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Pomigliano: solamente con la lucha podemos doblegar la Fiat y la Confindustria
Escrito por Davide Margiotta , PdAC   
Martes 13 de Julio de 2010 15:57
El día 12 de enero de este año, desde Detroit, Sergio Marchionne (principal ejecutivo de la Fiat) declaraba a los periodistas: “asumimos el compromiso de traer (la línea de montaje) de lo Panda de Tichy, en Polonia, a Pomigliano; si hubiera condiciones para conseguir la flexibilidad (en las relaciones laborales). Es un gran compromiso que, racionalmente, desde punto de vista económico, nadie haría”.

Y entonces ¿por qué el principal ejecutivo de la Fiat quiere desplazar la producción de lo Panda de una fábrica considerada la principal del grupo Fiat para Pomigliano, con una inversión de 700 millones de euros?
 
Excluyendo a quienes creen en la existencia de Papá Noel, ningún ser vivo pensante podría creer en una inversión del género hecho por amor al prójimo. Sobre todo cuando estamos hablando de aquellos que en la Chrysler (empresa bajo control del grupo Fiat), con el mismo chantaje de cerrar las fábricas si los propios planes no fueran aceptados por los trabajadores, obtuvo pocos meses atrás un acuerdo-cabestro, que preveía, entre otras cosas, la prohibición de huelgas hasta el 2015, la congelación de los salarios, que para los nuevos empleados será equivalente a un 70% del salario actual, pérdidas en los pagos de horas-extras, cancelación por dos años de numerosos feriados, adquisición suicida de gran cantidad de acciones de la empresa por parte del fondo de pensión de los empleados...
 
Que cosa prevé el acuerdo de la Fiat con los sindicados pelegos
 
La Fiat consiguió el acuerdo con los sindicatos pelegos FIN-CISL, UILM, FISMIC y UGL. Estos auténticos siervos de los patrones suscribieron el acuerdo sin siquiera sentarse a la mesa de negociaciones. Solamente SLAI COBAS y FIOM (pero que sufre la presión de la CGIL para suscribir el acuerdo inmediatamente) se posicionaron contra al acuerdo.
 
En la realidad la FIOM se posicionó contrariamente apenas en una parte de este, visto que Cremaschi declaró que "si los trabajadores votan ‘sí’ a los 18 turnos, aún considerando un tremendo esfuerzo, pero dado que el contrato prevé este límite, nosotros lo aceptamos. Pero si el referendo nos pide renunciar al derecho de huelga, alguna ley sobre seguridad o a los límites de horario previstos por el contrato, diremos no, estas renuncias no pueden ser objeto de un referendo de una única fábrica”. El mismo Cremaschi, que llegó a declarar al periódico Corriere della Sera “Marchione, pare y se avergüence, aprenda a gestionar una empresa como todos aquellos menos famosos y ricos que usted, que consiguen eso en Italia respetando leyes, contratos y la Constitución” (!).
 
Veamos sumariamente algunos puntos cruciales (y podríamos hablar de muchos otros) previstos en esta generosa oportunidad gentilmente propuesta por Marchionne a los obreros de Pomigliano:
 
1. La producción se efectuará en 18 turnos por semana (tres turnos al día, por seis días de la semana);
 
2. Las huelgas no serán posibles en los casos en que la empresa haya requerido el trabajo extraordinario por exigencia de los negocios, recuperación productiva y crecimiento del mercado. Para los obreros las represalias serán pesadas: entrar en huelga contra el acuerdo será punible como infracción disciplinar, con medidas que pueden llegar hasta el despido;
 
3. Se doblan de 40 la 80 las horas de trabajo extraordinario obligatorio. Mientras otras 200 horas pueden ser solicitadas usando la media hora de la comida;
 
4. Aumento espantoso del ritmo y de la flexibilidad;
 
5. Con la disculpa de la lucha contra las ausencias, la Fiat podrá negarse a pagar los primeros tres días de enfermedad cuando verifique una cantidad considerada “anómala” de atestados médicos;
 
6. La media hora de la comida ya no será después de 6 horas de trabajo, será al término del turno (!) y podrá ser suspendida completamente por exigencia de trabajo extraordinario.
 
