| Berlusconi cayó y la crisis europea entra en una nueva etapa |
| Escrito por Claudio Mastrogiulio | |||
| Martes 15 de Noviembre de 2011 20:35 | |||
A las 17:00 horas del domingo 13/11, Mario Monti fue nombrado el nuevo Primer Ministro de Italia. Su nombramiento ya era esperado por el “mercado”, por ser hombre de confianza de la Unión Europea y del FMI, y fue hecho al final de un largo día de consultas del presidente del país para asegurar el consenso y una mayoría parlamentaria. Según la Constitución, la nominación debe ser aprobada en el plazo de diez días por las dos cámaras del parlamento.
Publicamos a continuación el texto de Claudio Mastrogiulio, del PdAC -con algunas informaciones adicionales para la mejor comprensión del público no italiano-, donde la caída de Berlusconi ya estaba prevista y trazaba las dos hipótesis más probables para su sustitución que, incluso, están presentes, pues el nuevo gobierno aún no está consolidado. El artículo constituyese en un importante análisis del futuro político en Italia.
________________________________
Es necesario ir a las plazas para defender la independencia de clase frente a los dos alineamientos burgueses.
Después del resultado de la votación del balance financiero del Estado, el Primer Ministro Silvio Berlusconi tuvo que aceptar el hecho de no tener más la mayoría parlamentaria que lo sustentó, anunciando así su inminente dimisión. Además de la pérdida del apoyo político, la popularidad de Berlusconi es la menor desde la elección, en el 2008 -la tasa de aprobación es del 35%.
Se abren ahora diversos escenarios políticos, todos impregnados por un elemento inconfundible: la crisis del gobierno está siendo formalmente conducida por Giorgio Napolitano, Presidente de la República, pero son las instituciones internacionales del capitalismo -BCE, UE y FMI- y la gran burguesía italiana las que, efectivamente, decidirán la cuestión.
Parece casi cierto que Napolitano confíe a Mario Monti (comisario de la Unión Europea) el mandato de Primer Ministro para que trate de construir una mayoría parlamentaria y consiga agrupar, en torno a él, una amplia mayoría por encima de los partidos, que le permita llevar a la realidad el paquete de masacre social que Berlusconi había esbozado algunas semanas atrás, en la carta enviada a la UE, con sede en Bruselas.
La prensa burguesa mistifica la situación hablando de un gobierno “tecnócrata”, tanto para Grecia como para Italia. Pero de técnico, este gobierno, no tiene propiamente nada, pues las recetas propuestas para salir de la crisis capitalista son las mismas que las impuestas por las instituciones del capitalismo internacional. Abolición de las pensiones por edad, aumento de la edad para jubilarse, desarticulación de los derechos de los trabajadores, presupuesto definido por el machetazo de los recortes que se abatirán sobre aquello que resta del Estado social italiano. Estos serán sólo algunos de los procedimientos que el próximo Ejecutivo adoptará para conseguir aquello que Berlusconi no consiguió: hacer que los trabajadores, los desempleados, los jubilados, los precarizados y los jóvenes paguen por la crisis.
El nuevo gobierno en gestación deberá apoyarse en el partido Izquierda Ecológica y Libertad (SEL) -liderado por Nichi Véndola, gobernador de la región de la Puglia. Este se transformó en el principal partido de una socialdemocracia siempre más a la derecha y debe aceptar críticamente este papel, "bajo determinadas condiciones". De este modo, Véndola, así como el resto de la izquierda gobiernista -el Partido de la Refundación Comunista (PRC)- están a la expectativa de regresar al juego como titulares en un próximo gobierno de centro-izquierda que, probablemente, se constituirá después de las elecciones (sean ellas en el 2012 o en el 2013): el SEL en el papel de piloto en la cabina de comando del navío y Refundación como marinero.
Otro escenario, menos probable, es el de la realización de elecciones inmediatamente. En este caso, habría una centro-izquierda formada por la alianza PD-SEL-IDV, con el PRC y el PDCI mendigando algunas migajas para obtener mandatos parlamentarios o puestos en el gobierno. Ambas hipótesis, es evidente, se revelan (y ya hicieron eso en un pasado más o menos reciente) como fieles ejecutoras de las órdenes de la burguesía italiana (Federación de Industrias al frente) y de las instituciones monetarias y financieras internacionales.
Como se ve, sea con elecciones ya o después de un período con Mario Monti al frente del gobierno, el ataque a los trabajadores proseguirá, en tanto las burocracias sindical e política se empeñan solamente en parar el crecimiento de las luchas que pueden barrar el ataque que viene.
La única alternativa es, en sintonía con lo que ocurre en tantas partes de Europa, relanzar un movimiento contra los gobiernos capitalistas; avanzar un programa de ruptura revolucionaria frente a todo tipo de solución ofrecida o impuesta por la burguesía nacional e internacional y por sus instituciones; construir inmediatamente una gran huelga general unitaria.
Solamente el desarrollo de las movilizaciones, que permita que amplios sectores de la población tomen conciencia de la imposibilidad de reforma del capitalismo en todas sus formas (financiera, industrial, etc.), podrá garantizar una salida a la crisis, en la cual la cuenta sea pagada por aquellos que la generaron: industriales, banqueros, mercado financiero y sus lacayos "de la izquierda".
______________________
Traducción Laura Sánchez
|

A las 17:00 horas del domingo 13/11, Mario Monti fue nombrado el nuevo Primer Ministro de Italia. Su nombramiento ya era esperado por el “mercado”, por ser hombre de confianza de la Unión Europea y del FMI, y fue hecho al final de un largo día de consultas del presidente del país para asegurar el consenso y una mayoría parlamentaria. Según la Constitución, la nominación debe ser aprobada en el plazo de diez días por las dos cámaras del parlamento.















