| Carta abierta a los militantes y activistas del PRC |
| Escrito por PdAC - Italia | |||
| Martes 15 de Junio de 2010 03:17 | |||
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Caras compañeras e compañeros,
Muchos de ustedes nos conocen: militamos juntos en el PRC (Partido de Refundación Comunista) por años hasta nuestra salida del partido en abril del 2006 – cuando Refundación Comunista entraba orgánicamente en el segundo gobierno Prodi – dando inicio al recorrido que llevaría a la fundación del PdAC (Partido de Alternativa Comunista); con otros de ustedes participamos de luchas o manifestaciones realizadas en los últimos años.
Salimos de Refundación Comunista denunciando que el apoyo al gobierno (Prodi) y a su programa constituía una traición a la razón de nuestra militancia común dentro de un partido nacido para contestar inclusive a la liquidación de la propia idea del comunismo. Dijimos que la presencia del PRC en aquel ejecutivo sería preciosa para el patronato italiano (así como el sustento de la CGIL a la política económica de Prodi y Padoa Schioppa) y convirtió al partido en un instrumento dócil para imponer la política de guerra social y militar de los patrones.
No exagerábamos: el ataque al sistema de jubilación con el silencio-consentimiento a los fondos de pensión, la privatización de la escuela pública, la misión militar en Afghanistan, la realización de la TAV y de la base de la OTAN en Vincenza, el paquete de seguridad “anti-romenos”, no serían posibles sin el voto y el apoyo activo de los parlamentarios y del actual secretario nacional de Refundación Comunista (que era ministro de aquel gobierno).
El fin de esa historia es conocido por todos: después de que por dos años la izquierda parlamentaria – PRC, Verdes, PDCI – sustentó activamente y diligentemente el gobierno de la Confindustria (Confederación de la Industria), la hora de la verdad llegó. Las elecciones políticas sancionaron la muerte de la Sinistra Arcobaleno (Izquierda Arcoiris), la alianza electoral que agrupaba las fuerzas de la izquierda del gobierno y que tenía como candidato a la presidencia del Consejo (nombre que se da en Italia al cargo del primer ministro) Fausto Bertinotti. La fidelidad de Refundación Comunista y de las otras fuerzas del Arcobaleno a todas las maniobras patronales llevo primero al desgaste del cuadro militante de estos partidos, para traducirse después en la pérdida de su base electoral que, aún con varias vacilaciones, era superior al 11%, hacia un 3%, perdiendo así toda su representación parlamentaria.
Innegablemente, la política anti-obrera del gobierno Prodi, con la consecuente pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el empobrecimiento de franjas crecientes de la población, abrieron el camino para la victoria de la derecha populista y reaccionaria. La colaboración activa a esta política por parte de Refundación privó a los trabajadores de un punto de referencia para sus reivindicaciones: la política de colaboración de la burocracia de CGIL, CISL y la UIL, por el lado sindical, y aquella subalterna a los intereses del patronato por el lado político, produjeron este resultado, dos años de apoyo incondicional y apasionado al Presupuesto General del Estado, al aumento de los gastos militares, el financiamiento de las misiones coloniales, el aumento de la edad para la pensión, los recortes en la escuela pública y al financiamiento de la escuela privada y a los decretos racistas.
Sucesivamente, vuestro congreso nacional determinó la derrota de la fracción de Bertinotti, agrupada en torno a Vendola y la consecuente ruptura con el nacimiento de la Izquierda Ecológica y Libertad. En aquel congreso, el ministro ejecutor de la política del gobierno Prodi – Paolo Ferrero – electo secretario nacional anunciaba un “giro a la izquierda” del partido. Pero si muchos de ustedes, con la honestidad de militantes, creyeron en aquel “giro”, no fue así con los electores, que castigaron en seguida al PRC en las elecciones europeas.
Nosotros no solo no creemos, sino que alertamos y avisamos a aquellos que todavía quieren dar crédito una vez más a este grupo dirigente. Ya en la primera de las recientes elecciones regionales, los grupos dirigentes - nacionales y locales – del PRC multiplicaron las declaraciones de la plena y total disposición a nuevas alianzas electorales y gubernamentales “sin impedimentos” con el Partido Democrático (PD), o sea, con el partido de alternancia burguesa, que ya se constituyó como una organización totalmente liberal y de referencia de la grande burguesía industrial y financiera italiana. Una disponibilidad llevada hasta el punto de que el mismo Paolo Ferrero declaró que el PRC está “a punto de aceptar a Casini (líder de la Democracia Cristiana) como primer ministro, para sacar a la derecha de Berlusconi”.
Naturalmente, este escenario es todavía para el futuro, mas los acuerdos con el PD no, estos pueden ser hechos inmediatamente. Y así, Ferrero cerró acuerdos electorales y de gobierno local en todas las regiones con elecciones marcadas, salvo tres (Lombardía, Campaña, y las Marcas) en las cuales el partido de Bersani (líder del PD) expresamente rechazó al PRC.
Sabemos – por leer en varios blogs – que muchos de ustedes digirieron mal esta escogencia, que, por enésima vez, abandonaba los principios del PRC a la burguesía liberal en cambio de cualquier silla de consejero o asesor. Con todo, diversos activistas honestos, también en esta ocasión, sintieron el sabor amargo. Muchos de ustedes pensaron que era necesario todavía sufrir para que el partido se pudiera “mantener”, pasando por esta prueba electoral; para que una renovada actitud militante pudiese invertir la ruta que llevó a Refundación cerca de su total desaparición.
