| Huelga en Inglaterra: trabajadores muestran su fuerza |
| Escrito por Cecilia Toledo | |
| Miércoles 07 de Diciembre de 2011 00:33 | |
Marchas con 30 mil personas en Londres, 20 mil en Manchester y 15 mil en Liverpool, fueron algunos de los hechos que marcaron el día en que 2 millones de trabajadores del sector público cruzaron los brazos en Inglaterra. El gobierno inglés trató de minimizar el impacto de la mayor huelga que ocurre en el país
en tres décadas, pero no lo consiguió. La huelga había sido decidida en octubre, en el Congreso de la central sindical (TUC) y debería ser de sólo un día, 30 de noviembre y circunscribirse al sector público, amenazado por un plan de privatizaciones y el más atacado hasta el momento por la política económica del gobierno, de recortes en las jubilaciones y pensiones.
Sin embargo, incluso con esas limitaciones, el movimiento tuvo un gran impacto sobre la clase trabajadora de conjunto, porque expuso a la luz del día la verdadera intención del gobierno de hacer pagar a los trabajadores la crisis económica. A pesar de haber sido una huelga de los empleados públicos, con la principal bandera de defensa de las jubilaciones, muchos jóvenes participaron de las manifestaciones, porque la juventud viene siendo duramente castigada por la falta de empleos y perspectivas futuras.
Una huelga fuerte, a pesar de la ley
Para realizarse una huelga en Gran Bretaña es necesario tomar en cuenta la draconiana legislación anti-huelga que la clase trabajadora soporta desde los tempos de Margareth Thatcher y que tiene que superar en caso se quiera luchar contra el gobierno y la patronal. Las huelgas no son votadas en asambleas, sino que deben enfrentar un largo y complicado proceso de consulta, llamado ballot, en que cada trabajador vota por separado en una cédula enviada a su domicilio. El proceso es totalmente conducido por la dirección sindical y supervisado por el gobierno. A eso se suma el hecho que los sindicatos ingleses están bajo el férreo control de una poderosa burocracia y dominados políticamente por el Labour Party (Partido Laborista), que no hicieron ningún esfuerzo en la preparación de la huelga.
Incluso con todo eso, los números divulgados por la prensa británica muestran que la huelga fue fuerte, alcanzando, sobre todo, a los profesores: 19.000 de las 21.700 escuelas en Inglaterra y en el País de Gales, cerraron total o parcialmente; 6.000 de las 30.000 cirugías no urgentes fueron canceladas (The Guardian, 30/11). El primer ministro David Cameron aprovechó para decir que la huelga falló y no tuvo un impacto significativo. "A pesar del posicionamiento del partido de la oposición, que apoyó de forma irresponsable y demagógica la huelga, ella fue insignificante".
El partido a que se refiere es el Laborista (Labour Party), cuyo líder, Ed Miliband, dice que el gobierno necesita aceptar convivir con las huelgas. El le preguntó a Cameron: "¿Por qué usted piensa que tantos trabajadores honestos del sector público, que trabajan duro, muchos de los cuales nunca hicieron una huelga antes, sienten que el gobierno simplemente no los escucha?" Todo eso no pasa de una retórica porque, de hecho, el mismo Labour Party no hizo nada para ayudar a la huelga. Luego, Cameron no tenía razón para criticar a Miliband, porque éste, además de no haber colaborado en nada para el acontecimiento de la huelga, incluso dio declaraciones del tipo: “yo odio la huelga, pero no condeno a aquellos que la hicieron”; “tenemos que pagar la deuda pública y, por eso, los recortes son necesarios”. En medio de una huelga, ese tipo de declaración, viniendo de un partido en el cual aún la mayoría de los trabajadores tiene ilusiones de que defiende sus intereses, sólo sirve para humillar y desmoralizar a aquellos que están luchando y siendo acusados de negarse a negociar con el gobierno.
Sin embargo, uno de los principales líderes sindicales, Brian Hutton, del sindicato GMB (transportes) dijo que las negociaciones con el gobierno sobre el recorte en las pensiones no están llevando a nada y un portavoz del TUC dijo que más de 2 millones de trabajadores tomaron parte de la mayor acción sindical desde 1979 en el país, y preguntó: "¿La cuestión real es como el gobierno provoca a tantas personas comunes y decentes a ir a la huelga por primera vez en la vida?".
Mark Serwotka, dirigente del PCS (organización que une a los trabajadores del sector público y comercial), dijo que los piquetes mostraban una gran unión, con más del 90% del personal de algunos departamentos del gobierno tomando parte. "Yo estuve en algunos piquetes en Londres y el espíritu era de mucho ánimo por parte de los trabajadores”, dijo.
Heathrow, el mayor aeropuerto de Londres, informó que todo estaba dentro de la normalidad, pero algunas empresas aéreas, como la British Airways y la Virgin Atlantic indicaron que cientos de pasajeros tuvieron que ser transferidos. La Virgin Atlantic informó que tuvo que operar con el 50% de su capacidad. Los sindicatos del País de Gales informaron que cerca de 170.000 trabajadores pararon y, en Escocia, cerca de 300.000. Se realizaron más de 1.000 marchas y manifestaciones en las calles, en todo el país.
