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Nuevos reportajes desde Honduras
Escrito por CONLUTAS   
Sábado 22 de Agosto de 2009 00:00

Continuamos con la publicación de los reportajes desde Honduras realizados por Dirceu Travesso (Didi), miembro de la Secretaría Ejecutiva Nacional de la Conlutas de Brasil,  enviado especial por esta organización a ese país para llevar la solidaridad a la lucha de resistencia al golpe del pueblo hondureño.

 

Tercer día

 

Este tercer día en Honduras empieza con otra marcha. Toda la semana, desde el día 11, cuando llegaron a la capital las marchas venidas del interior, se realizaron movilizaciones por las principales calles de la capital.

 

Tegucigalpa está situada a los pies de la sierra "El Picacho, con su relieve irregular de montes alrededor de los ríos que componen la parte baja de la ciudad. El significado de la palabra Tegucigalpa, hasta ahora, es polémico. Unos dicen que es  de origen nahua: las palabras "teguz" y "galpa" que significan "montañas de plata". El origen de la ciudad se remonta a la colonización española que se instaló a mediados del siglo XVI para extraer plata. Otros, que se origina también en el idioma nahua, pero proviene de Tecuztlicallipan ("lugar de residencia de los nobles"). En realidad, se origina en dos ciudades, Tegucigalpa, donde vivían los explotadores y ricos y Comayaguela, donde vivian los sectores miserables que trabajaban en las minas.

Las marchas, a veces, van por las avenidas (o "boulevares", como le dicen) de las partes más bajas, o suben y bajan laderas. Entonces aparece el grito: "¿Cansados?" y la respuesta de todos siempre es "¡NO!".


Durante la semana, las marchas fueron disminuyendo en su participación. El día 11, se calculan cerca de 40.000 personas; el 1a, cerca de 20.000  y más o menos 5.000 en la de ayer. Hoy salen cerca de 3.000 de la Pedagógica y, en el recorrido, se sumarán otros 2.000. En los motivos, se combinan cuestiones políticas y organizativas y la represión.  La dificultad de mantenerse tanta gente, buena parte que vino del interior, durante tantos días, en la capital, es real.

 

La represión gubernamental se mantiene como estrategia. Hoy no hubo represión a la marcha. Pero busca amedrentar al pueblo e impedir acciones que puedan amenazar efectivamente sus negocios, y generar divisiones. Por ello, las manifestaciones de San Pedro Sula fueron reprimidas, en los dos últimos días. Bloquearon carreteras que llevan al principal puerto exportador del país. Además de los ataques a la población para intentar intimidar y dividir. Hasta ahora, corrigiendo el dato que di anteriormente, de acuerdo con un informe oficial de grupos de derechos humanos, 101 personas han sido muertos desde el inicio del golpe por tiros de balas militares en las madrugadas

 

El tercer aspecto se expresa en el debate sobre un cierto cansancio, resultado de la combinación entre tantos días de manifestaciones y, fundamentalmente, por la discusión abierta entre sectores del movimiento: ¿cuál la estrategia? Las dudas toman cuenta de sectores del movimiento. Los profesores, o mejor dicho (combatiendo el machismo), LAS PROFESORAS, así con mayúsculas, porque es el sector que estuvo, hasta ahora, como columna vertebral de la movilización en todo el país; "las maestras", como les dicen también expresan cansancio. Surgen problemas con una fuerte campaña de los medios buscando poner a las comunidades contra "las maestras" que se estarían negando a "enseñar a los niños" del país. Un cuidado necesario: no concluyamos que la disminución de las marchas de esta semana significa que el movimiento está derrotado. En estos 48 días, el movimiento fue capaz de superarse y reanudar iniciativas.


Pero el debate sobre la estrategia expresa una contradicción real del movimiento y la política que, hasta ahora, consiguió garantizar el presidente depuesto Zelalya. Aunque no sea dicho, las acciones del movimiento, reiteradamente llamadas por los sectores liberales de Mel para que sean "pacificas", para que no se radicalicen, tiene una estrategia clara: mantener el movimiento sobre control, presionando con las marchas internamente para apoyar las acciones de negociación que se busca construir desde el exterior.


