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Haitì: "Somos uno de los pueblos más luchadores del mundo"
Escrito por PSTU - BRASIL   
Lunes 26 de Marzo de 2007 00:00

En su visita a Brasil, Rachel Dominique, sindicalista haitiana denuncia acciones de las tropas de la, lideradas por militares brasileños y exige el fin da ocupación


La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, la Minustah, no son tropas de paz. Son tropas de ocupación. Con la llegada de las tropas militares de la ONU, la situación en el país empeoró y hoy hay graves violaciones de los derechos humanos del pueblo Haitiano.

 

Así, de forma directa y contundente, la haitiana Rachel Beauvoir Dominique, antropóloga, investigadora y profesora de la Universidad de Haití, resumió el papel de la Minustah y la realidad actual de Haití, que está bajo intervención militar extranjera, comandada por el Brasil, desde 2004.

 

La profesora haitiana estuvo en Brasil, entre los días 1º y 10 de marzo, con Didier Dominique, arquitecto y también profesor de la Universidad de Haití. Los dos son militantes del movimiento Batay Ouvriye  ("Lucha Obrera") y vinieron a Brasil para una serie de debates organizados por la red Jubileu Sul Brasil.

Los dos visitaron 10 ciudades, de Porto Alegre a Fortaleza, para denunciar la violación de los derechos humanos en Haití y pedir la solidaridad del pueblo brasileño para la campaña por la retirada de las tropas del país. Rachel cerró su serie de charlas en São José dos Campos (SP), el día 9, en un debate en la Facultad de Derecho de la Universidad del Valle de Paraíba (Univap).

 

El mito de las "tropas de paz"

 

Según la profesora, las tropas de la ONU llegaron al país, en 2004, bajo varios mitos. "Decían que era una misión de paz; que iban a controlar la violencia y garantizar seguridad al pueblo; desarmar las bandas y restaurar gobiernos legítimos y actuantes", contó.

 

"Pero, después de tres años, la Minustah se mostró incapaz de garantizar la seguridad y resolver los problemas de seguridad de Haití. El desarme es uma farsa. Fueron aprehendidas 200 armas de pequeño porte y nol as grandes y poderosas, que la ONU estima una existencia de 200 mil", dijo.

 

La presencia de las tropas ha agravado los problemas de Haití y del pueblo. Los derechos humanos están siendo constantemente violados.  Para combatir supuestas bandas, la Minustah hace incursiones en las favelas y barrios populares de Haití, principalmente en la capital, Puerto Príncipe, llevando más violencia y terror a la población.

 

Los helicópteros sobrevuelan los barrios pobres durante toda la madrugada y los tanques de guerra entran en las favelas. Miran y tiran en una casa, pero destruyen cinco al mismo tiempo, en razón de la proximidad de unas con otras y del material precario conque son construidas.

 

Han muerto niños víctimas de tiros indiscriminados. La falta de respeto es mayor em las zonas rurales y periféricas. La situación de las mujeres es aún más vulnerable. Son muchos los casos de violaciones y asedio sexual hechos por soldados extranjeros. Muchas son jefes de familia, pero están imposibilitadas de garantizar su sustento, pues delante de la amenaza de las tropas quedan impedidas de moverse con seguridad para trabajar.

"Las tropas no son  vistas como 'protectoras', sino llevando el terror contra el pueblo. No se las ve en los barrios ricos, donde están los grandes bandidos, las armas poderosas. Sino en las favelas, contra los pobres", cuenta Raquel.

 

El sistema legal es de prisiones llenas de pobres. La impunidad es la lei. No juzga a la clase dominante. El pueblo no usufructúa  de un sistema legal que los proteja. "Tenemos certeza que no están aydando al avance de la 'democracia', sino agravando los problemas existentes en el país", afirma.

 

Otro aspecto del papel represivo contra la población cumplido por los "cascos azules" de la Minustah es contra las manifestaciones populares. "Con la ayuda de las tropas, todas las marchas son interrumpidas y atacadas, bajo la justificación de que son partidarios de Aristide o son bandas."

Los casos de secuestro han tenido gran repercusión, según Raquel, porque la mayoría de las víctimas son integrantes de la elite y algunos pocos de la clase media. "Pero esto no justifica la permanencia de tropas de ocupación y la tutela de un pueblo", afirma.