Al contrario, el resultado electoral es todavía más claro: ocurrió una hemorragia de la aceptación del partido, que empujó al PRC aún todavía para abajo. Y no solamente donde se presentaba en coalición con el PD (señal inequívoca de la recusa de parte del electorado con tal opción y, más aún, con la subordinación de los comunistas a los liberales), como también en las regiones donde se presentaba de forma autónoma (señal de la percepción de la marginalidad y la subalternidad que caracterizaba la escogencia – obligada – de andar sólo).
Quien esperaba un análisis serio después de las elecciones (y de la posterior derrota) y sobretodo, elecciones consecuentes, no puede más que permanecer desilusionado: el grupo dirigente del PRC se “auto-absolvió” (como se puede hablar de “mantenimiento del partido” con una hemorragia así de fantástica – 1.400.000 de votos perdidos por el PRC y por el PDCI desde las regionales del 2005 o de 300.000 votos menos de las elecciones europeas del 2009 – no se puede entender). Más allá de eso, el grupo dirigente todavía relanzó la propuesta de construcción de un nuevo proyecto (la Federación de la Izquierda) de alianza con los partidos de la centro-izquierda: esto es la misma fórmula que llevo a la derrota y a la actual casi completa desaparición de Refundación Comunista.
Nosotros creemos que el esfuerzo de militantes y activistas de este partido merecía un respeto diferente por parte del grupo dirigente. Pero estamos convencidos de que ninguna batalla en el interior del PRC puede convencer a los que condujeron a estos resultados a cambiar de perspectiva – la alianza y la subordinación a los representantes de la burguesía italiana en un cuadro de alternancia – constituye el ADN de vuestros dirigentes desde el nacimiento de Refundación. Y ahora es necesario que sean ustedes mismos quienes tomen en sus manos las riendas de su destino político.
Nosotros, entre millares de dificultades, estamos empeñados en la tarea de construir un partido comunista realmente revolucionario, en el cuadro de una internacional revolucionaria. No les espante este adjetivo: sabemos cuánto en el PRC es difícil usarlo, desde el momento en que el “pensamiento único” en sus militantes ha sido respirado y lo de la reforma del capitalismo, a través de la participación en sus instituciones. Este proyecto, reformista, de más de 150 años de viejo y que es repetidamente derrotado por la historia, trayendo consigo la derrota de la clase trabajadora.
Nosotros estamos empeñados en otro proyecto: contra aquel reformista, un proyecto realmente revolucionario, que parta del principio de la independencia de clase y de todos sus gobiernos – de centro-derecha o de centro-izquierda – para construir, en las luchas y movilizaciones, que, sobretodo, en este fase de violenta crisis estructural del capitalismo se desenvuelven, el partido comunista del cual realmente tenemos necesidad. Aquel que luche contra este sistema, no para reformarlo, mas para sustituirlo por otro en el cual la clase trabajadora – la gran mayoría de la sociedad, dominada por una ínfima minoría – gobierne por si misma.
Naturalmente, nosotros no tenemos la arrogancia de proclamarnos “este” partido, y la organización internacional de que somos parte – la Liga Internacional de los Trabajadores – no tiene la arrogancia de proclamarse “esta” internacional. No tenemos ninguna vocación para la autosuficiencia. Al contrario, tenemos la conciencia de que el embrión de partido, que hasta este momento construimos en la lucha cotidiana, en las reivindicaciones aún mínimas de la clase explotada, es todavía insuficiente para nuestros objetivos. Por esto, necesitamos de la ayuda de los militantes y activistas sinceros que consideran este un objetivo digno de ser perseguido, por lo cual vale la pena invertir la propia energía militante.
La nuestra no es una propuesta de “cooptación” para nuestro partido. Para nosotros un partido se constituye apenas como un instrumento, no como un fin: el instrumento indispensable para la realización de un partido realmente comunista, realmente revolucionario. Y la construcción de un partido revolucionario no prevé la adhesión a los “fieles”, no somos una iglesia. La nuestra, al contrario, es una propuesta de construcción común de este partido, partiendo de los principios de la independencia de clase y de la autonomía de los comunistas frente a la burguesía. Porque solamente un partido realmente independiente y autónomo de ésta puede combatirla.
Por esto les pedimos para traducir vuestra indignación, hacia con los que les condujeron a este resultado y vuestro desacuerdo con las propuestas que los perpetúan y los reproducen, en la voluntad de militancia: ayúdenos a construir un partido revolucionario en Italia que recuse por principio la participación en los gobiernos de los patrones, que mire la decadencia del sistema capitalista y por un gobierno de los trabajadores. La unidad de los militantes se debe construir sobre esta base revolucionaria, la única capaz de desarrollar sus luchas con independencia de clase, independiente de la burguesía y de sus gobiernos.
La realidad cotidiana nos demostró que la perspectiva revolucionaria es la única realista: el capitalismo, gobernado por la centro-derecha como por la centro-izquierda, con o sin la participación de la izquierda, se traduce en la miseria, en la guerra, en la explotación, en la devastación ambiental, en la discriminación racial y sexual. La única defensa posible para los trabajadores es la ruina de este sistema económico y social, para dar a los trabajadores el control sobre la economía y sobre la producción. Coloquemos juntas nuestras fuerzas para decir No a los gobiernos de los patrones y por una perspectiva comunista.
Fuente: site del Partido de Alternativa Comunista, 17/04/2010
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