| Batalla por las calles de Roma |
| Escrito por Adriano Lotito * | |||
| Lunes 29 de Noviembre de 2010 12:02 | |||
¡Estudiantes e investigadores levantan la cabeza!
“¡Que nos devuelvan nuestro futuro!”: éste es el grito de rabia lanzado por las masas de estudiantes, universitarios, investigadores y profesores que, en estos días, están invadiendo las calles de las ciudades de todo el país.
De hora en hora, la protesta se está difundiendo con rapidez, mientras en la Cámara se discute el proyecto de ley de Gelmini[1] sobre la reforma de la Universidad. Una protesta que está asumiendo cada vez más el aspecto de un verdadero choque frontal, estallando de norte a sur y poniendo a dura prueba la resistencia de un sistema irremediablemente destinado al derrumbe.
Roma: los estudiantes atacan el Senado
El ápice alcanzado por la audaz lucha llevada adelante por los estudiantes contra el proyecto de ley Gelmini está representado indudablemente por la tentativa de un numeroso grupo de estudiantes de penetrar por la fuerza dentro de “Palazzo Madama”, sede del Senado de la República.
La acción se desarrolló después de una marcha por las calles de Roma, en la que participaron muchos docentes, investigadores, universitarios y trabajadores de todo el mundo de la educación y la universidad pública. Durante el acto, que concluyó delante de la Cámara, fueron lanzados huevos y piedras contra la sede de la Conferencia de los Rectores de las universidades italianas y contra los policías alineados en el equipo antimotín.
Los estudiantes trataron una y mil veces de atravesar el cordón policial, enfrentando a los “fieles servidores” del orden burgués por las calles del centro, entre la Calle del Curso y Montecitorio (sede de la Cámara de Diputados). Finalmente, un grupo de estudiantes combativos, al distanciarse de los demás manifestantes, intentó ocupar el pasillo del Senado, pero fueron exuplsados a golpes de porrazos. Al final, el balance fue de decenas de estudiantes heridos después de las numerosas cargas de la policía.
De Norte al Sur la protesta no para
Los choques de Roma sólo son la punta del iceberg de un período de luchas que se abrió con inesperada determinación (en realidad, nosotros lo esperábamos desde hace tiempo). En esos días, en Turín, está en curso la ocupación de Palazzo Nuovo[2], mientras en Pisa numerosos estudiantes universitarios han ocupado los puentes del río Arno, interrumpiendo el tránsito regular. También se realizaron ocupaciones de techos por estudiantes y profesores en Perugia y Salerno, mientras en Palermo se ocuparon dieciséis escuelas de enseñanza superior, junto a otras facultades universitarias.
Todo eso a pesar de los ataques de Gelmini, que finge ignorar las protestas definiéndoles “viejos rituales”, y del ministro del interior Maroni, quien ha asegurado, de hoy en adelante, una más eficaz red de seguridad (es decir, más equipos represivos armados de porra). El Presidente del Senado, en cambio, claramente atemorizado por el levantamiento estudiantil, ha hablado de “ruín agresión”, callando las continuas violencias de las fuerzas del orden.
A pesar de que el sistema mediático, instrumento de increíble eficacia en las manos de los patrones, dé inclusive poca visibilidad a esas luchas cada vez más pujantes, estudiantes y trabajadores han demostrado claramente que quieren continuar en ese camino, combatiendo sin rendirse a las intimidaciones que se subsiguen de parte del gobierno y de los poderes del Estado.
Organizar las luchas contra el tijeretazo capitalista
El Partido de Alternativa Comunista apoya e impulsa las protestas de los estudiantes y los investigadores. Estas luchas, en vías de expansión, son indudablemente un dato alentador. Pero también hace falta ser capaces de analizar objetivamente la situación actual. Una situación que, de cualquier modo, certifica una gran fragmentación y un espontaneísmo que, a la larga, se revelarán nocivos para las propias causas por las que los estudiantes y los trabajadores están luchando.
En efecto, la historia nos ha enseñado que sin una guía que organice y unifique las diferentes luchas llevadas adelante en ese período, cada revuelta será destinada a perderse haciendole el caldo gordo a las contrarreformas del régimen con que los empresarios y los banqueros están haciendo pagar su crisis a las clases explotadas.
Esta guía tiene que ser un partido revolucionario, un partido que sea el impulsor de una oposición frontal al sistema capitalista en disolución. Un partido que tenemos que construir para unificar todos los gritos, toda la rabia que está reavivando los obreros, estudiantes, docentes, investigadores, migrantes, precarizados de cada sector laboral. Un partido para poder barrer definitivamente toda la podredumbre producida por la crisis del capitalismo: el partido de la revolución socialista.
*Miembro de los colectivos de los estudiantes de enseñanza secundaria en lucha contra los cortes
[1] Maria Stella Gelmini es la ministra de la educación (Ndt).
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¡Estudiantes e investigadores levantan la cabeza!