 

La protección contra las bandas es un pretexto. "Hay bandas, violencia, pero este no es el foco del problema. El problema de Haití es uma sociedad desestructurada por años de opresión y explotación imperialista, por planes neoliberales y la Deuda Externa".

 

Otro mito, según Raquel, es decir que las tropas sudamericanas son "menos brutas". "Las tropas de la ONU son violentas, sí. Uno de los colaboradores del dictador chileno Augusto Pinochet fue comandante durante cierto período. Además, un soldado es siempre un soldado en cualquier lugar del mundo y tiene que cumplir las órdenes de los comandantes", alega.

 

"Muchos dicen que la salida de las tropas traería más violencia y caos. Pero, la cuestión no es la existencia de un Estado o su ausencia. La cuestión es qué tipo de Estado. Pues un Estado de modelo neoliberal también significa desestructuración, violencia. La política neoliberal pregona la reducción del estado. Fue esto que llevó o país a situación actual", argumenta.

 

Ofensiva imperialista

 

Para Raquel, el enemigo del pueblo son los planes neoliberales que han destruido las estructuras sociales, políticas y económicas de Haití. Ella destaca que la situación no país se produce dentro de un contexto internacional de fuerte ofensiva imperialista sobre todos los pueblos del mundo.

 

Haití es el país más empobrecido del continente. Menos del 40% de la población tiene acceso al agua potable, el 45% de los haitianos son analfabetos, quedan apenas el 2% de los bosques originales y sólo una de cada 50 personas tiene empleo fijo.

 

La deuda externa es extremadamente ilegítima. Nació después de un bloqueo económico impuesto por Francia después que los esclavos, a través de una revolución, conquistaron la independencia del país y la abolición de la esclavitud.

 

Impuesto por diez años, el bloqueo sólo fue suspendido después que el primer gobierno haitiano concordó en pagar a Francia y a los ex-dueños de tierras y esclavos 150 millones de francos oro, equivalente hoy a algo así como 22.000 millones de dólares.

 

Aún así, en 2005, Haití pagó más de 80 millones de dólares de la supuesta deuda que el Banco Mundial, el BIRD, Francia y otros "acreedores internacionales" continúan cobrando del pueblo haitiano. "La ilegítima deuda externa del país pesa en los hombros de los haitianos, tornando prohibitivo a la población el acceso a servicios básicos como agua, educación, cloacas y salud pública", resume Raquel. "Esta deuda formó la elite haitiana. Una clase dominante que no tiene interés de ayudar al país, y quiere sólo sacar las riquezas y llevar para afuera. El comando de la Minustah es de la ONU que recibe órdenes de las mismas instituciones que cobran el 45% de los pagos de la deuda. Por lo tanto, tiene el interés de mantener el estado de explotación como está", dijo.

 

El proyecto económico trazado para el país, llamado Cuadro de Cooperación Interina (CCI), se basa en la construcción de zonas francas y maquiladoras, donde imperan las precarias condiciones de trabajo, la miseria y la superexplotación.

 

Para Raquel, no hay perspectiva de paz para Haití con la permanencia de la Minustah. "Es hipócrita hablar de 'intervención humanitaria' o 'soberanía limitada'. Un pueblo es soberano o no lo es. La retirada de las tropas extranjeras de Haití y el fin de la intervención son cruciales, pues es una cuestión de soberanía y auto-determinación", dice. "La presencia de las tropas no representa una solución porque la clase dominante, nacional o internacional, no tiene solución para el pueblo. La misión de la ONU está el servicio de los intereses imperialistas y da clase dominante haitiana, que quiere mantener el estado de opresión y explotación para garantizar sus intereses", explica la profesora.

 

"Llegamos a la conclusión de que el pueblo tiene suas propias soluciones. El camino es la solidaridad entre los trabajadores y la lucha. Dan la imagen de los haitianos como si fuésemos un pueblo resignado, sin respuesta ante los actos de violencia y que precisa de protección internacional. Nada más falso. Nosotros, los haitianos, somos uno de los pueblos más luchadores y combativos del mundo. Esto es parte de la historia de Haití y luchamos hasta hoy. Queremos la salida de las tropas. Nuestra autodeterminación y el derecho de decidir sobre nuestro país", concluyó.


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