| Una multitud toma las calles de París |
| Escrito por Dirceu Travesso “Didi” y Sebastião Carlos “Cacao” * | |||
| Martes 28 de Septiembre de 2010 14:56 | |||
Cerca de 3.000.000 de trabajadores participaron en 230 ciudades de Francia en las manifestaciones contra la reforma de pensiones propuesta por el Gobierno Sarkozy, este 23 de septiembre. Entre otras medidas, la propuesta del gobierno retira conquistas históricas de los trabajadores franceses y aumenta la edad mínima para jubilación. Los argumentos son los mismos de los gobiernos capitalistas en todo el mundo: la falta de dinero para el pago de las jubilaciones. Argumento inaceptable, ya que fueron esos mismos gobiernos los que, ante las primeras señales de la crisis económica imperialista internacional, sacaron billones de las arcas públicas para entregar a los banqueros y grandes empresas multinacionales. Las amenazas a esas conquistas no dejan lugar a duda sobre el carácter reaccionario del capitalismo y sus gobiernos. La ilusión vendida a los trabajadores en todo el mundo de que un día podrían alcanzar las conquistas de los trabajadores europeos, ahora muestra lo contrario. Quieren imponer a los trabajadores europeos la eliminación de derechos, despidos, rebaja salarial, disminución de los servicios públicos que señalan la necesidad del capitalismo imponer el patrón de explotación de los países conocidos como de tercer mundo para mantenerse. O peor que eso, rebajar las conquistas y derechos de todos los trabajadores, ya sean de los países desarrollados o de los otros países del mundo. No es de extrañar que en Brasil también empieza a hablarse de la necesidad de una nueva reforma de pensiones con los mismos objetivos de Sarkozy en Francia: eliminar derechos. Pero los trabajadores en las calles en toda Europa, y ahora en Francia, demuestran que pueden derrotar a los gobiernos y preservar sus derechos. Estuvimos marchando junto a los 300.000 trabajadores que participaron en París de las manifestaciones (junto a la Intersindical, coordinación de ocho centrales sindicales que convoca las manifestaciones). La concentración unitaria ocurrió en la Plaza de la Fortaleza y de allá salieron dos marchas, que atravesaron la ciudad. En la concentración, la amplia mayoría de las centrales sindicales y otros movimientos disputaban el espacio, cada una con agitación propia, panfletos, coches de sonido y... muchos balones gigantescos, no sólo de las centrales, sino también de las distintas ramas de la producción. Participamos de la columna organizada por Solidaires. La marcha duró más de tres horas, dirigiéndose a la Plaza Denfert Rochereau. La columna de Solidaires era de las más animadas, con fuerte presencia de trabajadores de la salud, PTT (correos y telecomunicaciones), trabajadores ferroviarios, funcionarios y otros sectores. Había mucha gente joven, garantizando mucho entusiasmo a la marcha, impactante por la cantidad de gente, pero también por los lugares por donde se pasaba. Cada calle, plaza por donde pasaba la manifestación recordaba la historia de una clase trabajadora que, no por casualidad, tiene conquistas sociales de las más avanzadas del mundo. En el camino, pasamos por la Sorbonne, único local “protegido” por la Policía Militar. En todo el resto del trayecto no había presencia de policías. La plaza Denfert Rochereau, lugar de llegada de la marcha, es de donde salieron las manifestaciones estudiantiles de mayo del 68. Durante el trayecto fuimos presentados a diversos militantes sindicales. La desconfianza de las direcciones mayoritarias es grande, en particular de la CGT, la principal central del país. Crisis institucional Además de las grandes manifestaciones el Gobierno Sarkozy vive una gran crisis. Denuncias de corrupción, escándalos de disputas de familias burguesas envolviendo ministros llevaron al gobierno Sarkozy a contar hoy, con la aprobación de solamente el 35 % de los franceses. Índice de los más bajos para un gobierno que llevó a la derrota de Sarkozy en las últimas elecciones regionales y apunta a una derrota electoral en las próximas elecciones nacionales. Las conversaciones con los manifestantes, el canto de consignas en las columnas de cada una de las organizaciones, reflejan el debate y los desafíos puestos en el proceso. Profesores, trabajadores del sector eléctrico, trabajadores de los correos, ferroviarios, aviadores, bancarios y tantos otros sectores reflejaban la alegría por el tamaño de la manifestación pero, a la vez, la duda sobre como va a continuar la lucha. Mientras en la columna del Solidaires una de las consignas con más fuerza era “Todos juntos, todos juntos, Huelga General” en la columna de la CGT se cantaba desde los coches de sonido “Todos juntos, todos juntos, sí, sí”. Esa consigna (Todos juntos, todos juntos...) fue introducida en el movimiento operario por la huelga de los ferroviarios de 1995, que causó una conmoción nacional y “forzó” la unidad de un amplio sector de organizaciones y movimientos en defensa de los ferroviarios. Hasta ahora, con excepción del Solidaires, las otras centrales se niegan a convocar a la huelga general y llaman a paralizaciones de un día con manifestaciones. Junto con ese debate viene otra diferencia en las consignas: “Retiro del proyecto” como cantaban los sectores más a la izquierda y combativos, o “No al proyecto” como era cantada por los otros sectores. En el fondo hay un debate sobre como conducir la lucha: parando Francia, abriendo inclusive una crisis mayor con posibilidad de caída del gobierno Sarkozy, o presionar para una negociación de alteraciones dentro del proyecto del gobierno, permitiendo la reforma necesaria para la burguesía y canalizando todo el proceso hacia la vía electoral y las próximas elecciones presidenciales, vía el bloque PS–PC. El día 15 de septiembre fue votado y aprobado en la Cámara de Diputados el proyecto de reforma. Ahora el proyecto será votado en el Senado, con previsión para mediados de octubre. Los sectores que defienden la vía de la negociación se habían recusado a llamar una manifestación el día 15 y la lanzaron para ayer, 23 de septiembre. Una vez más el debate sobre la continuidad de la lucha y la posibilidad de derrotar de conjunto los ataques del gobierno Frances está puesto. ¿Quién debe pagar la cuenta de la crisis? ¿Son los banqueros y las multinacionales o se debe aceptar la lógica de la burguesía de que los trabajadores deben pagar la cuenta y negociar uno u otro detalle en el proyecto? Se engañan los que creen que ese es un debate de los trabajadores franceses. Está jugándose en Europa cuál será la salida para la crisis económica en todo el mundo. Si los gobiernos capitalistas europeos, particularmente el francés, imponen ese ataque derrotando los sectores más organizados de la clase trabajadora mundial, la burguesía y el imperialismo, como un todo, se fortalecen para atacar a los trabajadores y pueblos del mundo. La victoria de nuestra clase en Europa, al contrario, fortalecerá la lucha y la resistencia a nivel internacional. Los trabajadores de Francia no están solos. Están ocurriendo movilizaciones en varios países y, el próximo día 29, está convocada una huelga general en España. Pero hay dificultades de coordinación y unificación de esas luchas, debido a la política de las direcciones mayoritarias. La CSP–Conlutas se hizo presente en las movilizaciones del día 23, en Francia, llevando nuestra solidaridad de clase y buscando establecer contactos, fortalecer relaciones con sectores sindicales combativos. * Didi y Cacau son dirigentes de la CSP-Conlutas de Brasil ________________________________________________________ Traducción: Jessica Barquero
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