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Grecia: un "acuerdo preventivo" contra-revolucionario
Escrito por GSI - Francia   
Lunes 19 de Abril de 2010 01:22

El 25 de marzo, los Jefes de Estado de la zona euro anunciaron haber llegado a un "acuerdo preventivo" sobre la crisis griega. Habrá sido necesario semanas para que los representantes de los capitalistas de Europa lleguen a encontrar un terreno de acuerdo. 

Semanas reveladoras de la realidad de la "construcción europea" (además de su carácter antiobrero) y de sus límites en el marco del sistema capitalista, sistema que entró hace más de un siglo en su fase imperialista.

Los Jefes de Estado de la zona euro estuvieron de acuerdo sobre el hecho de que, si fuera necesario, Grecia podría recurrir a un fondo financiado por la zona euro y... ¡el Fondo monetario internacional (el FMI)!
 
Si fuera necesario, es decir, si las medidas de austeridad ya adoptadas por el Gobierno "socialista" griego no permiten una rectificación de las finanzas públicas. Se trata pues de la instauración de una clase de fianza, de garantía, sobre la deuda pública griega.
 
En efecto, este acuerdo constituye la garantía, para los capitalistas, que la deuda pública griega será solvente y que los especuladores podrán seguir engulléndose. Es J.-C. Junker, Primer Ministro de Luxemburgo y Presidente del Euro grupo, que lo dice: este acuerdo es un "certificado de solidaridad" hacia Grecia y añade: "querría que los mercados financieros lean bien este certificado" (entrevista a Francia 24, el 27 de marzo de 2010).
 
Ya, las medidas de austeridad adoptadas por el Gobierno griego afectan brutalmente los trabajadores, los jubilados y la juventud. Ataques contra las pensiones, reducción de los tratamientos (sueldos, etc.) en la función pública, aumento del IVA, de los impuestos sobre el tabaco y los combustibles.
 
Este plan se aplica cuando la Cancillera Alemana, A. Merkel, acusó abiertamente a los Gobiernos sucesivos de Grecia de haber falsificado su contabilidad pública y engañado sobre los criterios de convergencia que encuadran la entrada en la moneda única. ¡A. Merkel indicó incluso que sería favorable a la exclusión de Grecia de la zona euro! Estas declaraciones confirman que la fase actual de la crisis estructural del sistema capitalista agudiza las tensiones inter-imperialistas, lo que se traduce en la Unión Europea, por el desarrollo de fuerzas centrífugas.
 
Ciertamente, a la proximidad de las elecciones senatoriales, la prensa alemana y el gobierno federal resultante de las últimas elecciones legislativas - Gobierno constituido entre una coalición de la conservadora CDU/CSU y el ultraliberal FDP - no dudaron en utilizar argumentos "populistas" en el estilo: "hicimos esfuerzos, y, además, pagamos por los otros, los otros que no hacen esfuerzos". Se pudo creer, un momento, escuchar a U. Bossi de la Liga del norte, en Italia, o a M. Thatcher exclamando en su tiempo, en una cumbre europea: “¡devuélvanme mi dinero!". Pero viniendo del Gobierno federal de Alemania, eso va mucho más lejos: es la afirmación que la burguesía alemana exige de recuperar todo su lugar, toda su influencia, en Europa y en el mundo.
 
Por su parte, el 15 de marzo después de haber reconocido que "indudablemente, Alemania a hecho un muy buen trabajo desde hace 10 años o casi, al mejorar su competitividad y al poner una enorme presión sobre sus costos de mano de obra", C. Lagarde, Ministro de Economía y finanzas del Gobierno Sarkozy-Fillon, destacó los problemas que plantea el excedente comercial alemán frente a los otros países de la Unión Europea. ¡Incluso se sintió autorizada a dar públicamente lecciones de moral política y buena conducta "europea" a los dirigentes alemanes (todo eso en el diario británico Financials Times)! Se habrá comprendido bien, a través de algunos de estos episodios, que "el imperialismo europeo" no existe, solo existen potencias imperialistas europeas que se enfrentan pacíficamente, por el momento.
 