Esta contradicción entre la impresionante combatividad demostrada por las hondureñas (un homenaje, una vez más, a "las maestras") y la acciones construidas sin una estrategia de enfrentamiento, junto con los otros dos aspectos, decidirán el futuro en el próximo periodo. Los dos otros aspectos que podrán llevar a la posibilidad de que el golpe se estabilice y consiga mantenerse son el tema de las elecciones nacionales, convocadas para noviembre, y las acciones internacionales de solidaridad que el movimiento sea capaz de promover.


Nos quedamos hoy en el primer tema. Es necesario y urgente establecer una estrategia para que el movimiento de conjunto vea como posible derrotar a los golpistas. "Enfrentamiento" no significa acciones aisladas que pueden generar confusión, sino preparar a las trabajadoras y trabajadoras hondureños del campo y de la ciudad  para enfrentar el enemigo. Con grandes acciones unitarias de masas. Las marchas son importantes pero deben estar al servicio de construir acciones que paren el país, que afecten la economía, que busquen dividir a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Construir un día de Paro Cívico, con huelgas y manifestaciones callejeras en las ciudades, con bloqueos de carreteras por todo el país es fundamental para el próximo periodo. Para dividir el enemigo y, fundamentalmente, para reanimar las heroicos luchadoras y luchadores de que es posible derrotar a los golpistas. Y eso se dará en las luchas concretas en las calles de Honduras, con los ojos y esfuerzos concentrados en dividirlos, con acciones construidas para enfrentarlos. No se dará con las marchas mirando para los cielos, esperando la vuelta de Zelaya.


Las elecciones, convocadas desde antes del golpe para noviembre próximo y mantenidas por los golpistas, hasta la fecha, tiene 6 candidatos inscritos (4 que apoyan el golpe y 2 de la resistencia) también pueden dividir al movimiento. Vamos a oír e informar para poder discutir.


El tercer aspecto decisivo: reafirmar un llamado a la solidaridad internacional. Hay que intensificar las acciones de solidaridad. Manifestaciones, boicot económico, exigir que los gobiernos que se dicen "democráticos y populares" de América Latina salgan de su postura de declaraciones y realicen acciones concretas. El primer paso es exigir, además de la ruptura diplomática, la ruptura económica. El boicot, el cierre de fronteras, la suspensión de todos los negocios promovidos por el gobierno de los golpistas. Esa tarea es de todos los que tengan claridad de que un golpe militar en América Latina no puede pasar.


Didi
Dirceu Travesso

 

Cuarto y Quinto Día

 

El fin de semana continuó con actividades y conversaciones. El sábado un concierto, en la plaza cercana al Aeropuerto, donde fue asesinado un joven estudiante de 19 años, Isis Obed Murillo Mencía, el día 5 de julio. En el concierto, cerca de 1.000 personas, con toda la emoción de estar en el lugar  donde se realizó la mayor manifestación contra el golpe, cuando Zelaya anunció que volvería al país y el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado convocó la población para recibirlo. Los trabajadores y trabajadoras se movieron para buscar que el presidente depuesto pudiese volver.

 

La evaluación es que entre 300.000 y 400.000 personas vinieron de todo el país, en caravanas, coches y marchas. Sólo un tercio de ellas consiguieron llegar la capital y dirigirse al Aeropuerto. El resto fue bloqueado en los caminos. Para la dimensión de Brasil, sería como si casi 1o.000.0000 de personas se desplazasen por el país para una manifestación. Los golpistas anunciaron que no permitirían el aterrizaje de avión.  En varias conversaciones, se señala que la dictadura casi cayó ahí. Los golpistas habían acabado de instalarse, todavía no habían definido todos los ministros, sectores de las Fuerzas Armadas "oscilaban". La marcha multitudinaria se impuso rompiendo tres barreras militares armadas por los golpistas. El clima de tensión aumentaba, a medida que la marcha avanzaba y las barreras se abrían, con militares informando por los radios que no podían disparar porque era el pueblo hondureño el que marchaba.

 

Solamente la última barrera, en la cabecera del Aeropuerto, donde era posible entrar por las cercas hasta la pista, respondió al comando y se lanzó contra la multitud. Hubo varios heridos y se produjo el asesinato del estudiante homenajeado por el concierto de sábado. Hay corridas y el avión que traía a Zelaya arremete y no aterriza. La división que se expresó en las bases y sectores de la jerarquía de las Fuerzas Armadas queda de lado, y los miles que están ahí se sienten frustrados porque el avión no bajó. Una vez más, el centro de las expectativas era mirar lo que podía llegar y no para el enfrentamiento que generó parálisis en las bases de sectores importantes del ejército. Eso nunca funcionó para las luchas de los trabajadores.

