| La reacción democrática: De resistencia a diputados y ministros |
| Escrito por PST - Honduras | |||
| Jueves 13 de Octubre de 2011 03:05 | |||
La reacción democrática, es pasar la lucha insurreccional al terreno de las elecciones, convertir luchadores en votantes y pega afiches, dirigentes en candidatos y diputados y el programa de lucha en slogans y anuncios publicitarios de campaña electoral, donde no hay mas por que pelear, ni porqué oponerse al régimen si se está en el mismo terreno y „‟bajo las mismas condiciones‟‟ y las mismas reglas.Presenciamos una nueva etapa política en el país, el gobierno de Porfirio Lobo ha logrado increíblemente legitimarse, sin dar concesiones, ni cambiar su política represiva y demagógica. Contradictoriamente la estabilidad política del régimen no coincide con las condiciones económicas y sociales del país y del mundo, el gobierno hace malabares para llamar la atención a nivel internacional y hace maniobras monetarias, fiscales, y comerciales, pero nada resulta; lejos de resolver los problemas, el endeudamiento crece, el déficit de la balanza comercial se incrementa, el desempleo aumenta, la lucha de los campesinos sigue en pie, la crisis educativa se agudiza, los estudiantes del nivel medio tienen paralizado el sistema, las demandas de los docentes no se resuelven, los institutos de previsión se hunden, de igual forma el seguro social y el sistema de salud de conjunto, etc. Con elevada dosis de cinismo, Lobo Sosa se dirige al pueblo y asegura que esos no son problemas.
Ante tal panorama muchos se preguntan qué está pasando con la resistencia y los más certeros se preguntan ¿qué pasó con la dirigencia del Frente Nacional de Resistencia Popular, ahora que esta su Coordinador General, Manuel Zelaya? La respuesta está en el giro político formalizado en la asamblea del 26 de junio. Con la creación del Frente Amplio, el FNRP ha pasado a ser una figura de nebulosa identificación,- por decir lo menos-, tanto en el plano político, como en el social, sus asambleas departamentales y municipales han venido cambiando su agenda por la discusión de los Estatutos del nuevo partido político, el FARP. Aunque tarde, los hechos han generado algunas reacciones al interno de la dirección, obligando a discutir un “plan de acción”, para lo cual el coordinador general convocó a una asamblea intermedia, a la que no asistió. Lógicamente, dicha reacción no tiene como propósito recuperar el carácter político-social de la resistencia, sino calmar las voces disidentes y continuar el camino trazado con los anticuerpos que lo libren del filo de la crítica. Sin embargo, el fenómeno es más complejo de lo que parece, no se trata únicamente de un problema de forma, que pueda resolver una táctica vacilante.
Desde la firma del Acuerdo de Cartagena advertimos que dicho documento representaba una traición al movimiento, la cual tiene dos componentes fundamentales, uno es de método y el otro es político, ya que se hizo a espaldas del pueblo y del resto de la dirigencia, lo cual explica otro problema político de fondo y es la contrarrevolución, bajo la modalidad de reacción democrática, la cual se traduce en política de colaboración de clase. De ahí el discurso, de respeto a la constitución, de reconciliación, de venganza en las urnas, de ajusticiar los violadores de derechos humanos con votos, de luchar por el poder político -entendido únicamente como campaña electoral- y de negar el papel de la resistencia como acto político, tanto así, que el propio Manuel Zelaya pretende devaluar la histórica lucha de los pueblos indígenas. Este último elemento explica porqué se abandonó las calles desde hace mucho tiempo, lo cual constituye el triunfo ideológico del sector burgués dentro del FNRP.
Eso es exactamente lo que quiere el imperio norteamericano para ahorrarse una intervención descarada como último recurso. Muchos de los dirigentes populares dado su nivel de burocratización y descomposición de clase, no quieren verlo o no pueden diferenciarse políticamente, porque en el fondo tienen los mismos intereses pasando por alto las lecciones y el método de la lucha obrera, su conflicto con los dirigentes liberales es que ellos si necesitan al Frente Nacional de Resistencia Popular para ocultarse, por eso la disolución de este organismo, como lo hicieron con la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular no es una opción, al menos durante un tiempo.
Necesitamos construir espacios de debate ampliamente democráticos, que nos conduzcan a conclusiones políticas coherentes con la situación, por eso desde finales de 2010, un conjunto de organizaciones nos auto convocamos como Espacio Refundacional, para discutir los signos de estos problemas y desde entonces hemos presentado nuestros planteamientos públicamente y al interno del FNRP, logrando temporalmente postergar la decisión que finalmente se tomó.
Sin que hayamos representado hasta este momento un organismo con programa propio. No obstante, dado el planteamiento político de colaboración de clase, desviado totalmente de los principios y objetivos del frente, que encarna el sector dominante de la Resistencia encabezados por los liberales; su método caudillista y la negación de un proyecto estratégico revolucionario, se hace necesaria la creación de una alternativa política y social que, bajo los principios de independencia de clase, democracia interna, autonomía económica y política, unifique a las organizaciones populares y al pueblo en general, mediante un programa que contenga cada una de las demandas del pueblo, encarnadas en las organizaciones dispuestas a luchar contra el régimen, por eso desde el Espacio Refundacional se está preparando al Encuentro de Luchadores y luchadoras, el mismo que se propuso y fue aprobado por la asamblea general del FNRP “Mártires Campesinos del Aguan” el 26 y 27 de febrero, sin que la Conducción del Frente haya movido un dedo para llevarlo a cabo. Desde y mediante un proceso previo de debate y definición de objetivos estratégicos del espacio, se ha decidido llevarlo a cabo en la primera semana de noviembre de este año.
Este espacio será propicio para integrar los ejes programáticos de lucha para el próximo año, pero también la organización a todos los niveles, que lo impulse y ajuste periódicamente ante los cambios que presente la realidad. En este proceso refundacional, tienen cabida todos y todas los que quieran continuar la lucha revolucionaria; particular mención merece la juventud beligerante que no lleva en sus espaldas derrotas, que se niega a aceptar más de lo mismo. Desde el Partido Socialista de los Trabajadores PST, sección de la Liga Internacional de los Trabajadores Cuarta Internacional LIT-CI en Honduras, estamos convencidos, que la juventud luchadora es la llamada por la historia a superar la crisis de dirección revolucionaria que experimentamos, mediante la verdadera y efectiva formación política, organización para la lucha y movilización para la toma del poder del Estado. En la mesa están dos cartas, pero una sola alternativa, la revolución socialista o la reacción burguesa, el Che Guevara sentenció que “las medias tintas son la antesala de la traición”. Por eso no creemos compañeros y compañeras que después de este proceso en el que el pueblo ha demostrado estar para cosas mejores, les propongamos lo mismo que los partidos tradicionales.
Fuente: El Trabajador n° 84, Octubre 2011
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La reacción democrática, es pasar la lucha insurreccional al terreno de las elecciones, convertir luchadores en votantes y pega afiches, dirigentes en candidatos y diputados y el programa de lucha en slogans y anuncios publicitarios de campaña electoral, donde no hay mas por que pelear, ni porqué oponerse al régimen si se está en el mismo terreno y „‟bajo las mismas condiciones‟‟ y las mismas reglas.