El secretario general de Unite (trabajadores del servicio público, sobre todo del sector salud) Len McCluskey, dijo que el 30 de noviembre será recordado como el día en que los trabajadores lucharon unidos para proteger la economía y el estado de bienestar: “El pueblo trabajador está siendo obligado a pagar por una crisis económica causada por la élite económica que está llevando al país a la quiebra”. El añadió, también, que "la huelga fue una brillante manifestación de coraje y decisión de los servidores públicos que están siendo demonizados por el gobierno que ya perdió su sentido moral".
¿Por qué los profesores hacen huelga?
Los profesores ingleses están indignados con las reformas para cambiar las reglas de la jubilación. El gobierno propuso que ellos paguen cuotas mensuales más altas y que trabajen por más tiempo. Los profesores argumentan que uno de los mayores beneficios por su trabajo es una segura y decente pensión y que los cambios propuestos por el gobierno quieren que los profesionales ya graduados eviten abrazar la profesión. Ellos también señalan que su empleo es particularmente fatigoso y es, simplemente, imposible trabajar hasta los 68 años, la edad de jubilación que el gobierno está proponiendo.
El gobierno propone que: las contribuciones mensuales de los profesores para la jubilación aumente arriba del 50%, pasando de 6,4% al 9,6% hasta el 2014; los profesores no podrían jubilarse a los 60 años, sino a los 65, que subiría a 66 en el 2020 y después a 68; el gobierno ofreció exención para todos aquellos que, antes de los cambios, estén próximos a los 10 años para jubilarse en abril.
Nick Gibb, ministro de educación, dijo que los cambios son inevitables, porque el costo para pagar las pensiones de los profesores se duplicaran de £5 mil millones (US$ 7,80 mil millones) en el 2006 a £10 mil millones (US$ 15,61 mil millones) en el 2016 y crecerán aún más rápidamente conforme la expectativa de vida continúe subiendo. El dice que el presupuesto de marzo requiere una economía de £2,8 mil millones (US$ 4,37 mil millones) del sector público de pensions bill (fondos de pensiones) para el 2015 y que eso exigirá un aumento de 3,2% más en las contribuciones.
El primero ministro Cameron llamó a la huelga de irresponsable. "Es una irresponsabilidad, cuando las negociaciones están andando, llamar a huelgas que pueden llevar al cierre de la mayoría de las escuelas en nuestro país. Lo que se está ofreciendo es extremamente razonable y los trabajadores necesitan aceptar y es una tragedia que el Labour Party se rehúse a condenar las huelgas”.
Gran Bretaña puede entrar en recesión
Todo indica que Gran Bretaña entrará en recesión en el próximo período, influenciada por la crisis en la zona del euro, y la clase trabajadora va a pagar caro por ella, con el aumento del desempleo, recortes en los servicios públicos y reducción de los presupuestos familiares. Rechazando el argumento del ministro de economía, George Osborne, de que la expansión del sector privado podría compensar las pérdidas de empleos en el sector público, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico dijo que las filas de desempleados van a continuar. La OECD advirtió que más de 30 países desarrollados contraerán sus economías en 0,2% y Gran Bretaña podría expandirse apenas el 0,5%. Pier Carlo Padoan, economista jefe de la organización, dice que: "La economía global se viene deteriorando de forma significativa y las economías avanzadas están en declive, llevando a la zona del euro a entrar en recesión”.
Mervyn King, presidente del Banco de Inglaterra, advirtió sobre la amenaza de inflación en el país. "El aumento de los precios de la energía eléctrica y de los alimentos fue mayor de lo que esperábamos”. El dice que los problemas en la zona del euro aumentan los riesgos sobre la salud del sistema bancario en todo el mundo industrializado. "Y que eso aumentó el costo de los bancos para obtener fondos y, por lo tanto, el costo de los préstamos para las empresas. Esos son desafíos enormes y no va a ser fácil enfrentarlos”.
Adam Posen, del Comité de Política Monetaria, dice que está más preocupado con la estagnación económica de lo que con la inflación, y que los bancos centrales necesitan estar alertas para no repetir los mismos errores de 1930, cuando ocurrió una de las mayores crisis del capitalismo hasta hoy. "Si nosotros repetimos los errores del pasado y no hacemos los ajustes necesarios prematuramente, vamos a incurrir en la misma situación de aquella época". Para la clase trabajadora, esos ajustes significan recortes en los servicios públicos, privatizaciones de servicios esenciales como salud y educación, aumento de los precios de la canasta básica, del desempleo y del tiempo de jubilación. Justamente el programa de la huelga, que fue un puntapié inicial y fundamental para demostrar al gobierno que la poderosa clase trabajadora inglesa no está dispuesta a tragarse callada ese paquete económico que compromete su futuro y el de sus familias.
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Traducción Laura Sánchez
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