 

Heroico pueblo hondureño que, a pesar de la frustración, continúa marchando y movilizándose.
El domingo, se realizó una Asamblea General del Frente Nacional contra el Golpe, para discutir la continuidad. Soy uno de los primeros invitados a hablar: ofrezco en gesto de solidaridad la bandera de la Conlutas para que esté presente en todos los momentos de lucha del Frente. La bandera permanece en la mesa durante toda la Asamblea. Una  vez más, manifestaciones de cariño y solidaridad de clase. Los abrazos y los apretones de mano de activistas que expresan en su  búsqueda de la solidaridad internacional de clase la necesidad un punto de apoyo. Se trata de un golpe de clase, a pesar de las contradicciones del imperialismo. Los golpistas, como dicen los hondureños, son las "diez familias", forma como identifican a los principales grupos burgueses que dominan, como socios menores de las multinacionales los principales negocios del país. Bancos, prensa, café, maquiladoras, sobre todo textiles, plátano, madera, cadenas de supermercados, fast foods, etc.

 

Las decisiones centrales de la continuidad de la lucha: ampliar la organización del Frente Contra el Golpe, buscando constituir coordinaciones regionales; centrar, en los próximos días, en reanudar el debate y la organización en las bases de los movimientos, después de la semana en que el centro fue la marcha que llegó en Tegucigalpa  y permaneció; tener como eje de actividades, la semana próxima, la cuestión de los Derechos Humanos, aprovechando la visita al país de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA. La principal bandera es la liberación de los 11 jóvenes que continúan detenidos y la suspensión de los varios procesos judiciales en curso.

El domingo 23, habrá un acto-concierto ("Voces Contra el Golpe"), con la presencia de artistas ya confirmados de Nicaragua, Venezuela, Guatemala, Costa Rica, Argentina.

 

Después de la Asamblea, junto con abogados de organizaciones de Derechos Humanos, periodistas y parlamentarios, fuimos a visitar a los 11 jóvenes que continúan presos en la Penitenciaría Nacional, a unos 40 minutos de la ciudad. Todos están acusados de "vandalismo", "atentados terroristas" y "crímenes contra la propiedad". Están presos en un presidio común, y la visita tuvo que ser hecha sin celulares ni maquinas fotográficas. Jóvenes, en su mayoría subempleados, que fueron presos, como dijo uno de ellos, "porque somos pobres". El carácter de clase del golpe aparece por todo lados.

 

Sexto Día

 

La semana empieza con la repercusión de la presencia de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA. También se va a realizar la audiencia judicial de los 11 compañeros que continúan presos, acusados de vandalismo, crímenes contra la propiedad y el repertorio que se volvió común en los últimos años, con la política de criminalizar los movimientos sociales y las luchas. Las acusaciones siempre buscan rebajar los enfrentamientos y los activistas de los movimientos sociales a la categoría "delincuentes comunes".

 

Por la mañana, una marcha más, con cerca de 2.000 personas, recorre las calles de Tegucigalpa. En los últimos días, busqué, además de la participación en reuniones, manifestaciones y actividades del movimiento, conversar también con personas en su vida cotidiana. Al tomar un taxi, en una cafetería, por las calles, buscando entender cómo la población hondureña ve la situación del país.

 

Las conversaciones con los activistas y militantes que, incluso manteniendo una combatividad impresionante, reflejan preocupación, cansancio y una disminución de la participación popular en las manifestaciones. También, las paralizaciones de los sectores, fundamentalmente de empleados públicos, disminuyeron y reflejan problemas, me llevan a buscar entender cómo la mayoría que no participa de las manifestaciones ve la situación. "Estamos mal", "situación difícil", son, por regla general, las primeras palabras que aparecen.

 

Pero, a pesar de la unidad tan grande entre los sectores burgueses y todas sus instituciones (Iglesia, Congreso Nacional, Asociaciones Patronales, Partidos, Cortes Judiciales y  Fuerzas Armadas), la inmensa mayoría de la población está contra el golpe. Aunque no participen de las manifestaciones, o  tengan una u otra critica contra Mel Zelaya, no apoyan el golpe. Eso se expresa en la gran contradicción interna que tienen los golpistas. La falta de amplios sectores sociales sobre quienes apoyarse.

