| Declaración de Unir las luchas – Bloque clasista de la USB-Italia |
| Escrito por Unir las Luchas | |||
| Lunes 14 de Marzo de 2011 02:46 | |||
Que los banqueros y los industriales paguen la crisis y no los trabajadores
La Unión Sindical de Base convocó, juntamente con otros sindicatos de base a una huelga general para el día 11 de marzo. Saludamos esta decisión. Los trabajadores están pagando en toda Europa los costos de la crisis.
También en Italia son millones los obreros que en breve, – con el fin de las amortiguaciones sociales (utilizadas en gran escala por el gobierno, la Confederación de Industrias y las burocracias sindicales para "amortiguar las luchas") – se transformarán en despedidos. En el servicio público las mujeres se jubilarán después de 40 años o más de trabajo (¡por el reconocimiento del papel social de la maternidad!), al tiempo que se descarga sobre las familias de los trabajadores todo el peso del cuidado de los ancianos y los enfermos, debido a los recortes y a las privatizaciones de los servicios y de la salud. Después del congelamiento de los contratos hasta el 2013, del bloqueo de los aumentos salariales, del aumento de la edad jubilatoria, del cierre de las aperturas para las pensiones, el ministro Brunetta ya anunció el despido de otros 300 mil trabajadores. Y sabemos que el gobierno, cuando se trata de recortes y despidos mantiene siempre sus promesas.
Un ataque de tales dimensiones sólo puede ser derrotado con la lucha. Sabemos que las huelgas de pocas horas o de sectores aislados son insuficientes y solo sirven para desacreditar a los ojos de los trabajadores el propio instrumento de la huelga. Es necesaria una acción de lucha y una huelga por tiempo indeterminado de todo el mundo del trabajo, para derrotar a Berlusconi, Marchionne (FIAT) y Marcegaglia (Fed. de las Industrias). En este sentido, juzgamos acertada la convocatoria de la huelga general por parte de la USB y nos empeñaremos para que la huelga se desarrolle de la mejor forma y se traduzca en acciones de lucha prolongada, necesarias para que los trabajadores consigan defender sus salarios, sus derechos y sus puestos de trabajo.
Nuevamente, como en la huelga del 28 de enero pasado, constatamos que las direcciones de los distintos sindicatos optan por la fragmentación y por la autoproclamación. El llamado de la USB por una huelga general unitaria del sindicalismo de base no fue firmada por todos los sindicatos de lucha: los Cobas y la Cub decidieron convocar su propia huelga para el día 15 de abril. La CGIL anunció una huelga general sólo de 4 horas (y ni siquiera llama a una manifestación nacional) para el día 6 de mayo. De la misma manera como hicimos un llamado al interior de nuestro sindicato (USB) para la unidad en la huelga del 28 de enero convocada por la Fiom, lo hacemos ahora, en esta ocasión, a los otros sindicatos para converger en la huelga del 11 de marzo: no tenemos más tiempo para aplazar la convocatoria de la huelga general. Sobre todo, los trabajadores deben contraponerse a los dirigentes sindicales que anteponen la defensa de su reducto a la construcción de luchas unitarias e incisivas.
¡Adherimos a la huelga general del día 11 de marzo!
¡Transformemos la huelga en una gran huelga general indefinida hasta la derrota del gobierno, de Marchionne y de la Confederación de Industrias!
Manifestación nacional en Roma a las 9.30 a.m. en la Plaza de la República
Solidaridad con los pueblos árabes en lucha
También en Italia derroquemos a Berlusconi
¡Huelga General Indefinida!
Los trabajadores y las masas populares en el norte de África tomaron en sus manos su propio destino y, a través de extraordinarias movilizaciones que asumen cada día más un carácter revolucionario, señalan a los pueblos de todo el mundo que es posible acabar con el futuro de miseria, precariedad y el miedo a derrocar a los gobiernos que nos empujan a ese futuro.
En Túnez, Egipto, Yemen, Argelia, Bahrein las revueltas no retroceden ni siquiera ante los tanques. En Libia, el régimen de Gadafi está usando una brutal represión, empleando tropas de mercenarios y bombardeando a la población. No sólo la revuelta no fue derrotada, sino que ahora la mayoría de los soldados del ejército desertan y se pasan del lado del pueblo; soldados que, en el momento de la rebelión de las masas, reconocen como su clase, no a la de los comandantes militares que conspiran a favor del gobierno, sino a la clase proletaria en lucha en las calles.
El capitalismo internacional, el mismo que en toda Europa está llevando a la miseria a millones de trabajadores públicos y privados, es consciente de que la revolución puede amenazar sus intereses y sus negocios. Sus representantes políticos balbucean frases repletas de palabras como "democracia" y toman distancia, ahora, de este o de aquel dictador. Son los mismos políticos que, como aquellos de los gobiernos italianos (sean de centro derecha, sean de centro izquierda), firmaron acuerdos con Libia legitimando, entre otras cosas, la dura represión de los inmigrantes por parte de la guardia costera libia.
El viento de la revolución también sopla en Europa
En Grecia, donde las barricadas en las calles de las principales ciudades están al orden del día, como en la última huelga general del día 23 de febrero, cuando los manifestantes cercaron el Parlamento. También los trabajadores italianos, que cada día sentimos más en nuestra piel la amenaza a nuestros puestos de trabajo, la pérdida de los derechos y de los salarios, debemos unirnos al coro de los trabajadores griegos que gritan: "Después de Ben Alí y Mubarak ahora es Papandreu".
En Italia la movilización es marginal porque, junto con los ataques del capital, los obreros, los precarios, los inmigrantes sufren con los ataques de las burocracias sindicales. Los sindicatos "amarillos" CISL, UIL, UGL son verdaderos agentes del gobierno y de la patronal, y la dirección de la CGIL asegura la paz social vendiendo las luchas de los trabajadores para tejer pactos sobre la competitividad con la Confederación de las Industrias y procurar el regreso a la mesa de negociación con la CISL y la UIL. Ahora, más que nunca, es urgente el llamado a la huelga general. La huelga convocada por la USB para el día 11 de marzo es un momento importante, al cual daremos una contribución activa para su realización. Pero sólo un día de huelga general no basta: los trabajadores piden unidad y es necesario superar barreras y fragmentaciones y reunir a toda la clase trabajadora en una huelga general indefinida hasta la caída de Berlusconi. Una huelga indefinida que pueda movilizar a las masas populares de todo el país, uniendo a los trabajadores nativos e inmigrantes a los precarios, a los desocupados, a los estudiantes en lucha.
Las rebeliones árabes nos dan el ejemplo: solamente con la fuerza de las masas podremos derrotar al gobierno y a la patronal. Es urgente que todos los trabajadores exijan en sus organizaciones la unidad para luchar. Basta a la división de los trabajadores, basta a las huelgas sectoriales, basta a las manifestaciones los sábados o las huelgas de 4 horas.
¡Huelga general indefinida hasta derrotar al gobierno, a Marchionne y a la Confederación de Industrias!
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Traducción: Laura Sánchez
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Que los banqueros y los industriales paguen la crisis y no los trabajadores















