| Explota la furia operaria contra los despidos de trabajadores |
| Escrito por Fabiana Stefanoni - PdAC (Italia) | |||
| Martes 04 de Mayo de 2010 17:27 | |||
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El 8 de marzo pasado la justicia había confirmado la liquidación del grupo en Francia, estableciendo la miserable suma de cuatro mil (!) euros de indemnizaciones a los trabajadores despedidos: una verdadera burla teniendo en cuenta que se trata de una multinacional muy poderosa en todo el mundo, cuyos ingresos están en constante crecimiento. Los trabajadores se decidieron entonces por la ocupación, amenazando con volar un tanque de gas.
Al mismo tiempo, fueron organizadas manifestaciones y bloqueos de carreteras que, literalmente, impidieron el acceso a la ciudad de Neuilly-le-Réal, donde se encontraba la fábrica. La ardua lucha ha surtido un primer efecto: los directores de la compañía decidieron reanudar las negociaciones, pero por ahora los trabajadores no están satisfechos con la forma en que se están produciendo, tanto que anuncian: "Todavía tenemos nuestra mejor carta: la reserva de gas". Y no se trata sólo palabras: los trabajadores ya están acumulando material alrededor del tanque exterior a la fábrica: "¡Nos tratan como títeres. Pero cuidado, que haremos correr todo por el aire! Destruyeron nuestro trabajo y nuestras vidas. Además de nuestra dignidad, existe también la rabia. La fábrica podría explotar de un momento a otro".
La lucha de los trabajadores de Sodimatex Mientras que en Italia los periódicos hablaron de las vicisitudes emocionales de Sarkozy y Carla Bruni, dedicando más de una página al lifting con botox de la primera dama, los franceses pasaron la noche de Pascua en vigilia a la espera de saber si la fábrica de alfombras para automóviles Sodimatex saltaría por los aires o no. Los trabajadores despedidos escogieron precisamente la Semana Santa (ya tornada funesta a los obispos y almas piadosas por el escándalo de sacerdotes pedófilos) para ocupar la empresa, amenazando con quemar la reserva de gas ubicada fuera del edificio. En la cobertura de la televisión francesa se destacó no sólo la determinación de los trabajadores - que se mostraban con palos en las manos -, sino también canciones elogiando la revolución dentro de la tienda ocupada. El grupo que despidió a los trabajadores recibe 55 millones del Estado francés gracias a los incentivos para la industria automotriz: la justa cólera de los trabajadores fue una respuesta a este doble fraude contra los trabajadores. "Si explota, no sólo es la fábrica la que va a ir por el aire", anunciaban los trabajadores en el "Viernes Santo". Los trabajadores despedidos prendieron fuego alrededor de todo el establecimiento, y en las paredes de la planta aparecieron también algunos crucifijos, un mensaje claro para los patronos. La policía rodeó la fábrica y hubo algunos golpes, pero la intimidación patronal no tuvo ningún efecto, los trabajadores exigían la apertura de las negociaciones, reivindicando, de inmediato, una indemnización de 20.000 euros por los despidos. La ocupación fue suspendida temporalmente después de que los trabajadores consiguieron una reunión para el miércoles siguiente, sin embargo, demostró ser un fracaso, ya que según los operarios, los empresarios se negaron a aceptar las condiciones de los trabajadores. Por lo tanto, la lucha se reanudó. Los trabajadores ocuparon la fábrica de nuevo y amenazaron con hacerla estallar si sus demandas no fueran aceptadas, "una llamada, y todo va por el aire." En una noticia reciente, los trabajadores de Sodimatex obtuvieron lo que pedían: una indemnización de 20.000 euros para cada trabajador despedido. Sin duda, una flaca recompensa ante la perspectiva de no encontrar más trabajo en ninguna otra empresa, pero con la certeza de que una ardua lucha permite arrancar al menos algún resultado. Estos no son casos aislados Contrario a lo que el gobierno francés proclama, éstos no son fenómenos aislados. Mientras se escribe esto, los trabajadores de Continental Francia (filial de una empresa alemana) acaban de irrumpir en la ciudad de Compiegne, en el este del país. La raíz del descontento es la decisión del tribunal de rechazar la solicitud de retirar el cierre temporal de la empresa. También en la Continental hierve el fuego: los trabajadores (más de un millar pueden perder sus empleos en el establecimiento de Clairoix) prendieron fuego a neumáticos y se preparan para asistir a un mitin en Hannover, Alemania, junto a los trabajadores alemanes. Como explican claramente los trabajadores: "Nosotros luchamos, no tenemos nada que perder." Todo esto ocurre en un clima enriquecido con demostraciones de fuerza cotidianas de parte de los trabajadores franceses: las acciones de lucha, ningún respeto por la legalidad burguesa y los trabajadores que pierden sus puestos de trabajo, están en el orden del día en Francia. Recordemos, algunos de los casos más notorios de la opinión pública en Francia: la Nueva Fábrica de Chatellerault (366 empleados), donde los trabajadores amenazaron con volar la fábrica con bombas de gas; la Nortel de Châteaufort, empresa de telecomunicaciones, cuya liquidación se le negó ante la amenaza del desbordamiento de 12 cilindros de gas; el Lenoir-et-Mernier, en las Ardenas, donde los trabajadores amenazaron con arrojar ácido en los ríos si los despidos no eran cancelados; Caterpillar, donde los trabajadores han impuesto sus condiciones a la empresa por medio del secuestro del director. Se trata de legítimas manifestaciones de rabia contra un sistema, el capitalismo, que empobrece y arrastra a la miseria a las masas trabajadoras. La enseñanza que viene de las luchas francesas es que sólo hay una manera posible de arrancar conquistas e impedir que sean los trabajadores los que paguen por la crisis en el sistema: la lucha ardua. Ciertamente no basta con acciones aisladas y extemporáneas: es necesario crear una coordinación - a nivel nacional e internacional – de luchas hasta la reversión de las relaciones de poder entre la clase patronal y la clase obrera. Sólo una acción de masas, coordinada a nivel nacional e internacional, puede repeler el ataque de los empleadores y dar contenido a la consigna de "que los patronos paguen por la crisis, no los trabajadores". La coordinación nacional e internacional de las luchas es exactamente la tarea que se propone la Liga Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional (LIT-CI), de la que Alternativa Comunista es su sección italiana.
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"Los tanques de gas están listos": es la amenaza de los operarios de una fábrica francesa de la multinacional Vivanco. Después de soportar el congelamiento de salarios y un duro plan de reestructuración que provocó despidos en la compañía, cerca de cincuenta ex trabajadores decidieron ocupar finalmente la fábrica. 















