y de no poner en peligro la estabilidad del Euro, el gobierno dirigido por el “socialista” Papandréou quiere imponer un plan de austeridad. Así, el partido en el poder quiere reducir drásticamente el presupuesto, lo que se traduce en una reducción salarial, en la congelación de las contrataciones en el servicio público, en el aumento de la edad de jubilación y en la aceleración de las privatizaciones. En respuesta a estos ataques, una huelga de 24 horas fue llamada el 24 de febrero por las dos principales centrales sindicales del país, el GSEE [1] en el sector privado y ADEDY [2] en el servicio público. En esta ocasión, el país paró. Los servicios públicos, los transportes, las administraciones, los hospitales fueron fuertemente perturbados. Más de 50000 personas marcharon por las calles de Atenas. Si el plan de austeridad fuere aplicado, los responsables sindicales prevén una explosión de desempleo, que se sitúa ya en un 10,5% de la población activa.
España está igualmente en la línea de mira del Banco Central Europeo, que teme que la economía de este país sea demasiado frágil y ponga en duda la estabilidad de la moneda europea. Allá también es un “socialista” él que se encarga de instaurar el plan de austeridad contra los trabajadores. Para limitar el déficit público, el gobierno Zapatero decidió notablemente aumentar la edad de jubilación de 65 para 67 años. El 23 de febrero, varias decenas de miles de trabajadores respondieron en todo el país al llamado de los sindicatos UGT y CC.OO [3]. Los manifestantes eran 70000 en Madrid, 50000 en Cataluña, 45000 en Sevilla, 30000 en Valencia y unos 11000 en Cordue. Las dos principales centrales sindicales del país llaman a la organización de varias manifestaciones por el país de aquí hasta el 25 de marzo.
En Portugal el gobierno también decidió acelerar la implantación de un plan de austeridad bajo el pretexto de rectificar el déficit presupuestario. Allá es un gobierno “socialista” más que se encarga de liquidar las conquistas de los trabajadores. En este país, donde la actividad de la lucha de clases fue bastante importante durante los últimos meses, la situación está haciéndose más aguda. Del 27 al 29 de enero, casi un 90% de los enfermeros se pusieron en huelga para oponerse a la alteración de sus estatutos que provocaría reducción de salarios. En varios hospitales la huelga fue total. El último día de huelga, más de 20000 enfermeros marcharon por las calles de Lisboa, lo que constituyó la manifestación más importante organizada por esta categoría. Además de eso, por primera vez desde 2006, las dos grandes centrales sindicales del país, la CGTP (prójima del Partido Comunista Portugués) y lo UGT (prójima del PS), llamaron a los trabajadores a un día de huelga el 4 de Marzo. Los sindicatos se oponen a la liquidación de los estatutos, a la congelación de los salarios y a la reforma del sistema de jubilación.
En Alemania, 4000 pilotos de la compañía aérea Lufthansa entraron en huelga el 22 de febrero para reclamar un aumento del 6,8% durante doce meses y la garantía del empleo, mientras que la dirección de la empresa quiere efectuar economías operacionales. Esta huelga debía durar 4 días, pero viendo que se corría el riesgo de llevar a otros sectores de asalariados al movimiento, el sindicato Cockpit prefirió retomar las negociaciones sin condiciones. El primer día de huelga, casi un 70% de los vuelos de la compañía aérea fueron anulados.
Bélgica fue igualmente alcanzada por varios movimientos huelguísticos. El 16 de febrero, después del accidente ferroviario en Hal, cerca de Bruselas, que dio como resultado 20 muertos, los conductores de la SNCB [4], hicieron una huelga sorpresa. Los huelguistas querían denunciar la degradación de sus condiciones de trabajo y la falta de mantenimiento de la infraestructura.
El mes de enero, la Opel ya había anunciado la supresión de 4500 empleos y el cierre de su fábrica en Antuérpia. En el fin del mes de febrero, el país, una vez más, es alcanzado severamente por un plan de despidos de gran amplitud. La red Carrefour, de gran distribución, anunció que esperaba cerrar 21 tiendas y despedir cerca de 1700 asalariados. En reacción a este anuncio, los empleados de la cadena efectuaron paralizaciones durante tres días. El sábado, 27 de febrero, sólo uno de los 117 hiper y supermercados de la marca en el país estaba abierto.
