| Honduras: "El imperialismo quiere impedir la lucha" |
| Escrito por PSTU - BRASIL | |
| Lunes 07 de Septiembre de 2009 00:00 | |
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Ya han pasado más de 70 días desde el golpe de Estado en Honduras. El imperialismo busca una salida que "salve su imagen" y, a la vez, impida el fortalecimiento de las movilizaciones. Reproducimos el reportaje que Opinião Socialista, periódico del PSTU, le realizó a Dirceu Travesso, miembro de la Secretaría Ejecutiva Nacional de la Conlutas de Brasil, quien viajó a Honduras en nombre de la Coordinación.
DT: Desde el inicio del golpe se constituyó el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado. En realidad, el frente fue una confluencia de varios movimientos y entidades que ya habían trabajando juntos contra la política de TLCs. Tras el golpe, el frente sumó sectores ligados a Manuel Zelaya. El sindicato de los profesores es uno de los más fuertes del país y fue muy importante para el frente. No había una manifestación en que no estuviesen "las maestras" [profesoras]. En un primer momento de la resistencia, se llamó un "paro" [paralización], y fue el principal sector que adhirió e hizo una larga huelga. Otros sectores de estatales llegaron a hacer manifestaciones, pero después suspendieron. En los sectores privados, casi ninguno consiguió sostener huelgas más largas. Pero las profesoras consiguieron mantener la paralización por bastante tiempo. Sólo la suspendieron después que empezó una campaña del gobierno intentando empujar a las comunidades contra ellas. Ahí, el sindicato orientó a volver a dar clases. Pero, imparten clases los lunes, martes y miércoles y paran los jueves y viernes. El Frente Contra el Golpe, que era centralizado, en el último periodo, se fue expandiendo en regionales, estados y ciudades. Ahí, los profesores son, sin dudas, el sector más importante de la resistencia y la movilización
DT: Hay mucha desconfianza con las negociaciones. Pero el ordenamiento político de la resistencia, desgraciadamente, está subordinado al proceso de negociación. Todo el mundo tiene claro que si, por un lado, el imperialismo no sostiene el golpe, por el otro, el imperialismo no apoya el movimiento de resistencia. El imperialismo no quiere derrotar ni al ejército ni a los golpistas, porque son los sectores que dan apoyo local a su dominación y pueden garantizar una cierta estabilidad en el próximo periodo. Entonces, todos tienen claro que la salida del imperialismo es para impedir una lucha que pueda avanzar hacia la Asamblea Constituyente e intentar resolver otros problemas del país. Pero esa claridad no consigue reflejarse en una política que supere ese límite y consiga dividir el ejército, parar el país y conseguir efectivamente derrumbar los sectores golpistas.
DT: Eso forma parte de la política del imperialismo desde el primer momento. Los EE UU no impusieron sanciones más pesadas contra los golpistas. Su política no es derrotar a los golpistas, sino buscar la salida por dentro del régimen democrático burgués. Ahora necesitan encontrar esa salida. Para eso, necesitan, por un lado, no confrontarse con Zelaya, pero, a la vez, no enfrentan los golpistas. Parece que se está construyendo una salida donde Micheletti renunciaría, pero no habría retorno de Zelaya al poder. La situación iría entonces a un proceso electoral del que saldría un nuevo gobierno que pudiese ser reconocido por la comunidad internacional. Esa es hoy la política central del imperialismo, no es de golpes, intervenciones o gobiernos bonapartistas. Pero eso no puede ser interpretado como una "bondad" del imperialismo: es expresión de una crisis, de la derrota de la política intervencionista del gobierno Bush. Al perder en Irak, Palestina y Líbano, y debilitado en América Latina, necesitó de una cara más negociadora que obtuvo con la elección de Obama a la Casa Blanca.
DT: El apoyo internacional es muy importante, inclusive en lo que se refiere al debate sobre la salida de la crisis y la continuidad de la lucha. Una salida que debe ser colectiva, a partir de la unidad de la clase trabajadora de toda América Latina. Pero es importante también para traer una postura internacionalista dentro de la Conlutas. No hay posibilidad de construir un organismo de los trabajadores que defienda un proyecto de transformación social en Brasil, que no esté inserta en una política de solidaridad de clase. Eso fue una victoria de la Conlutas.
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