| La lucha contra el cierre de la planta Termini Imerese-FIAT |
| Escrito por Davide Margiotta* | |||
| Domingo 14 de Febrero de 2010 19:10 | |||
Mientras Sergio Marchione, presidente de la FIAT, anuncia cándidamente que, en 2012, cerrará la fábrica de Termini Imerese, el 2009 terminó mejor de lo previsto para la empresa. La Bolsa recibió con satisfacción las cuentas de fin de año, empujando las acciones de la empresa arriba, hasta una ganancia de 0,8%, en los minutos posteriores a la divulgación de los resultados.
Oficialmente (porque en la sociedad capitalista nunca se sabe verdaderamente cuál es el balance real de una empresa) el grupo terminó con una pérdida líquida de 848 millones de euros. Los ingresos cayeron de 60 para 50.000 millones de euros. Resultado mejor del previsto, garantizado por el despido de los trabajadores precarios y por el uso masivo de Caja de Integración (NdR: seguro al desempleo los trabajadores italianos). Para este año, la administración de la empresa espera una mejora en todos los sectores. Evaluación, sin embargo, "en suspenso" para división de automóviles, que dependerá de la manutención del programa de incentivos ecológicos. Los objetivos para el 2010 son 53.000 millones de euros de ingresos y un resultado líquido positivo de 200 ó 300 millones de euros.
El plan de los patrones Uno de los procesos que se presentan constantemente durante las crisis capitalistas es el de la concentración del capital a través de la adquisición de empresas. Esta centralización del capital crea supergrupos industriales y financieros que controlan, de hecho, economías y países enteros. Estos supergrupos forman , normalmente, pocos cárteles dominantes que, en las fases de crisis, entran abiertamente en enfrentamiento, aumentando las tensiones comerciales y, como consecuencia, aumentando las tensiones políticas y militares. Interviniendo en un congreso internacional de la industria automotora, Marchione expresó la idea (para todos aquellos que todavía no habían entendido) que la actual crisis es una crisis de superproducción: "A nivel global, nuestra industria tiene la capacidad de producir cerca de 94 millones de coches al año, cerca de 30 millones más de los que se venden. Un tercio de este exceso de capacidad se encuentra en Europa, donde el sector automovilístico es virtualmente el único sector que todavía no racionalizó la producción. Europa, el año pasado, utilizó 75% de la propia capacidad, un número que puede bajar a los 65% en lo que va de año...". En este congreso también fueron anunciados los planes de Fiat, que no son sólo cortar los costos, despidiendo miles de trabajadores en todo el mundo (según el periódico económico alemán Handelsblatt el llamado "proyecto Phoenix" preveía el cierre o el redimensionamiento de diversas fábricas en toda Europa: Alemania, España, Suecia, Bélgica, Gran Bretaña, Austria e Italia). La estrategia de Marchione incluye también adquisiciones (la Opel y el acuerdo con la Chrysler) y el intento de afirmarse en nuevos mercados (el norteamericano sobre todo, con la "operación Chrysler"). La operación Opel falló, pero el objetivo principal de afirmarse en EEUU es perfectamente posible, gracias a la adquisición del control estratégico de la Chrysler, pagada con un caro precio por los trabajadores norteamericanos (cuyos sindicatos aceptaron un acuerdo durísimo que prevé la prohibición de huelgas hasta 2015, el congelamiento de los sueldos que, para los nuevos empleados será equivalente a 70% del sueldo actual, pérdidas en los pagos sobre las horas extras, cancelación por dos años de numerosos días festivos y la adquisición obligatoria de gran cantidad de acciones de la empresa por parte del fondo de pensión de los empleados). La respuesta de los trabajadores En una región como Sicilia, la decisión de cerrar la fábrica de Termini tiene consecuencias sociales todavía más devastadoras que en otros sitios. Allí, en tres años, se perdieron más de 54.000 puestos de trabajo y 50% de las familias se encuentra en la franja de la "pobreza relativa". Cada año, decenas de miles de trabajadores son obligados a emigrar. Frente a esta disgregación, los