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La Liga Comunista Revolucionaria (LCR), la historica organizacion francesa del llamado Secretariado Unificado (SU) de la IV Internacional acaba de realizar su XVII Congreso en el que voto su disolucion para crear una "nueva organizacion anticapitalista". Presentamos a continuacion un articulo de Alberto Madoglio, miembro de la direccion del PdAC (Partido de la Alternativa Comunista) seccion italiana de la LIT-CI sobre este hecho.
Entre los dias 24 y 27 de enero, se realizo en Saint Denis, un suburbio de Paris, el XVII Congreso de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), en el cual se decidio, por amplia mayoria (mas del 80% de los delegados), dar inicio al proceso de creacion de un "nuevo partido anticapitalista" y, consecuentemente, disolver la LCR.
No es de hoy que la LCR (asi como la tendencia internacional de la que forma parte, el Secretariado Unificado, SU) no es una organizacion consecuentemente revolucionaria. Sin embargo, no nos puede dejar indiferentes el hecho que la ruptura definitiva con los ultimos vestigios del patrimonio politico del comunismo se produzca en 2008, exactamente cuarenta anos despues de la fundacion de este partido que, bajo el impulso del "mayo frances" de 1968, fue por mucho tiempo una de las mayores fuerzas de la extrema izquierda mundial.
El proceso que los delegados de la LCR iniciaron no es una novedad absoluta. Desde hace muchos anos, en particular desde el inicio de los anos 90, con la disolucion de la Union Sovietica, que se asiste a estas experiencias politicas que se proponen ser la solucion de la "'crisis de representacion" y dar propuestas politicas a los problemas que los trabajadores a nivel internacional vienen enfrentando despues del fin de la oleada revolucionaria de los anos 60-70 y despues del desmoronamiento del estalinismo.
Sin embargo, todas las veces la realidad demostro como tales proyectos fueron vanos, pues su fracaso ya estaba inscrito en su ADN. Fue asi con o movimiento zapatista guiado por el subcomandante Marcos, que no solo no consiguio acabar con el dominio de la burguesia mexicana, sino que ni siquiera consiguio restituir la dignidad politica y social de la poblacion indigena del pais. El mismo destino tuvo el proyecto politico del PT brasileno, que tantas ilusiones disemino por el mundo a traves de la experiencia del "presupuesto participativo" y del Foro Social Mundial de Porto Alegre. Sin embargo, una vez que llego al gobierno con Lula, el PT demostro ser quien mejor garantizo los intereses del imperialismo en el subcontinente sudamericano.
Todo esto para no hablar de Italia, donde 15 anos de propaganda del PRC (Partido de la Refundacion Comunista) acabaron traduciendose en la participacion directa en uno de los gobiernos mas antiobreros que conocio Italia desde el fin de la segunda guerra mundial.
No es solo la experiencia pasada lo que nos hace decir que tambien este nuevo proyecto que nacera sobre las cenizas de la LCR esta destinado al fracaso: es, sobre todo, una critica a la propuesta politica adoptada que nos hace llegar a esta conclusion.
Si el analisis que la LCR hace de la crisis de la sociedad capitalista y de la bancarrota de las organizaciones obreras tradicionales, incluso siendo absolutamente superficiales, pueden ser, en general compartidas, y si la presencia de la reivindicacion de la lucha por una sociedad socialista, nos podria inducir a dar un juicio positivo de esta tentativa politica, una lectura mas atenta de las tesis aprobadas no deja duda del significado liquidador de esta decision.
Antes que nado, el llamado al socialismo se encuentra totalmente desligado de la lucha por la conquista de la hegemonia politica de los sectores politicamente activos de la clase obrera, a traves de un programa de reivindicaciones transitorias que tiene como fin la destruccion de la hegemonia politica, economica y social de la burguesia, y la sustitucion de la dictadura de una minoria privilegiada por la de la inmensa mayoria de la poblacion. De tal modo que este llamado se reduce a una referencia al socialismo como un abstracto horizonte de la humanidad, que se combina con el reformismo da sociedad actual. Una combinacion que siempre caracterizo al reformismo y el centrismo de los ultimos dos siglos.
Por otro lado, la reivindicacion de la experiencia de la "revolucion bolivariana" de Chavez y de su tentativa de construir el "socialismo del siglo XXI" demuestra como las tesis estan distantes de lo que teorizaron y practicaron los comunistas con Marx, Lenin y Trotsky y con Octubre.
Una confirmacion de los limites estrechos de esta perspectiva puede ser encontrada leyendo la propuesta adoptada sobre la actitud a ser asumida en las proximas elecciones municipales, en las cuales las opciones son simplemente entre un posible acuerdo de gobierno local con el Partido Socialista o con el PCF (Partido Comunista Frances). O, incluso, la posibilidad de un simple apoyo externo a un gobierno local de centro izquierda, tambien en este caso sin excluir el sostenimiento del Partido Socialista.
Sobre la eventualidad de apoyar un gobierno de centro-izquierda, los documentos se limitan a decir que esta opcion dividio a las fuerzas anticapitalistas y antiliberales en Brasil y en Italia, pero no dicen, de hecho que tal politica es insostenible. Los companeros de la LCR, por lo tanto, parecen inspirarse en la experiencia de sus primos italianos de la Izquierda Critica (o viceversa) que, por dos anos, dieron al gobierno Prodi un apoyo parlamentario determinante (recuerdese las variadas ocasiones en que los dos deputados de esta organizacion, Cannavo y Turigliatto, apoyaron el voto de confianza en el gobierno, o las innumerables ocasiones en que en el Senado, no participando de las votaciones, contribuyo indirectamente para salvar el vacilante destino de Prodi). Y que tambien, despues de haber roto con Refundacion Comunista, afirmaron que evaluarian "caso a caso" si apoyarian o no al ejecutivo de centro-izquierda, definiendo por esto a su organizacion como "tendencialmente (sic!) de oposicion".
Por eso, la propuesta organizativa de la Izquierda Critica se asemeja mucho con la adoptada en Francia. En el texto aprobado en su asamblea de fundacion (diciembre pasado) se afirma que "el marxismo no es la unica teoria de liberacion que tendran por referencia" y proponen la constitucion de una generica "red anticapitalista" en ruptura con toda referencia al trotskismo entendido como programa marxista revolucionario actual.
La Liga Internacional de los Trabajadores, en sus tesis para el VIII Congreso Mundial, hablaba del "vendaval oportunista" para indicar el fenomeno politico que despues de la caida del Muro de Berlin arrastro diversas tendencias del movimiento obrero mundial, tornandolas directa o indirectamente responsables por la politica antiobrera de la burguesia. A casi veinte anos de distancia de estos eventos, este "vendaval" aun hace sentir sus efectos.
Quien se ilusione que de la crisis del estalinismo y de la definitiva traicion de la socialdemocracia se pueda salir con "innovaciones" politico-organizativas no indica una via alternativa para llegar a nuestra meta (la alternativa de sistema), sino que condena, una vez mas, a los jovenes, a los trabajadores, a las mujeres y a todos los oprimidos a nuevas y mas devastadoras derrotas.
Por eso la lucha por la construccion de verdaderos partidos comunistas en cada pais y de una internacional comunista revolucionaria, se vuelve, cada vez mas, una necesidad inaplazable. Solo un partido fundado sobre un programa autenticamente de clase y comunista puede dar la respuesta concreta, no solo para poner fin a la esclavitud del proletariado, sino tambien a la opresion de genero, al racismo, a la xenofobia y a la devastacion ambiental que una sociedad fundada sobre la ganancia pone en cuestion cotidianamente.
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