Aquí está revelado el misterio del Papá Noel
 
Lo que está aconteciendo en la Fiat, empresa símbolo del capitalismo italiano, es aquello que mañana acontecerá con todos los trabajadores si el “acuerdo de la vergüenza” no fuera detenido. Gobierno y Confindustria, juntos a las direcciones colaboracionistas de la CISL y UIL suscribieron el famoso acuerdo sobre la renovación del modelo contractual, con lo cual desconocen de hecho el contrato colectivo nacional de trabajo, liberando las empresas del vínculo de negociación colectiva de derechos y salarios de los trabajadores. Aquí está el verdadero objetivo de aquel acuerdo: enchalecar a los trabajadores, en especial a los más débiles delante de los patrones, una vez divididos empresas por empresa, a renunciar a los propios derechos! Es esto lo que entendieron todos los trabajadores del grupo Fiat, como demostró la huelga del día 18 hecha en Mirafiori en solidaridad a los compañeros de Pomigliano.
 
El verdadero significado del referendo
 
El referendo en el cual se pidió a los trabajadores escoger entre quedarse en casa o trabajar en condiciones semi-esclavas no obtuvo el resultado esperado por los patrones, que la verdad parecen listos para relanzar el famoso Plana C, aquel que preveía la constitución de una nueva empresa siempre controlada por Torino (sede de la Fiat), que reabriría la fábrica y readmitiría a los obreros, o una parte de ellos, pero con el contrato propuesto por los ejecutivos del Lingotto (nombre del edificio histórico de la Fiat, sede de su administración).
 
De los 4881 que tenían derecho al voto, 2888 votaron “sí” y 1673 “no”, mientras la suma de los nulos y de los que no participaron es de 373 trabajadores. En la práctica los trabajadores que votaron “sí”, con la pistola apuntada a la cabeza y bajo la presión de los jefes y encargados, son solamente 842 de más que aquellos que votaron “no”. A este dato debe añadirse el hecho de que entre los cuadros y funcionarios de los escritorios el “sí” alcanzó un 90% de consenso: esto demuestra que la amplia mayoría de los obreros votó “no”.
 
Los obreros de Pomigliano demostraron, aún con el voto, que están listos para luchar. Diferentemente de sus direcciones, añadamos. La FIOM, delante del resultado del voto (repetimos: tanto más en las condiciones en las cuáles se votó, desastroso para los planes de la Fiat), se colocó dispuesta a reabrir la negociación! Mientras el secretario de la Refundación Comunista (PRC), Ferrero, no propuso nada además del recurso a la justicia, lamentándose del hecho que el plan va contra las leyes del Estado y viola la Constitución...
 
Una vez más, solamente la lucha de clases puede decidir quienes vence y quienes pierde
 
No es, ante todo, en las urnas, ni aún en esta ocasión, que puede nacer la verdadera respuesta obrera. Los planes de Marchionne sólo pueden ser detenidos con la lucha. El día 25 de junio, día de la huelga general proclamada por la CGIL, debe ser el primer paso de una lucha sin cuartel para repeler los proyectos patronales. En esta ocasión, es necesario que el sindicalismo de base supere todas las tendencias sectárias y llamen también para el mismo día la huelga general. No, evidentemente, para entrar en acuerdo con La CGIL, pero porque aquel día los obreros de Pomigliano estarán en las calles!
 
El capitalismo en crisis lucha por su propia supervivencia como un gigantesco monstruo herido y lo hace llevando a la humanidad para el abismo, jugando miles de trabajadores en la cancha en una desesperada tentativa de retomar las ganancias de pocos superexploradores.
 
Para que se pueda vencer, no será suficiente la huelga del viernes, mas sí una movilización por tiempo indeterminado de todos los trabajadores a partir de aquellos de Pomigliano, hasta alcanzar a todo el Grupo Fiat en una lucha que puede girar entorno a toda la clase trabajadora.
 
Es preciso una prueba de fuerza: una huelga por tiempo indeterminado hasta la ocupación de Pomigliano y en la perspectiva de ¡todas las fábricas que despidan!
 
Además de eso, como escribieron los trabajadores poloneses de Tichy en una carta abierta a los compañeros italianos: “Es claro, sin embargo que todo esto no puede durar por mucho tiempo. No podemos continuar a disputando entre nosotros los puestos de trabajo. Debemos unirnos y luchar por nuestros intereses internacionalmente. Para nosotros no existe otra cosa a hacer en Tichy que dejar de arrodillarse e iniciar el combate. Nosotros apelamos a nuestros compañeros a resistir y sabotear a la empresa, que nos quitó la sangre por años y ahora nos escupe encima. Trabajadores, es hora de cambiar!”.
 
Los militantes de las secciones de la Liga Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional en todos los países y los militantes del Partido de la Alternativa Comunista en Italia están al lado de los trabajadores de Pomigliano en esta decisiva lucha, a partir de la presencia en las calles de Nápoles en la próxima manifestación!
 
(*) obrero metalúrgico, responsable nacional por el trabajo sindical del PdAC
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Traducción: Pavel Romero

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