sindicatos burocráticos demostraron una vez más su sumisión al capital, rechazando cualquier hipótesis de huelga o de otras medidas más combativas. La respuesta de la FIOM, FIN y UIM [NdR: sindicatos metalúrgicos de la varias centrales del país] a la arrogancia patronal se limitó la proclamación de 4 horas (¡cuatro!) de huelga para el 3 de febrero. Y así, mientras Fiat decide unilateralmente la suspensión de la producción en Termini "hasta que el flujo de mercancías esté reestablecido" y anuncia la Caja de Integración para todos los empleados del grupo, los trabajadores atropellan a las propias direcciones traidoras y se movilizan. En Pomigliano, 38 obreros precarios, cuyo contratos no habían sido renovados, bloquearon la carretera, después de haber ocupado el gabinete del síndico] (NdR: algo así como presidente de cámara municipal y también alcalde) Prosigue también la ocupación de los obreros de Termini Imerese y la heroica lucha de los trabajadores del Delivery Correo Electrónico: trece obreros de la producción, que perdieron su trabajo están hace nueve días sobre el techo de la fábrica contra los despidos y por la revocación de la decisión por parte de la empresa ("Bajaremos solamente con la certidumbre de un trabajo o la muerte..."). El 29 de enero ocurrirá, con la supervisión del ministro Scajola (el verdugo de Genova 2001 [NdR; represión a una movilización antiglobalaización) una reunión para discutir el futuro de Termine Imerese, pero no parece que el gobierno tenga intención de jugar un papel importante en la situación, vista la imposibilidad inmediata de conceder las habituales ayudas estatales la empresa. ¡Por la ocupación de las empresas! Las masas no tienen más confianza en las clases dominantes. Nunca entre los trabajadores fue tanta la desconfianza con relación a los partidos burgueses (este es el verdadero significado del difuso sentimiento "antipolítico"): la premisa objetiva para una situación revolucionaria ya está madura. Lo que falta es el elemento subjetivo. La crisis capitalista está destruyendo la vida de millones de proletarios. Ante el ataque patronal, ante la tentativa de descargar los costos de su crisis sobre el proletariado, asistimos, hasta este momento a luchas heroicas aisladas, pero todavía no al estallido social de la cual la situación esta objetivamente preñada. Las razones son múltiples: desde el conocido uso de los "amortiguadores sociales" hasta el papel de "agentes de la burguesía en el movimiento obrero", jugado por las direcciones burocráticas (CGIL, FIOM, Refundación Comunista, todos desempeñando el papel de bomberos).
La batalla que se desarrollará en los próximos meses en la Fiat será decisiva: una victoria contra la "empresa modelo" del capitalismo italiano abrirá un nuevo ciclo de luchas en todo el país. Pero sólo una lucha dura y sin tregua puede doblegar los planes de Marchione, que son los planos de la burguesía que intenta desesperadamente salvarse de la catástrofe. Las huelgas (en especial las "simbólicas") en este punto, ya no bastan más, Es necesaria una lucha más avanzada y la ocupación de las unidades de las empresas en crisis, comenzando por Termini.
Las luchas en la Innse, en la Alcoa y en la BAR.SA son algunos ejemplos que demuestran lo que se puede hacer. A partir de estos conflictos, es urgente construir la unidad de la clase trabajadora, italiana e inmigrante, alrededor de una plataforma de lucha radical. La fuerza gigantesca de la clase obrera, hasta ahora traicionada por la burocracia, puede golpear a la patronal y su gobierno. (*) Obrero metal-mecánico, responsable nacional del trabajo sindical del PdAC. Fuente: sito web del PdAC (http://www.partitodialternativacomunista.org/), 29/01/2010
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Mientras Sergio Marchione, presidente de la FIAT, anuncia cándidamente que, en 2012, cerrará la fábrica de Termini Imerese, el 2009 terminó mejor de lo previsto para la empresa. La Bolsa recibió con satisfacción las cuentas de fin de año, empujando las acciones de la empresa arriba, hasta una ganancia de 0,8%, en los minutos posteriores a la divulgación de los resultados.