En Francia
En Francia la situación de la lucha de las clases se hizo más tensa durante estas últimas semanas. Huelgas tuvieron lugar principalmente en los transportes marítimos, en los puertos, en el transporte aéreo (controladores, cargadores de equipaje, operarios de las compañías aéreas), en redes de transportes en común de varias ciudades (por ejemplo, Toulouse o Saint Etienne), en las fábricas, en las grandes redes mayoristas, en la educación, en los hospitales, en las administraciones, puestos de correo, bancos, SNCF etc.
Si la multiplicación de los conflictos es fácil de observar, el papel de dispersión operado por las direcciones sindicales constituye el principal obstáculo a la unificación de estas luchas. Pero los trabajadores buscan, a pesar de estos obstáculos y de estas tentativas de aislamiento, las vías de la ofensiva. Así, la radicalización de los conflictos es palpable en varios sectores. Es lo que muestra el recurso al secuestro de dirigentes de empresas por trabajadores que se oponen a los planes de despidos.
Fue el caso, por ejemplo, de la empresa Borg Warner en Chazelles-sur-Lyon, donde dos miembros de la dirección fueron retenidos durante varias horas; en Villepinte, el presidente y el director de la empresa Pier Import fueron retenidos por trabajadores el 1º de febrero; en Saint Chamond, el 2 de marzo, los asalariados de la fábrica Siemens decidieron retener la DRH y al director financiero de la empresa.
Otras huelgas emblemáticas tuvieron lugar en Francia en febrero. En la petrolera Total, un importante movimiento alcanzó las refinerías del grupo. El origen del conflicto, un plan de la dirección que prevé cerrar la refinería en Flandres, en el norte del país, provocando la supresión de 450 empleos directos, y otros tantos empleos indirectos. Esta decisión fue tomada en el momento en que el grupo obtuvo más de 7 billones de euros de ganancias en el 2009. En Dunkerque, la huelga comenzó en el inicio del mes de febrero.
En 19 de Febrero, las otras cinco refinerías del grupo se pusieron en huelga, así como las refinerías del grupo Exxon-Mobil en Port-Jérôme (Seine-Maritime) y en Fos-sur-Mer (Bouches-du-Rhône), haciendo correr el riesgo de escasez de gasolina en el país. Pero como para desorientar más aún a los trabajadores, las direcciones sindicales se dieron por satisfechas con el compromiso del grupo Total de no cerrar ninguna otra refinería en Francia en los cinco prójimos años, ratificando así el cierre de la refinería de Dunkerque. Aunque aislados, los trabajadores de la refinería de Flandres decidieron proseguir su movimiento.
En Dreux, los trabajadores de la Philips, que hicieron un recurso al tribunal de gran instancia de Chartres contra el cierre de su fábrica, consiguieron ganancia de causa. El tribunal ordenó a la dirección del grupo la reanudación de la actividad industrial, bajo pena de un pago de 25.000 euros por día y la “suspensión del proyecto de dimisiones colectivas en la expectativa de una mejor consulta de los representantes de los operarios". Como efecto, la Philips había propuesto, como opción de compensación, puestos pagados con 450 euros por mes en Hungría. Aunque se trate de una victoria muy limitada, es la determinación de los trabajadores que llevó a la justicia a decidir a su favor.
Otro aspecto que marca la situación social en Francia es la multiplicación de las huelgas ofensivas por aumento de los salarios. El caso más notable es la confrontación en curso entre los empleados y la dirección de la Ikea en Francia. Esta empresa sueca, designada por la prensa burguesa y los especialistas en “recursos humanos” como un modelo social, conoce desde mediados de febrero una movilización muy importante de sus empleados. En el origen de este conflicto, está la cuestión de los salarios. La dirección de la empresa propone aumentos individualizados del 1%. Bajo la presión de los trabajadores, la Intersindical propuso un aumento general del 4%. Los huelguistas ya ocuparon la sede social de la empresa y las paralizaciones provocaron el cierre de varias tiendas. Después de un nuevo rechazo de la dirección de dar el aumento exigido por los trabajadores, el 27 de febrero, los sindicatos defendieron la continuidad de la huelga.
[1] Sigla en griego para "Confederación General de los Trabajadores de Grecia".
[2] Sindicato que representa cerca de 500 mil operarios públicos griegos.
[3] Sigla en español para Confederación Sindical de Comisiones Obreras.
[4] Compañía nacional ferroviaria de Bélgica.
Traducción: Pavel Romero
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