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Haití: solidaridad obrera y popular, sí; ocupación, no
Escrito por LIT-CI   
Lunes 25 de Enero de 2010 00:00
El terremoto que sacudió Haití el 12 enero pasado golpeó con gran durezaal país más pobre de Latinoamérica. Las imágenes de la catástrofe y del sufrimiento de pueblo haitiano impactan y generan de modo espontáneo, en los trabajadores y pueblos de todo el mundo, la voluntad solidaria de ayudar. 

Es un sentimiento muy
justo y elogiable que la moral egoísta del "sálvese quien pueda" que adopta el capitalismo no ha conseguido destruir.
 
 Por eso, la LIT-CI ha lanzado una campaña de solidaridad independiente de los gobiernos y la ONU, con un claro contenido de clase obrero y popular. En primer lugar, por las organizaciones que la impulsen y la organicen en los respectivos países. En ese sentido, ya está el ejemplo de Brasil, donde la Conlutas, Jubileu Brasil y el MST han constituido un Frente Nacional de Solidaridad con Haití para recaudar fondos y ayuda material; el de los trabajadores del  Hospital Larcade de Argentina que, incluso en medio de una dura lucha contra el despido de sus dirigentes sindicales, aprobaron en un asamblea una campaña de solidaridad con el pueblo haitiano y un llamado a la coordinación con otras organizaciones obreras y populares para impulsarla; o el del PdAC (sección italiana de la LIT-CI) que ha comenzado una recolección de fondos para desarrollar en Italia el llamado de la Conlutas brasileña.
 
Con respecto a quién dar estos fondos y bienes en Haití para que sirvan realmente a las necesidades del  pueblo haitiano, nuestra propuesta es que ellos sean entregados a Batay Ouvriye, una organización obrera y popular que, desde el inicio, ha luchado contra la ocupación de la ONU y que acaba de lanzar un llamado a una campaña internacional de solidaridad, para así realizar acciones concretas de ayuda a los trabajadores y habitantes de las fábricas y barrios donde tienen presencia.
 
Proponemos una campaña independiente, de clase, diferente de la de los gobiernos de las potencias imperialistas, especialmente EEUU, de los gobiernos lacayos en la ocupación militar de Haití, como el de Brasil; de la ONU o de la propia burguesía haitiana cómplice la ocupación, porque ellos intentan utilizar ese sentimiento justo y la solidaridad para ocultar su responsabilidad en las consecuencias de esta catástrofe.
 
En primer lugar, porque son los responsables por las condiciones de gran atraso del país que agravaron las consecuencias de una catástrofe natural que era previsible y que, por tanto, pudo haberse preparado una prevención y una respuesta mucho más acorde. En segundo lugar, porque son los responsables de una ocupación militar que ya lleva cinco años y sólo agravó esa pobreza al servicio de las multinacionales maquiladoras de ropa. En tercer lugar, porque, ante a la catástrofe, están enviando una "ayuda" casi inexistente no sólo con relación a las urgentes necesidades del pueblo haitiano, sino frente a los billones de dólares que gastaron para salvar a los  bancos especuladores en la reciente crisis económica o los 3.500 millones que ya lleva gastada la misión militar de la ONU.
 
Al mismo tiempo, pretenden mostrar lo "buena" que es la ocupación militar y legitimarla ante los ojos del mundo  como una supuesta ayuda ante el terremoto. La realidad es que el imperialismo estadounidense ha decidido  asumir directamente el control militar del país (reemplazando de hecho a la misión de la ONU) y envía 15.000 hombres, que no son especialistas civiles en ayuda a catástrofes, sino soldados especializados en combate. Es decir, su preocupación principal no es, entonces, ayudar al pueblo haitiano sino prepararse para reprimir una situación en que la bronca del pueblo haitiano  estalle con violencia.
 
Tenemos que exigir de estos gobiernos que lo que gastan en estas acciones militares  sea destinado a ayuda  humanitaria real. Pero, al mismo tiempo, no podemos tener ninguna confianza en cómo esa "solidaridad" va a  ser utilizada o si va a llegar a sus destinatarios. Basta ver la imagen patética de los funcionarios de la ONU utilizando los escasos recursos disponibles  para salvarse ellos y huir del país, mientras la ONU no repartía las reservas de comida que tenía almacenadas en su sede en el país. O la actitud de las tropas estadounidenses de arrojar algunas pocas miles raciones de comida desde el aire que no sólo eran totalmente insuficientes sino que podían generar una salvaje lucha por acceder a ella.
 
Por eso, proponemos realizar una campaña independiente, con un claro contenido y organización obrera y popular. Se trata de una campaña urgente cuyos resultados ayudarán realmente al pueblo haitiano, al mismo tiempo que contribuirá a su organización independiente, aún más necesaria ante esta catástrofe agravada por el capitalismo, y a la construcción de lazos internacionales de solidaridad obrera y popular.

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