 

La expresión concreta: no consiguieron, hasta ahora, organizar ninguna manifestación importante a su favor. Por ello, como está ocurriendo todos esos días que me encuentro en Honduras, las marchas aunque con 2.000 personas, como las últimas, no son atacadas ni repudiadas en las calles. Al contrario.

 

Los golpistas, con toda la prensa en sus manos, están intentando construir una base social. Se apoyan en elementos reales: el cansancio, el sentido común de que es necesario que la vida vuelva a la normalidad.

 

Uno de los intentos por donde buscan atacar el movimiento, por ejemplo, es a través de una campaña brutal contra las profesoras, sector fundamental, desde el primer día, de la resistencia. Están buscando organizar "comunidades de padres" para exigir "la vuelta a las clases", que "los niños no pueden ser perjudicados", etc. Después de 50 días, un sector responde a la campaña reaccionaria. Hubo, en algunas escuelas, iniciativas exigiendo la vuelta a las clases. Pero todavía son expresiones aisladas, a las que el movimiento respondió con la vuelta a las clases, esta semana, para discutir y dialogar con las comunidades. E incluso donde consiguen un eco no se transforman en un "movimiento pro golpe".

 

Esta semana, hay rumores de que los propietario de las grandes cadenas de Fast Foods, ligados las "10 familias" (como los hondureños llaman a la gran burguesía golpista local), estarían intentando organizar una manifestación de sus empleados "en defensa del empleo" y contra los "vándalos" (manifestantes). Ese sector está siendo uno de los más afectados por la "disminución de los negocios" como aparece también en las  conversaciones. Hasta ahora no lo consiguieron.

 

Por otro lado, a pesar de que no apoyan el golpe, aumentó un cierto escepticismo  de la mayoría de la población con relación a la posibilidad que Mel Zelaya vuelva. La disminución de las manifestaciones expresa ese escepticismo y uno cierto distanciamiento de amplios sectores de masas con respecto  a la disputa golpistas versus resistencia.

 

En las conversaciones, aparecen los síntomas de la campaña de la burguesía. Sectores que reproducen el discurso de la prensa sobre que los manifestantes, los "vándalos", están atacando la propiedad y perjudicando el país. Pero incluso entre aquellos que apoyan el golpe son muy minoritarios. La mayoría de los que expresan ese discurso acaban por rechazar a todos: "los políticos son todos iguales",  Michelletti y Zelaya. Para los golpistas innegablemente es un avance. Están generando confusión en la cabeza del movimiento. Pero todavía no consiguen transformar esos sectores en base de sustentación para su política.

 

La política de Zelaya que, de alguna manera, se reproduce en el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado, de no impulsar manifestaciones que se enfrenten y derroten al ejército y a los golpistas, buscando dividir y paralizar el ejército con manifestaciones que paren, de hecho, el país, es central para mantener ese "encrucijada" y generar el desgaste en sectores del movimiento.

Pero, por otro lado, el aislamiento internacional de los golpistas, fundamentalmente en los organismos de superestructura, es muy grande. Ese aislamiento también es decisivo para no generar amplios sectores de masas que se desplacen a la derecha. Y, por lo tanto, fundamental para que la resistencia se mantenga. Compensando la situación interna de encrucijada.

Esa situación, si bien mantiene la resistencia y la posibilidad de victoria, apunta para la perspectiva negociada entre el imperialismo, los golpistas y la resistencia. Una negociación como esa llevará inevitablemente a una crisis posterior. Manteniendo la gran contradicción en el país, explicitada por el golpe, que no se trata de la división entre Zelaya y Michelleti, sino el debate entre el modelo neoliberal (con TLC, privatizaciones y subordinación completa del país a los intereses de las multinacionales imperialistas y sus socios hondureños) y la lucha por la ruptura con ese modelo, que apunta para una Asamblea Constituyente, donde el pueblo y los trabajadores puedan discutir y decidir sobre el proyecto nacional.

 

La "salida negociada", el no aprovechar la situación de aislamiento y la disposición heroica demostrada por los trabajadores de este país, sería dejar intacto los sectores fascistas para que, más tarde o más temprano, vuelvan a atacar.

 


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