Por otra parte, después del 25 de marzo de 2010, en total se puede decir que en adelante, en materia económica, financiera y presupuestaria, la "pareja franco-germana" hizo su tiempo: el imperialismo alemán reivindicó, y obtuvo, de ser el único responsable en Europa. He aquí, lo que lleva a su justa proporción, la tesis según la cual Grecia se volvería de facto una especie de "protectorado franco-germano"...
 
Ciertamente, aquí y allí, se elevaron voces para recordar que si, allí también, las cajas están vacías, es porque los Gobiernos sucesivos bajaron mucho el impuesto sobre las sociedades, que el IVA se recupera poco, que los impuestos sobre los combustibles no son transferidos al Estado por los distribuidores, que solamente seis (seis!) "contribuyentes" griegos declararon más de 100 millones de Euros de rentas en 2008, que la evasión fiscal afecta un 25% del PIB, resumidamente, que en el país de los armadores multimillonarios, los más ricos benefician desde hace muchísimo tiempo de un escudo fiscal en acero inoxidable.
 
Aquí y allí, también, se elevaron voces para indicar que el Estado griego abonó su contribución al rescate de los banqueros, lo que terminó de reventar las cuentas públicas. Añadamos que, gracias a los impuestos no pagados, algunos griegos, muy ricos, pueden tranquilamente especular sobre la quiebra de su país...
 
No obstante, de todo eso, a los Jefes de Estado de la zona euro no les importa. Sabían que "Grecia" había engañado sobre sus cuentas públicas, en su adhesión al euro. "Francia" hizo lo mismo y otros lo hacen aún. El Eurostat, instituto de la estadística de la UE lo sabe, los Gobiernos lo saben, la comisión de Bruselas lo sabe, las "agencias de notación" también. Hasta mediado de 2007, todo el mundo cerró los ojos. La crisis cambió el orden: en adelante, el acuerdo preventivo en Grecia tiene vocación a convertirse en la norma para toda Europa, el ataque generalizado contra las jubilaciones lo demuestra.
 
Por lo demás, "el acuerdo preventivo" revela todo su alcance contrarrevolucionario, en el sentido que hace pesar la carga de la resorción de la deuda pública sobre los trabajadores, los jubilados, la juventud del continente. Establece un mecanismo de reducción drástico de los costos de producción (los salarios y las cotizaciones sociales), encaminado a imponer al conjunto de los trabajadores de Europa lo que se impuso a los trabajadores de Alemania estos últimos 15 años. Es una reactivación del curso a la miseria, en condiciones explosivas social y políticamente.
 
Las manifestaciones en Grecia, España, Portugal, el desarrollo de huelgas y manifestaciones en la casi totalidad de los países de Europa ponen de manifiesto que los trabajadores y la juventud están listos para la respuesta. Esta respuesta, sin embargo, está en retraso con relación al ataque, ya que la clase obrera esta obstaculizada por las direcciones burocráticas de los sindicatos que, en relación con el CES, las instituciones europeas y los gobiernos de los países miembros, hacen todo lo que pueden para impedir que las huelgas se unifiquen, ahora, a escala continental.
 
La respuesta de los trabajadores está en retraso, ya que los sindicatos permanecen entre las manos de fuerzas políticas adictas al mantenimiento del sistema capitalista, y que una representación política de la clase obrera auténtica e independiente, por el socialismo, por la propiedad colectiva de los medios de producción e intercambio, hace cruelmente defecto.
 
Es esta herramienta que la LIT-QI y su sección francesa, el GSI, se esfuerzan de construir con los trabajadores y los jóvenes dispuestos a comprometerse, desde ahora, en este combate.
 
Fuente: L'Internationaliste nº 97, Abril 2010

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